Articlulos por "Celaya"

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Artillería decomisada a tropas villistas tras Batalla de Celaya. El botín de guerra fue:
31 cañones, 5000 armas, 100 caballos, 6000 prisioneros / FOTO: Cortesía Fototeca INAH


Eugenio Amézquita Velasco

El documento denominado Parte Oficial de la Batalla en CELAYA, por los días 6 y 7 de abril de 1915, es una copia emitida por el General Brigadier del Ejército Nacional, subjefe del Departamento de Estado Mayor de la Secretaría de Guerra y Marina para la Secretaría de Gobierno del estado de Guanajuato y que es el parte de guerra enviado por el General del Ejército de Operaciones de las Batallas de CELAYA, Álvaro Obregón Salido, a su superioridad. El citado parte consta de 4 páginas y el total, de 13 páginas contiene también las siguientes operaciones de estas batallas en la zona. Nuestro agradecimiento al Historiador Lic. Rafael Soldara Luna, director del Museo de CELAYA, Historia Regional por los valiosísimos aportes documentales y gráficos proporcionados.

Se citan escenas interesantes y personajes que en su momento podrían pasar desapercibidos pero que posteriormente figuran em la historia de la Revolución Mexicana. Entre estos, el "Niño corneta", Jesús Martínez, de 10 años de edad, y el entonces Mayor Abelardo Rodríguez, quien resultó herido en la Batalla de CELAYA del día 7 de abril de 1915 y que en los años 30´s del siglo XX sería Presidente de la República, al igual que lo fue el mismo Gral. Álvaro Obregón.

General Fortunato Maycotte, quien combatió en las Batallas de Celaya. Llegó a ser
Gobernador de Durango. Murió fusilado en Pochutla, Oax.


*El documento contiene el siguiente texto*

"Tengo el honor de informar a usted que, en cumplimiento de sus superiores órdenes la noche del día 10 de marzo del año actual, el Ejército de Operaciones, que me honro en comandar, hizo su salida de la ciudad de México para emprender la campaña contra los reaccionarios en el Centro y Norte de la República, habiendo llegado a la Ciudad de Tula, estado de Hidalgo, la noche del día siguiente, lugar donde quedó establecido el Cuartel General, para hacer allí la reconcentración de todas las fuerzas e impedimentas, teniendo a la vanguardia los batallones 1/o., y 21/o., de Sonora, comandados, respectivamente, por los CC. Coronel Eugenio Martínez y Teniente Coronel J. Manuel Sobarzo, y la Brigada de Caballería del C. General Fortunato Maycotte cuyas fuerzas, con anterioridad habían consolidado la posesión del territorio hasta San Juan del Río Qro., tras de reñidos combates con el enemigo, en Huichapan y en el kilómetro 169, que libraron los dos batallones citados, con la cooperación de las fuerzas del C. General Gonzalo Novoa, que guarnecían la ciudad de Tula".

"La reconcentración terminó de hacerse el día 22 del mismo mes, en cuya fecha el Cuartel general se transladó a estación Cazadero, 82 kilómetros al Norte de Tula, adonde ya habían sido movilizadas las infanterías y la artillería. De ese punto se emprendió la marcha el día 25, a San Juan del Río, llegando a esta última población el mismo día y allí se hizo la concentración final de las fuerzas, emprendiendo el avance sobre Querétaro el día 30".

Estación Guaje, hoy estación de Villagrán. No opera ya como espacio ferroviario sino
como un Museo atendido por el municipio. / FOTO: Eugenio Amézquita Velasco

"Tras de algunos tiroteos con el enemigo, que fue obligado a retroceder, la ciudad de Querétaro fue ocupada por nuestras fuerzas el día 31, permaneciendo allí hasta el día 3 de abril, fecha en que continuamos la marcha al norte, llegando a CELAYA el día 4, después de derrotar al enemigo en un ligero combate sostenido en APASEO. De CELAYA avanzó nuestra vanguardia, al mando del C. General Fortunato Maycotte, hasta estación GUAJE, a 18 kilómetros al norte, sobre la vía del Central. Al siguiente día -5 de abril- tuve conocimiento de que una columna enemiga, mandada por Francisco Villa, emprendía un avance al Sur de IRAPUATO, aproximándose a nuestra vanguardia inmediatamente procedí a hacer un reconocimiento topográfico de los contornos de CELAYA y ordené al C. General Cesáreo Castro, Jefe de la División de Caballería, para que, a su vez, lo hiciera con el General Maycotte, que si la columna enemiga era poderosa, no presentara combate y retrocediera hasta incorporarse a CELAYA, donde yo me encontraba con el grueso del Ejército, recomendándole, a la vez, que cada cuatro horas rindiera parte de novedades al Cuartel general".

Gral. Benjamín Guillermo Hill Pozos, quien combatió
en las Batallas de Celaya. Llegó a ser Secretario de Guerra
y Marina y Gobernador de Sonora


"El día 6, a las 10:00 horas de la mañana, recibí un parte del General Castro, reproduciendo el que a el habíale rendido el General Maycotte, relativo a que tres poderosas columnas lo atacaban, y que su situación era muy comprometida. En seguida, ordené al C. General Benjamín G. Hill, Jefe de la 1/a. División del Noroeste, alistara un tren para embarcar 1,500 infantes, y al General Martín Triana, salir con sus fuerzas y los Regimientos de los Coroneles Juan Torres, Cirilo Elizalde y Vidal Silva, sobre la vía del ferrocarril, al GUAJE. Con el tren de infantería salí personalmente a las 12 m. para dar auxilio al General Maycotte, y darme cuenta aproximada del efectivo del enemigo. Habíamos caminado 10 kilómetros, cuando empezados a encontrar nuestras fuerzas de caballería de la vanguardia, batiéndose en retirada, casi envuelta por dos columnas enemigas, que cargaban por los flancos, informándome que el General Maycotte estaba sitiado en GUAJE; hice entonces avanzar más el tren, ordenando al maquinista que diera algunos pitazos, para denunciar nuestra presencia al enemigo que sitiaba al General Maycotte. El enemigo al darse cuenta de la llegada de nuestro tren, abandonó las posiciones que tenía, y se abalanzó sobre nosotros, permitiendo, así que las fuerzas sitiadas salieran por el flanco derecho y empezaran a batirse en retirada también, rumbo al campamento en CELAYA".

En la antigua Estación Guaje, hoy estación de Villagrán,
se vivió el paso de los trenes con tropas villistas. / FOTO: Eugenio Amézquita Velasco

"Ordené que nuestro tren retrocediera con igual velocidad que la que el enemigo traía, con el fin de que este continuara teniendo la esperanza de apoderarse de él, y de este modo, hacer más fácil la reconcentración de nuestras tropas a CELAYA, cosa que sólo logró a las 4 p.m. Entretanto, el General Hill, a quien habíale ordenado preparar toda la columna de infantería y artillería para protejernos, en caso necesario, al darse cuenta que de nos reconcentrábamos al campamento, ordenó a las infanterías el dispositivo de combate. Inmediatamente comuniqué órdenes al General Hill para que dispusiera la colocación de las infanterías en la forma siguiente: por el frente, desde la vía del ferrocarril hacia la izquierda, los batallones 8/o. 10/o. 4/o. 2/o. y 1/o. de Sonora; por la derecha, los batallones 9/o. 21/o. 17/o. 22/o. 20/o. y 15/o. de Sonora, lo que se efectuó desde luego, tomando posiciones en los bordes de las labores de cultivo que existen en ese rumbo. Al Coronel Kloss, jefe de la artillería, ordené que emplazara sus piezas, también al frente, un poco a la retaguardia de las posiciones de la infantería. Igualmente comuniqué órdenes al General Triana, para que con las fuerzas de su mando y los Regimientos de Caballería que comandan los C.C. Coroneles Torres, Silva y Elizalde, tomara también posición, lo que efectuó, colocando el 1/o. y 2/o., Regimientos de su Brigada y el 4/o. de la Brigada "Antunez", en las posiciones que ocupaba nuestra artillería; el 5/o., Regimiento a las órdenes del Coronel Elizalde, un poco a la izquierda de la fábrica "La Internacional", y el 1/o., de la Brigada "Antunez", comandado por el Coronel Torres a la derecha de las posiciones de la Infantería".

Las instalaciones de "La Internacional", fabricaban alcohol cuando se vivieron
las Batallas de Celaya. En 1930 se transformaría en la fábrica de cigarros "El Buen Tono",
nombre con el que actualmente es conocido este edificio. Ahí se apostó un poco a
la izquierda de esta fábrica el 5/o. Regimiento al mando del Coronel Cirilo Elizalde.
 / FOTO: Cortesía Museo de Celaya, Historia Regional

"Entretanto, el combate se había generalizado por todo el frente, haciéndose cada vez más reñido, especialmente en el arma de Artillería, pues la nuestra y la del enemigo, entablaban un duelo reñidísimo. El General Castro, ordené que reconcentraran las Caballerías de que podía disponer, dentro de la ciudad, y poner la caballada en descanso, en lugares convenientes, mientras que con los soldados, cubrir en nuestro flanco izquierdo de nuestra retaguardia, la parte del círculo de defensa que quedaba descubierta. También le ordené que enviara dos correos a comunicar órdenes a los Generales Alejo G. González y Alfredo Elizondo, para que se incorporaran inmediatamente con sus columnas de Caballería, con que ese mismo día habían ocupado ACÁMBARO; y otro correo, sobre la vía del ferrocarril que va a San Luis, para comunicar iguales órdenes al General Porfirio G. González, que marchaba en aquella dirección con una columna de 1,500 dragones. La infantería enemiga se posesionaba de los bordes que quedan al frente de los que ocuparon nuestros infantes, y la caballería villista cargaba impetuosamente sobre nuestras posiciones, estrellándose en cada uno de sus intentos. Así se prolongó la lucha, durante toda la tarde, siendo cada vez más desesperada; continuando también durante la noche el nutrido fuego de fusilería, ametralladoras y cañones, sin que lograra el enemigo desalojar de su puesto a uno solo de nuestros soldados. Cuando amaneció, podía verse el campo por donde el enemigo daba sus cargas, literalmente sembrado de cadáveres, y los caballos muertos constituían ya un obstáculo para continuar sus cargas; sin embargo, desde las 8 a.m., el enemigo, con nuevos bríos, emprendió una serie de cargas de caballería, sin dar tregua a nuestros soldados, que sin haber sido relevados continuaban inquebrantables en sus posiciones".

El General Porfirio González quien también participó en las Batallas de Celaya.
 Llegó a ser 2 veces gobernador de Nuevo León /FOTO: Cortesía INAH

"La artillería enemiga, que se componía de doce cañones, seguía batiendo las posiciones de los nuestros con la misma energía del día anterior. La nuestra había tenido que reconcentrarse a la ciudad, para reparar algunos desperfectos sufridos por su continuo disparar. A las nueve de la mañana de ese mismo día (7), seguido de mi estado mayor, me transladé a la línea del fuego del frente, cuando el combate se hacía más desesperado, para darme cuenta exacta de la situación. Había llegado al lugar donde tenía su cuartel el General Manzo, en momentos en que este recibía parte de que los batallones 8/o., 9/o., 17/o., y 22/o., y parte del 21/o., empezaban a abandonar sus posiciones por habérseles agotado por completo el parque. El espectáculo era doloroso y desesperante; nuestros heroicos soldados exponían la suerte de la batalla y su propia vida, abandonando sus posiciones para ir en busca de cartuchos, agotados por el incesante fuego que habían tenido que contrarrestar durante toda la noche y esa mañana. Inmediatamente di órdenes a los miembros de mi estado mayor, para que, con toda actividad, se hiciera llegar parque del depósito de reserva, a la línea de fuego y se movilizaran el 15/o., batallón de Sonora que ocupaba nuestra derecha, bajo las órdenes de su comandante, C. Coronel Severiano Talamante y las fuerzas que comandaba el C. Coronel Cirilo Elizalde, para cubrir la línea abandonada".

Jesús Martínez, a los 10 años, "El Niño corneta" quien tocó diana en batalla.

*Jesús Martínez, "El Niño corneta"*

"Pedí en seguida un trompeta, habiéndoseme proporcionado uno del 9/o., Batallón, Jesús Martínez, que sólo cuenta con 10 años de edad, único que pudo conseguirse en aquellos momentos, y, con él, me trasladé a las posiciones de defensa que, para aquellos momentos, habían quedado casi por completo abandonadas, y ordené al trompeta que tocara diana; este obedeció inmediatamente, desorientando con ello al enemigo que contuvo su avance y empezó a tomar precauciones, creyendo que aquella retirada obedecía a un plan estratégico, para hacerlos acercar a nuestra línea, la que conceptuaban quizá más fuerte. Mientras el niño continuaba tocando diana, recorría yo la línea distribuyendo los pocos soldados que quedaban quienes repelían con sus fuegos los del enemigo". 


(Toque 3 de Diana: "Se usará para anunciar el buen éxito de una acción. Para manifestar regocijo al dar a conocer a un general, jefe u oficial, o en la imposición de condecoraciones o insignias a los miembros del Ejército o Fuerza Aérea mexicanos".  Si buscamos el significado del término Tres de Diana, encontraremos que es: "Un toque Militar del Ejercito Mexicano que se utiliza tradicionalmente desde el periodo del Porfiriato para anunciar el buen éxito de una acción y manifestar regocijo por cualquier hecho meritorio". Por lo que es fácil deducir que 3 de Diana significa "Éxito")

"Hice avanzar una fracción del 17/o. batallón al mando del Teniente Coronel Fernando F. Félix y al Coronel Talamante, que en estos momentos se presentaba con el 15/o., batallón, y en media hora, nuestra línea quedó tan fuerte como lo había estado antes. Al mismo tiempo, llegaba el parque pedido, y los soldados llenaron de nuevo sus cananas y volvieron a ocupar sus posiciones llenos de entusiasmo y con el mismo inquebrantable ánimo que les caracteriza. Dispuse que el General Castro alistara todas sus caballerías, inclusive las de los Generales Alejo G. González y Alfredo Elizondo, que acababan de incorporarse, para efectuar un movimiento envolvente por ambos flancos; y cuando el General Castro recibió esta orden, ya él había determinado hacer avanzar sobre el flanco derecho del enemigo, las Brigadas de los Generales Fortunato Maycotte, Jesús S. Novoa y Alfredo Elizondo. Entonces ordené que la Caballería del General González hiciera el movimiento sobre el flanco izquierdo".

Abelardo L. Rodríguez, herido en las Batallas de Celaya el 7 de abril
de 1915. Luego sería Presidente de México de 1932 a 1934. Fue el último
presidente sujeto al Maximato de Plutarco Elías Calles.

*Logra Obregón retirada de los villistas*

"Esos movimientos, efectuados con toda rapidez y energía, eran el comienzo de nuestra ofensiva contra las posiciones del enemigo, y desde la 1 p.m., en que empezaron a desarrollarse, nuestra caballería, con sus respectivos jefes al frente, cargaban sobre los villistas, con los bríos que siempre los han distinguido, lo cual hizo que el enemigo empezara a batirse desesperadamente en retirada; y si en esta vez logró salvar su artillería, fue debido al desconocimiento, por parte de nuestros jefes, del terreno en que hicieron la persecución, pues el valle que nuestras caballerías recorrieron, está cruzado, en distintas direcciones, por un sinúmero de canales y acequias de irrigación, que favorecieron a los traidores en su precipitada fuga. La persecución se prolongo hasta las 6 p.m., en una distancia de 16 kilómetros, de donde nuestras caballerías regresaron, por lo que la noche que cerraba ya, los impedía continuar sus movimientos. Las pérdidas sufridas por el enemigo, son de gran consideración, pues en el campo que ocupó, fueron contados más de 1,800, muertos; se les capturaron poco más de 500 prisioneros, gran número de armas, caballos y municiones, tanto de fusil como para cañones, y estimó que el número de heridos que sufrió, debe ser mayor de 3,000., pues en su retirada hacia el Norte, ocuparon con ellos cinco trenes". 

El General villista Agustín Estrada había reemplazado al General Pascual Orozco
en el mando de las fuerzas rurales de Chihuahua. Es quien cayó en la Batalla de CELAYA
según el Parte de Guerra del Gral. Álvaro Obregón./ FOTO: Otis A. Aultman

"Entre los muertos del enemigo, se encuentra el llamado General Agustín Estrada. Por nuestra parte tenemos que lamentar la muerte de los Coroneles Alfredo Murillo, Jefe del 17/o., Batallón de Sonora, y Tomás Estrada, Jefe del 8/o., Batallón de Sonora y Mayores Arturo Gutiérrez y José Ángel Guerra, de la Brigada Regional de Coahuila, que comandaba el C. General Alejo G. González, y 27 oficiales y 526 de tropa; y heridos, los Coroneles Eugenio Martínez, Jefe del 1/er. batallón de Sonora y Paz V. Faz, de la Brigada Maycotte; mayores Roque Chávez, del 10/o. batallón; Dolores Cuarizapa, del 18/o., y Abelardo Rodríguez, del 4/o., y 20 oficiales y 340 de tropa, conforme al pormenor adjunto".

"Paréceme como inútil hacer especial mención de los Generales, jefes y oficiales que se distinguieron en esta batalla, pues todos, por igual, estuvieron a la altura de su deber, desplegando actividad, energía y valor, como han sabido hacerlo siempre. Permítome reiterarle, en mi nombre, y en el del valiente Ejército de Operaciones, que me honro en comandar, nuestras felicitaciones muy sinceras por el triunfo obtenido, protestándole las seguridades de mi respetuosa consideración y subordinación.- Constitución y Reformas.-CELAYA, GTO., a 10 de abril de 1915.- El General en Jefe, Álvaro Obregón".--------







Eugenio Amézquita Velasco

En muchas ocasiones, nos damos a la tarea de buscar en los nuevos espacios electrónicos existentes en internet, materiales informativos pensando que todo está disponible en la red. La sorpresa es grande cuando constatamos que no es así y, para muchos, se termina ahí la búsqueda.


Debo reconocer que yo me encuentro entre ellos. Pero, para subsanar la carencia, pongo empeño en capturar textos y contenidos, muchos de ellos antiguos, que nos regresan a nuestros orígenes, a fin de no caer subsanar los graves errores que los sincretismos generan, desviándonos de lo verdadero y lo original, en este caso, de nuestra ciudad de Celaya, y que, en ese retorno a lo original y nuestro, nos ayuden a mantener viva y presente nuestras tradiciones religiosas, no entendidas estas como un mero hecho cultural, sino como la misma etimología de la palabra tradición lo significa, una transmisión de las cosas buenas que nos han legado y más cuando estas nos conducen directamente a Dios, a la Virgen María, los santos y a todo aquello que la Doctrina de la Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo -que es Dios- a nuestra Madre la Iglesia Católica.


Este viernes 7 de diciembre de 2018, a las 19:00 horas en el Templo de San Francisco de Celaya, sede de la Purísima Concepción, se desarrollará el Panegírico, con tres declamadores, un laico y dos seminaristas franciscanos y la presencia de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Celaya.

Por eso, compartimos a ustedes el texto íntegro del Panegírico en honor de la María Inmaculada, Reina, Madre y Patrona de Celaya, Guanajuato. México.  Poema Heroico de Fray Manuel Martínez de Navarrete, OFM (1768-1809). Templo de San Francisco - Celaya, Gto.

Nota Introductoria

Este Panegírico (es decir, himno de carácter laudatorio) es una de las manifestaciones más notables del culto que los celayenses tributan (fe, poesía, música y afecto) a María en la realidad de su Concepción Purísima.


No sabemos exactamente cuándo comenzó a celebrarse este singular acto; parece que fue en la primera mitad del siglo XVIII, época de oro del Pontificio y Real Colegio-Universidad de Celaya, pues en sus Estatutos se establecía que cada año y antes de dar principio al curso académico, uno de los Padres Profesores pronunciara un Himno Panegírico en honor de la Purísima Concepción, basándose en la doctrina teológica que el Beato Juan Duns Escoto -Doctor y Teólogo Franciscano- del siglo XIV, presentó en ese mismo siglo en defensa del singular privilegio de Santa María; doctrina por la que el Papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción en el siglo XIX.



Varias han sido las composiciones poéticas y musicales de este género en honor de la Purísima que, desde entonces, se han interpretado anualmente el 7 de diciembre.

El actual Poema es del célebre sacerdote franciscano Manuel Martínez de Navarrete, zamorano, ilustre hijo de la Universidad Pontificia y Real de Celaya.

El poema es de género literario heroico; consta de una introducción y tres cantos compuestos en versos endecasílabos agrupados en octavas reales.



Tiene como fin cantar el triunfo de María sobre el demonio. En el se presenta, con un hermoso lenguaje poético y teológico, el curso de la historia de la humanidad, desde la desobediencia de Adán y Eva hasta que la Mujer prometida vino y quedó vencido el poder del seductor del Mal.

La parte musical se intercala con la declamación del Poema. Es una Cantata con partes a solo y partes a coro, con acompañamiento de órgano o de orquesta. Don Agustín González es el autor de esta obra. Nativo de la ciudad de Guanajuato, estudio música en Querétaro primero y se perfeccionó en Alemania; ampliamente conocido por sus obras musicales en Querétaro y la Ciudad de México. Compuso la obra movido por su afecto a la Inmaculada y a instancias del recordado P. Fray Odorico Peñaflor, OFM y se realiza así desde 1931.

Con gozo fraterno, los Franciscanos -por Providencia Custodios perennes de la V. Imagen de la Patrona de Celaya- ofrecen a todos, siempre el 7 de diciembre, como queda dicho, la hermosa creación de dos Maestros: Fray Manuel Martínez y D. Agustín González.


  




Textos del Poema y del Coro

Introducción Musical Orquesta y Coro:

Noble Ciudad, cristiana, fervorosa,
Rica de amores a la Virgen Pura
Al contemplar su Concepción gloriosa
Desque en la mente del Creador fulgura
Sus triunfos de la sierpe venenosa,
Sus ruegos ante Dios por la creatura,
Acógente a la sombra de su manto
Y admira de sus gracias el encanto.

Introducción al Poema
"Ipsa conteret caput tuu" (Gen. 3, 15)

La misma que a su Dios concebiría,
Previsto estaba que por su pureza,
Con el curso del tiempo, la cabeza
Al infernal dragón quebrantaría.

PANEGIRISTA

Mientras que otros poetas afamados
Estremecen la tierra
Con cantos de varones esforzados,
Que triunfaron gloriosos en la guerra;
Mientras ellos se sienten animados
Para cantar los ínclitos soldados,
Que uniendo al pecho la acerada malla,
Corren tras de la gloria
Por horrorosos campos de batalla,
Mientras celebran la fatal victoria
Del capitán valiente
Que ciñó de laurel su altiva frente
Y que el tiempo borró de la memoria;
Yo me atrevo a cantar en este día
La victoria inmortal, el triunfo eterno
Que consiguió María
Contra el dragón horrible del infierno

Ahora quisiera yo con presto vuelo
Atravesar del éter los espacios,
Y llegando hasta el cielo,
Entrarme por dóricos palacios.
Uniérame al instante con el coro,
Que los triunfos ensalza de María
Con instrumentos de oro.
¡Qué agradable concierto, qué armonía,
Atónito escuchara,
Que allá a la eternidad me transportara,
Cuando el Omnipotente
Entrando en sus consejos eternales!
Preparaba esta Niña sabiamente
Para vencer las huestes infernales!
Entonces se encendiera
En fuego celestial la musa mía,
Que a su asunto tal vez correspondiera
Con gallarda nobleza y valentía.
Entonces... Mas ya siento que me inflama
Tan sólo el esplendor de aquesta idea,
Y su fogosa llama
En la región de mi alma centellea
Siéntome ya a cantar determinado
La triunfadora gracia:
Pero ¿quién a mis versos ha inspirado
La necesaria fuerza y eficacia?

¡Oh tú, que desde el trono de diamantes,
Al resplandor de tu asta refulgente,
Y de tus vivas flechas coruscantes,
Haces parar el sol resplandeciente!
Tú, que en forma de llamas elocuentes
Encendiste unos hombres que tronaron
Con formidable voz entre las gentes;
Tu a cuyo sacro fuego levantaron
El temple de sus plumas los Doctores,
Que celosas vibraron
Como rayos de esferas superiores:
Pues canto, ¡oh alto numen! la victoria
De la triunfante gracia,
Comunica a mi musa la eficacia
De los sublimes cantos de la gloria.

CANTO PRIMERO

Orquesta y coro:

¡Oh Trinidad Omnipotente, Eterna,
Una en esencia, en tus Personas Trina!
Al invocarte, el hombre se prosterna
Y humilde el ángel ante Ti se inclina.
Con tu poder que todo lo gobierna,
Con tu alma luz que al bien nos encamina
Para cantar las glorias de María,
De la Virgen dichosa que en tu mente,
Oh Padre excelso, fuera concebida
Antes que por tu diestra Omnipotente
Se formaran las fuentes de la vida,
Antes que el negro abismo y el ingente
Sinnúmero de soles, que convida
A cantarte, oh Señor, a darte gloria
Y a cantar de su reina la Victoria.

"Quia projectus est accusator". (Ap., 12, 10)
"Laetamini celi, et qui habitant in eis". (Id., v. 12)

Pues que triunfa la gracia de María,
¡Oh alcázares del cielo y moradores,
de la eterna mansión de resplandores,
dad voces de contento y alegría!

PANEGIRISTA

I

Hay un lugar feliz sobre la tierra,
Al que Paraíso de delicias llama,
Por los contentos que en su espacio encierra,
La voz corriente de la antigua fama;
De su verde recinto se destierra
La tristeza fatal, porque derrama
Un torrente de plácida alegría
El autor soberano que lo cría.

II

En él, como en compendio deleitoso,
Se asoma la feraz naturaleza,
Alentada del Todopoderoso,
Juntando lo mejor de su belleza;
El grupo de sus árboles frondoso,
De sus aguas la diáfana limpieza,
Y el canto de sus gratas avecillas,
Alaban del Creador las maravillas.

III

Para custodia del feliz terreno,
Acompañado de Eva, fue elegido
Adán, entonces de ventura lleno,
Y de blanca inocencia revestido.
Sale de su hondo cavernoso seno
El antiguo dragón, y fementido,
Persuade a los consortes el bocado
De que tuvo su origen el pecado.

IV

De éste nacieron la pasión furiosa,
La grave enfermedad, el dolor fuerte,
La caterva de males horrorosa,
Que nos arrastra al reino de la muerte.
En situación tan triste y lastimosa
Lloraba el mundo su infelice suerte,
Los cielos su favor le retiraron
Y sus eternas puertas le cerraron.

V

Pero Dios, que el remedio prevenía
De tantos males, como Padre tierno,
Desde antes de los tiempos disponía
Triunfar del monstruo que abortó el infierno.
El alma entonces traza de María...
¡Entonces?... ¿Qué es entonces? Ab aeterno:
Desde antes que los cielos fabricara,
Y a la tierra cimientos señalara

VI

Entra en sus altos juicios soberanos
La Trinidad augusta y la pureza
Que había de socorrer a los humanos,
Eleva sobre montes la firmeza;
Fábrica hermosa de sus sabias manos
Aparece cual grande fortaleza
Que vencerá con el poder eterno
Las espesas legiones del infierno.

VII

Jamás tuvieron tan sublime idea
Los fogosos poetas que cantaron
Las lides de su gran Pentesilea;
Ni jamás a Belona imaginaron
Tan fuerte, para entrar en la pelea,
Los que en carrozas de oro la soñaron,
Ni pudiera jamás la fantasía
Concebir igualdades a María.

VIII

Cual torre de David en su armadura
De donde escudos mil están pendientes,
Cual muralla de bronce, en cuya altura
Se divisan castillos refulgentes;
Cual batallón dispuesto en la llanura
De vivos y ordenados combatientes,
Cual conviene a la fuerza irresistible
Del Dios de los ejércitos terrible.

IX

Cual... Y ¿qué es esto, que agitado el pecho
Arde con vivo fuego acelerado?
El ancho mundo me parece estrecho,
Sin caber en su espacio ilimitado.
Alzo los ojos al dorado techo,
Y entonces... ¡qué cantor tan sublimado
Habrá, que entone con fogosa lira
El cúmulo de cosas que me admira?

X

Cuál águila que lleva el raudo vuelo
Por las alegres sendas de la altura,
Una reina camina por el cielo
Derramando esplendores de hermosura;
El sol la viste su inflamado velo,
De que emanan torrentes de luz pura;
La luna le hace peana a su grandeza,
Doce estrellas coronan su cabeza.

XI

Un terrible dragón... aqui debiera
Mi numen elevarse al estrellado
Polo brillante de la sexta esfera;
Y allá sobre las nubes levantando,
Abultando una voz, que estremeciera
Los cielos, como trueno dilatado
En su espacio, cantara en son horrendo
La escena formidable que estoy viendo.

XII

Un terrible dragón asoma luego
Emblema del pecado, enrojecido
Como embrión inflamado por el fuego
Del Etna, y a los vientos impelido,
Agitado de envidia, y furor ciego,
Acomete a la Reina embravecido;
Más Ella con un rayo de pureza
Quebranta con su cornífera cabeza.

XIII

En la región etérea se ha encendido
La abrasadora llama de la guerra;
Huye la luz, y el cielo se ha oscurecido,
Miguel batalla, y al dragon aterra;
Arrojado cual rayo desprendido
Del globo celestial, tiembla la tierra,
Y al tocar en la arena el monstruo insano,
Hórrido brama el espumoso océano.

XIV

Al punto suena por el alto coro,
La voz del misterioso vencimiento;
Yo escucho... es cierto, los clarines de oro,
Que penetran el vasto firmamento;
¡Víctor! repiten, y al cantar sonoro,
Responde en ecos la región del viento;
Y los sublimes genios a María
¡Salve!, le dicen, llenos de alegría.

XV

¡Salve!, repiten, Niña triunfadora,
A quien el Sumo Dios poder ha dado
Para ser la terrible vencedora
Del ángel contra el cielo rebelado.
De la eterna salud restauradora,
Al humano linaje has libertado.
Del soberbio dragón, cuya fiereza
Asusta a la mortal naturaleza.

XVI

¡Salve veces mil, Oh Princesa hermosa,
Hija querida del Monarca Eterno!
¡Salve, fecunda Virgen amorosa,
Dispuesta para madre de un Dios tierno!
¡Salve, divina, celestial Esposa
Del inflamado Espíritu ab eterno!
¡Oh, Salve veces mil, porque tu planta
Su cerviz a la culpa le quebranta!

XVII

¡Salve...! Así cantan, cuando alegremente
Se iluminan del aire los espacios;
Sube la Reina al cielo refulgente,
Éntrase por sus deíficos palacios;
Ya huella el pedestal resplandeciente
Del trono fabricado de topacios;
Su solio ocupa... y el asombro, en tanto,
Silencio impone a mi festivo canto.


CANTO SEGUNDO

Orquesta y Coro:

Eva y Adán tranquilos disfrutaban
Los dones del Señor: paz y alegría,
felicidad perfecta, y esperaban
Ir a cantar en el eterno día
La gloria del Señor a quien amaban.
En ellos el Señor se complacía
Porque, siempre obedientes, respetuosos
Y amantes de la ley, eran dichosos.
Mas al ver el Espíritu protervo
La hermosura del hombre, su inocencia,
La imagen del Altísimo, del verbo,
Impresas en la humana inteligencia,
herido se sintió, dolor acervo
Del pérfido desata la insolencia
Y a fin de someterlo a fiel tributo
Ofrece a la mujer vedado fruto...
El miserable Adán desobedece.
Y apenas reconoce haber faltado,
Se esconde: Dios la llama; se estremece.
¿Dónde estás? dice Dios. Avergonzado
Adán, ante el excelso comparece
Inculpa a la mujer de su pecado

Eva a su vez inculpa a la serpiente,
A la cual habla así el Omnipotente:
Maldita será tú, por atrevida:
Maldita entre las bestias y animales;
Arrastrándote irás envilecida,
Y tierra comerás en los eriales;
De la mujer serás aborrecida
Y en vano acecharás los calcañales
De una Virgen de prístina pureza
Que hollará con sus plantas tu cabeza.

"Avertisti captivitatem Jacob" (Sal 84, 2)
"Gloriosa dicta sunt de te, civitas Dei" (Sal 46, 3)

Gloriosa te predican, Virgen pura,
Porque bajando desde el alto cielo,
Cual ciudad de refugio, eres consuelo
Al mundo, que lloraba en prisión dura.

PANEGIRISTA

I

Cual negra tempestad, que en la vacía
región del aire, por la noche obscura
Brama espantosa, y asomando el día
Huye azorada de su antorcha pura.
Así el dragón horrendo perecía
Al luminoso rayo de hermosura,
Que despuntó la aurora soberana
Anunciando el candor de su mañana.

II

A duro cautivero reducidos,
Lloraban su miseria los mortales;
Los altos cielos, de su voz heridos,
Abren luego sus puertas eternales.
Oye el Señor sus lúgubres gemidos,
Y para dar consuelo a tantos males,
En misteriosas sombras y figuras
la libertad promete a sus creaturas.

III

Ya por Judá una nube pequeñuela
En apacible lluvia se derrama,
resucita la tierra y se consuela
Con nuevas flores y reciente grama.
Ya la ventura de Jacob con fausta llama
Anunciando a la cándida Doncella,
Nube fecunda reluciente estrella.

IV

Ya se asoma Raquel, y su belleza
Nos retrata el semblante de María;
Llega Débora, y dice su destreza
En triunfar de una larga tiranía.
Viene Judith, anuncia su entereza
El vigor de su brazo y su valentía;
Y Esther, con su virtuosa compostura
La Niña más modesta nos figura.

V

Corren siglos, y se acerca el día
En que a triunfar del monstruo y de su engaño
Desciende el alma hermosa de María;
El bajo mundo en su terrible daño
Por las celestes órbitas veía
Cuatro mil vueltas circular al año.
Desciende en fin la celestial belleza
A honrar a la mortal naturaleza.

VI

No tan alegre ríe el verde prado
Después de un largo y riguroso invierno,
Ni es tan fértil de Ceres el sembrado
con blanda lluvia de rocío tierno,
Como alegre y fecundo el preparado
Tronco glorioso con el bien eterno,
Que ostenta de su fruto esclarecido
Tan milagrosamente concebido.

VII

Cuando yo considero al Soberano
Artífice empeñado en la belleza,
Que cual refugio del linaje humano
Viene a ser la ciudad fortaleza
Parece que me toma de la mano
Un genio celestial y con presteza
Me lleva por el mundo dilatado
Que el águila de Patmos fue mostrado

VIII

Otra tierra, otros mares, otro cielo
Se vienen a mis ojos admirados;
El nublado se arrolla como un velo
Que ocultaba los cielos estrellados;
Entonces del empireo en manso vuelo
Sostenida de espíritus alados,
La ciudad del Señor baja a la tierra
Para hacer al infierno cruda guerra.

IX

A su aspecto se humillan las famosas
Pirámides de Menfis, las almenas
Elevadas de Roma, y las hermosas
Murallas de Cartago y de Micenas,
El Coloso de Rodas, y orgullosas
Torres gigantes de la insigne Atenas,
El orbe todom porque su estructura
Toca de Dios la incomprensible altura.

X

Mientras que de albas nubes rodeado
Yo me contemplo, asoma refulgente
Una benigna luz por el poblado
Que Ágreda llama la española gente;
A su claro reflejo iluminado,
El misterio descubro reverente;
El augusto misterio respetable
De la ciudad de Dios inexpugnable.

XI

Cante, pues, otra musa su belleza,
Su adorno, su primor, su simetría
Sus fundamentos santos, su pureza,
Todo en aplauso digno de María,
Que a mi musa esta vez su fortaleza
Le basta, cuando acá en la fantasía
Le ve como refugio en tantos males
Que padecen cautivos los mortales

XII

¡Qué muro! ¡Cuál se eleva! pero abiertas,
Ofreciendo seguro y franco paso,
Con su ingreso convidam doce puertas
Al Oriente, Aquilón, Austro y Ocaso;
Allá van las naciones que despiertas
a la plausible voz del feliz caso
Entran a resguardarse del horrendo
Cruel enemigo que las va siguiendo.

XIII

Como rugiente León, que se pasa
Alrededor del monte levantado
Cuando el hambre voraz lo aguijonea
Y busca sin sosiego algún bocado.
Así el dragón solícito rodea
la ciudad del refugio que han hallado
Para escapar sus bárbaros furores
Las almas de los tristes pecadores.

XIV

Pero, ¿Y qué? ¿Las diabólicas legiones
Han de asaltar los muros elevados
Que defienden celestes batallones
De espíritus valientes y esforzados?
¿Quién podrá derrotar los escuadrones
Que en su custodia velan, animados
Del celo de su rey omnipotente,
Que llena esta ciudad rsplandeciente?

XV

¿Qué es esto?... ¡Ah! del trono majestuoso
Que se eleva con real magnificencia,
sale la voz del Todopoderoso
Anunciando su mística presencia;
Vuela el dragón, huyendo temeroso,
y su denso escuadrón, con la violencia
De las aves que el vuelo han levantado
Al estruendo de un bronce fulminado.

XVI

Huye también la Parca macilenta,
Que la culpa en su imagen contenía;
El agudo dolor también se ahuyenta,
Y la negra infernal melancolía;
El llanto calla; ya no se lamenta
La congoja de tanto amargo día;
¡Triunfa la gracia! ¡Oh! ¡Viva!... de esta suerte
Que ha vencido a la muerte.

XVII

Esto pasaba, cuando el vivo fuego
que corre ardiente por las venas mías,
Acabando en un todo mi sosiego
Me ofrece el plan de nuevas baterías;
Siento ya el más extraño desasosiego
De todas mis potencias... ¡Oh almo Elías!
Elévame en tu carro al cielo, en tanto
Que templo el verso del tercero canto.


CANTO TERCERO

Orquesta y Coro:

Con Dios formabas ¡oh feliz María!
Cuanto en los cielos de existir se ufana;
Los astros de la noche, los del día,
Las galas de la tarde y la mañana
Y en tanto que el Señor se complacía
En tus gracias, oh Reina Soberana,
El Ángel contemplándote en la mente
Del Eterno, cantaba reverente:

¡Gloria, gloria, hosannas, aleluya!
Al Altísimo, al Todopoderoso;
El cielo se apresure y contribuya
a cantar el portento más grandioso:
Que una Virgen purísima destruya
La maldad del espíritu alevoso.
¡Salve, oh Virgen, completa es tu victoria,
Hosannas, aleluya, gloria, gloria!

Quid videbis in Sulamite, nisi choros castrorum!
(Cant 7, 1)

¿Qué vemos? ¿Qyé escuchamos en el día,
sino del alma Iglesia himnos sonoros?
¿Qué vemos, sino ejércitos canoros
que celebran el triunfo de María?

PANEGIRISTA

I

Todo el orbe se mueve; y entre tantp
Que corre placentera la alegría,
Celebrando el misterio sacrosanto
De la gracia triunfante de María,
La región se estremece del espanto
Y entre confusa y grande gritería:
¿Quién es ésta, se escucha, que ha triunfado
En su instante primero del pecado?

II

En el hondo palacio de la oscura
Y sempiterna noche se congrega
Una chusma diabólica, que jura
Destruir la causa porque no sosiega;
A todo su dolor y desventura
Desesperado el príncipe se entrega
Y amedrentado el hórrido Cocito
Levanta así su formidable grito:

III

¡Oh, grandes de mi corte! les decía...
Perdidos somos, porque la belleza
Que triunfa de nosotros en el día,
Es aquella mujer de fortaleza,
La misma que en el cielo nos vencía
Con solo la señal de su pureza;
Perdidos somos, pues su augusta gracia
Repara el mal de la primer desgracia...

IV

Así empezaba, cuando acallaron
Mil espíritus fuertes, proponiendo
Remedio en el error... Todos lanzaron
Su formidable voz, ¡Víctor! diciendo;
las subterráneas bóvedas temblaron,
Y cuando el negro monstruo iba saliendo,
Cual noche, de su lóbrega caverna,
Eclipsar presumió la luz eterna.

V

Corre por todo el ámbito anchuroso
De este gran universo, a la manera
De una peste, cuyo hálito dañoso
Del aire sano la bondad altera,
Aquí y allí derrama el contagioso
Letal veneno de su saña fiera;
Y aumentando sus sombras igualmente,
Se opone a la alba en su sagrado oriente.

VI

Rodeados de tinieblas horrorosas
Quedaron desde luego los Arrianos,
Maquinando sus sectas peligrosas
Con Begardos, Beguinas, Nestorianos;
Auméntanse las fuerzas poderosas
Del robusto escuadrón de anti-Marianos,
Que del error armados combatían
Las murallas que a Sión fortalecían.

VII

Opónense guerreros animosos
Los Padres de la Iglesia, y entretanto
Una noche de siglos tenebrosos
Cubre de dudas el misterio santo;
Batalla Anselmo y víctores gloriosos
De huestes enemigas son quebranto;
La devoción respira en Inglaterra:
¡Tiempo dichoso para aquella tierra!

VIII

Entonces el error se desvanece,
A la manera que la sombra oscura,
Cuando la blanca aurora resplandece
Sin niebla que se oponga a su hermosura.
Su aspecto le da horror, y se estremece,
La vista hurtando de la Virgen Pura:
Huye veloz el Tártaro profundo,
Brillan los cielos, y se alegra el mundo.

IX

Libre la Iglesia de enemigos tantos
Con el que error tenaz la perseguía,
Desata luego sus festivos cantos
Aplaudiendo la gracia de María.
¡Alégrate!, le dice, en himnos santos,
Que rebosan contento y alegría,
¡Alégrate en el punto inmaculado,
Que fuiste concebida sin pecado!

X

¡Alégrate!, pues, sólo con tu planta
Que el Señor fabricó de fortaleza,
Oprimes del infierno la garganta,
Que pestes vombitaba a tu pureza:
¡Alégrate!, pues vences tropa tanta,
Con que el error se opone a tu grandeza:
¡Alégrate, oh!... por siempre la alegría
Bañe tu rostro, celestial María.

XI

Por otra parte, en gruesos batallones
Se divide un ejército admirable
De sabios y doctísimos varones
Que la opinión defiende menos loable.
Si bien al parecer de sus razones
Arguyen sobre punto el más probable:
Decreto fue de Dios, que en la victoria
Sin fuerte oposición ¿Cuál fue la gracia?

XII

Los piadosos resisten por su parte,
Con heroica virtud, noble ardimiento;
Y así como un ejército de Marte
Que se anima al glorioso vencimiento
Cuando enarbola el bélico estandarte
De la horrísona trompa al ronco acento,
Así también se animan los doctores
De la piedad mariana defensores.

XIII

La disputa se enciende, y más se aviva
Cada día con tantas opiniones;
Arden las aulas, como en guerra viva
Los campos de encontrados batallones;
Suenan las armas que Minerva activa
reparte a sus fogosos escuadrones,
La verdad indecisa se confunde
Y el orbe literario ya se hunde.

XIV

Cuando el celoso Padre Omnipotente
De la gracia de su Hija Soberana,
Anima con esfuerzo suficiente
Al campeón de la escuela Franciscana.
Vuela Escoto a París, y cual ardiente
Rayo que vibra la razón Mariana,
El baluarte destruye que blasona
De invencible torreón en la Sorbona.

XV

A este tiempo la fama voladora
Sube a los aires, y el clarín sonando
Publica el triunfo de la gran Señora
Contra las fuerzas del contrario bando.
Al eco grave de su voz sonora
Que se va por el orbe dilatando,
Vienen a refugiarse con su tropa
La Asia, la África, América y Europa.

XVI

¡Grandes provincias, reinos dilatados,
Populosas ciudades de la tierra,
rendid las armas a los celebrados
Triunfos gloriosos de tan fausta guerra!
¡Fieles Españas! ¡Reinos bienhadados!
¡Oh cuánto el Orco de mirar se aterra
En vuestros Carlos, reyes victoriosos
Celebrar esos triunfos misteriosos!

XVII

¡Salid, hijas de Sión; ved cuál se eleva
Al Empíreo la Reina Soberana,
Que con reciente albor, y con luz nueva
De sus astros festeja la mañana;
Cuya hermosura la atención se lleva
Del sol y de la luna, cuando ufana
La familia de Dios, sus hijos todos
Canta sus triunfos en alegres modos!

XVIII

Y ¡oh tu, Celaya!, que a la Soberana
Princesa te le ofreces obsequiosa,
Pues que te llamas la Ciudad Mariana
Y, por lo mismo, la Ciudad Gloriosa,
Así en tu frente lleves siempre ufana
El claro nombre de esta Niña hermosa;
Que no cesen tus cultos anualmente,
Celebrando estos triunfos reverente.

XIX

Pero, ¿A dónde me lleva la alegría?
¿A qué término aspira ya cansado,
Sin alma el verso, celestial María,
Aplaudiendo tu ser inmaculado?
Hasta aquí, pues, llegó la musa mía:
Acógela te ruego, y su sagrado
Tenga a los pies de la triunfante Palas,
Cubierta con la sombra de tus alas.

El vestigio de que el celayense Mons. Manuel Antonio Ocio y Ocampo existió: una calle

Eugenio Amézquita Velasco

Las actuales generaciones quizá desconozcan que un celayense fue el octavo obispo de Cebú, en las Filipinas, en pleno siglo XVIII, además de ser el primer obispo en la historia de la noble y leal Celaya. Se trata de Manuel Antonio de Ocio y Ocampo.

Una calle de esta ciudad lleva sus apellidos: Ocio y Ocampo. Pero de ahí no se entran en más detalles. 

Había yo querido investigar más sobre este insigne celayense y poco fue lo que pude encontrar. Su cuna, sus estudios, su presencia en Celaya. Pero fue un importante hallazgo el localizar un trabajo de 87 páginas realizado por el investigador Juan Carlos Ruiz Guadalajara denominado "En lo más dilatado de la Monarquía; Manuel Antonio de Ocio y Ocampo, la Nueva España y el horizonte filipino", publicado en la revista Historia Mexicana, vol. LXI, núm. 3, enero-marzo, 2012, pp. 849-933. El Colegio de México, A.C. Distrito Federal, México. 

Catedral Metropolitana de Cebú

Al final de este extenso artículo les compartiremos las notas, las fuentes documentales y todos esos elementos necesarios de la investigación histórica realizados por este detallado investigador.

Si bien, he de reconocer que el trabajo de Ruiz Guadalajara no abunda en el aspecto de la espiritualidad de este insigne celayense nacido en el siglo XVII sino que se concentra en aspectos muy humanos, administrativos, los vericuetos de la política de estado y la parte de la fragilidad humana. 

Da precisiones sobre la genealogía de este obispo de Cebú y sus estudios además de su carrera eclesiástica. Pero el brillo del sacerdote se da precisamente en una importante obra de misericordia realizada a las que se les denominada mujeres incontinentes, de las cuales el lector conocerá y encontrará más adelante.

Sin embargo, el celayense Ocio y Ocampo realizó obras y acciones históricas muy interesantes que nos recuerdan precisamente las características de las personas de estas tierras del Bajío: hombre trabajador, estudioso, de insignes letras y capacidades que permitieron frenar injusticias y afrentas y proteger también a la Iglesia.

Una buena parte de la investigación de Ruiz Guadalajara busca situar al lector en la época y antecedentes de México y las Filipinas. Quise iniciar mi artículo seleccionando lo que me pareció medular de la obra de Ruiz Guadalajara sobre Ocio y Ocampo: su familia, su obra en México y en las Filipinas. 

Presentación

"Esta es la historia de un novohispano que nació en Celaya en el ocaso del siglo XVII y que terminó sus días enfermo e investido como obispo de Zebú, el rincón más apartado de la cristiandad hispánica, en 1737". (1)

"Su nombre: Manuel Antonio de Ocio y Ocampo, descendiente de hidalgos y cristianos viejos de Zamora, en el reino de León". 

"Como muchos personajes de su tiempo, la vida de Manuel Antonio incluye episodios propios de una novela de aventuras, mas todo lo que a continuación se asienta dista mucho de ser una ficción literaria. La increíble distancia entre Celaya y Zebú, en las islas Visayas del archipiélago filipino, es tan sólo un elemento que dimensiona los múltiples caminos que nuestro personaje recorriera en su trayectoria vital, caminos que si bien nos permiten profundizar en la comprensión de un periodo de la Nueva España, nos muestran sobre todo la forma en que muchos de sus habitantes se integraron a la gran movilidad generada en el interior de esa gigantesca entidad política conocida como Monarquía Hispánica, la cual tuvo en las islas Filipinas el punto final de su expansión en el marco de la repartición 
que del orbe hiciera el papado en los Tratados de Tordesillas de 1494". 

"El Archipiélago fue así la última frontera de la cristiandad en Asia, muy diferente a otras y preservada desde la Nueva España por el delgado aunque constante hilo del galeón y su ruta transpacífica". 

"A pesar de la distancia, las Filipinas y todo lo que representaron nada tenían de ajeno para los novohispanos; muy por el contrario, fue una realidad de ida y vuelta, mucho más familiar de lo que la actual población mexicana se pueda imaginar. Por  ello, antes de abordar a nuestro personaje y su momento, este ensayo se remontará al siglo XVI para explorar el proceso que culminó con la integración del espacio filipino a la dominación hispánica, así como el impacto social, económico y cultural que ello provocó en la Nueva España".
 
"Sólo así podremos acercarnos a la vida de Manuel Antonio y contemplar las entrañas de una realidad que se comenzó a desintegrar hace 200 años".

Los Ocio y Ocampo: Origen y Destino

Ruiz Guadalajara narra en su investigación que "no obstante haberse integrado a la migración hacia la América hispánica en el siglo XVII, los Ocio y Ocampo lograron hacer de la Nueva España su tierra prometida".
 
"No fue un camino sencillo y tampoco ajeno a las ventajas que en la época proporcionaba la hidalguía. Si bien es posible que algunos en lo más dilatado de la monarquía los Ocio o algunos Ocampo migraran hacia diversas zonas de la  Monarquía en el siglo XVI, lo cierto es que el apellido compuesto que nos ocupa fue producto del matrimonio entre  Sebastián de Ocio e Isabel de Ocampo, “hijos dalgo”, cristianos viejos, “notorios de sangre”, de nobles antepasados y principales de la ciudad de Zamora en el reino de León, donde les eran guardadas todas las preeminencias y honras propias de su estirpe. Como tales hidalgos, los Ocio y los Ocampo se distinguían a sí mismos como dedicados a  los oficios del gremio del Estado, característica que mantuvieron sus descendientes en América". "

"Los datos sobre Sebastián de Ocio aún son escasos en nuestras investigaciones. Su matrimonio con Isabel lo habría realizado hacia 1605, el mismo año en que comenzó a circular impreso Don Quijote y en el periodo de la unión entre los reinos ibéricos. Por alguna razón que desconocemos, tal vez la muerte de Sebastián, los hijos de esta unión se dispersaron."

"La hija mayor, María de Ocio y Ocampo, partió en 1623 rumbo a Panamá,  Provincia de Tierra Firme, acompañando a su esposo Joan de Burgos, quien había sido nombrado por el rey oidor de aquella Audiencia Gobernadora. María contaba entonces con 18 años de edad y se iba en compañía de su madre Isabel y de su hermana Leonor, de 15 años". (42) 

Esta misma Leonor de Ocio y Ocampo, en 1644 tiene un hijo nacido en Querétaro, producto de su matrimonio con el capitán Juan Caballero de Medina: Juan Caballero y Ocio, considerado patrono y benefactor de obras religiosas.

Rodrigo Pacheco y Osorio, Marqués de Cerralvo.
XV Virrey de la Nueva. España

"Un año después Rodrigo Pacheco Osorio, Marqués de Cerralvo, fue enviado por Felipe IV a la Nueva España como su virrey. Entre los muchos criados y servidores que formaban su casa se encontraba un niño de 12 años, Álvaro de Ocio y Ocampo, registrado como paje del nuevo virrey por los oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla encargados de verificar el embarque de pasajeros en la  flota de 1624". (43) 

"El pequeño Álvaro, en apego a la tradición familiar, había sido colocado al servicio de una casa noble para iniciar sus oficios al servicio del Estado, decisión que lo llevó hacia la Nueva España en un camino sin retorno". 

"Así, Cerralvo arribó a la ciudad de México y en noviembre de ese mismo año asumió el mando, ejerciéndolo hasta 1635". 

"Poco sabemos sobre las actividades de Álvaro en este periodo, salvo el hecho de que su cercanía con el virrey y su condición de descendiente de hidalgos le valieron lo suficiente para iniciar su propio camino. En algún momento el joven Álvaro amplió sus intereses hacia una de las zonas más importantes del reino de la Nueva España, la Provincia de los Chichimecas del Obispado de Michoacán, territorio que habían arrebatado los conquistadores españoles y sus aliados indígenas a los nómadas guamares, guachichiles y zacatecos, y en el que se había desarrollado uno de los procesos de poblamiento más complejos en la historia de la expansión hispánica hacia el norte de las antiguas culturas sedentarias en la segunda mitad del siglo XVI". 

"Se trataba de un territorio que en los inicios del siglo XVII había ya consolidado un rosario de pueblos, villas y  congregaciones españolas de labradores, y que a manera de circuito urbano articulaba social y económicamente a minas, haciendas y ranchos, además de ser el corredor más importante hacia la Tierra Adentro". 

"En 1635 el ya para entonces don Álvaro de Ocio y Ocampo se encontraba casado con Gertrudis Palenzuela y Molina, y le había sido otorgado el cargo de alcalde mayor de la Villa de León y Minas de Comanja, en lo más dilatado de la monarquía además del grado de capitán a guerra en las fronteras del rey".

En 1635, Álvaro Ocio y Ocampo, residente en la Villa de la Concepción de Celaya 

"Sin embargo, en ese mismo año se declaraba como vecino de la ciudad de México y residente en la Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Celaya, también en la Provincia de los Chichimecas. Álvaro tenía además bajo su cargo el cobro del tributo a indios laboríos, negros y mulatos libres en la jurisdicción de León, así como la administración de los reales azogues destinados a Comanja". 

"Y mientras el alcalde se movía entre México y León, su casa, su esposa y su prole tuvieron como sede la villa de Celaya, donde los nuevos Ocio y Ocampo, ya como criollos novohispanos,  proliferarían para el servicio de Dios y de su Rey". (44)

"Así, los descendientes varones de este zamorano integraron una primera generación dedicada a los cargos públicos, la propiedad de la tierra y los negocios en la zona de Celaya, donde rápidamente consolidaron su influencia y sus intereses, cuidando siempre de mantener su “limpieza de sangre” y su patrimonio mediante enlaces matrimoniales con españolas criollas o peninsulares".

"Contamos con noticias sobre al menos tres hijos de Álvaro: Sebastián, Agustín y Juan, todos nacidos en Celaya, como los primeros Ocio y Ocampo novohispanos". (45)

Uno de los Ocio y Ocampo funda Dolores

"Sebastián, por ejemplo, había sido alcalde ordinario de Celaya y procreado al menos dos varones, Bartolomé y Álvaro, este último nacido en 1678; ambos siguieron la carrera eclesiástica, siendo Álvaro el más destacado en su trayectoria al obtener el grado de licenciado en sagrados cánones, ser cura beneficiado del partido de Guadalcázar en el obispado de Michoacán entre 1707 y 1710 y, posteriormente, fundar en 1711 la congregación española de Nuestra Señora de los Dolores en la misma diócesis". (46)

"Por su parte el hermano de Sebastián, Agustín de Ocio y Ocampo, tuvo título de capitán, fue dueño de haciendas en  la jurisdicción de Celaya y terminó avecindado en Querétaro, donde tenía entre otros negocios un obraje de paños y bayetas; sabemos que en su segundo matrimonio tuvo dos hijos que también fueron capitanes, Joseph y Agustín, este último muy bien casado hacia 1750 con Josepha Cuervo de Villaseca, hija del general Ildefonso de Cuervo y Valdez". (47)

"En los hermanos Sebastián y Agustín encontramos un punto en común: ambos conocieron la viudez e incluso uno de ellos las segundas nupcias". 

"En el caso de Juan, el tercer hermano y el más importante para nuestro tema, la situación fue diferente".

SIGLAS:
AGI: Archivo General de Indias
AGN: Archivo General de la Nación

NOTAS:
(1) Agradezco a la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla la beca de estancia con que me apoyó entre septiembre y noviembre de 2010 y que me permitió concluir este ensayo.
(42) AGI, Contratación 5387, núm. 31.
(43) AGI, Contratación 5389, núm. 1.
(44) AGN, Archivo Histórico de Hacienda, vol. 1429, exp. 22, ff. 410-421. 
(45) Sus descendientes, es decir, la segunda generación novohispana de 
los Ocio y Ocampo, se caracterizaron por su inclinación predominante hacia el estado eclesiástico, no sólo por vocación sino como una vía para lograr prestigio y ascenso social.
(46) AGN, Universidad, vol. 368, ff. 749r.-750v.; AGN, Indiferente Virreinal, 4749, exp. 45. 
(47) AGN, Capellanías, vol. 277, exp. 16; AGN, Tierras, 666, 1r.-30v

BIBLIOGRAFÍA:
Juan Carlos Ruiz Guadalajara - "En lo más dilatado de la Monarquía; Manuel Antonio de Ocio y Ocampo, la Nueva España y el horizonte filipino", publicado en la revista Historia Mexicana, vol. LXI, núm. 3, enero-marzo, 2012, pp. 849-933. El Colegio de México, A.C. Distrito Federal, México.
 


Eugenio Amézquita Velasco

Este 21 de mayo se desarrollará en Celaya el Primer Foro Cultural "Perspectivas y Diálogos" promovido por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Celaya a través de la Dirección de la Unidad de Planeación y Supervisión para la Formación Artística. El anuncio de este evento se efectuó a través de una rueda de prensa en las instalaciones del Ximhai.

En este evento estuvieron presentes el Lic. Leopoldo Vicente Márquez Chaumer, artista internacional de origen venezolano; las interventoras educativas LIE. Ana Bertha Cortés Pérez y LIE Nancy Karina Moreno Ramírez así como el historiador Lic. Rafael Soldara Luna, director del Museo de Celaya, Historia Regional.

Se destacó que los objetivos de este Foro Cultural son los de promover el intercambio de experiencias y conocimientos sobre arte. cultura y educación, a través de un foro cultural con la participación de artistas, educadores, investigadores y promotores culturales.

También el fortalecer la riqueza artística y cultural de todas las expresiones de la comunidad local, nacional e internacional así como apoyar la creación y consolidación de espacios para la reproducción, reconocimiento e inclusión de la diversidad cultural.

De esta manera, se precisó, el Instituto de Arte y Cultura de Celaya celebrará el Día Mundial de la Diversidad Cultural la cual fue aprobada en el 2011 por la UNESCO, el 21 de mayo.

La celebración se realizará el próximo viernes 21 de mayo del presente año, con la participación de conferencistas, talleristas, artistas y la comunidad celayense interesada.

El evento se realizará en las instalaciones del Parque XIMHAI a partir de las cuatro de la tarde con una duración de cuatro horas, en un primer momento -de las 16:00 a las 18:00 horas- se contará con la participación de cuatro especialistas a través de una conferencia.

Son estos el Lic. Rafael Soldara Luna, historiador; Lic. Leopoldo Vicente Márquez Chaumer, artista internacional; Mtra. María Enriqueta Peñaguirre Cano, de Vinculación de la Universidad de Guanajuato y la artesana invitada Jinna Herrera Martínez.

El segundo momento se llevará a cabo con el taller interactivo "Sociedad e Interculturalidad" con una duración de las 18:00 a las 19:00 horas a cargo de invitados especializados en el tema como la Lic. Laura Angélica Reyes Béjar, antropóloga social del ENAH; el Maestro Jesús Lara Preciado, antropólogo social del ENAH y las licenciadas interventoras educativas Ana Bertha Cortés Pérez y Nancy Karina Moreno Ramírez.

Como último momento, se contará con la participación de artistas locales como parte del show artístico de los cuales se tendrán el Grupo de Danza Árabe Yarith Azhir, el grupo Sasula Danse y el Grupo representativo INSMACC Darra.

Finalmente se cierra el evento del foro con la participación de las autoridades directivas, Lic. José Dagoberto Serrano Sánchez, director del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Celaya y la Maestra Roa María Rayón Saavedra, directora de la Unidad de Planeación y Supervisión para la Formación Artística.


Eugenio Amézquita Velasco

En noviembre, en el parque Ximhai de Celaya, se desarrolló el IV Concurso Madonnari 2020 en Celaya, con la participación de jóvenes talentos provenientes de diversos municipios de la región Laja Bajío y de otras partes del estado de Guanajuato.

El evento fue inaugurado por el director del Instituto de Arte y Cultura en Celaya, Dagoberto Serano Sánchez, acompañado por el maestro Moisés Argüello, director del Museo de Celaya "Octavio Ocampo" y de la coordinadora del Parque Ximhai, Mayra Gutiérrez así como Roberto Andraca Mejía.

Los jóvenes artistas desarrollaron sus capacidades, arte, sentimiento y dones a través del material denominado pastel. La temática fue precisamente la ciudad de Celaya y los elementos significativos con motivo del 450 Aniversario de la Fundación de la ciudad.

Le compartimos los diversos videos e imágenes del evento con las entrevistas a los artistas:

















Compartimos a ustedes videos e imágenes de este evento que llenó de arte el Ximhai. Haga clic en la fotografía para que disfrute el álbum de imágenes en nuestro espacio Google Photos:































































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