Anacleto González OFS
-El Cántico de las Criaturas redefine la relación del hombre con la naturaleza, desplazando el dominio por una fraternidad cósmica radical.
-San Francisco de Asís integra la finitud humana y la muerte corporal como elementos esenciales de una armonía divina universal.
-La obra trasciende lo lírico para convertirse en un manifiesto ético sobre el perdón, la resistencia ante el dolor y la humildad absoluta.
La sinfonía de la existencia
El Cántico del Hermano Sol no es simplemente un poema místico o una oración de alabanza; es una ruptura ontológica con la visión antropocéntrica del mundo. Escrito por San Francisco de Asís en un contexto de enfermedad y ceguera física, el texto emerge como una paradoja: aquel que ya no puede ver la luz exterior es quien mejor describe el "gran esplendor" de la creación. Francisco no contempla la naturaleza como un objeto de uso, sino como un sujeto de parentesco.
El parentesco cósmico y la sacralidad de la materia
La estructura del Cántico otorga títulos de nobleza familiar a los elementos básicos de la existencia: el "hermano sol", la "hermana luna", el "hermano viento" y la "hermana agua". Esta adjetivación no es un recurso poético superficial, sino una declaración de igualdad jerárquica ante el Creador. Francisco establece que el sol es "bello y radiante", llevando en sí la "significación" del Altísimo, pero al mismo tiempo otorga a la "hermana agua" los atributos de humildad y castidad, elevando lo material a la categoría de lo sagrado.
En este análisis, es vital destacar cómo el santo vincula la sostenibilidad biológica con la providencia divina. El viento y el aire dan "sustento" a las criaturas, y la "madre tierra" no solo nos "sustenta", sino que nos "gobierna". Esta visión invierte la lógica del dominio humano sobre la tierra, sugiriendo que es el hombre quien debe someterse al orden y gobierno de la naturaleza que lo nutre.
El perdón y la tribulación
El Cántico da un giro crítico y social al integrar al ser humano no por su poder, sino por su capacidad de resiliencia y misericordia. San Francisco bendice a "aquellos que perdonan por tu amor" y a quienes "soportan enfermedad y tribulación". Aquí, la nota editorial se torna acuciosa: la verdadera alabanza a Dios no está solo en el gozo de la luz, sino en la paz mantenida durante el sufrimiento. Francisco propone una ética de la resistencia pacífica, donde el individuo es "coronado" no por sus victorias externas, sino por su integridad interna.
La muerte: El límite que hermana
Quizás el punto más fuerte y objetivo de la obra es la inclusión de la "hermana muerte corporal". Al llamarla "hermana", Francisco despoja al fin de la vida de su carácter terrorífico y la integra en el ciclo natural. Es una advertencia directa y sin eufemismos: "ningún hombre viviente puede escapar". El texto diferencia con claridad periodística la muerte física de la "muerte segunda" (el pecado mortal), instando a una vida en "santísima voluntad" como el único refugio frente a la finitud.
El Cántico de las Criaturas es un llamado a la humildad radical. Al concluir con la exhortación a "servidle con gran humildad", Francisco cierra un círculo donde el hombre reconoce su pequeñez para poder ver la grandeza de lo que le rodea. En un mundo contemporáneo marcado por la crisis ecológica y el aislamiento individualista, la visión de Francisco de Asís se mantiene como un análisis sólido y vigente: solo a través del reconocimiento de nuestra fraternidad con cada elemento del cosmos podremos encontrar la armonía y la paz. La alabanza, por tanto, no es un acto de palabras, sino un modo de habitar el mundo con respeto, perdón y servicio.
El texto íntegro del Cántico de las Criaturas
CÁNTICO DEL HERMANO SOL [Cánt] o ALABANZAS DE LAS CRIATURAS
Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.
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