El sacerdote, altar viviente y custodio de las almas: Jueves Santo

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

-San Francisco de Asís establece una fe inquebrantable en los sacerdotes, reconociendo su autoridad sacramental por encima de toda crisis.
-El ministerio sacerdotal posee la exclusividad divina de administrar el Cuerpo de Cristo, la única presencia real en este siglo.
-El Poverello prohíbe juzgar a los ungidos del Señor, reservando solo a Dios el juicio sobre la fragilidad humana del ministro.
-La dignidad del sacerdote supera la de los ángeles, pues estos son espíritus puros, pero el hombre ordenado toca al Verbo de Vida.
-Santa Catalina de Siena y su ejemplo de hombre andrajoso y criminal que lleva un tesoro, regalo que no puede ser desechado
-El pecado contra un clérigo es superior a cualquier otro, debido a la santidad del misterio eucarístico que custodian sus manos.
-La Iglesia entera debe temblar y exultar cuando, por manos del sacerdote, Cristo se hace presente sobre el altar de los hombres.

En la vasta producción de los Escritos de San Francisco de Asís, emerge una verdad teológica que sacude la modernidad: la figura del sacerdote no es la de un simple funcionario de lo sagrado, sino la de un "Señor" y un custodio de la eternidad. El Poverello, cuya humildad ha cautivado al mundo, se postra con una reverencia casi absoluta ante el clero, no por la perfección moral de los hombres que lo integran, sino por el carácter indeleble de su ordenación.

Para Francisco de Asís, el sacerdote es el puente único y necesario hacia la presencia corporal de Dios en la tierra. Como bien señala en su Testamento, en este siglo nada podemos ver del Altísimo Hijo de Dios, sino su Santísimo Cuerpo y Sangre, los cuales "solos ellos administran a otros". Esta exclusividad convierte al sacerdote en una extensión de la misma Encarnación. De ahí emana su famosa máxima recogida en la Crónica de los XXIV Generales: ante la presencia simultánea de un ángel y un sacerdote, el santo inclinaría sus rodillas primero ante el hombre ordenado, pues mientras el ángel es espíritu, el sacerdote tiene el poder sobrehumano de tocar al Verbo.

La visión franciscana trasciende la "miserable debilidad" humana. En sus Admoniciones, Francisco es tajante: "nadie debe juzgarlos". Al mirar al sacerdote, el santo se obliga a ver al Hijo de Dios, ignorando el pecado ajeno para centrarse en la dignidad de la función. Es una lección de eclesiología pura que sitúa el sacramento por encima del individuo. La comparación que realiza en su Carta a toda la Orden es sobrecogedora: si la Virgen María es honrada por haber llevado a Cristo en su seno, ¡cuánta más dignidad debe tener aquel que lo recibe en su boca y lo entrega a los fieles cada día!

Este editorial reconoce que el sacerdocio de Cristo, depositado en vasijas de barro, es el pilar inamovible de la fe católica. Como Francisco exhortaba, el mundo entero debería estremecerse cuando el sacerdote eleva la Hostia, pues en ese instante, el cielo se une a la tierra a través de unas manos consagradas. Honrar al sacerdote es, en esencia, honrar al mismo Cristo que decidió quedarse con nosotros bajo las especies de pan y vino, confiando su mayor tesoro a la custodia de sus ministros.

Las enseñanzas de San Francisco de Asís sobre los sacerdotes

Del Testamento de San Francisco
"Después de esto, el Señor me dio, y me sigue dando, una fe tan grande en los sacerdotes que viven según la norma de la santa Iglesia Romana, por su ordenación, que, si me viese perseguido, quiero recurrir a ellos."
Fuente: Testamento, 6.
Cita sobre sacerdotes: Reconocimiento de la autoridad sacramental por encima de la persecución.

"Y si tuviese tanta sabiduría como la que tuvo Salomón y me encontrase con algunos pobrecillos sacerdotes de este siglo en las parroquias en que habitan, no quiero predicar al margen de su voluntad."
Fuente: Testamento, 7.
Cita sobre sacerdotes: Respeto a la jurisdicción parroquial y humildad ante el ministerio.

"Y a estos sacerdotes y a todos los otros quiero temer, amar y honrar como a señores míos."
Fuente: Testamento, 8.
Cita sobre sacerdotes: Mandato de veneración y amor filial.

"Y no quiero advertir pecado en ellos, porque miro en ellos al Hijo de Dios y son mis señores."
Fuente: Testamento, 9.
Cita sobre sacerdotes: Visión espiritual que trasciende la fragilidad humana del ministro.

"Y lo hago por este motivo: porque en este siglo nada veo corporalmente del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y santísima sangre, que ellos [los sacerdotes] reciben y solos ellos administran a otros."
Fuente: Testamento, 10.
Cita sobre sacerdotes: Exclusividad del ministerio sacerdotal en la administración de la Eucaristía.

2. De las Admoniciones
"Del mismo modo, todos los que ven el sacramento, que se santifica por las palabras del Señor sobre el altar por manos del sacerdote en forma de pan y de vino, y no ven ni creen, según el espíritu y la divinidad, que es verdaderamente el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, están condenados."
Fuente: Admoniciones, I, 9.
Cita sobre sacerdotes: El sacerdote como instrumento de la santificación eucarística.

"Bienaventurado el siervo que tiene fe en los clérigos [sacerdotes] que viven rectamente según la forma de la Iglesia Romana."
Fuente: Admoniciones, XXVI, 1.
Cita sobre sacerdotes: La fe en el clero como virtud del siervo de Dios.

"Y ¡ay de aquellos que los desprecian! [a los sacerdotes]; pues, aunque sean pecadores, nadie, sin embargo, debe juzgarlos, porque solo el Señor en persona se reserva el juzgarlos."
Fuente: Admoniciones, XXVI, 2.
Cita sobre sacerdotes: Prohibición estricta de juzgar a los ungidos del Señor.

"Pues cuanto mayor es el ministerio que tienen del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, que ellos reciben y solos ellos administran a otros, tanto mayor es el pecado de los que pecan contra ellos que el de los que pecan contra todos los otros hombres de este mundo."
Fuente: Admoniciones, XXVI, 3.
Cita sobre sacerdotes: Gravedad del pecado contra la dignidad sacerdotal por su oficio sagrado.

3. De la Carta a toda la Orden
"Escuchad, hermanos míos: si la bienaventurada Virgen es tan honrada, como es justo, porque lo llevó en su santísimo seno... ¡cuánta más santidad, justicia y dignidad debe tener quien toca con sus manos [el sacerdote], quien recibe en su corazón y en su boca y da a otros para que lo reciban, al que ya no ha de morir, sino que ha de vivir eternamente!"
Fuente: Carta a toda la Orden, 21-22.
Cita sobre sacerdotes: Comparación de la dignidad sacerdotal con la maternidad divina de María.

"Ved vuestra dignidad, hermanos sacerdotes, y sed santos, porque él es santo."
Fuente: Carta a toda la Orden, 23.
Cita sobre sacerdotes: Llamado a la santidad personal del clero.

"¡Gran miseria y miserable debilidad, que, teniéndolo a él tan presente entre vosotros, os preocupéis de cualquier otra cosa en todo el mundo! ¡Tiemble el hombre entero, que se estremezca el mundo entero y que el cielo exulte cuando, sobre el altar, en las manos del sacerdote, está Cristo, el Hijo del Dios vivo!"
Fuente: Carta a toda la Orden, 26-27.
Cita sobre sacerdotes: La majestad de la presencia real en manos del sacerdote.

4. De la Regla No Bulada (Regla de 1221)
"Y todos los hermanos sean católicos, vivan y hablen católicamente. Pero si alguno se apartara de la fe y vida católica de palabra o de obra y no se enmendara, sea expulsado totalmente de nuestra fraternidad. Y a todos los clérigos y todos los religiosos tengámoslos por señores nuestros en las cosas que miran a la salvación del alma."
Fuente: Regla No Bulada, Cap. XIX, 1-3.
Cita sobre sacerdotes: Sumisión a los clérigos en materia espiritual.

5. De la Carta a los Clérigos (Sacerdotes)
"Consideremos todos los clérigos el gran pecado e ignorancia que algunos tienen sobre el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo."
Fuente: Carta a los Clérigos, 1.
Cita sobre sacerdotes: Exhortación a los sacerdotes sobre el cuidado de las especies sagradas.

"¿O ignoramos que es necesario que sus manos estén en sus manos [del sacerdote]?" (Refiriéndose a la administración de los misterios).
Fuente: Carta a los Clérigos, 8.
Cita sobre sacerdotes: La corporalidad del sacerdote vinculada al Cuerpo de Cristo.

Cap. XXVI: Que los siervos de Dios honren a los clérigos

Bienaventurado el siervo que tiene fe en los clérigos que viven rectamente según la forma de la Iglesia Romana. Y ¡ay de aquellos que los desprecian!; pues, aunque sean pecadores, nadie, sin embargo, debe juzgarlos, porque solo el Señor en persona se reserva el juzgarlos. 3Pues cuanto mayor es el ministerio que ellos tienen del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, que ellos reciben y ellos solos administran a los demás, 4tanto más pecado tienen los que pecan contra ellos, que los que pecan contra todos los demás hombres de este mundo.

La primacía del sacerdote sobre un ángel, para San Francisco de Asís

La mención exacta de la comparación entre el ángel y el sacerdote no se encuentra en los "Escritos" -firmados por Francisco-, sino en las "Fuentes Biográficas" -escritas por quienes lo conocieron-. El documento preciso donde se registra esta enseñanza es la "Crónica de los XXIV Generales" y se popularizó a través de las recopilaciones de Dichos del Santo.

1. El documento Preciso
El relato se encuentra en la Crónica de los XXIV Generales de la Orden de los Frailes Menores -Chronica XXIV Generalium Ordinis Minorum-. Esta crónica recoge los testimonios más antiguos sobre la vida del Poverello.

2. El Texto Literal -Traducción del Latín-
El pasaje se cita habitualmente de la siguiente forma:

"Si viese a un ángel y a un sacerdote, primero me inclinaría ante el sacerdote y luego ante el ángel. Porque el ángel es un espíritu puro, pero el sacerdote es un hombre que tiene el poder de tocar el Cuerpo de Cristo."

Santa Catalina de Siena: el hombre andrajoso y criminal que lleva un tesoro

Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia y mística profunda, dedica una parte esencial de su obra "El Diálogo" a la dignidad de los sacerdotes. Su enfoque es muy similar al de San Francisco de Asís: una distinción radical entre la persona -que puede ser pecadora- y la dignidad del ministerio -que es divina-.

Catalina utiliza una imagen poderosa y teológica para explicar por qué no debemos despreciar al sacerdote: el ejemplo de la "lámpara sucia" y el "tesoro en vasija de barro".

Santa Catalina dice que el sacerdote es como un ministro que sostiene una lámpara o el sol en sus manos. Si un hombre te trae una lámpara para iluminar tu camino en la noche, y ese hombre está andrajoso, sucio o es un criminal, la luz que emite la lámpara sigue siendo limpia y sigue cumpliendo su función de guiarte.

El "andrajo" es el pecado personal del sacerdote, pero el "Sol" es la Eucaristía. La suciedad del portador no mancha la pureza de la luz.

Catalina narra que Dios le explicó que los sacerdotes son sus "cristos" -ungidos-. Si alguien llega a tu puerta con un tesoro escondido en un saco viejo y roto, sería una necedad rechazar el oro solo porque el saco es feo. Ella dice que el juicio pertenece solo a Dios. Al atacar al sacerdote "andrajoso" -pecador-, no se daña al hombre, sino que se insulta a la Sangre de Cristo, de la cual él es administrador.

Para Santa Catalina, la dignidad del sacerdote no proviene de sus virtudes, sino de su oficio de administrar la Sangre de Cristo. "Debéis amarlos por la dignidad de la cual los he revestido y por la Sangre que os administran... El respeto que les tenéis no es por ellos mismos, sino por Mí, por la autoridad que les he dado". -El Diálogo-.

En sus escritos, Catalina es muy fuerte contra quienes persiguen o critican a los sacerdotes por sus defectos. Dice que quienes los persiguen son como ciegos que ven el "andrajo" -el pecado- pero no ven la perla preciosa que llevan dentro. Afirma que cualquier falta de respeto hacia ellos es un pecado que ofende directamente a la pupila del ojo de Dios.

El ejemplo del "andrajoso" en Catalina de Siena refuerza a San Francisco de Asís: el realismo místico. Ambos santos no eran ingenuos, sabían que había sacerdotes con vidas desordenadas, pero enseñaban que el beneficio espiritual que recibimos -la absolución y la comunión- es tan inmenso que sería una locura espiritual rechazarlo por los defectos del intermediario.

Si un andrajoso te entrega la llave de un palacio, ¿rechazarías la llave por la ropa del mensajero? Catalina dice que el sacerdote, por muy "andrajoso" que sea su espíritu, te entrega la llave del Paraíso.

"La casulla cae en lo que hay": Padre José Zárate, de feliz memoria

La actitud de Francisco de Asís no justifica los errores, sino que a pesar de los errores y miserias humanas, Cristo sigue apostando por el ser humano, tal y como lo hizo con Judas y con el mismo Pedro, y confía la salvación en sus sacerdotes. Se puede perder el sacerdote por sus propios pecados, pero gracias a él se pueden salvar muchas almas. 

Es unan frase, paráfrasis, de la gracia no destruye la naturaleza, la supone y la perfecciona. El sacerdote por medio de la ordenación participa ontológicamente del sacerdote de Cristo. Es una afirmación de siglos. La persona se configura con Cristo, es "in persona Christi", como otro Cristo.

No te preocupes, preocúpate por hacer el bien; los sacerdotes, a pesar de sus pecados, es más el bien que hacemos. Los pueden tachar de lo que sea, pero es más el bien que hacen. Alguno sacerdote compartía que cuando le toca confesar sacerdotes, siempre les hace ver que es más el bien que hacen. Se reconoce la existencia de pecados gravísimos, pero no todos los sacerdotes son eso. Desafortunadamente, por uno se generaliza. Y sin embargo, la Iglesia no se tolerante en esos casos de gravedad.

El sacerdote participa de Jesús, sumo y eterno sacerdote; el sacerdote no es un extraterrestre, salido de otro planeta; el sacerdote debe ser de los hijos de la luz de Dios; ser bueno, ser santo y seguir la verdad. Dios es la fuente de todo esto.

En el caso de los sacerdotes franciscanos, la norma es la Regla, la forma el Evangelio y la horma es Cristo. Vivir la profundidad del bautismo, el sacerdote no es imitador: es y debe ser un seguidor, discípulo de Cristo. 

El sacerdote hace que los hombres y mujeres de todos los tiempos escuchen con sus oídos para que abran los ojos, para que saliendo del templo vivan las palabras de Jesús: Bienaventurados los que escuchan la Palabra y la ponen en práctica. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

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