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Eugenio Amézquita Velasco

Este martes 29 de junio, el Padre Juan Galván Sánchez, -de quien me precio contar con su amistad y sus consejos para componer mi camino cuando este tiende a descomponerse- cumple 30 años de sacerdote. Se dice fácil, pero es una vida dedicada a DIos, a su Iglesia y a sus hermanos sacerdotes. Secretario canciller de la diócesis de Celaya desde hace varios años es además moderador del Obispado de Celaya.
Nacido el 24 de noviembre de 1964 en San Luis de la Paz, la puerta de la Sierra Gorda es ordenado presbítero el 29 de junio de 1991.

En 2012 le hice una entrevista precisamente con motivo del día de su cumpleaños. Cumplía él 48 años en esa fecha, pero quiero traer nuevamente esa plática como un homenaje y reconocimiento fraterno de quien he aprendido muchas cosas. Con el simple hecho de saber la gran cantidad de amigos y personas que lo estiman en los sitios donde él ha estado sirviendo a Cristo y a su Iglesia, con eso me basta y es suficiente para que quienes le quieren bien, estén de acuerdo conmigo con este sencillo escrito. Lo he enriquecido con algunos videos que son momentos que considero interesantes en su caminar sacerdotal y el más reciente, la bienvenida al nuevo pastor electo de la diócesis de Celaya, Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma.



He aquí pues la entrevista, con las actualizaciones en fechas con respecto al momenbto de la entrevista, hace casi 9 años.

A casi 57 años de edad de distancia, en un día como hoy -24 de noviembre- y tras ver la primera luz, el Padre Juan Galván Sánchez continúa en su labor sacerdotal y en el servicio a sus hermanos presbíteros de la Diócesis de Celaya. Hoy, en una sencilla entrevista, nos comparte, con el corazón, lo que representa su mayor agradecimiento a Dios: el don de la vida.

Sentado en su sillón, llegamos a la puerta de su oficina, en la Curia Diocesana, y nos recibe con la amabilidad y generosidad de siempre y cede un poco de su tiempo para poder felicitarle y hacerle dos o tres preguntas, que compartimos a ustedes a través del siguiente video:




 Hace nueve años, -en el 2012- el Padre Juan Galván nos permitió hacerle una entrevista, está sí más amplia, al celebrar su XXI Aniversario como sacerdote, donde nos deja ver más de él y de cómo nuestro Señor Dios le concedió la gracia de la vocación. También les compartimos la misma:

La entrevista

Para quien conoce, ha caminado y saboreado la Sierra Gorda en el noreste del estado de Guanajuato, comprenderá el por qué Dios ha dado a la gente de esa parte de nuestra entidad y Diócesis un cariño especial por las cosas de Dios.

Padre Juan Galván Sánchez, en 2012.
El contacto con la naturaleza y el silencio propio de la serranía, son las condiciones perfectas para que el alma se ponga en comunicación con su Creador, con nuestro Padre Dios.

Esa es la sensación que uno tiene cuando uno platica con el Padre Galván Sánchez, forjado en medio de una familia humilde cuyos padres inculcaron en sus hijos el amor al Santo Rosario y a la Santa Misa, elementos que en conjunto crean las condiciones para que Dios pose su mirada en ésta y conceda la gracia y don de la vocación sacerdotal.

Tranquilamente sentado en una de las sillas giratorias del espacio que ocupa la Vicaría Episcopal de la Comisión Diocesana de Pastoral de Comunicaciones, empieza a narrar un poco de su vida y de los antecedentes que le llevaron de la mano al llamado al sacerdocio, hecho que se concretó el 29 de junio de 1991, es decir, hace 30 años.

- Sus papás, ¿quienes fueron?, le preguntamos al Padre Juanito, como sus amigos y hermanos sacerdotes en ocasiones le llaman.

Con voz pausada y amable, va respondiendo. Don Victorino Galván Arvizu y Doña Eugenia Sánchez Arvizu conformaron una familia con seis hijos que la bendición de Dios otorgó a este matrimonio. Originario de la comunidad de San José de la Cruz, en el municipio de San Luis de la Paz, considerado la puerta del noreste de Guanajuato. Una comunidad en plena zona serrana.



 Recuerda que la mayor parte de la niñez la realizó en San Luis de la Paz y "seguimos conservando la casa paterna", indicó. Esto mantiene la estrecha relación con sus raíces serranas, las cuales se ve de inmediato las mantiene vivas en su persona.

San Juan de los Rangeles, Primaria "Ignacio Zaragoza",
donde el entonces niño Juan Galván Sánchez hiciera sus
primeros estudios.
Sus primeros estudios los realizó en la primaria Ignacio Zaragoza, en la comunidad de San Juan de los Rangeles, para de ahí pasar a la cabecera municipal de San Luis de la Paz y cursar el nivel medio básico en la Escuela Secundaria Técnica No. 25, ubicada a la salida de la cabecera municipal rumbo a la comunidad del ahora Pueblo Mágico Mineral de Pozos, Gto.

No tarda en salir la sonrisa. "Yo lo que quería era llevar la especialidad o Taller de Mecanografía. Al final, la tecnología que acabé llevando fue la de Electricidad. Deseaba mecanografía porque quería darle oportunidad al gusto que tengo de escribir, pero el cupo estaba saturado e involuntariamente -o voluntariamente por parte de la escuela- me echaron a ese taller".

Hace aparición el suave llamado de la vocación al sacerdocio: Al final, ni técnico agropecuario, ni bachiller, ni profe.

"Al terminar la secundaria, nace la pregunta entre los compañeros: Y tú, Juan ¿A dónde te vas a ir? En aquel entonces, había pocas opciones en San Luis de la Paz. Los jóvenes ludovicenses sólo teníamos tres opciones. Una, los estudios de nivel medio superior de corte agropecuario en el llamado CETA No. 34, localizado en la Comunidad de La Huerta, a un costado de la carretera 57 que lleva a Piedras Negras, Coah. La segunda, la Preparatoria Oficial y, la tercera, estudiar para maestro de primaria, es decir, la Educación Normal Primaria en la escuela San Luis Rey. Eran las únicas opciones".

Templo parroquial de San Luis
de la Paz.
"Algunos de mis compañeros hablaban de irse a estudiar a la Universidad de Chapingo. Otros, acudir hasta Celaya al Instituto Tecnológico. Otros más a los planteles en Querétaro o de San Luis de la Paz".

"Pero, ya llevaba yo algunos elementos que me iban a empujar a estudiar y llevarme a algo sobrenatural. En alguna ocasión, mi familia, de catolicismo arraigado y de rezo de todas las noches del Santo Rosario, ya fuese mi madre o mi padre quienes dirigieran esta devoción y que no faltaba, además de acudir a la Santa Misa, ayudaron a conformar ese llamado. Yo pienso que aquí está parte de la clave".

Eran noches donde en el silencio de la Sierra Gorda o en la tranquilidad de San Luis de la Paz, donde el aparato de televisión o la computadora conectada al internet no se convertían entonces en el estorbo para manifestar, en un acto de amor, la devoción a Cristo y a su Madre. La pobreza material se convertía en gran ayuda para la Pobreza de Espíritu y se transforma a Dios en el Sumo Bien, Todo Bien, el Bien Total. El único tesoro para el corazón. De ahi la grandeza de las familias nacidas en estas latitudes. En ese ambiente fue creciendo la semilla sembrada en quien ahora es el Padre Juan Galván.

"Asi que", continúa narrándonos el Padre Juanito, "al término de mis estudios de secundaria, tuve el deseo de acercarme al párroco de la Parroquia San Luis Rey, en aquel entonces el Padre Manuel Urbina Mendoza", quien ya descansa en paz.

Cardenal Alberto Suárez Inda,
Arzobispo Emérito de Morelia
"En mi interior consideré y contemple la posibilidad del sacerdocio, entrar al Seminario. Sin consultar a nadie, yo sólo acudí a ver al Señor Cura de la Parroquia de San Luis Rey".

"Hable con el Padre Urbina y le dije que tenía inquietudes de entrar al Seminario y él muy amablemente me dio la carta, que es el documento necesario para acceder a esta máxima casa de estudios eclesiásticos de la Diócesis de Celaya, para acudir a ver a Don Alberto Suárez Inda, ahora Arzobispo de Morelia y en aquel entonces primer rector de la Diócesis de Celaya".

"Acudí primero con la carta al Obispado, lugar que años después se convertiría en el actual sitio donde presto mis servicios administrativos. Eran los tiempos en que el Padre y Pastor de nuestra Diócesis lo era Mons. Victorino Alvarez Tena".

"Aquí conocí a Don Alberto y las cosas se dieron fácilmente, con elementos de aprecio y afecto hacia mi. Se dio el caso que ya había pasado el pre-seminario, sólo faltaba el examen de admisión en el Colegio Marista, que en aquel entonces era la institución educativa que nos ofrecía sus espacios para cursar el bachillerato. Presente el examen, lo pasé e ingresé", sonríe.

El 8 de agosto de 1981, inicié mi presencia en el ambiente de la formación hacia el sacerdocio ministerial, ya en el ambito eclesial. Es decir, cumpliré 41 años de esta presencia en nuestra Diócesis, lo dice con alegría.

En el caminar del llamado al sacerdocio hay momentos de crisis. En algún momento ¿se dio esto, preguntamos? al Padre Juanito. "No considero que hubiese momentos de crisis, pero sí incertidumbre sobre cuál camino seguir. Sobre todo, esto se dio en la etapa de filosofía. Sin embargo, al finalizar este período de formación quedó clarificada la opción vocacional".

Sus padres, quienes gozan ya en el cielo, alcanzaron a ver y disfrutar en sus corazones devotos las ordenaciones diaconal y presbiteral de su hijo. ¡Cuánta alegría no debió darse en estos hermanos al ver el fruto de la oración familiar diaria en la casa, concretada en una vocación sacerdotal!

Mons. Jesús Humberto Velázquez
Garay
Hay un momento de reflexión que se plasma en la mirada del Padre Galván y dice: "Mi padre falleció el día que cumplí 41 años. La muerte es tristeza, pero a la vez es alegría para el corazón del cristiano. La tristeza del momento de la muerte queda eclipsada por la esperanza en la resurrección", acotó el presbítero.

El 29 de junio de 1991, a los 10 años de haber ingresado al Seminario, es ordenado sacerdote por la imposición de manos de Mons. Jesús Humberto Velázquez Garay. Tenía el Padre Juanito 27 años de edad cuando el Señor lo llamó y aceptó seguirlo renunciando a todo.

Recorriendo la Diócesis

El Padre Juanito se reclina sobre la silla giratoria, mira hacia el techo y empieza a recordar su peregrinar de servicio por la Diócesis durante estos años.

Su primer destino, la Parroquia San Diego de Alcalá, en el municipio de San Diego de la Unión. Mi primer párroco, recordó, lo fue el Pbro. Miguel Vázquez Lino, actual párroco en Rincón de Centeno, recordó con nostalgia.

"Posteriormente, acudí a estudiar a la Universidad Pontificia de México, para obtener el grado de licenciado en Derecho Canónico", indicó.

Regresé al Seminario Diocesano de Celaya siéndome encomendada la tarea de Coordinador Vocacional, teniendo como Rector a Mons. Luis Lozano Velasco.

Templo de la Santa Cruz, en Celaya.
De ahí, se me envió a Dolores Hidalgo CIN, Gto., a la rectoría del Templo de la Tercera Orden, iniciando ese período en la Parroquia La Asunción. Posteriormente se me destinó al Templo de San Felipe de Jesús, en la colonia Benito Juárez, de la ciudad episcopal y que casualmente luego fue erigida parroquia

Finalmente, soy enviado al templo de la Santa Cruz, en la calle de Morelos, donde era el rector. Dicha rectoría se encuentra dentro de la jurisdicción de la Parroquia La Asunción, puntualizó.

De ahí pasó a ser párroco de la Parroquia San Francisco de Asís, en Comonfort para luego regresar nuevamente a la Tercera Orden, en Dolores Hidalgo como rector de ese templo.

En cuanto a los cargos ocupados en la diócesis, el Pbro. Galván Sánchez ha sido decano en el Decanato de Dolores Hidalgo, sumando un global de siete años en este servicio.

También ha ocupado el cargo de Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico, con un total de 4 años de servicio.

Pasó luego a ejercer durante cinco años, el cargo de Vicario Judicial en el Obispado.

Es invitado a integrarse a la planta de formadores docentes del Seminario Diocesano de Celaya y se convierte en Profesor de la asignatura de Derecho Canónico para los formandos del nivel de Teología.

Mons. Lázaro Pérez Jiménez, III Obispo de Celaya, le da el nombramiento de secretario canciller y moderador de la Curia, que es su cargo actual, desde el año 2007 como secretario y desde el 2010 a la fecha, moderador. Esta última función se la asigna el actual Obispo de Celaya, Mons. Benjamín Castillo Plascencia

¿Cuál es su recuerdo más grato en su vida presbiteral?, cuestionamos a nuestro entrevistado.

La siempre hermosa Sierra Gorda
de Guanajuato.
No necesita pensarlo mucho. "Mi recuerdo más grato en mi vida presbiteral, es el inicio de mi ministerio, que muchos sacerdotes consideramos como el "primer amor". Una entrega total a los fieles en el servicio, sobre todo en las comunidades. Se auna a esto la respuesta y disposición de las personas para recibir el mensaje. Esto da una conexión espiritual. Percibía la aceptación primero del mensaje y luego del portador del mensaje".

Su recuerdo más triste, ¿Cuál ha sido?, preguntamos con respeto.

"Quizá lo más triste, en lo humano para mi, fue la enfermedad de mi madre. Durante 10 años casi postrada por un derrame cerebral, afectándole su capacidad motriz. Se prolongó, pero fue una cruz llevadera con la ayuda de Dios".

"A lo largo del tiempo he ido consolidando la fe. Esto a través de las circunstancias y un sentido profundo de pertenencia a la Iglesia. Verla realmente como una familia y como lo que es".

"Es una familia en donde no hay vinculos de sangre, pero sí vinculos espirituales muy fuertes. En mi caso, ese pasar de los años ha logrado ello. Esto mismo hace que tenga el propósito de seguir sirviendo y trabajando".

El Padre Juanito, ya casi para terminar la amena entrevista donde devela parte de su vida, de los inicios de su vocación y de su servicio sacerdotal, nos pide tomar nota de lo siguiente para sintetizar este caminar y su estrecha relación con Cristo y su Iglesia, sembrada y cultivada en la oración y la Sagrada Eucaristía por sus padres: "Una frase de Juan Pablo II y que hago mía: ver el pasado con gratitud, vivir el presente con intensidad y el futuro con esperanza".

Un recuerdo que nos sirve de remate y reflexión sobre esta vida familiar y sacerdotal del Padre Juanito nos lo presenta con sencillez, en una actitud nacida en el ambiente de la Sierra Gorda, en la alegría de la música campesina serrana, del Huapango Arribeño y de la pobreza ancestral que la gente del noreste de Guanajuato vive desde hace muchos años, entre el caminar de horas en las terracerías y veredas para llegar a su destino y el duro trabajo en la tierra de temporal que, reseca, espera las lluvias venidas del Golfo de México:

"Ya siendo sacerdote, cuando ya no estaba mi papá, a veces llegaba yo a la casa de mi mamá, en esas salidas de visita a la familia".

"Ya no rezábamos el Santo Rosario. Ya no estaba el jefe de la casa y mi mamá pasaba por los padecimientos de su derrame cerebral".

"Pero mi madre tenía siempre estas palabras para mí: Reza por lo menos un Padre Nuestro antes de acostarte".


Homilía en la Santa Misa por los XXV Años
de Sacerdocio del Padre Juan Galván Sánchez.


Flanqueado por los cuerpos sin vida de los Hermanos Sierra, el Beato Fray Elías del Socorro Nieves, O.S.A.,
martirizado por odio a la fe en la época de la Persecución Cristera en México.

Eugenio Amézquita Velasco

En su obra, "Semblanza Biográfica del Siervo de Dios R.P. Fr. Elías del Socorro Nieves, O.S.A., Fray Nicolás P. Navarrete, O.S.A, narra de manera precisa el martirio del ahora Beato Padre Nieves, acaecido en las afueras de Cortazar, Gto., en el camino que conduce a la comunidad de Cañada de Caracheo.

"Eran las diez de la mañana del 10 de marzo de 1928, cuando empezó a moverse la tropa, llevando en medio al Padre Elías del Socorro Nieves OSA; montado en el caballo güero de los Sierra y a éstos, a pie. A las once, llegaron a la Hacienda de Las Fuentes y allí hicieron alto, entrando a la casa que hoy está en ruinas".

"Allí dejó a los reos, bajo la custodia de los soldados, y con su asistente se fue el Capitán Márquez a Cortazar en un automóvil. Allá localizó, en casa de Don José Aguilar, a Don Toribio Martínez, llevándolo consigo a Las Fuentes. El objeto era pedirle, delante del Padre, los dos mil pesos que había ofrecido por su rescate. Al entrar, el Padre le hizo a Toribio na seña de negación. Por eso, cuando el capitán le dijo:"

"-Amigo, usted me prometió dos mil pesos para libertar a su Cura..."

"Don Toribio le respondió:"

"-No los tengo. Si usted me hubiera tomado la palabra cuando se los ofrecí en La Cañada, los hubiese conseguido entre los parientes, pero ahora ya no es tiempo, porque todos se han separado de allí".

"-Pues ahora me los da, por voluntad o por la fuerza -rugió el capitán-."

"-No, hijo -terció el Padre que ya tuteaba a su próximo verdugo-, ya te he dicho que Toribio no está en posibilidad de dar ese dinero y yo no necesito ni quiero rescate".

"Tanto el Padre como Toribio habían comprendido que el capitán quería coger el dinero sin ninguna intención de dar la libertad que falsamente prometía."

Ante su negativa, el capitán mandó a su asistente que en el mismo coche regresara Toribio a Cortazar. cerca de la entrada de la ciudad, el asistente detuvo el coche y dijo a Toribio:"

"-Váyase ya de aquí y escápese antes de que otra cosa suceda."

Beato Fray Elías del Socorro Nieves, o.s.a.
"Como él rehusara bajarse, porque comprendió que trataban de aplicarle la ley fuga, el soldado quiso forzarlo y entonces Toribio lo cogió fuertemente del cuello, apretándole hasta hacerle gritar. Así fue como convino en llevarlo y dejarlo pacíficamente en su casa de Cortazar."

"Mientras tanto, en Las Fuentes, el capitán, furibundo, injuriaba al Padre y a los Sierra, ordenando al fin su fusilamiento. Antes de salir de la casa de la Hacienda, el Padre administró el sacramento de la Penitencia o confesión a sus fieles compañeros. Sacáronlos a los tres hacia el camino y antes de llegar al lugar de la ejecución, José Dolores empezó a temblar presa de gran pánico."

"Dos soldados lo cogieron del brazo llevándolo casi en peso. Ya colocados de espaldas al muro, cuando apenas se formaba el cuadro de ejecución, Dolores se desplomó, víctima seguramente de un ataque cardiaco. Jesús, en cambio, estaba sereno y firme, delante de sus verdugos; rehusó que lo vendasen y al decirle que se hincara, exclamó:"

"-Yo me arrodillo delante de Dios y de sus ministros, no ante uno... como ustedes."

"Entonces, un soldado le disparó al epigastro para doblegarlo, lloviendo enseguida el fuego de los demás fusiles, cuyas detonaciones ahogaron el grito de la víctima, que selló su vida:"

"-¡Viva Cristo Rey!"

"Al darle el tiro de gracia, lanzaron una descarga sobre Dolores, que ya había muerto de muerte natural".

"Al caer sus buenos feligreses, el Padre les impartió una absolución más y su bendición, al mismo tiempo que les decía:"

"-¡Animo, hijos míos! Pronto nos veremos en el cielo..."

"-Ahora vas tú, Cura hipócrita, -dijo el Capitán a Fray Elías- a ver si morir es decir Misa."

"El Padre le rogó que no lo fusilara allí, sino más adelante, en el lugar que él mismo señalaría. Encargó a dos vecinos de Las Fuentes, que estaban allí, recoger y dar cristiana sepultura a los cadáveres de los Sierra, y de pie, con paso seguro, siguió adelante en medio de los soldados".

"Márquez ordenó que se quedaran únicamente cinco soldados y los demás siguieron hasta Cortazar, donde los alcanzaría. Como entre ellos se fueron el comandante Carmona y el comisario Ruiz, al rendir su testimonio, no pudieron informarnos nada acerca de los últimos momentos ni de la muerte del Padre."

"Fuera de los soldados, no hubo más testigos que una señora Raymunda García que tenía un pequeño comercio en Las Fuentes y que ya murió hace algunos años. Su testimonio lo he obtenido tanto de ella como de Román Ramírez Rojas, vecino actual de Cortazar (Zaragoza 71) y que en aquel entonces trabajaba como labrador en una propiedad rústica de dicha señora. Ella pasaba por el camino en los momentos en que llegaban los soldados con el Padre junto al poste del teléfono, que ya nos e conserva y que estaba entonces frente al mezquite donde está la cruz que señala la tragedia. Lo que Doña Raymunda vio y oyó, escondida en un matorral cercano, coincide y concuerda sustancialmente con lo que me escribieron a mí en carta anónima que recibí en Roma, a fines de marzo de 1928, y que fue la que me sirvió de base documental para el folleto que escribí y publique en España al año siguiente."

"Por lo mismo, mientras no se demuestre lo contrario o se tenga una versión distinta más documentada sobre el sacrificio el Padre Nieves, queda en pie aquello de lo primer folleto, que no inventé con fantasía de poeta -como alguien ha insinuado-, sino juzgue en conciencia qe era un hecho histórico".

"A tiro de piedra de un puente que está sobre el camino real, y a tres kilómetros bien medidos del centro de Cortazar, el Padre Nieves dijo con sencillez a Márquez:"

"-Aquí, mi capitán. Permítame nada más unos momentos para encomendar mi alma a Dios."

"Se retiró junto al mezquite y oró como un cuarto de hora, seguramente delante del crucifijo que llevaba colgado al pecho. Era su preparación próxima para celebrar su última misa, aquella misma a que el capitán había hecho alusión, cuando le dijo: A ver si morir es decir Misa."

"Claro que sí. Un sacerdote que muere por la causa de Cristo, ofrenda un verdadero sacrificio, en el cual -a semejanza de su Divino Maestro- se confunde y se unimisman, en una persona, el oferente y la hostia, que es carne y sangre separadas por la muerte".

"Y cuando la oblación es generosa, con ánimo pronto y alegre, la donación de la vida por el Amaso es el más puro testimonio de amor. Además, por la incorporación del sacerdote al Cuerpo Místico de Cristo, es otro Cristo y por la participación de su eterno sacerdocio, es en cierto modo el mismo Cristo, según la frase lapidaria de San Agustín: Si christianus, Alter Christus, sacerdos, ipse Christus".

"Al inmolarse pues, un sacerdote como sacerdote, en cierto modo se inmola Cristo con él. Y esa es la mística sublime del sacrificio de amor en la Cruz".

"La Cruz del Padre Nieves iba a ser el mezquite, árbol espinoso de fruto dulce y de madera resistente y refractario a la polilla del tiempo. En efecto, se colocó de despaldas al mezquite, junto al poste, abrió sus brazos en cruz y exclamó:"

"-Capitán, estoy listo para morir por mi religión."

"Formáronle entonces el cuadro y, cuando ya los soldados apuntaban al blanco, aplazó todavía unos minutos la orden de fuego, como si el capitán vacilara en consumar aquel crimen. Visiblemente nervioso, preguntó al Padre la hora. Este sacó su reloj y le dijo que faltaban cinco minutos para las tres y, alargando su mano ungida y dadivosa, dijo a Márquez:"

-Como un recuerdo de un servidor, acepte este reloj y esta cobija, que algún día podrán salvarle".

"El Capitán tomó los regalos con cierta indiferencia, y el Padre repartió otras cosas pequeñas que traía entre los soldados, sin olvidar a ninguno".

"-Ahora, -suplicó Fray Elías con sencillez-. arrodíllense todos para darles mi bendición sacerdotal, en señal de perdón".

"Los soldados, como si les moviese un resorte, cayeron de rodillas, pero el capitán -reaccionando con soberbia satánica-, exclamó:"

"-Yo no necesito bendiciones de Curas, a mi me basta mi pistola."

"Y disparó sobre el fraile bendito, en los momentos en que éste trazaba sobre los soldados la señal de la Cruz."

"Sólo le faltó decirles: "Idos ya, la Misa ha terminado". ¿Quién sabe si lo dijo en secreto, allá en el fondo del alma?"

"Lo que sí proclamó al caer, con voz clara y ungida de piedad, fue la suprema victoria de los héroes de la Cruz:"

"-Dios te perdone, hijo mío, ¡Viva Cristo Rey!"

"Eran las tres de la tarde -hora sagrada- del sábado 10 de marzo de 1928."

"A la misma hora que el Divino Redentor, cayó el hombre sencillo, el religioso humilde el sacerdote apostólico, el siervo fiel, el buen pastor, que dio la vida por sus ovejas".

"Se llamaba Fray Elías del Socorro Nieves y su nombre ya no se borrará del recuerdo de los hombres. Esperamos que su alma, bautizada en la sangre que animó, haya volado en el acto al Cielo."

"Y que un día el Señor -que pidió a los suyos el testimonio de la sangre- corone su propia obra, inspirando a su Iglesia para que dictamine, con fallo inefable, que Fray Elías del Socorro Nieves merece el INRI de Mártir Agustino Mexicano de Cristo Rey."

"El capitán Márquez -en las tres entrevistas que celebré con él en su domicilio de Ocotito, Gro., afirma que es católico y niega haber sido el ejecutor del P. Nieves, aun cuando admite que ciertamente Leonardo Rodríguez lo dejó bajo su custodia."

"Está de acuerdo en todo el relativo anterior al fusilamiento. Pero al llegar al momento trágico, dice que nada sabe, porque no estuvo presente. En la última entrevista me pidió que no volviese a tratar ese asunto, porque se siente muy nervioso, al grado que no puede dormir en dos o tres noches".

Ante los reiterados ruegos de que nos dijera toda la verdad -principalmente sobre el motivo que le indujo al Sacrificio del Padre-, se limitó a exclamar varias veces:"

"-Lo que yo sé decirles es que el Padre Nieves murió cono un héroe y como un Santo. Y eso basta."

Es conveniente agregar el testimonio de doña Raymunda, quien se encontraba escondida en el lugar presenciando el martirio.

"Tan luego como Doña Raymunda -la testigo escondida en un matorral- vio que el capitán Márquez le disparo el tiro de gracia a un lado de la ceja izquierda e hizo que los soldados arrimaran el cadáver junto al tronco del mezquite y luego, montando en sus caballos, echaron a correr rumbo a Cortazar, como si huyesen de su víctima; la buena mujer salió de su escondite y se acercó al cuerpo ensangrentado que estaba tendido hacia el costado izquierdo y con los brazos abiertos, en leve forma de cruz."

"Con gran reverencia tomó la mano derecha para besarla y oyó aún la voz entrecortada del moribundo que decía: Hombres de poca fe..."

"Sobrecogida de temor, se retiró y siguió su camino a Las Fuentes, para dar aviso de la tragedia que acababa de presenciar."

Tomado de:
Semblanza Biográfica del Siervo de Dios
R.P. Fr. Elías del Socorro Nieves, o.s.a.
Fr. Nicolás P. Navarrete, o.s.a.
Año 1994


Busto en bronce del Beato Padre Nieves. Parroquia Nuestra Señora de los Dolores.
Cañada de Caracheo.

Actual casco de hacienda donde se dice pasó sus últimas horas el Padre Nieves.

Cueva o gruta del Padre Nieves.

Exvotos en la cueva o gruta del Padre Nieves.

Vista general de la cueva del Padre Nieves.

Cueva del Padre Nieves.

Monumento al Padre Nieves.
Placa alusiva a los Hermanos Sierra.

La romería a Cañada de Caracheo, tras el martirio del Padre Nieves.

Monumento al Padre Nieves, en Cañada de Caracheo.

La Cueva del Padre Nieves.

Acceso a la gruta o cueva del Padre Nieves.

Capilla al aire libre en la Gruta del Padre Nieves.

Placa alusiva.

Templo Parroquial de Nuestra Señora de los Dolores. Cañada de caracheo.

Restos mortales, reliquias de primer grado del Beato Fray Elías del Socorro Nieves, o.s.a.

Lápida de los Hermanos Sierra.
Ubicación Geosatelital del Templo Parroquial de
Nuestra Señora de los Dolores. Cañada de Caracheo, Gto.




Ubicación Geosatelital del sitio donde fue martirizado
el Beato Fray Elías del Socorro Nieves o.s.a.




Eugenio Amézquita Velasco

Acudir a Mineral de Pozos y no visitar el templo parroquial de San Pedro Apóstol, donde se custodia la taumaturga imagen del Señor de los Trabajos sería como no haber acudido a visitar ese denominado "Pueblo Mágico".

Saborear una cerveza artesanal, comprar algún artículo o souvenir, degustar una nieve en la placita de esta comunidad ludovicense y guanajuatense, acudir a las minas, se convierte en nada si no se efectúa la obligada visita a este sagrado sitio de oración y encuenytro con el Hacedor, lugarque tiene muchísima historia y es la esencia y centro de la vida para la gente de Mineral de Pozos.

Miles de personas acuden todo el año a plantarse a los pies de la imagen para dar gracias por el favor recibido, por la salud recuperada, por el trabajo obtenido, para pedir a Cristo Crucificado a través de esta imagen que le representa, la paz, la tranquilidad, la alegría; todo aquello que se plasma en unas pocas palabras de Jesús de Nazaret: "Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa"

Es la fe la que mueve montañas y es la actitud humilde y contrita la que hace posible el milagro; y también quien pide sabe que el no recibir también es una bendición, porque le va en ello el bien de su propia alma.

El centro de Mineral de Pozos no es un restaurante, no es un hotel ni un bar, con el peligro que conlleva la embriaguez y el escándalo; no es la heladería o la foto artística; no es el fondo de una mina para escuchar historias, el paseo en el camioncito, el deseo de riqueza, el comprar un predio en esta antigua zona minera o el estanquillo de los informes turísticos. El real centro de Mineral de Pozos es el Señor de los Trabajos.

Oración para pedir trabajo

Sacratísimo Señor, que con vocación febril te consagraste a tu misión salvífica; vengo para adorarte y agradecerte todo cuanto poseo, que no es mas sino tu misericordia y amor.

Ante tí Señor, que con tus manos de carpintero santificaste el trabajo, me postro con mi corazón contrito para suplicar que ilumines mi inteligencia y así saber descubrir los caminos y medios para obtener el trabajo que tienes confiado para mi.

En estos momentos que busco empleo y que mi debilidad humana aflora, recurro a Tí Señor de los Trabajos para implorarte que aumentes mi fe y acepte tu voluntad.

Te suplico que en este proceso de búsqueda me infundas paz y confianza para dejar todo en tus benditas manos. Tu mejor que nadie sabe lo que es bueno para mi desarrollo personal y laboral.

Te pido humildemente me conserves libre de toda actitud contraria a tu voluntad y que llegando el milagro de obtener el empleo, todos los proyectos e ideas que realice sean logros para testimonio de tu gloria.

Señor de los Trabajos, que en tu infinita misericordia das a tus hijos la salud del cuerpo y del alma, consérvame de todo peligro, por ello, te imploro que al recibir el don del trabajo, no permitas que me aleje de ti, antes bien, concédeme la gracia de cumplir tus mandamientos, enséñame a santificar el descanso y a presentar el fruto del mismo como ofrenda y agradecimiento a tu bendito nombre.

Amadísimo Señor de los Trabajos, acudo a ti agradecido que pronto me bendecirás para ser fiel servidor tuyo desde el campo que tu infinita voluntad quiera que realice mi actividad. Amén.


Eugenio Amézquita Velasco

Hoy 24 de Noviembre, el Padre Juan Galván cumple años. 56 para ser exactos. Y esta entrevista realizada por mí ya hace varios años y los videos de entrevistas y eventos en que he estado presente, sean mi muestra del profundo agradecimiento al Padre Juanito, quien es el secretario canciller de la Diócesis de Celaya y de quien mucho he aprendido. Pesan en él más los aciertos que los desaciertos y de ello dan reconocimiento muchas personas. 

Oriundo de tierras Chichimecas, serrano a más no poder, hombre que no olvida el caminar en la vereda, el olor a la leña que sirve para cocer la comida, la reata y el caballo, la bolsa con la comida para salir a campear, los ladridos de los perros, el aire puro y fresco de la Sierra Gorda. 

Y ¿por qué no? El huapango arribeño, el zapateado en la tierra con el polvo que se levanta. La valona, el querreque, el son, la vihuela, la guitarra huapanguera y la alegría de esas sencillas pero grandes tierras del noreste de Guanajuato. Ha sabido lo que es estar cerca de la muerte y también cerca de la vida y eso le da una visión muy diferente del concepto que otros pudiéramos tener ene ste sentido.

A 56 años de distancia, en un día como hoy y tras ver la primera luz, el Padre Juan Galván Sánchez continúa en su labor sacerdotal y en el servicio a sus hermanos presbíteros de la Diócesis de Celaya. Hoy, en una sencilla entrevista, nos comparte, con el corazón, lo que representa su mayor agradecimiento a Dios: el don de la vida.

Sentado en su sillón, llegamos ala puerta de su oficina, en la Curia Diocesana, y nos recibe con la amabilidad y generosidad de siempre y cede un poco de su tiempo para poder felicitarle y hacerle dos o tres preguntas, que compartimos a ustedes a través del siguiente video:




Hace ocho años, el Padre Juan Galván nos permitió hacerle una entrevista, está sí más amplia, al celebrar su XXI Aniversario como sacerdote, donde nos deja ver más de él y de cómo nuestro Señor Dios le concedió la gracia de la vocación. Y con mucho gusto les compartimos la misma:

La entrevista

Para quien conoce, ha caminado y saboreado la Sierra Gorda en el noreste del estado de Guanajuato, comprenderá el por qué Dios ha dado a la gente de esa parte de nuestra entidad y Diócesis un cariño especial por las cosas de Dios.

Padre Juan Galván Sánchez, en 2012.
El contacto con la naturaleza y el silencio propio de la serranía, son las condiciones perfectas para que el alma se ponga en comunicación con su Creador, con nuestro Padre Dios.

Esa es la sensación que uno tiene cuando uno platica con el Padre Galván Sánchez, forjado en medio de una familia humilde cuyos padres inculcaron en sus hijos el amor al Santo Rosario y a la Santa Misa, elementos que en conjunto crean las condiciones para que Dios pose su mirada en ésta y conceda la gracia y don de la vocación sacerdotal.

Tranquilamente sentado en una de las sillas giratorias del espacio que ocupa la Vicaría Episcopal de la Comisión Diocesana de Pastoral de Comunicaciones, empieza a narrar un poco de su vida y de los antecedentes que le llevaron de la mano al llamado al sacerdocio, hecho que se concretó el 29 de junio de 1991, es decir, hace 29 años.

- Sus papás, ¿quienes fueron?, le preguntamos al Padre Juanito, como sus amigos y hermanos sacerdotes en ocasiones le llaman.

Con voz pausada y amable, va respondiendo. Don Victorino Galván Arvizu y Doña Eugenia Sánchez Arvizu conformaron una familia con seis hijos que la bendición de Dios otorgó a este matrimonio. Originario de la comunidad de San José de la Cruz, en el municipio de San Luis de la Paz, considerado la puerta del noreste de Guanajuato. Una comunidad en plena zona serrana.

Recuerda que la mayor parte de la niñez la realizó en San Luis de la Paz y "seguimos conservando la casa paterna", indicó. Esto mantiene la estrecha relación con sus raíces serranas, las cuales se ve de inmediato las mantiene vivas en su persona.

San Juan de los Rangeles, Primaria "Ignacio Zaragoza",
donde el entonces niño Juan Galván Sánchez hiciera sus
primeros estudios.
Sus primeros estudios los realizó en la primaria Ignacio Zaragoza, en la comunidad de San Juan de los Rangeles, para de ahí pasar a la cabecera municipal de San Luis de la Paz y cursar el nivel medio básico en la Escuela Secundaria Técnica No. 25, ubicada a la salida de la comunidad de Pozos, Gto.

No tarda en salir la sonrisa. "Yo lo que quería era llevar la especialidad o Taller de Mecanografía. Al final, la tecnología que acabé llevando fue la de Electricidad. Deseaba mecanografía porque quería darle oportunidad al gusto que tengo de escribir, pero el cupo estaba saturado e involuntariamente - o voluntariamente por parte de la escuela- me echaron a ese taller".

Hace aparición el suave llamado de la vocación al sacerdocio: Al final, ni técnico agropecuario, ni bachiller, ni profe.

"Al terminar la secundaria, nace la pregunta entre los compañeros: Y tú, Juan ¿A dónde te vas a ir? En aquel entonces, había pocas opciones en San Luis de la Paz. Los jóvenes ludovicenses sólo teníamos tres opciones. Una, los estudios de nivel medio superior de corte agropecuario en el llamado CETA No. 34, localizado en la Comunidad de La Huerta, a un costado de la carretera 57 que lleva a Piedras Negras, Coah. La segunda, la Preparatoria Oficial y, la tercera, estudiar para maestro de primaria, es decir, la Educación Normal Primaria en la escuela San Luis Rey. Eran las únicas opciones".

Templo parroquial de San Luis
de la Paz.
"Algunos de mis compañeros hablaban de irse a estudiar a la Universidad de Chapingo. Otros, acudir hasta Celaya al Instituto Tecnológico. Otros más a los planteles en Querétaro o de San Luis de la Paz".

"Pero, ya llevaba yo algunos elementos que me iban a empujar a estudiar y llevarme a algo sobrenatural. En alguna ocasión, mi familia, de catolicismo arraigado y de rezo de todas las noches del Santo Rosario, ya fuese mi madre o mi padre quienes dirigieran esta devoción y que no faltaba, además de acudir a la Santa Misa, ayudaron a conformar ese llamado. Yo pienso que aquí está parte de la clave".

Eran noches donde en el silencio de la Sierra Gorda o en la tranquilidad de San Luis de la Paz, donde el aparato de televisión o la computadora conectada al internet no se convertían entonces en el estorbo para manifestar, en un acto de amor, la devoción a Cristo y a su Madre. La pobreza material se convertía en gran ayuda para la Pobreza de Espíritu y se transforma a Dios en el Sumo Bien, Todo Bien, el Bien Total. El único tesoro para el corazón. De ahí la grandeza de las familias nacidas en estas latitudes. En ese ambiente fue creciendo la semilla sembrada en quien ahora es el Padre Juan Galván.

"Asi que", continúa narrándonos el Padre Juanito, "al término de mis estudios de secundaria, tuve el deseo de acercarme al párroco de la Parroquia San Luis Rey, en aquel entonces el Padre Manuel Urbina Mendoza".

Cardenal Alberto Suárez Inda,
Arzobispo Emérito de Morelia
"En mi interior consideré y contemple la posibilidad del sacerdocio, entrar al Seminario. Sin consultar a nadie, yo sólo acudí a ver al Señor Cura de la Parroquia de San Luis Rey".

"Hable con el Padre Urbina y le dije que tenía inquietudes de entrar al Seminario y él muy amablemente me dio la carta, que es el documento necesario para acceder a esta máxima casa de estudios eclesiásticos de la Diócesis de Celaya, para acudir a ver a Don Alberto Suárez Inda, ahora Arzobispo de Morelia y en aquel entonces primer rector de la Diócesis de Celaya".

"Acudí primero con la carta al Obispado, lugar que años después se convertiría en el actual sitio donde presto mis servicios administrativos. Eran los tiempos en que el Padre y Pastor de nuestra Diócesis lo era Mons. Victorino Alvarez Tena".

"Aquí conocí a Don Alberto y las cosas se dieron fácilmente, con elementos de aprecio y afecto hacia mi. Se dio el caso que ya había pasado el pre-seminario, sólo faltaba el examen de admisión en el Colegio Marista, que en aquel entonces era la institución educativa que nos ofrecía sus espacios para cursar el bachillerato. Presente el examen, lo pasé e ingresé", sonríe.

El 8 de agosto de 1981, inicié mi presencia en el ambiente de la formación hacia el sacerdocio ministerial, ya en el ambito eclesial. Es decir, cumpliré 31 años de esta presencia en nuestra Diócesis, lo dice con alegría.

En el caminar del llamado al sacerdocio hay momentos de crisis. En algún momento se dio esto, preguntamos al Padre Juanito. "No considero que hubiese momentos de crisis, pero sí incertidumbre sobre cuál camino seguir. Sobre todo, esto se dio en la etapa de filosofía. Sin embargo, al finalizar este período de formación quedó clarificada la opción vocacional".

Sus padres, quienes gozan ya en el cielo, alcanzaron a ver y disfrutar en sus corazones devotos las ordenaciones diaconal y presbiteral de su hijo. ¡Cuánta alegría no debió darse en estos hermanos al ver el fruto de la oración familiar diaria en la casa, concretada en una vocación sacerdotal!

Mons. Jesús Humberto Velázquez
Garay
Hay un momento de reflexión que se plasma en la mirada del Padre Galván y dice: "Mi padre falleció el día que cumplí 41 años. La muerte es tristeza, pero a la vez es alegría para el corazón del cristiano. La tristeza del momento de la muerte queda eclipsada por la esperanza en la resurrección", acotó el presbítero.

El 29 de junio de 1991, a los 10 años de haber ingresado al Seminario, es ordenado sacerdote por la imposición de manos de Mons. Jesús Humberto Velázquez Garay. Tenía el Padre Juanito 27 años de edad cuando el Señor lo llamó y aceptó seguirlo renunciando a todo.

Recorriendo la Diócesis

El Padre Juanito se reclina sobre la silla giratoria, mira hacia el techo y empieza a recordar su peregrinar de servicio por la Diócesis durante estos 21 años.

Su primer destino, la Parroquia San Diego de Alcalá, en el municipio de San Diego de la Unión. Mi primer párroco, recordó, lo fue el Pbro. Miguel Vázquez Lino, actual párroco en Rincón de Centeno, recordó con nostalgia.

"Posteriormente, acudí a estudiar a la Universidad Pontificia de México, para obtener el grado de licenciado en Derecho Canónico", indicó.

Regresé al Seminario Diocesano de Celaya siéndome encomendada la tarea de Coordinador Vocacional, teniendo como Rector a Mons. Luis Lozano Velasco.

Templo de la Santa Cruz, en Celaya.
De ahí, se me envió a Dolores Hidalgo CIN, Gto., a la rectoría del Templo de la Tercera Orden, iniciando ese período en la Parroquia La Asunción. Posteriormente se me destinó al Templo de San Felipe de Jesús, en la colonia Benito Juárez, de la ciudad episcopal y que casualmente será erigida parroquia

Finalmente, soy enviado al templo de la Santa Cruz, en la calle de Morelos, donde soy el actual rector. Dicha rectoría se encuentra dentro de la jurisdicción de la Parroquia La Asunción, puntualizó.

En cuanto a los cargos ocupados en la diócesis, el Pbro. Galván Sánchez ha sido decano en el Decanato de Dolores Hidalgo, sumando un global de siete años en este servicio.

También ha ocupado el cargo de Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico, con un total de 4 años de servicio.

Pasó luego a ejercer durante cinco años, el cargo de Vicario Judicial en el Obispado.

Es invitado a integrarse a la planta de formadores docentes del Seminario Diocesano de Celaya y se convierte en Profesor de la asignatura de Derecho Canónico a los formandos del nivel de Teología.

Mons. Lázaro Pérez Jiménez, III Obispo de Celaya, le da el nombramiento de secretario canciller y moderador de la Curia, que es su cargo actual, desde el año 2007 como secretario y desde el 2010 a la fecha, moderador. Esta última función se la asigna el actual Obispo de Celaya, Mons. Benjamín Castillo Plascencia

¿Cuál es su recuerdo más grato en su vida presbiteral?, cuestionamos a nuestro entrevistado.

La siempre hermosa Sierra Gorda
de Guanajuato.
No necesita pensarlo mucho. "Mi recuerdo más grato en mi vida presbiteral, es el inicio de mi ministerio, que muchos sacerdotes consideramos como el "primer amor". Una entrega total a los fieles en el servicio, sobre todo en las comunidades. Se aúna a esto la respuesta y disposición de las personas para recibir el mensaje. Esto da una conexión espiritual. Percibía la aceptación primero del mensaje y luego del portador del mensaje".

Su recuerdo más triste, ¿Cuál ha sido?, preguntamos con respeto.

"Quizá lo más triste, en lo humano para mi, fue la enfermedad de mi madre. Durante 10 años casi postrada por un derrame cerebral, afectándole su capacidad motriz. Se prolongó, pero fue una cruz llevadera con la ayuda de Dios".

"A lo largo del tiempo he ido consolidando la fe. Esto a través de las circunstancias y un sentido profundo de pertenencia a la Iglesia. Verla realmente como una familia y como lo que es".

"Es una familia en donde no hay vínculos de sangre, pero sí vínculos espirituales muy fuertes. En mi caso, ese pasar de los años ha logrado ello. Esto mismo hace que tenga el propósito de seguir sirviendo y trabajando".

El Padre Juanito, ya casi para terminar la amena entrevista donde devela parte de su vida, de los inicios de su vocación y de su servicio sacerdotal, nos pide tomar nota de lo siguiente para sintetizar este caminar y su estrecha relación con Cristo y su Iglesia, sembrada y cultivada en la oración y la Sagrada Eucaristía por sus padres: "Una frase de Juan Pablo II y que hago mía: ver el pasado con gratitud, vivir el presente con intensidad y el futuro con esperanza".

Un recuerdo que nos sirve de remate y reflexión sobre esta vida familiar y sacerdotal del Padre Juanito nos lo presenta con sencillez, en una actitud nacida en el ambiente de la Sierra Gorda, en la alegría de la música campesina serrana, del Huapango Arribeño y de la pobreza ancestral que la gente del noreste de Guanajuato vive desde hace muchos años, entre el caminar de horas en las terracerías y veredas para llegar a su destino y el duro trabajo en la tierra de temporal que, reseca, espera las lluvias venidas del Golfo de México:


"Ya siendo sacerdote, cuando ya no estaba mi papá, a veces llegaba yo a la casa de mi mamá, en esas salidas de visita a la familia".

"Ya no rezábamos el Santo Rosario. Ya no estaba el jefe de la casa y mi mamá pasaba por los padecimientos de su derrame cerebral".

"Pero mi madre tenía siempre estas palabras para mí: Reza por lo menos un Padre Nuestro antes de acostarte".


Homilía en la Santa Misa por los XXV Años
de Sacerdocio del Padre Juan Galván Sánchez.



Eugenio Amézquita Velasco

Ha fallecido el Padre Rogelio Segundo Escobedo. Son las últimas horas del domingo 13 de septiembre de 2020 y recibo la llamada de Doña Alicia Mandujano Cárdenas. Me imaginaba el motivo de la llamada y su voz un poco entrecortada me confirma lo que me imaginé: El padre Rogelio ya descansa en paz desde hacía una hora. Tenía en mi celular dos llamadas que ya me había hecho ella y por tener descargado el teléfono no las pude ver.

Luego, Fray Paco Amézquita OFM me confirma el hecho. Ya no había duda.

Días antes, Violeta, una de las colaboradoras cercanas del Padre Rogelio había comentado a dos amigas mías -Angélica Fuentes y Laura Casillas- que el Padre Roge había sido internado en un hospital cercano al Templo de Tierras Negras. No se trataba de Covid sino de cansancio, el cuerpo ya no quiso reaccionar.

No podía creer que se hubiera cansado. Hacía como dos años, mis ojos dieron testimonio de cómo el Padre Rogelio subió una cerca como de dos metros de altura para pasar al otro lado de la misma en un rancho de Comonfort y tranquilamente bajaba de ella. Estaba fuerte como un toro. Pero el trabajo constante y excesivo hicieron lo suyo en aquel cuerpo de 84 años de edad.

Me duele en el alma este acontecimiento. Me duele mucho. Es la ausencia del Padre Roge la que me duele, porque en mi fe sé que el Padre Roge sigue con nosotros y ahora intercede ante Dios por Celaya y sus amados hijos de Tierras Negras y queda su persona plasmada en las pinturas del artista Arturo Elías, que se encuentran en los muros de ese sitio el cual durante 40 años o más vieron el trabajo y servicio social y principalmente el trabajo espiritual por las personas.

Celaya no ha perdido a uno de sus sacerdotes: ha ganado un digno representante en el cielo.

El Centro Humanitario "Caminemos Juntos" A.C., presidido por él, creado por él e integrado por laicos, entre los que se cuenta la misma Doña Alicia Mandujano son la prueba viviente de su trabajo. Sus bandas de viento, sus danzantes, mecenas de artistas, sus artesanos, su promoción al Barrio de sus amores: Tierras Negras

No olvido como hace unos años, en una tarde de esas aparentemente sin qué hacer, dialogó conmigo en el obispado de Celaya, preocupado por la falta de respuesta de las autoridades estatales ante peticiones de crédito para apoyo de mujeres de Celaya y Comonfort. Me dijo que estaba convencido que la prensa era la forma de lograr convencer a las autoridades. Y tenía razón.

Unas palabras, unos movimientos y SDAyR comprendió -sin necesidad de hacer uso de ese sutil convencimiento que los periodistas tenemos cuando redactamos- que la labor del Padre Rogelio no podía esperar y las puertas se abrieron. Así comenzó mi integración a sus caminatas, a sus aventuras en el servicio y la caridad, como auxiliar o colaborador. Ví y viví de cerca la caridad y la misericordia que tenía para con la gente. Errores humanos todos los tenemos, pero estos se minimizaron en el padre Roge al ser rebasados por la gran cantidad de obras de caridad. Yo soy testigo de ello y soy prueba viviente de ello, como miles y miles pueden decir lo mismo que yo.

No dejé de pedirle sus bendiciones para mi familia y mi persona. Sentir en mi cabeza sus manos, bendiciéndome y la pequeña cruz que con su pulgar hizo muchas veces en mi frente, en la de mi esposa, así como en las de mis hijos y mis nietos. Esos son los regalos que me deja.

Cualquier cosa que escriba aquí no alcanza para hablar de este hombre de Dios y sentirme tan contento de haberlo acompañado con mi pluma, mi cámara, mis espacios digitales. Gracias, Padre Rogelio, por este regalo de su presencia y de sus bendiciones, de su caridad y misericordia. Por sus consejos, por su testimonio, por el regalo de su presencia y compañía, por su sonrisa y, reitero, por permitirme serle útil.

Me queda la gran alegría, la satisfacción de que cuando le pedí al Padre Roge si aceptaba ser parte del equipo de mi espacio digital GUANAJUATO DESCONOCIDO, no lo dudó y aceptó ser uno de los distinguidos asesores y colaboradores de este servicio. Su nombre está en el directorio de mi portal www.guanajuatodesconocido.com y ahí se va a quedar como un homenaje póstumo a su persona.

En alguna ocasión, un buen amigo mío, quien de manera constante recibe mi información vía Whatsapp y veía las obras del Padre Rogelio exclamó: El Padre Roge es de esas personas que jamás deben de acabarse, que nunca deben dejar de existir.

Su cuerpo regresará a la "hermana nuestra madre tierra", pero sus obras perdurarán, porque habemos miles que seguiremos manteniendo viva su memoria, viviendo las enseñanzas que nos dejó como Padre y Pastor.

Y le doy gracias a Dios por haberme permitido dejar plasmados en video y en fotografía la voz, la imagen, la sonrisa, el trabajo y los ojos de este santo varón del cual no me queda la duda personal de que está junto a Dios.

Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme, dice el Señor.

Ese bendito, es el Padre Rogelio. Gracias, Señor, porque lo creaste.

Eugenio Amézquita Velasco

Fray Julio Negrete OFM, rector del templo de San Francisco de Celaya, anunció a Guanajuato Desconocido los horarios de las misas en este bello templo franciscano, sede de la Patrona, la Purísima Concepción, al aplicarse semáforo naranja y restablecerse al 25% la asistencia al culto público en los templos de la Diócesis de Celaya, en base a la circular 12/2020, firmada por el Obispo de CELAYA; Mons. Benjamín Castillo Plascencia y el secretario canciller, Pbro. Juan Galván Sánchez.

El sacerdote y fraile franciscano indicó que las misas que estarán celebrándose serán las de 9:00 horas, 11:00 horas, 13:00 horas, 17:00 horas y 19:00 horas. El cupo máximo por misa será de 120 personas. Al cubrirse el cupo, se pedirá a quienes no puedan acceder al templo esperar la siguiente celebración si así lo desean.

La Santa Misa de 9:00 horas seguirá transmitiéndose en vivo vía Facebook a través de la Página del Templo de San Francisco así como en el sistema de páginas de la Agencia Católica de Noticias de México y la Diócesis de Celaya.

Se está solicitando a los fieles no llevar niños menores de 12 años. Se aplicarán las medidas sanitarias establecidas en el documento de Disposiciones Diocesanas para la Reactivación de los Servicios Eclesiales en Tiempo de Pandemia que fueron también revisados y con visto bueno de las autoridades del Gobierno del estado.

Entre dichas medidas está el uso de cubrebocas, la sanitización de los templos, el uso de gel y los tapetes desinfectantes. El cupo máximo que se permitirá en el templo de San Francisco es de 120 personas por celebración.

Se recordó que sigue vigente la dispensa del precepto de la Santa Misa dominical, emitida por el Obispo de Celaya, dado que aún no se ha normalizado el servicio de la misma y la imposibilidad de los fieles de acudir en su totalidad.


Eugenio Amézquita Velasco

Mons. Benjamín Castillo Plascencia, obispo de Celaya, emitió este 7 de agosto la circular No. 12 donde da indicaciones a todos el presbiterio de la Diócesis de Celaya, sobre la reapertura de los templos y el culto público, siguiendo las normas sanitarias respectivas y sólo al 25% de la capacidad, a fin de evitar situaciones graves de contagio, luego de aprobarse el semáforo naranja, aplicar ciertas disposiciones en materia sanitaria y ser consideradas como válidas por las autoridades del estado de Guanajuato para poder llegar a esta apertura.

El documento que va dirigido a los sacerdotes ubicados en los 10 municipios que abarca la Diócesis de Celaya - Cortazar, Villagrán, Apaseo el Grande, Apaseo el Alto, Santa Cruz de Juventino Rosas, Comonfort, Celaya, San Miguel de Allende, San Diego de la Unión, Dolores Hidalgo y San Luis de la Paz- señala que "como es bien sabido, estamos viviendo momentos difíciles para todos, debido
a la pandemia por el coronavirus. Esta circunstancia ocasionó el cierre de todos los lugares de culto, de todas las iglesias y templos. También las bendiciones Urbi et Orbi del Papa Francisco, se realizaron ante una Plaza y Basílica de San Pedro totalmente vacías". 

"En nuestra cuaresma, el viacrucis y demás vivencias propias de la Semana Santa, fueron transmitidas a través de páginas de Facebook, sin embargo, en muchos hogares se ha potenciado realmente la vivencia de una iglesia doméstica La situación de dificultad nos movió a que como lglesia diocesana nos organizáramos para hacer frente a éste momento sin igual". 

Continúa indicando que "el 19 de junio del presente, fiesta de El Sagrado Corazón de Jesús, compartí "Las Disposiciones Diocesanas para la Reactivación de los Servicios Eclesiales en Tiempos de Pandemia" mismos que fueron fruto de la aplicación de los protocolos enviados por la CEM y como resultado de la reflexión de algunos de ustedes. Estas disposiciones en su cuarto momento de la primera fase mencionan "Cuarto momento, momento de apertura", aclarando: "Si el sistema estatal de semáforos lo permite, (Semáforo Naranja), se prevé una apertura a la participación moderada de fieles".

"Tomando en cuenta que el miércoles 5 de agosto las Autoridades Estatales dieron a conocer el paso del semáforo Rojo al semáforo naranja color que permite las actividades en espacios públicos cerrados, donde se clasifican nuestras actividades de culto, reflexionamos que esto es un signo esperanzador, es un paso, aun pequeño, pero al fin un avance hacia delante, ya que de ningún modo debe interpretarse como si la pandemia hubiera terminado. Esta realidad nos pide a todos ser cautos.y muy responsables como sociedad, para promover y cumplir al pie de la letra todas las medidas sanitarias, mismas
que ya todos conocemos."

Prosigue destacando que "esta reapertura favorecida por la transición del semáforo, debe permitirnos
pasar del mero discurso a la acción, mostrando a los laicos que los servicios eclesiales también son esenciales, pero estas acciones también han de ser orientadas a formar a los fieles y acompañarles en la toma de conciencia, de que la amenaza de contagio no ha terminado y no se sabe cuando concluirá".

"Ante ese escenario, nuestras parroquias y rectorías deben ser modelo en la aplicación de protocolos del Sector Salud y disposiciones diocesanas; solo así se garantiza el cuidado y la salud de todos y de cada uno. Será necesario que en cada parroquia se puedan mostrar a quienes así lo soliciten nuestras Disposiciones Diocesanas de 19 de Junio y la carta de validación de los mismos que emite la Autoridad Estatal (que se les hará llegar digitalmente)".

El Obispo de Celaya añade que "con el favor de Dios, si se cumplen con las Disposiciones Diocesanas (protocolos), desde este momento tendremos la reactivación de actividades eclesiales, solo de culto, (no es tiempo ni momento para procesiones, fiestas patronales o actividades que tengan que ver con la aglomeración de personas en atrios o inmediaciones del templo) con el aforo del 25% de la capacidad del templo, y las demás medidas protocolarias establecidas por la Autoridad sanitaria y por las Disposiciones Diocesanas".

"Sobre la celebración de sacramentos, siguen vigentes las disposiciones de la última circular. El principio que debe regir nuestro actuar debe ser "gradualidad, responsabilidad y orden". No olvidar que la caridad debe ser nuestro principal distintivo; sin embargo, se deberá advertir que no es momento para que asistan las personas mayores, los niños y quienes tienen padecimientos que aumenten riesgo de contagio. Advierto que no es tiempo de catequesis o enseñanzas presenciales, sin embargo podría ser oportuno implementar el modo virtual para nuestras reuniones de formación".

"Aprovecho la ocasión para expresar mi gratitud, tanto al presbiterio como a todo el pueblo de Dios por su comprensión y entrega, y abrigo la esperanza de que en un futuro cercano las condiciones sean más favorables para vivir y celebrar en plenitud nuestra fe".

Firman el documento, Mons. Benjamín Castillo Plascencia, obispo de Celaya y el secretario canciller, Juan Galván Sánchez.

Se destacó que la dispensa del precepto de la Santa Misa seguirá vigente toda vez que no se puede atender al 100 por ciento de la demanda de culto, pero se ha pedido a las personas que lo deseen y puedan, sin romper las normas antes señaladas, acudan a las celebraciones.

El visto bueno de las autoridades

Por su parte, el gobierno del estado a través del director de Concertación Política de la Secretaría de Gobierno, Lic. Juan Carlos López Ruiz, emitió el oficio DGCP/073/2020 de fecha 6 de agosto de 2020 se señala del apego de los protocolos planteados por la DIócesis de Celaya y recomendaciones para la apertura de actividades de culto religioso. 


Eugenio Amézquita Velasco

La Diócesis de Celaya lanzó un video donde invita a la población en general a utilizar el cubreboca para romper la cadena de la pandemia del coronavirus, toda vez que el estado de Guanajuato se mantiene bajo semáforo rojo y se han incrementado los casos de morbimortalidad en algunos de los municipios del estado

La producción, a cargo de la Catedral de Celaya y más específicamente del encargado de la Pastoral para la Comunicación en el Decanato de Catedral, Pbro. Samuel Damián Pascual, muestra la participación de varios ciudadanos, de diversas edades y actividades así como del párroco de la Catedral, Pbro. Gilberto Rico Gómez y del obispo de Celaya, Mons. Benjamín Castillo Plascencia, mostrando de una manera práctica el uso del cubrebocas en cualesquiera de las actividades diarias, a fin de no solamente protegerse ellos mismos sino también proteger a los demás.

El video busca también hacer conciencia y romper con la peligrosa incredulidad de algunos sectores de la población, que considera como una "mentira" la presencia del coronavirus, aunque la realidad es que ya existen muchos testimonios de celayenses cuyos familiares donde los mismos han resultado afectados por la pandemia, en algunos casos, de manera mortal.

Cabe señalar que desde hace varios años, la Catedral de Celaya ha destacado por sus producciones en redes sociales así como de programas de formación humana y cristiana católica así como de celebraciones litúrgicas y en esta ocasión, una producción con alto contenido social en apoyo de todos, a través del equipo de laicos que encabeza el Pbro. Samuel Damián Pascual.

Mons. Jesús Humberto Velázquez Garay, II Obispo de Celaya, en amena plática con los acólitos de la parroquia de Comonfort, el 24 de abril de 2003./ FOTO: Eugenio Amézquita
Eugenio Amézquita

El 24 de junio de 2013, hace 7 años y a dos días de la entrada a la Casa del Padre del II Obispo de Celaya, Mons. Jesús Humberto Velázquez Garay, redacté un artículo cuyo texto íntegro está tomado de una carta enviada por Mons. Jesús Humberto a un joven sacerdote, ahora párroco de la Virgen de los Pobres: el Padre Sergio Moctezuma. El documento esta fechado en marzo de 2006, hace 14 años. El estilo de la carta es la de un padre que se comunica con su hijo, un obispo con un sacerdote ordenado por él.

Pero lo que a mí me llama la atención, es el último párrafo de la carta. La actitud fraterna y filial, de "nada de pedir perdones. Somos hermanos". Es este el gesto que hasta el final de su vida llevó siempre Mons. Velázquez Garay. Nada que perdonar, aunque se le hubiese ofendido, porque "somos hermanos". Eso es lo que me quedo para mí. Ahora, la carta:

Culiacán, Sin., 25 de marzo de 2006

Muy querido P. Sergio:

Y yo, P. Sergio, ¿Cómo no los voy a querer si los he visto crecer y madurar hasta tener la seguridad de imponerles las manos?

Quiero a todos los sacerdotes del mundo, pero más a lo que ordené, y todos los días los recuerdo y rezo por su perseverancia y me duele mucho que alguno haya dejado el ministerio o lo deje después, esos me tienen empeñado hasta el fin de mi vida.

Para cuando recibas esta, con el rápido correo que tenemos, ya estaremos celebrando la Pascua de Resurrección. ¡Felicidades! Irás a alguna parroquia a servir, a confesar, a celebrar los santos oficios y, de pasadita, pasearte y disfrutar las vacaciones y aquella hermosa tierra, gózalo.

Un abrazo y la misma felicitación para los compañeros, diles que los recuerdo y encomiendo su vocación al sacerdocio y a la obra, esto vale para tí también, no le regateen nada a Dios.

Quiero pedirte un favor. Mira, ahí en Pamplona vive un sacerdote anciano y enfermo, muy amigo mío, se llama Emilio Pérez Echeverría, vive con su hermana Ma. de los Ángeles. El trabajó mucho en esta diócesis de Culiacán, en Cursillos y confesor del Seminario, además de construir un templo.

Bueno, me acaba de llegar su felicitación y saludo de Navidad, y el favor que te pido es que vayas a verlo, le lleves mi saludo y la carta que adjunto. Los quiero mucho, les va a dar mucho gusto tu visita y de los o él que vaya contigo, son muy generosos, anímalos.

Te agradezco profundamente y Dios te lo va a pagar. Infórmame inmediatamente de ellos

Claro que tus cartas siempre me dan una gran alegría y verte más; pídele a Dios me conceda ir a visitarlos.

Y nada de perdones, somos hermanos en el sacerdocio de Cristo y unidos por "la íntima consagración sacramental" (de una carta del Papa, Juan Pablo II, un Jueves Santo). Saludos a tu familia, un abrazo y hasta pronto.

+Jesús Humberto Velázquez G.
Obispo Emérito de Celaya

Tomado de su librito "Brújulas"
Primera Edición
500 ejemplares
Impreso el 2 de diciembre de 2009
con motivo del Año Sacerdotal

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