Por Eugenio Amézquita Velasco
Esposo, padre, amigo, ingeniero, servidor. Celayense por amor, cristiano por convicción.
Con el corazón encogido por la tristeza, pero también lleno de gratitud por su vida, despedimos a Julián Malo Guevara, quien partió de este mundo el 29 de agosto de 2025, a los 75 años de edad.
Su ausencia deja un silencio hondo en quienes lo conocimos, lo admiramos y lo quisimos. Pero también deja una estela luminosa de obras, gestos y palabras que seguirán hablando por él.
Nacido en Querétaro el 3 de agosto de 1950, Julián llegó a Celaya el 1 de marzo de 1973, y desde entonces hizo de esta tierra su casa, su causa y su comunidad. Como Ingeniero Civil egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, construyó mucho más que estructuras: edificó puentes humanos, tejió redes de ayuda, y cimentó valores que hoy sostienen a muchas familias.
Fue presidente del Consejo Coordinador Empresarial, de COPARMEX, de la Cruz Roja, y fundador de AMANC Celaya, donde volcó su alma en el acompañamiento de niños con cáncer. Desde el Club Rotario, impulsó campañas solidarias, becas, y proyectos que nunca buscaban reflectores, sino alivio y esperanza.
Su generosidad no conocía límites. Cuando el Parque Xochipilli necesitó ayuda para el desazolve del estanque, Julián envió maquinaria, equipo y personal, sin pedir nada a cambio. Lo hizo como quien riega un jardín que no necesita ver florecer, porque sabe que la vida se encarga de eso.
En 2016, promovió la remodelación del Puente Tresguerras, símbolo de su llegada a Celaya. “Ese puente sabe muy bien cuáles eran mis anhelos y cuáles eran mis intenciones… lo pasé muchas veces y fui responsable”, dijo alguna vez. Hoy, ese puente también sabe que lo extrañamos.
Le sobreviven su esposa Nora Arvizu, sus hijos Nora, Karla, Julián, Gerardo, Begoña y Andrea, y 12 nietos que llevan en su sangre la nobleza de su ejemplo. A ellos, y a todos sus amigos, les queda el consuelo de haber compartido la vida con un hombre íntegro, discreto y profundamente humano.
Julián no buscó protagonismo. Buscó servir. Y lo hizo con fe, con alegría, con firmeza. Su partida nos duele, pero su memoria nos abraza. Y aunque hoy lo lloramos, también lo celebramos. Porque creemos, con esperanza firme, que la muerte no es el final, sino el umbral hacia la vida eterna.
Descansa en paz, querido Julián.
Nos volveremos a encontrar, en la resurrección gloriosa de Cristo. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido
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