Mons. Benjamín Castillo Plascencia, IV Obispo de Celaya./ FOTO: Eugenio Amézquita Velasco

Eugenio Amézquita 

Mons. Benjamín Castillo Plascencia Castillo, obispo de Celaya, cumplirá este 8 de enero de 2020, exactamente 20 años de haber sido ordenado obispo de manos de Mons. Juan Cardenal Sandoval Íñiguez, quien fuera Arzobispo de Guadalajara, ahora emérito.

El Pastor de la Diócesis de Celaya, nació el 9 de septiembre de 1945 en Ixtlahuacán del Río, Jalisco. Fue ordenado presbítero el 14 de abril de 1974 para la Arquidiócesis de Guadalajara. El 18 de noviembre de 1999 fue preconizado obispo Auxiliar de Guadalajara, Jalisco y Obispo de Sufasat.

Es ordenado obispo el 8 de enero del año 2000, siendo prácticamente el primero o de los primeros de los consagrados obispos del nuevo milenio.

Presidió la ceremonia de ordenación episcopal, como principal consagrador, el Cardenal Sandoval Íñiguez y como co-consagradores, el Arzobispo Justo Mullor, titular de Volsinium, y quien fuera Nuncio Apostólico en México así como por el Obispo Juan Navarro Rodríguez, entonces Obispo de San Juan de los Lagos.

El 29 de abril de 2010, Mons. Benjamín Castillo Plascencia tomó posesión como IV Obispo de Celaya. La ceremonia, en el estadio de Futbol "Miguel Alemán Valdez". FOTO:/ Eugenio Amézquita Velasco

El 8 de febrero de 2003 es preconizado obispo de Tabasco y el 29 de abril de 2010 es preconizado obispo de Celaya, Guanajuato.

De este último dato, se desprende que Mons. Castillo Plascencia cumplirá 10 años como obispo de Celaya.

Toma posesión de esta sede el 24 de junio de 2010, en una ceremonia realizada en el estadio de futbol "Miguel Alemán Valdez" de esta misma ciudad.

Un poco de la persona de Mons. Benjamín Castillo Plascencia

Mons. Benjamín Castillo Plascencia dio a conocer cómo se dio el llamado de su vocación sacerdotal.
Sonriente, amable y contento, el Obispo de Celaya recibe al periodista de este medio. Presta su propia pluma para anotar los datos y señala que “Mons. José Salazar López”, séptimo arzobispo de Guadalajara y cardenal de la Iglesia católica, fallecido en 1991, “fue quien me ordenó sacerdote el 14 de abril de 1974. Previamente, había sido yo ordenado diácono un año antes, en 1973, precisamente un 14 de abril”.

Va narrando su historia. “El 17 de noviembre de 1999, fui preconizado obispo auxiliar de Guadalajara por Su Santidad Juan Pablo II, y el 8 de enero de 2000 fui ordenado Obispo. El 8 de abril de 2003 tomé posesión como obispo de Tabasco”.

No hubo mucha dificultad en obtener las respuestas a las preguntas. Una sola bastó para que el mismo Mons. Castillo Plascencia desgranara la plática, recordando momentos agradables de su vida, de su niñez, de su juventud. “Fuimos 27 seminaristas los que recibimos el sacramento del orden en grado de presbiterado. A la fecha solamente vivimos 19, y a los 18 que conforman este equipo los he invitado a la Santa Misa donde daré gracias a Dios por este don de la misericordia de Dios”.

Es el único de estos 27 sacerdotes que alcanzó el episcopado.

Una pregunta es fundamental al Padre y Pastor de la Diócesis: ¿Cómo se dio el llamado, como se dio su vocación, Señor Obispo?

Al centro, Santo Toribio Romo, mártir mexicano y patrono de los Migrantes; a su derecha, su hermano Román Romo, quien luego también sería sacerdote y promotor de la vocación de Mons. Benjamín Castillo Plascencia./ FOTO: Archivo

Responde de inmediato. “Fue en la escuela parroquial de Santa Teresita”, localizada en Guadalajara justamente en la esquina de las calles Ramos Millán y Herrera y Cairo. “Era párroco el Pbro. Román Romo González, hermano carnal de Santo Toribio Romo”, el llamado “Santo patrono de los Migrantes”. Dicho sacerdote estuvo como párroco durante 48 años y falleció a los 77 años de edad, por una embolia.

Continúa Mons. Castillo Plascencia y fija la mirada en su escritorio. Vestido con una camisa blanca, su cruz pectoral y su anillo episcopal que precisan de manera visible el signo de su plenitud sacerdotal en el Episcopado, dice que “el padre Romo tenía un periódico parroquial que llamó “Lluvia de rosas”, recordando aquella promesa de Santa Teresita de Lisieux y donde aquel fiel párroco contaba la historia de la vida y martirio de su hermano, martirizado por odio a la fe en tiempos de la Persecución Cristera”.

“Ahí”, prosigue, “en la cercanía con la Santa Misa de todos los días a las siete de la mañana y misa obligatoria los sábados, confesión todos los viernes, la convivencia con sacerdotes recién ordenados que acudían a prestar servicio a la parroquia, fueron los elementos que fueron generando en mi el llamado”.

“El Pbro. Alejandro Robles, fue mi maestro de liturgia y de ahí también se empezaron a dar signos a través de sus consejos. En mi familia, dos tíos sacerdotes. Los padres Manuel y Miguel Plascencia. Un ahijado de mi papá, sacerdote prefecto en el seminario de Lagos de Moreno, el padre Ramiro Ramírez, de Atemajac fueron otros aspectos que se sumaron al llamado”.

Sonríe. Viene a la mente el recuerdo infantil. “En 5o. año de primaria me querían llevar al Seminario... y no me dejé”, y crece la sonrisa del Obispo de la Diócesis de Celaya. “En sexto de primaria, empecé a acudir al círculo vocacional. Fue el desaparecido Mons. Rafael García González”, quien llegaría a ser más tarde Obispo de la entonces Diócesis de León, Guanajuato, previamente obispo auxiliar de Guadalajara y décimo Obispo de Tabasco en diversas épocas y momentos, quien como promotor vocacional en aquellos ayeres se encargaría de llevarme al Seminario”. Años después, el mismo Mons. Benjamín Castillo Plascencia llegaría a ser obispo de Tabasco, el décimo segundo titular de esa diócesis.

“Tras mi ordenación, Juchipila se convirtió en mi primer destino”, abundó el pastor diocesano. Insiste el reportero si la vida familiar, el ambiente de la casa, influyó en su vocación al sacerdocio. Mons. Castillo Plascencia responde pausadamente, nuevamente con la vista fija en el escritorio y luego mira al periodista y dice: “Mi mamá”, doña María de Jesús Plascencia, “era de familia piadosa. Mi papá, Benjamín Castillo, miembro de la Asociación Guadalupana".

"Atento siempre al rezo del Santo Rosario. Parecería extraño que siendo el funcionario de Hacienda, cargo que era en aquellos tiempos visto como algo que presuntamente alejaría al empleado de cosas y temas de Dios y la religión, no fue así”.

En el año 2014, en sus bodas de rubí, estuvieron presentes los sacerdotes que junto a él se ordenaron. Le pedimos a Don Benjamín, como cariñosamente lo llaman sus sacerdotes que nos diga los nombres de sus compañeros que estuvieron presentes en su celebración de 40 años de sacerdocio. Nos dice que por ahí tienen la lista en las oficinas. El periodista le insiste en que le proporcione los nombres, y en un gesto de gentileza pasa una hoja de papel en blanco para que dicte los nombres. No hubo necesidad demás, el secretario canciller, Pbro. Juan Galván Sánchez, nos obsequia la lista.

Los 18 sacerdotes que fueron invitados en esa ocasión y que también cumplieron 40 años de presbiterado, obviamente incluyéndolo a él, son el padre José Luis Llamas Salazar, que actualmente está en El Salto, Jalisco. Padre Salvador Pérez Barba, quien radica en Guadalajara. Padre José Islas Pérez, Cofradía de La Luz, Jalisco. Padre Felipe de Jesús Rodríguez, de Tototlán, Jalisco. El Padre Luis Enrique Sinohui, que radica en Hermosillo, Sonora. El Padre Severo Castellanos, que realiza su ministerio en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

También el Padre José Trinidad Quiroz López, que efectúa su ministerio en Buenavista, municipio de Ixtlahuacan de los Membrillos, Jalisco. Padre Humberto Gómez, que radica en Tizapán el Alto, Jalisco. Padre Raúl Ríos Jara, radicado en Huaxtla, Jalisco. Padre José de Jesús Díaz Navarro, radicado en Ameca, Jalisco. Padre José Luis Pérez Barba, radicado en la Barca, Jalisco. Padre Ezequiel Jiménez, radicado en Tijuana, Baja California. Padre Luis Muñoz, radicado en Ojo de Agua de Latillas, Jalisco. Padre Miguel Cortés, Culiacán, Sinaloa. Padre Pedro Márquez Camarena, en Zapopan, Jalisco. Padre Amado Álvarez Santana, radicado en Unión de Tula, Jalisco. Padre Fernando Cañedo, radicado en Autlán Jalisco y Padre Gumaro Díaz, radicado en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Los preparativos

Ese día de 2014, el Pbro. Gilberto Rico Gómez, vicario episcopal de la Comisión Diocesana de Pastoral Litúrgica, anunció durante reunión especial en el Obispado de Celaya, que la fecha de la Misa Crismal, ceremonia litúrgica donde se bendicen por el Obispo los aceites que se emplean para los sacramentos del Orden, unción de los enfermos, confirmación y bautismo, se cambiaría por única vez en este año, del martes santo al lunes santo, coincidiendo así la fecha del 14 de abril con la celebración del 40 aniversario sacerdotal del Sr. Obispo.

Acompañado en esa entrevista por los presbíteros Fernando Manríquez, párroco de Jesús Nazareno, en Atotonilco; Antonio Torres Ramírez, rector de tercera Orden, en Dolores Hidalgo y Fray Juan Chávez Saavedra OFM, rector y guardián del templo de San Francisco de Asís, en San Miguel de Allende, expresó que la Santa Misa Crismal será el 14 de abril de 2014 a las 11:00 horas en el templo de San Francisco de Asís, en Celaya. En esta misma ceremonia será la acción de gracias por los 40 años sacerdotales de Mons. Benjamín Castillo Plascencia.

Previamente, a las 10:00 horas, se efectuó una hora santa sacerdotal en la Santa Iglesia Catedral y luego será la Santa Misa Crismal y al finalizar se ofreció una comida en honor del Sr. Obispo y de los 18 sacerdotes que también cumplen sus respectivas Bodas de Rubí, es decir, el cuadragésimo aniversario.

En la Santa Misa Crismal, los sacerdotes se congregan para también renovar los compromisos sacerdotales del celibato y obediencia al Obispo, tal y como lo hicieron el día de su ordenación presbiteral.

Finalmente, el Padre Rico Gómez expresó que el 25 de abril, Viernes de Octava de Pascua de Resurrección, se realizó la Misa por el Aniversario 40 de la Diócesis de Celaya, en la Calzada Independencia, donde se contó con nutrida asistencia de fieles.

Otros datos

Mons. Benjamín Castillo Plascencia nació el 9 de septiembre de 1945 en Ixtlahuacán del Río, Jalisco, siendo el segundo de una familia de nueve hermanos. Hijo de Benjamín Castillo Reza y de María de Jesús Plascencia. La familia Castillo Plascencia tuvo que emigrar a la población de Ahualulco del Mercado, Jalisco cuando Benjamín tenía tres años de edad y cuando cumplió los ocho ya vivían en Arandas, Jalisco.

Tiempo después ante la preocupación de que Benjamín recibiera una buena educación, fue enviado a casa de sus abuelos, en el barrio de Santa Teresita en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, para terminar sus estudios de primaria, mientras sus padres permanecieron en Arandas.

Ingresó al Seminario Diocesano de Guadalajara en junio de 1959, después de haber concluido la primaria. Realizó su año de servicio o magisterio en Lagos de Moreno, Jalisco, en el Instituto Laguense.

El diaconado se le confirió el 14 de abril de 1973, en la Iglesia Catedral de Guadalajara, por parte del Cardenal José Salazar López. Fue destinado a la parroquia de Tula, Hidalgo. Fue ordenado sacerdote el 14 de abril de 1974 por el mismo Cardenal José Salazar López.