Eugenio Amézquita Velasco
Conductor: José Luis Revilla Macías
Camarógrafos: Silvestre León y Manuel Cortez
-El maestro Horacio Rodríguez Gómez es el guardián de la memoria visual de Comonfort, transformando el lienzo en un refugio histórico.
-A través de una técnica depurada y un análisis social profundo, el artista rescata la identidad del molcajetero y la raíz otomí.
-Su legado trasciende la pintura académica para convertirse en un acto de amor filial y un testimonio vivo del patrimonio regional.
La figura del maestro Horacio Rodríguez Gómez no solo representa la maestría técnica del óleo y el claroscuro; representa, fundamentalmente, la mirada sensible de un hombre que ha decidido echar raíces para florecer en comunidad. Con más de cinco décadas de residencia en Comonfort, Guanajuato, su obra se erige como un puente necesario entre el pasado prehispánico de la cultura Chupícuaro y la modernidad de un pueblo que se niega a olvidar su esencia artesanal.
El retrato como acto de justicia familiar
En su análisis pictórico, el maestro Horacio no se limita a la reproducción estética. Sus cuadros dedicados a sus padres —la madre acariciando a su perico entre hilos de costura y el padre integrado al paisaje de nopales— son documentos humanos de un valor incalculable. Aquí, el arte cumple su función primordial: la de vencer a la muerte. Al retratar a su familia con tal nivel de detalle que "parece fotografía", el maestro otorga una permanencia digna a quienes forjaron su carácter, elevando lo cotidiano al rango de lo sagrado.
Identidad en la piedra y el mural
La colaboración del maestro en los murales de la antigua Presidencia Municipal, bajo la guía del historiador Francisco Rojas, demuestra un compromiso con el rigor histórico y la veracidad cultural. Su pincel no teme mostrar la desnudez ritual o la dureza del trabajo indígena; por el contrario, lo abraza como parte de la cosmogonía de Jilotepec y Acámbaro que pobló estas tierras.
De igual manera, su obra sobre los molcajeteros es una pieza de análisis social profundo. Al realizar una composición que integra al artesano del cerro con la plaza pública y el paisaje del Cerro de los Remedios, el maestro Horacio sintetiza la cadena productiva y espiritual de Comonfort. No solo pinta hombres tallando piedra; pinta la resistencia de una tradición de tres mil años frente al avance de la era digital que tanto le preocupa respecto a las nuevas generaciones.
El artista que ya no busca la medalla, sino la trascendencia del oficio
La trayectoria del maestro, marcada por el éxito en concursos magisteriales y la formación de nuevos talentos, culmina en un gesto de humildad profunda: retirarse de la competencia para "dejar chanza" a otros. Es el sello de un artista que ya no busca la medalla, sino la trascendencia del oficio.
La obra de Horacio Rodríguez Gómez es, en última instancia, un espejo donde Comonfort puede mirarse y reconocerse digno. Es un recordatorio de que la belleza reside en lo propio, en la piedra volcánica y en el rostro surcado por el tiempo. Su taller no es solo un sitio de trabajo, es el epicentro de una recuperación cultural que nos invita a todos a sentirnos orgullosos de lo que somos.
La entrevista al maestro Horacio Rodríguez Gómez
José Luis Revilla Macías:
Buenas tardes amigos. Estamos muy contentos por y muy agradecidos con el maestro Horacio Rodríguez Gómez, que amablemente nos recibe en su casa taller. Hay una expresión maestro que a mí me gusta de Chavela Vargas, dicen: Los mexicanos nacemos donde nos dé nuestra regalada gana. Con otra palabra, sí, sí, sí, sí, pero para las cámaras vaya a haber censura. Los verdaderos comonforenses finalmente también nacemos donde nos da nuestra gana. Es el caso suyo, que tiene cincuenta años, tres, cincuenta y tres años de estar viviendo aquí en Comonfort y que en este tiempo usted se ha plasmado, ha concretado, este también ha explorado la parte de la pintura. Si bien platicaba usted que desde niño tenía inclinaciones, tenía vocación, tenía interés por la pintura, primero al lápiz y luego ya óleo. Es aquí desde hace muchos años donde finalmente usted concreta, ese plasma en mucha obra, este su carácter, su talento. Muchas gracias por recibirnos.
Horacio Rodríguez Gómez:
Al contrario, yo agradecido de que este trabajo tan importante que están haciendo pues me hayan tomado en cuenta para participar en esto.
José Luis Revilla Macías:
Cómo no, cómo no. Con tanto trabajo, exposiciones en muchos lugares dentro y fuera de Comonfort. ¿A dónde ha ido maestro?
Horacio Rodríguez Gómez:
Duramos creo que hasta dos años exponiendo cada mes en los claustros de la iglesia San Francisco que organizó la pintora Lucía Rojas, que en paz descanse.
José Luis Revilla Macías:
En paz descanse. ¿Usted fue maestro de ella?
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí, estuvo viniendo. Aunque ella ya pintaba otras cosas, el óleo no lo conocía todavía. Entonces conmigo aprendió a pintar al óleo. Pero ella ya hacía otras cuestiones de algo artesanales, pintar en no sé en qué tantas cosas pintaban, pero conmigo vino a aprender el óleo. Hasta Madonnari, yo la recuerdo con gises. Eso lo hicieron ellos allá, no sé quién les enseñaría, pero ella también hacía eso. Donaría este...
José Luis Revilla Macías:
Pues, ¿qué lo motivó para desarrollar este talento? Yo digo que a veces el amor o el desamor para la música, para la escritura, para la pintura, hay elementos que motivan a uno.
Horacio Rodríguez Gómez:
Yo creo, casi estoy seguro que fue porque mi padre me inspiró. Mi padre, siendo un jovencito, ya pintaba. Él no sé si era óleo o era acrílico o ellos hacían sus pinturas con polvos, polvos de colores se hacían sus pinturas, hacían sus propios pinceles. Y entonces en la casa tenía ahí algunas pinturas. Yo creo que viendo todo eso se inspira uno, aunque no quiere inspirarse.
José Luis Revilla Macías:
Por ahí vimos una pintura de su papá. Tiene pinturas de sus hijas, tiene una pintura con su hermano. Ha pintado a la familia también.
Horacio Rodríguez Gómez:
A todos, a todos. O sea, no nada más rostros, no nada más paisajes y no nada más construcciones. Pues me gusta mucho pintar la figura humana, bueno el retrato digamos, el retrato. Y me gusta mucho pintar pueblos. Los paisajes no se diga, ¿verdad?, son más sencillos, pero me gusta más los pueblos y los retratos.
José Luis Revilla Macías:
Reflejan la cultura.
Horacio Rodríguez Gómez:
Reflejan la cultura, pues sí, sí la verdad.
José Luis Revilla Macías:
La historia. Y este es un proyecto cultural, estamos tratando con estas cápsulas de difundir el patrimonio que tenemos nosotros aquí en Comonfort. Patrimonio gastronómico, histórico, natural. Y ahora llegamos con usted. Este es un proyecto de un grupo de amigos, es un proyecto de carácter social que queremos divulgar ese patrimonio y que se recupere y que todos tengamos ese orgullo por lo que es Comonfort. Eso es lo que nos ha motivado a crear Raíces de Comonfort, un proyecto cultural de difusión para que llegue la información a toda la comunidad, a todo el pueblo. Regresando un poco al tema de la familia, vemos ahí en algunos cuadros que está su mamá y su papá. Qué orgullo, ¿no?, dejar la historia familiar plasmada para la posteridad.
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí. Como ese cuadro, este yo ayudé a mi mamá a sacar todos sus utensilios de costura y le dije: Véngase para acá al patio, siéntese. Le acomodé algunas cosas a los lados y le tomé la foto. Y de ahí salió ese cuadro con su tenía un perico que era su consentido, ahí lo tienen en su brazo. Se olvida de la costura para estar acariciando ahí a su cotorro. Y a un lado está mi papá, trabajador como era del campo, lo puse con nopal, árboles y ahí está.
José Luis Revilla Macías:
Pero qué bellos recuerdos, ¿no?
Horacio Rodríguez Gómez:
Pues sí, que nos acompañan, que nos han acompañado ahorita que ya no están con vida pues los recuerda uno a cada rato que pasa uno por ahí. Ahí lo tiene presente, aunque nunca se han salido de acá. Y esas personas van a estar hasta cuando ya no estemos, hasta cuando nos vayamos también.
José Luis Revilla Macías:
Así es.
Horacio Rodríguez Gómez:
Y tenemos otros cuadros acá, por ejemplo la plaza doctor Mora. La plaza doctor Mora que la hice en blanco y negro. Algunas personas que la han visto me comentan que está bien, bien hecha porque parece hasta fotografía. Espero que así sea. Y pues hay bastantes cuadros. Tengo uno donde está mi hermano, el que sigue de mi menor, está pintando. Yo en ese cuadro se ve que yo acabo de pintar su retrato y como si el retrato cobrara vida, él saca la mano con un pincel y me pinta a mí, seguramente las canas porque tiene pintura blanca en la punta. Este y en la pared están dos fotografías, una de mi papá y otra de mi mamá cuando eran jóvenes.
José Luis Revilla Macías:
También usted participó en los murales que están en la antigua presidencia.
Horacio Rodríguez Gómez:
En la antigua presidencia me invitaron a hacer algunos y me tocó esa suerte. Y están ahí varias escenas que el historiador Francisco Rojas me iba explicando qué escena quería. Yo se la dibujaba a lápiz y él la autorizaba, decía: Esa está bien. O quítele esto y póngale esto. Por ejemplo pinté una mujer entre todos los indígenas, una mujer indígena bien pues vestida con su blusa de aquel tiempo y me dice: Puedes si quieres quitarle la blusa y que vaya desnuda de la cintura para arriba porque también se usaba eso que anduvieran desnudas. Y por eso ahí está una mujer sin blusa.
José Luis Revilla Macías:
Los murales de la antigua presidencia municipal tienen su mano, tienen su pincel.
Horacio Rodríguez Gómez:
Una parte de los murales, porque también entrando a la izquierda eso los pintó un pintor de apellido Yaca, y pasando el arco todo el pasillo aquel los pintó Arturo Elías Islas.
José Luis Revilla Macías:
Arturo Elías Islas, sí, cómo no. Y estoy viendo ahí en la pared de que nos queda enfrente el boceto que le sirvió para una escena, para plasmar allí los murales.
Horacio Rodríguez Gómez:
En alguna escena sí. Francisco Rojas me explicó que esa escena habla de de la venida de esos indígenas aquí a Comonfort, los otomí que los trajeron de Jilotepec unos y otros de por allá de Acámbaro. Son los que llegaron aquí a trabajar. Al frente hay ahí productos agrícolas que ellos...
José Luis Revilla Macías:
El cuerno de la abundancia.
Horacio Rodríguez Gómez:
El cuerno de la abundancia en medio con los productos agrícolas que se sembraban aquí en la región.
José Luis Revilla Macías:
Que también están en la parroquia de San Francisco. También ahí están un racimo, granadas, limas, chayotes, duraznos y abajo se ve hasta el aguacate abierto. Maestro, en estas cápsulas culturales queremos dejar un mensaje para las siguientes generaciones. Animar a que exploren, a que desarrollen, a que participen, a que sientan ese orgullo. ¿Qué puede decir como experiencia que motive a los jóvenes a seguir explorando y encontrando caminos?
Horacio Rodríguez Gómez:
Fíjese que los dos últimos años que trabajé como profesor en primaria...
José Luis Revilla Macías:
¿En dónde trabajó maestro? Recuérdenos.
Horacio Rodríguez Gómez:
Mis últimos años fueron en Celaya, pero también estaba en el Potrero, estuve en el Ojo de Diego, del Potrero, estuve en La Palma, en Morales, en San Pablo un año estuve ahí también. Y los últimos cuatro años que estuve en Comonfort fueron en Escobedo.
José Luis Revilla Macías:
Pues conoció el municipio.
Pues conoció el municipio.
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí, buena parte. Y entonces allá en Celaya en la escuela Libertad, a mis alumnos les enseñé a pintar al óleo. Los papás estuvieron muy contentos de los cuadros que hacían sus hijos, les compraron el material y todo. Y ellos los viernes lo dedicábamos en la tarde a pintar. Ahora también mis nietas, mi nieta mayor pinta. Tengo un hijo que a él sí le gustó la pintura y se inclinó por la pintura abstracta. Aquí en la casa tenemos algunos cuadros de él. Yo le he insistido en que continúe, pero él ya no quiere, está trabajando. De los alumnos que he tenido yo aquí en mi taller ha habido como tres jóvenes que estuvieron viniendo a eso.
José Luis Revilla Macías:
¿A desarrollar el talento?
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí.
José Luis Revilla Macías:
¿Qué le podemos decir? ¿Cómo "picarle la cresta" a la gente, a los jóvenes?
Horacio Rodríguez Gómez:
Ahorita la cosa está muy difícil porque están tan metidos en la cuestión de internet, del Face, del Instagram. Saben que yo no conozco esas cosas pero sé que ellos se pierden en su celular y como que no les interesa otra cosa. Deberíamos, no sé si todas las familias, pero los que puedan deberíamos tratar de inducirlos por esos caminos del arte. Pero cómo hacerlo es difícil.
José Luis Revilla Macías:
Un trabajo colectivo donde los padres participen más. Animarlos a ir a la Casa de Cultura, ahí les enseñan a pintar también, el baile y todas esas cosas, la música.
Horacio Rodríguez Gómez:
La música, sí.
José Luis Revilla Macías:
Maestro, ya le estamos descomponiendo aquí su galería, ahorita la componemos. Decía que este cuadro le costó mucho trabajo.
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí, tiene muchos detallitos, cosas que hay que hacer poco a poquito. Pero quedé bien satisfecho con este cuadro. Es una composición esto, yo no tomé la fotografía de los tres allí y con el paisaje detrás. Como se ve, a esta persona y a esta persona les tomé la foto ahí en la plaza doctor Mora cuando hacen su exhibición de cómo hacer molcajetes. Este señor le tomé la foto allá en su taller en el cerro. Y este paisaje lo tomé de arriba del cerro de los Remedios, tomé la foto para allá. Entonces yo hago la composición. Las piedras estas yo las agregué así nada más, el suelo, las herramientas, todo esto es una composición nada más.
José Luis Revilla Macías:
Pero el resultado es lo que tanto orgullo nos da a los comonforenses, el trabajo de los molcajeteros.
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí, claro. Es el representativo de...
José Luis Revilla Macías:
Es un elemento de identidad.
Horacio Rodríguez Gómez:
Así es, sí.
Así es, sí.
José Luis Revilla Macías:
Y decimos que aquí se producen los mejores molcajetes del mundo. Una labor que se viene haciendo desde hace tres mil años con una roca que es un basalto andesítico y que está aquí documentada la cultura Chupícuaro preclásica. Entonces este es uno de los muchos elementos distintivos de nuestro patrimonio. Otra vez: aquí se elaboran los mejores molcajetes del mundo y vaya manera de plasmarlo.
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí, que queda aquí.
José Luis Revilla Macías:
Hace unas obras de arte y también una obra de arte la suya.
Horacio Rodríguez Gómez:
Traté de hacerlo.
José Luis Revilla Macías:
Oiga maestro, nos preguntan sobre los reconocimientos que ha tenido usted en su trayectoria como pintor. ¿Qué nos puede decir al respecto? Como en concursos donde ha existido.
Horacio Rodríguez Gómez:
Sí, bueno. El magisterio tiene ya desde hace años concursos de deportes, de cultura, de poesía, de pintura, de muchas cosas de la cultura. Entonces yo he participado en tres ocasiones en pintura y pues me ha tocado la suerte de haber ganado las tres veces.
José Luis Revilla Macías:
Es que no es suerte.
Horacio Rodríguez Gómez:
Y me entregan una medallita. Eso es lo que me han dado nada más, una medalla. Pero el reconocimiento es más importante, no importa el tamaño del premio, ¿verdad? Una anécdota es que en la tercera vez que gané, unas maestras de San Miguel de Allende que también participaban en esto me dijeron: Maestro ya no venga, déjenos chanzas. Sí, porque fueron tres veces seguidas, tres años seguidos y sí, ya no estoy participando.
José Luis Revilla Macías:
Les da oportunidad a otras personas.
Horacio Rodríguez Gómez:
Doy oportunidad que otros también talento que desarrollen se motiven.
José Luis Revilla Macías:
Muy bien, muchas gracias por recibirnos en su casa, en esta galería que tiene.
Horacio Rodríguez Gómez:
También he tenido el gusto de participar con otros pintores importantes. Algunos me invitaron a una exposición allá en mi pueblo natal, mi ranchito pues más bien porque se llama Contitlán. Que aquí tengo un cuadro de Contitlán, la fiesta de mi rancho, y me invitaron a exponer allá con muchísimo gusto fui. Luego otro año me invitaron a la cabecera municipal y allí participé con otros pintores como Os Álvarez y como Chui Mesa, dibujante él profesional que es un gran artista y tuve el gusto de participar con ellos allá.
José Luis Revilla Macías:
Bueno, usted plasma obra aquí en Comonfort y en Comonfort nada más recordando, en la parroquia de San Francisco tenemos obra extraordinaria, tenemos Murillo, Cabreras y Juárez, los grandes en la época de la colonia. Usted en la época moderna. Gracias por recibirnos en su casa.
Horacio Rodríguez Gómez:
No, la verdad es que gracias.
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