¿Por qué elegimos, a veces, vivir como si estuviéramos en una tumba?: Obispo de Celaya

Guanajuato Desconocido
0

Eugenio Amézquita Velasco

-El Obispo nos invita a ser faros de esperanza en un mundo oscuro, recordando que la fe crece cuando se comparte con los demás.
-Mons. Aguilar critica la comodidad de vivir en la tristeza e insta a la comunidad a salir del encierro espiritual y el miedo.
-El bautismo no es solo un rito, es la semilla de eternidad que nos permite superar las crisis y el pecado con fuerza renovada.
-El llamado a "volver a Galilea" es una orden para vivir la fe en la calle, el trabajo y el hogar, contagiando alegría real.
-La homilía asegura que, unidos a Cristo, ninguna tumba es definitiva; siempre hay una oportunidad para resucitar y mejorar.

En una época donde la incertidumbre parece ser la única constante, las palabras de Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Obispo de Celaya, durante la Vigilia Pascual, resuenan no solo como un rito religioso, sino como un manifiesto de de lo espiritual y social. La homilía, pronunciada en el corazón de la Catedral, fue un viaje desde las sombras de la historia humana hasta la luz explosiva de la Resurrección, planteando una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Por qué elegimos, a veces, vivir como si estuviéramos en una tumba?

La anatomía de la oscuridad y el engaño del sepulcro

El Obispo comenzó trazando un mapa de la experiencia humana. Recordó que, desde la Creación, el orden y la belleza han estado en pugna con el caos y el pecado. Sin embargo, su análisis más agudo se centró en la psicología del "sepulcro". Para Mons. Aguilar, el sepulcro no es solo un lugar físico de muerte; es un estado mental y social. Es el espacio donde guardamos nuestras frustraciones, nuestros miedos y, lo más peligroso, nuestra falta de compromiso.



"Hay mucha gente que quiere vivir en el sepulcro con muy buenas ideas... pero sin la vivencia, sin la fuerza", señaló con firmeza. Esta es una crítica directa al intelectualismo vacío y al activismo sin alma. El Obispo advierte que podemos tener diagnósticos perfectos de lo que está mal en nuestra familia o en nuestra ciudad, pero si no permitimos que la "luz" de la esperanza transforme nuestras acciones, seguimos habitando la oscuridad.

El bautismo: Más que un rito, un ADN de eternidad

Uno de los puntos más profundos de su mensaje fue la redefinición del bautismo. Lejos de ser un simple trámite social o una tradición familiar, lo describió como un "germen de resurrección". En términos científicos actuales, podríamos decir que es una modificación del ADN espiritual del creyente. 

Al explicar que el bautismo significa ser "sumergido" -morir a lo viejo- para "resucitar" -nacer a lo nuevo-, el Obispo planteó un desafío de identidad: si hemos sido rescatados de la muerte, ¿por qué actuamos como si estuviéramos derrotados? Esta perspectiva busca devolverle al ciudadano su dignidad y su poder de cambio, recordándole que lleva dentro una fuerza que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio.

El imperativo de "volver a Galilea"

La homilía cerró con una instrucción táctica: "Vayan a Galilea". En el contexto bíblico, Galilea era el lugar de la vida cotidiana, del trabajo, de los amigos y de la rutina. Al pedir que busquemos a Cristo ahí, Mons. Aguilar despoja a la fe de cualquier misticismo inalcanzable. 

El llamado es actual y urgente: la resurrección se nota en la honestidad del comerciante, en la paciencia del padre de familia, en la integridad del joven y en la solidaridad del vecino. No se trata de esperar un milagro del cielo que solucione todo sin nuestro esfuerzo; se trata de ser nosotros mismos el milagro, llevando esa luz que "no mengua al distribuirse" a los rincones más oscuros de nuestra sociedad.

Finalmente, el mensaje del Obispo de Celaya es un recordatorio de que la alegría pascual no es una sonrisa fingida, sino una certeza profunda. "¡Aleluya, hermanos, Cristo ha resucitado!", no es solo un grito litúrgico, es la proclamación de que el mal no tiene la última palabra. En una comunidad que a menudo enfrenta noticias difíciles, este llamado a salir del sepulcro es la invitación más revolucionaria que se puede recibir: la invitación a vivir de verdad.

La transcripción de la homilía de Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, obispo de Celaya

Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma:
Nos sentamos un momentito por favor. Estimados hermanos: en esta noche, que es la vigilia de todas las vigilias, la madre de todas las vigilias, iniciamos con ese hermoso rito del fuego nuevo, donde se encendió este Cirio Pascual que simboliza a Cristo, este lucero matinal que no se apaga. Donde hemos encendido nuestros cirios, nuestras velas, donde hemos diseminado esa luz por todos. Es Cristo, como dice el pregón pascual, que al distribuirse entre todos no mengua. 

Este lucero matinal que no tiene ocaso, Jesucristo el Señor. De Él hemos recibido luz para que las tinieblas del pecado se disipen. Por eso se comienza esta vigilia en la noche y debería terminar en la madrugada con el amanecer, para que entendiéramos naturalmente el paso de la noche al día. Aquí pues no podemos, porque tenemos que encender las luces porque si no se nos caen (sonrisas), pero sería el paso natural: estar toda la noche en la vigilia y esperar el lucero en la mañana para ver cómo precisamente Jesús viene como luz a disipar las tinieblas del pecado.

Luego escuchamos largamente, con paciencia, estas lecturas desde la Creación. Cómo en aquel caos original Dios interviene creando el orden, la belleza, la armonía, todas las cosas, el universo, todo cuanto existe. Pero el hombre, por su pecado, se aparta del plan de Dios. Pero Dios quiere a esta humanidad y quiere salvarla porque la ama. Y así, a través de los patriarcas, va haciendo alianzas con este pueblo porque lo escoge como suyo y lo va acompañando. Llega el momento de la monarquía donde surgen los profetas. Y a este pueblo que a veces desesperaba, le manda profetas para decirles: 'Miren, yo me he desposado con ustedes. Yo me mantendré fiel a ustedes. Te acompañaré y te quiero más que una madre a su hijo. Te quiero más que un esposo a su esposa'. 

'Yo te acompañaré, seguiré siendo tu sabiduría, tu prudencia; guarda mis mandamientos'. El pueblo se desesperaba: '¿Cuándo llegará este Mesías? ¿Cuándo vendrá?'. Cuando aparece el Señor Jesús, pues todos piensan que enseñó cosas bonitas e hizo milagros, pero terminó en la cruz, incluyendo a sus apóstoles. Y el sentimiento hoy de las mujeres que fueron al sepulcro era de tristeza; todo terminó en ese sepulcro y todo converge como un embudo en ese sepulcro.

Pero Jesús, cuando muere en la cruz, es sepultado y desciende a los infiernos, como decimos en el Credo; es decir, a ese mundo donde estaban todos los patriarcas que esperaban ver el cielo abierto, la armonía y la felicidad que tanto fueron prometiendo los profetas. 

Y llega el momento en que ahora baja el ángel del Señor y mueve aquella piedra del sepulcro. Y aquello que era muerte, desesperanza, tristeza, sufrimiento y dolor, ahora abre las puertas de esa tumba. Se abren las puertas del cielo, de la redención, de la gracia, de la vida eterna. Por eso se presenta ahí esa figura de ese ángel lleno de gracia, de bendición y de luz, con una blancura como la de la Transfiguración. Llegan aquellas mujeres todavía con la actitud del Antiguo Testamento y aquel ángel les dice: 'No está aquí. Vean, la tumba está vacía'. 'Ya sé que buscan al crucificado, el que murió en la cruz, pero ya no está aquí, ha resucitado como lo había prometido'.

Hoy San Pablo, en la lectura que escuchamos, dice: 'Miren, nosotros en el bautismo fuimos también sepultados con Cristo en su muerte'. Y ahí quedó sepultado también todo nuestro pecado, toda nuestra maldad. En ese sepulcro fuimos sepultados. Ahora en Cristo, por el bautismo, hemos resucitado a una vida nueva. Y así como en la creación Dios insufló en la nariz de Adán y le dio el espíritu y fue viviente, nosotros recibimos con la resurrección del Señor el germen de la vida eterna. 

Para que esa alma, que ya es un principio inmortal, ahora también haga que nuestro cuerpo resucite como el de Cristo: un cuerpo glorioso como el suyo. Por eso, si morimos con Cristo, también viviremos con Él. Estamos seguros, dice San Pablo, que si Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos. Nuestro bautismo nos da ese germen de resurrección. Bautismo significa ser sumergido, ser sepultado y resucitar a una vida nueva en Cristo. Con Cristo también reinaremos. 

Por eso Jesús se les aparece a aquellas mujeres y les dice: 'Vayan a decirle a mis hermanos que allá nos vemos en Galilea'. En Galilea donde todo empezó. Allí los veré porque ahora comienza una nueva etapa, la etapa de una vida resucitada. Y esto para los apóstoles era tan importante: saber que ese Cristo, el Mesías que murió como el siervo de Yahvé, ahora ha resucitado y que todos en Él también resucitaremos. Por eso los apóstoles anuncian con alegría: ¡Aleluya, hermanos, Cristo ha resucitado!

Llevemos esa luz de la resurrección a donde quiera que vayamos, iluminando este mundo que a veces va en tinieblas y no quiere salir de esos sepulcros. Hay que abrir sepulcros para llevarles la luz. Hay mucha gente que quiere vivir en el sepulcro con muy buenas ideas, con buenas cosas, pero sin la vivencia, sin la fuerza, sin la gracia y la vida de Dios que recibimos en nuestro bautismo. 

Esperamos que el día de nuestra resurrección, nuestro cuerpo frágil se vista de incorruptibilidad y tengamos un cuerpo semejante al de Jesús para poder participar de la vida eterna. Porque necesitamos esa resurrección para poder entrar en la eternidad de Dios. Que este cuerpo pase las dimensiones espacio-temporales y reciba la fuerza de la resurrección. Solamente Él nos puede ofrecer eso.

Pues hermanos, felices Pascuas de resurrección. Y estos hermanitos nuestros que vamos a bautizar en este momento, van a recibir en esta noche santa ese germen de resurrección, de vida eterna y vida nueva en Cristo Jesús. Que así sea". #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

Publicar un comentario

0 Comentarios

Publicar un comentario (0)

#buttons=(Ok, Go it!) #days=(20)

Este sitio web emplea cookies con el fin de optimizar tu experiencia de navegación.. Revisa Ahora
Ok, Go it!