Alberto Suárez Inda, el scout que llegó a cardenal

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

-El "General" Felipe Arvizu Villegas llama a rescatar el escultismo en Celaya para combatir la erosión moral de la era digital.
-La antigua preparatoria en Hidalgo 37 fue el epicentro donde se formó la élite ciudadana y de servicio del Celaya del siglo XX.
-Revelan que el Cardenal Alberto Suárez Inda inició su formación de liderazgo como lobato en los grupos scouts locales de los años 50.
-La competencia de balsas en Los Azufres queda grabada en la historia local como símbolo de la destreza y trabajo en equipo juvenil.
-Felipe Arvizu destaca que el nudo en la pañoleta scout era un compromiso físico de realizar una buena acción comunitaria cada día.
-El legado de la maestra Rosario Villegas es recordado por su entrega total a la educación y alimentación de los niños celayenses.
-José Arvizu Vázquez Mellado, padre del "General", dejó un legado intelectual tras documentar la geografía y el sitio de Querétaro.
-Figuras de la política y medicina local como los Usabiaga y Aranda Gómez compartieron filas scouts bajo la mística del servicio.
-Arvizu Villegas critica la pérdida de habilidades prácticas y comunicación humana frente al uso excesivo de teléfonos celulares.
-Se convoca a la comunidad a una misa homenaje en la Virgen de los Pobres con la presencia confirmada del Cardenal Suárez Inda.

La historia de una ciudad no solo se escribe con actas de cabildo o grandes obras de infraestructura; se cincela, sobre todo, en la formación de su gente. Al escuchar la voz de don Felipe Arvizu Villegas, mejor conocido como "El General", no solo oímos una entrevista anecdótica, sino que asistimos a una cátedra de análisis sobre la evolución social de Celaya. Evocar su figura es invocar al boy scout de mediados del siglo XX, aquel que entendía que el servicio no era una opción, sino un compromiso anudado a la pañoleta.

La charla con Metro News funcionó como un portal temporal. Nos traslada a la preparatoria de Hidalgo 37, donde hoy se encuentra la Primaria Morelos. En esos patios, figuras que después serían pilares de la sociedad —como el Cardenal Alberto Suárez Inda, los empresarios Usabiaga o el Dr. Aranda Gómez— aprendieron que la vida se enfrentaba con nudos, señales de banderas y el código Morse. Eran tiempos donde la disciplina scout no buscaba formar soldados, sino ciudadanos íntegros con una moral a prueba de fuego.

El análisis profundo de este testimonio nos revela una pérdida silenciosa: la sustitución del "servicio al prójimo" por la "individualidad del dispositivo". Mientras Arvizu recuerda el nudo en la pañoleta que solo se desataba tras una buena obra diaria, la modernidad nos presenta una juventud conectada al celular pero, en ocasiones, desconectada de su entorno inmediato. 

El escultismo de los años 50 en Celaya era una red de seguridad social; era el hijo del ranchero de Apaseo conviviendo con el futuro dueño de la Chevrolet, todos bajo el mismo uniforme, todos bajo la misma promesa.

No podemos pasar por alto la herencia de su madre, la maestra María del Rosario Villegas López, fundadora de la escuela San Vicente de Paul. Su labor educativa, ligada estrechamente al espíritu scout, nos recuerda que el altruismo en Celaya tenía rostro y nombre. Ella, al igual que su esposo, el historiador y geógrafo José Arvizu Vázquez Mellado, entendieron que para amar a una ciudad primero hay que conocerla y servir a sus niños más vulnerables.

Hoy, cuando Celaya enfrenta retos de inseguridad y desorden territorial, la nostalgia de "El General" no es un simple anhelo de vejez. Es un diagnóstico preciso. Hace falta ese "Siempre Listos" que nos obligue a cruzar al ciego, a parar el tráfico por el otro o a garantizar que ningún niño llegue a clase con el estómago vacío.

La transcripción de la entrevista con Felipe Arvizu Villegas, "El General"

Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, tengo en la línea telefónica nada más y nada menos que a don Felipe Arvizu Villegas, "El General", muy conocido aquí en Celaya, un hombre que tiene mucha historia, de mucho servicio y bueno pues hermano nada más y nada menos que de otro grande aquí de Celaya, mi queridísimo "Muchachocho", Octavio Arvizu Villegas. "General", gracias por recibirme la llamada y pues estoy enterándome que también usted fue scout pero por allá a mediados del siglo XX, no sé si me puede usted compartir y además este detalle bueno pues la ubicación perfecta y precisa que a mí hace unos instantes fuera de entrevista de don Alberto Suárez ya como parte pues de los scouts, gracias general, ¿Qué me tiene que decir?

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Sí, mira, yo ingresé por invitación del licenciado, licenciado hoy, Guillermo Usabiaga, el dueño de la Chevrolet, y de otro que no está aquí, que se llama Luis Laclette, Luis Laclette San Román, y había por ahí otro, Segura, en paz y descanse. Ahí en la prepa, en la prepa de Hidalgo 37, ¿sí? ¿No sabías que ahí había estado la preparatoria?

Eugenio Amézquita Velasco:
Allí estuvo Octavio Arvizu, casi a llegar antes a la farmacia Gómez, casi a la esquina.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Sí, allí, donde está la escuela ahorita, hay una escuela allí de niños.

Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, sí, sí, hay una primaria ahí, hay una primaria actualmente.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Primaria Morelos.

Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, así es.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Ahí era la prepa, y ahí en el patio nos juntábamos siempre, y pues a mí me interesaba, yo venía de Apaseo, yo venía de Apaseo, yo era ranchero de Apaseo, y pues a mí me gustó la cosa esa, y me llevaron a exactamente ahí, donde termina la abeja. Ahí hay ahora una de zapatos, al otro lado de aquí, como chuequita, la calle de Morelos. Así es.

Estaba "ochavadita", ahí arriba estaba la Casa Scout, ahí fue donde yo llegué.

Eugenio Amézquita Velasco:
Contra esquina de donde estaba el Templo de la Cruz, precisamente.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Sí, pues enfrente de donde está ahora una farmacia del ahorro.

Eugenio Amézquita Velasco:
Así es.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Ahí es donde desemboca la Calzada (Independencia), allí hacen la "chuecura" a la calle.

Eugenio Amézquita Velasco:
Así es.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Ahí arriba, allá abajo era la farmacia de la Cruz Roja, y arriba era la casa scout, y allí fue donde yo ingresé, hice mi promesa y todo ese rollo, y todo. Y comenzó a pasar el tiempo, y el primer campamento que yo fui, fue a Los Azufres, ahí a un lugar que se llama Laguna Larga, porque es una laguna grande.

Eugenio Amézquita Velasco:
Así es, así es.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Y entonces, como a los tres días nos dijeron que iba a haber una competencia de balsas, pero teníamos que construir la balsa. Entonces, entre el Laclette y yo, y los dos, tres que iban de patrulleros, nos ayudaron, y había gente de Xochimilco, bueno, había gente de todos lados, eran muchos, eran muchos grupos, hasta había muchachas bien bonitas.

Eugenio Amézquita Velasco:
No, no, no, yo lo estoy escuchando. Sígale.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Las Guías Scout o Guías de México, como le quieras decir. Y entonces, fue la carrera, y ganamos Luis Laclette y yo. Y eso lo da fe, da fe el Lic. Guiza y en paz descanse también en su libro, "Memorias de Celaya" o algo así dice.

Y ahí decía que Luis Laclette y yo habíamos, habíamos ganado esa, esa competencia, fue de muy gratos recuerdos, y ahí nos la llevamos, y luego cuando ya tenía "Aguas Locas", no sé si tú recuerdas, que tenía /el balneario) Aguas Locas. Cuando tenía Aguas Locas, ahí iban a acampar los lobatillos y los grupos, creo que Jaime Vázquez era el "lobatero", una cosa así, y su esposa... y entonces ahí me hicieron jefe del grupo uno, pues tuve como un año nada más, sin mayor cosa, pero sí, sí, el padre Chema (más tarde, Mons. José María Hernández, Obispo de Chilapa y luego de Neza) era nuestro campeón, después se fue el padre Chema, y se quedó el padre Ponce, y el jefe del grupo era Raúl Rodríguez Arellano, ese duró muchos años siendo jefe del grupo.

Eugenio Amézquita Velasco:
A usted le tocó, "General", a usted le tocó ver, ver llegar a don Alberto Suárez Inda, le tocó coincidir? 

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
No te digo, que cuando yo llegué ya estaba. Ah, mire, mire.
Sí, o sea, él es de los 50, él era lobato.

Eugenio Amézquita Velasco:
¿Qué edad tendrían, qué edad tendrían ustedes, qué edad tendrían ustedes en ese entonces, don Felipe? 

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Como 13 años. 

Eugenio Amézquita Velasco:
Válgame Dios, unos chiquillos todavía.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
No, no, no, pues los lobatos son hasta como los 10 años. De los 10 años ahorita que pasan a los Boy Scouts, y entonces él entró de lobato.

Eugenio Amézquita Velasco:
Pues estaba bien chiquito. ¿Qué le diría a usted a la gente de Celaya en este aspecto del escultismo? ¿Considera usted que es necesario rescatar los valores del escultismo para las nuevas generaciones de niños y de jóvenes celayenses, don Felipe?

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Mira, yo creo que es una cosa muy importante que sí se debe luchar, porque se vuelva a rehacer eso, el escultismo. Porque el escultismo guarda muchas cosas, guarda la cosa moral, guarda la cuestión de la energía, de que andamos corriendo acá y corriendo para allá. Actualmente pues ya están los celulares.

Anteriormente sabíamos señales, los alfabetos con las banderas, y teníamos el alfabeto morse, que lo hacíamos con las lámparas o los hacíamos con sonido. O sea, y aparte te hace hombre a la hora que vas, y allá al cerro, no sé a dónde demonios. Y ah, pues también fui compañero de don Javier Usabiaga.

Eugenio Amézquita Velasco:
En paz, descanse, válgame Dios.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Él estaba, yo estaba en "Los lobos", el otro en "Los halcones".

Eugenio Amézquita Velasco:
Mira.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Y te digo, Mariano, Mariano (González Pérez) es de la primera generación (quien aparece como lobato en una foto scout junto al entonces niño y lobato Jorge Chaurand Arzate y el niño y lobato Jorge Montes); el dueño del sanatorio CMQ, el doctor...

Eugenio Amézquita Velasco:
Aranda.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Aranda Gómez. Inclusive él hace como unos 20 años, hizo una comida a todos los ex-scouts, allá delante de su sanatorio había un restaurante por ahí, y ahí fuimos a comer todos, fuimos muchos "gorrones".

Eugenio Amézquita Velasco:
Toda la tropa ahí estaba.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Sí, pues nos invitó él. Yo creo que anduvimos buscando a... y entonces por ahí deben haber sacado las listas. Total, que nos juntamos muchos, yo creo que éramos como unos 60 los que llegamos ahí.

Eugenio Amézquita Velasco:
Yo sé, obviamente por comentarios, por anécdotas y pláticas de Octavio Arvizu, pues que la mamá de ustedes es una muy distinguida y muy reconocida maestra aquí en Celaya. Yo creo que ella también les impulsó a ustedes específicamente a continuar a seguir esta tónica del escultismo, don Felipe.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
El servicio, o sea el scout tiene que dar servicio, por eso dice "Siempre listo", y diario, o sea se supone que en la pañoleta, por lo menos así me lo inculcaron a mí, en la pañoleta que está todavía actualmente en la cabecera de mi cama, se le echa un nudito abajo en las puntas, y ese nudito se desbarata a la hora que en el día, en el transcurso del día haces una buena obra, cruzar a un cieguito, la calle, parar el tránsito, darle una limosna a alguien, una cosa de esas, o sea que eso es el servicio a la comunidad. 

Eso es lo que les impulsa el escultismo, y eso era lo que nos inculcaba mi santa madre, porque mi santa madre daba su vida por un niño chiquitito que llegaba a primer año, y que no llevaba para comer, y que no comía, y en aquella época sí se daban los desayunos escolares, hoy nomás escucho que se deieron 3 millones de desayunos, pero yo no veo ninguna escuela ni ninguna camioneta que ande repartiendo desayunos, y cuando estaba mi mamá en la escuela, llegaba una camioneta y dejaba 4 o 5 cajas de desayunos, y que consistía en chocolatito con leche, chocolate con leche o avena con leche, o sea era una botellita de a cuarto, llena de algo, otra de juguito, y luego una torta, y luego un plátano y una naranja.

Eugenio Amézquita Velasco:
Me hizo usted recordar al Instituto Nacional de Protección a la Infancia, el INPI, ¿se acuerda usted? 

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Así es, el INPI. 

Eugenio Amézquita Velasco:
¿Me recuerda para nuestro público el nombre completo de la maestra, su mamá y de su papá, por favor don Felipe?

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Ella se llamaba María del Rosario Villegas López, y ella fue la fundadora de la escuela San Vicente de Paul, que existe ahí en la calle de Juárez.

Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, sí, casi para chocar con la calle de Galeana.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
¡Ándale, allí mero!

Eugenio Amézquita Velasco:
¡Ándale!

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Ahí estuvo nuestro amigo, en paz descanse, nuestro amigo Llanero.

Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, sí, sí, sí, sí.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
El día que me entrevistó ahí en su televisora, yo fui con Javier Mendoza y Patlán, los invitó a los tres, ahí a platicar de todo. Y el Llanero se acordó de mi mamá.

Eugenio Amézquita Velasco:
Fíjese nada más!

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
"Yo fui alumno de su santa madre. Ella no me cobraba ni un centavo, porque aparte mi mamá no tenía. Y ahí estuve en la San Vicente de Paul" (le comentaba El Llanero).

No, le dijimos allá en la Niños Héroes, ahí estaba mi mamá, en la puerta, y llegaban los niños. "Juanito, ¿Dónde vas? Ya, para adentro, maestra".

"A ver su desayuno, a ver su desayuno. Maestra, no traigo el 20 (centavos). Yo no le estoy cobrando, le estoy diciendo que haga su desayuno y váyase".

Así, así era. Y regalaba como unos 10, 12, 15, y luego ya andaba apurada juntando los 20 centavitos de cada uno. Yo llegaba y hasta me robaba dos.

Eugenio Amézquita Velasco:
Ay, Don Felipe. Pues esta entrevista es también para hacer la invitación a la Santa Misa de este sábado 5 de la tarde en la Virgen de los Pobres, en el Templo Parroquial.

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
La seguridad que ahí estaré.

Eugenio Amézquita Velasco:
Que va a estar el Cardenal Don Alberto Suárez Inda, que ya nos lo acaba de decir, efectivamente fue lobato en su época, y además va a recibir un homenaje. Pues quiero...

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
El gusto de saludarlo.
Ayer, ayer, con Ricardo, su hermano (en paz descanse). Ahí lo saludo. A mi padre Beto.

Eugenio Amézquita Velasco:
Pues le agradezco, mi general, que me haya tomado la llamada para esta...

Felipe Arvizu Villegas, "El General":
Mi papá se llamaba José Arvizu Vázquez Mellado. Y la calle que está ahí antes de llegar al hotel. Ahí dice José... Calle Profesor José Arvizu Vázquez Mellado.

Eso me lo autorizó Doña Abigail Maldonado. Porque mi papá pertenecía a esa "madre" de la estadística, geografía. Y tenía muchos libros.

Él escribió libros. Él escribió la geografía de Guanajuato. Hizo un cuaderno de trabajo. La geografía de Querétaro. El sitio de Querétaro.

Eugenio Amézquita Velasco:
Ya habrá oportunidad de platicar de esos temas con Don Felipe Arvizo. Ahí estamos aprendiendo.
#MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

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