Avanza el Monumental Proyecto de la Nueva Catedral: Ing. Juan Cuéllar Ornelas

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

-La construcción de la Nueva Catedral de Celaya alcanza un 60% de avance físico, consolidándose como un esfuerzo regional integral que trasciende las fronteras municipales y busca convertirse en un epicentro de fe, formación académica y asistencia social.
-El proyecto, que este mayo conmemora una década desde la colocación de la primera piedra, ha sorteado desafíos económicos y sanitarios mediante la participación desinteresada de ciudadanos y empresarios comprometidos con la identidad diocesana.
-Más allá de su arquitectura, el recinto integra un complejo pastoral, social y sanitario, diseñado bajo los pilares de culto, educación y misericordia para atender tanto a creyentes como a personas en situación de vulnerabilidad.

La construcción de la Nueva Catedral de Celaya ha superado etapas críticas de su desarrollo estructural, alcanzando actualmente un 60% de avance en el templo principal. Este proyecto, que en mayo de 2026 cumple diez años de haber iniciado con la colocación de la primera piedra, se posiciona hoy como una de las obras de infraestructura religiosa y social más significativas de la región Bajío, integrando a once municipios en un esfuerzo colectivo de fe y responsabilidad comunitaria.

El ingeniero Juan Ornelas Cuéllar, coordinador del comité técnico de la obra, detalló que tras las pausas obligadas por la crisis sanitaria global, los trabajos se reactivaron con mayor ímpetu en 2024. Durante este periodo, se concluyó la instalación de los 16 marcos estructurales y se procedió a la conformación de la estructura de acero secundaria que dará soporte a las placas exteriores de la nave. Según los planes de ejecución, durante este mes de mayo de 2026 se iniciará la colocación definitiva de los recubrimientos externos, utilizando mano de obra y constructores locales, lo que refuerza la pertenencia del proyecto a su comunidad.

El alcance de este desarrollo arquitectónico va mucho más allá del templo. El conjunto incluye la construcción de la casa sacerdotal, diseñada para dignificar el retiro de los ministros de culto de edad avanzada, así como una casa pastoral y social. Este complejo consta de cuatro edificios adicionales que albergarán oficinas, aulas de capacitación, salones de usos múltiples, una cafetería y un dispensario médico. Esta área de caridad tiene como objetivo prioritario brindar servicio a personas vulnerables, especialmente en temas de salud, reafirmando el concepto del proyecto como un "hospital para las almas".



El éxito de la obra ha dependido de una estructura de gobernanza y participación que involucra a múltiples sectores. Bajo la visión original de monseñor Benjamín Castillo Plascencia —cuyo legado sigue presente en la memoria del comité técnico— y la continuidad entusiasta del obispo Víctor Alejandro, el patronato ha contado con la colaboración de figuras clave del sector empresarial, como Ismael Pérez Ordaz y Paco Orozco, así como de destacados arquitectos e ingenieros. No obstante, el ingeniero Ornelas enfatizó que la mayor fortaleza del proyecto radica en la generosidad anónima: desde grandes empresarios hasta la aportación de ciudadanos que, de manera invisible y constante, han contribuido con recursos materiales y económicos.



En el ámbito social, la obra ha enfrentado opiniones diversas sobre su pertinencia; sin embargo, los responsables del patronato sostienen que el complejo es un espacio plural. A pesar de las críticas sobre el uso de recursos, se ha subrayado que la Catedral no es un proyecto exclusivo de Celaya, sino el corazón de una diócesis que abarca desde los Apaseos hasta San Luis de la Paz y Dolores Hidalgo. El entrevistador Eugenio Amézquita puntualizó que, más allá de la estructura física, el lugar se ha convertido en un centro de reunión para la oración, cursos de tanatología y formación académica, cumpliendo así con su vocación de servicio integral.

De cara al futuro, el comité técnico y los voluntarios mantienen el optimismo para la finalización de los edificios pastorales y la adecuación del presbiterio y capillas. Mientras tanto, la Nueva Catedral se erige ya como un punto de referencia visual y cultural en la zona conurbada, representando, a decir de sus promotores, la fe de una población que, independientemente de sus creencias o situaciones particulares, encuentra en este espacio un punto de encuentro y servicio para la sociedad.

La primera parte de la entrevista al Ing. Juan Cuéllar Ornelas

Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, pues está aquí conmigo y quiero agradecerle, ingeniero, ya le ando cambiando el título, bueno, el ingeniero Juan Ornelas Cuéllar, quien es parte del equipo, uno de los coordinadores, no sé el título que tengas o la función que estés desarrollando, pero desde que me acuerdo es uno de los que está aquí supermetidísimo en Mi Nueva Catedral. Estamos aquí en la casa sacerdotal, un lugar hermoso, porque esto es para albergar a los sacerdotes ya de edad, claro, y que de alguna forma a veces no tienen un espacio donde quedarse ellos. Ingeniero, hola, ¿qué tal, buenas noches? Dime, ¿en qué va, en qué etapa va, cómo va la obra de Mi Nueva Catedral? De hecho, ya llega uno aquí, se para en la calle de Obispo y es monumental desde donde quiera que la veas. Vienes por Sauz, lo ves, o vienes por Torres Landa y se ve ahí, de los puentes.

Juan Ornelas Cuéllar:
Pues gracias a Dios hemos avanzado bastante. Estuvimos un poco detenidos después de la pandemia, pero afortunadamente a partir de 2024 empezó la obra nuevamente. Se terminaron los 16 marcos, se colocaron los siete marcos que faltaban, los contrafuertes, con personal local, con constructores locales. Se hizo un muy buen equipo. Se terminó ahora este año 2025 y parte de este 26 la estructura de acero secundaria que va a soportar las placas, y también ya están contratadas las placas de todo el exterior de la nave. Están terminando ya en la Ciudad de México, ya se está coordinando el flete, esperamos poder iniciar este mes de mayo, primero Dios, a instalar las placas de todo el exterior. Y por ahí estamos buscando otros recursos, el padre Carlos, con Benjamín —que en paz descanse—, nuestro obispo Víctor Alejandro, todos ellos con mucho entusiasmo y todo el equipo, el padre Manlio, el padre Daniel, el padre José Manuel, todos y tanta gente buena que hemos encontrado en este camino, que con muchas ganas está impulsando el proyecto. Y pues no solamente la construcción, ya ahora hay muchos grupos de la Iglesia Católica de aquí de la diócesis de Celaya que están visitando, y por medio de sus oraciones, de sus aportaciones económicas, etcétera, de muchos apoyos, pues el proyecto parece que ya va tomando un impulso para terminarse pronto; no sabemos cuándo, solo Dios dirá.

Eugenio Amézquita Velasco:
¿En qué etapa estamos?

Juan Ornelas Cuéllar:
Falta aún una buena parte. Vamos arriba del 60% en el proyecto del templo, estamos viendo si ya posiblemente podamos iniciar capillas, podamos iniciar lo que es el presbiterio. Mira nada más. Pero bueno, y por otro lado, pues también la casa pastoral, la casa social, que son cuatro edificios más, esta casa sacerdotal, cuatro edificios más, están ya a punto de terminarse. Creo que ya deben de entrar o terminarse este año y para entrar en operación a finales de este año, que son cuatro edificios más que son las oficinas, aulas, el salón de usos múltiples con la cafetería y el dispensario, el área de caridad, el área de servicio a personas vulnerables, sobre todo en sector salud. Entonces creemos que el conjunto va bien, va avanzando. Por ahí también ya tenemos la promesa de iniciar estacionamiento y bueno, el proyecto va con la voluntad y esfuerzo de mucha gente y de toda la gente que aporta. Este año 2026, en mayo, se cumplen 10 años de la primera piedra. Don Christopher Pierre estuvo cuando vino Christopher Pierre y don Benjamín —que en paz descanse—, don Benjamín nos visitó el Jueves Santo aquí en la obra.

Eugenio Amézquita Velasco:
Realmente lo saludamos, lo pasamos, él está con nosotros y él sigue con nosotros. Yo recuerdo —porque eso no se me olvida y cómo lo enfatizó, y está en video por cierto— que nos dejó grandes momentos de entrevista, pero el día que se estaba firmando con una constructora precisamente en el obispado, en ese patio, fue una cosa muy hermosa porque estaban todos los sectores de la ciudad ahí presentes, todos representados, y al terminar recuerdo que lo abordo y me dice: "Ha sido importante la participación de todos los sectores, de los empresarios, muchos que no quieren decir su nombre pero dejaron aquí huella, vinieron de manera totalmente generosa y desinteresada a dejar aquí su aportación con su trabajo, con su material". Pero recuerdo yo cómo enfatizaba don Benjamín a la viejecita de las dos monedas, sí, a la de la parroquia de Jofre, en San Luis de la Paz. A todas esas personas totalmente invisibles que dejaban su monedita, su billetito; dijo, "Esos, esos son los que...". Él como que se cimbraba cuando él hablaba de esto, digo así textualmente, literalmente, se cimbraba porque veía en esas personas la misericordia y la providencia de Dios que no dejaba de repartir, de aportar pues para su obra. Y la otra, el hecho de que esta obra a veces nos confundimos y pensamos que es de la ciudad de Celaya. No, no es de toda una, son 11 municipios, 11 municipios de la zona conurbada de Celaya: los dos Apaseos, Cortazar, Villagrán, Juventino Rosas, Comonfort, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, San Luis de la Paz, San Diego, La Unión.

Juan Ornelas Cuéllar:
O sea, imagínate gente, perdón que te interrumpa, personas que físicamente no pueden estar aquí a un lado de la catedral y sin embargo con esa fe, con esa disposición, aquí está para la catedral de mi diócesis.

Eugenio Amézquita Velasco:
Yo creo que nuestros obispos —hablo de don Benjamín emérito en su momento, que ya goza de Dios, ya goza del premio mayor—, y de don Alejandro que con qué entusiasmo, con qué fibra desde el principio... porque también en entrevista me lo dijo antes de que tomara posesión, dijo: "Vamos a continuar con la obra de Mi Nueva Catedral". Si alguien tenía alguna duda, pues ahí se desaparecieron las dudas, ¿no? La obra continúa y se muestra con la presencia de él y estar insistiendo. Y este templo y esta es la casa de Dios, digo, la verdad es que todo eso nos emociona. Yo no sé a ti, Juan, que tú andas supermetido aquí.

Pues a mí, bueno, yo por el lado de la obra veo que nosotros somos las piedras, levantamos la catedral física, la piedra, pero también veo tanta fe de tanta gente que viene, que ora, que se hace la hora santa, que ya hay unos cursos de tanatología aquí, que hay otras pláticas, y veo tanto interés también de tantos muchachos jóvenes, estudiantes, que vienen y quieren conocer la catedral de todo el país. Veo que es un esfuerzo que ha valido la pena, que nos llena y también pues que nos ha permitido conocer a grandes personajes, a grandes personas, gente de todos sectores de la ciudad con un corazón tan grande, como dices, como la viejita que de Jofre, las moneditas, que todos los días recolectaba un peso de cada de la población. Es algo que te llena bastante. No se vaya hoy, un corte, estoy platicando con el ingeniero... me voy a poner a cambiar el título al ingeniero Juan Cuéllar Ornelas, gracias, ya tenemos rato de conocernos, y que además es —lo digo yo— uno de los pilares que hace posible que esta obra esté levantándose junto con otros arquitectos, otros ingenieros.

Juan Ornelas Cuéllar:
Claro, somos un gran equipo.

Eugenio Amézquita Velasco:
Así es, aquí en Celaya, Guanajuato, la tierra de Dios y de María Santísima. No se vayan.

La segunda parte de la entrevista con el Ing. Juan Cuéllar Ornelas

Eugenio Amézquita Velasco:
Estábamos platicando fuera de cuadro con nuestro buen amigo, hermano, lo podemos decir así con todas las palabras, el ingeniero Juan Ornelas Cuéllar, una de las personas que integran el comité técnico de Mi Nueva Catedral. Hay unos nombres que ya se nos adelantan, empezando por don Benjamín Castillo Plascencia, presidente del patronato originalmente. Estaba el padre Carlos Sandoval como director técnico, el padre Manlio, el padre Daniel Huerta; ellos siguen en el proyecto. Hablo de los que empezamos en 2016. En cuanto a técnicos, bastantes personas; algunos ya se nos adelantaron, como el ingeniero Julián Malo Guevara, una persona de gran corazón que de Dios goza y que siempre fue alguien que nos alentó a que se construyera la obra, que siempre nos daba un consejo y apoyo de todo tipo cuando algo se nos atoraba.

Juan Ornelas Cuéllar:
Fue un hombre muy generoso.

Eugenio Amézquita Velasco:
En el comité también está el arquitecto Ismael Pérez Ordaz. Yo me acuerdo haber ido a la entrega de una casa de una rifa que se hizo para Mi Nueva Catedral; esa casa la donó íntegramente Ismael Pérez Ordaz para el beneficio. Paco Orozco, Ismael, Javier Pérez Ordaz, ellos básicamente son las cabezas. Me decías que había otros también.

Juan Ornelas Cuéllar:
El arquitecto Toño Fuentes Malacatt, desde el principio. Ahora sigue Roberto Rojas, que tiene toda la película desde el inicio; es el perito del Director Responsable de Obra.

Eugenio Amézquita Velasco:
Tú también tienes toda la película, no te hagas.

Juan Ornelas Cuéllar:
Bueno, yo me integré hasta la construcción, realmente desde el concurso viene de dos o tres años atrás de que iniciamos obra. También está el ingeniero Luis Guillermo Lemos, el arquitecto Sergio Martínez León, el licenciado Torillo Valderas y Guillermo Zamarroni. Espero no olvidar a nadie, una disculpa si omití a alguien, pero hay bastante gente.

Eugenio Amézquita Velasco:
Aparte de este comité, otras personas se han integrado en otros tiempos o han donado. El número de donadores es innumerable.

Juan Ornelas Cuéllar:
No me acuerdo de todos y no quisiera omitir a nadie, pero hay una gran generosidad. También hay gente que nos pide discreción, y eso se respeta; a nadie se le hace menos. Son empresarios de Celaya muy generosos que siempre han apoyado. El padre Carlos los conoce bien.

Eugenio Amézquita Velasco:
Yo creo que esto habla de que esta es una obra de la diócesis de Celaya. En alguna ocasión he hecho entrevistas donde a veces no falta quién hace un comentario de que "mejor se deberían de gastar... no sé qué". Muy respetable la opinión, pero si no estás cooperando, pues como que también... nosotros nos preocupamos en la gente que quiere aportar al proyecto. Esta obra es para creyentes y no creyentes, aquí va a haber espacio para todos. Me viene a la mente el ejemplo de San Antonio de Padua y el milagro eucarístico de la mula; siempre he dicho que hasta las mulas se arrodillan ante Jesucristo. A veces atacamos a nuestra madre, la Iglesia, pero al final de nuestra vida, mi querido Juan, todos clamamos por la presencia de nuestra madre a través de un sacerdote, porque queremos que nos confiese, que nos lleve la comunión y que nuestra misa sea de cuerpo presente allí en el crucero del templo.

Juan Ornelas Cuéllar:
Al final todos estamos bajo el mismo techo.

Eugenio Amézquita Velasco:
La Iglesia siempre tiene las puertas como esta Mi Nueva Catedral, están las puertas siempre abiertas para entrar, para salir y para volver a entrar.

Juan Ornelas Cuéllar:
Como dice la escritura, el sol sale para buenos y para malos, y la casa de Dios no es para los sanos, es para los que estamos enfermos; es un hospital. Aquí se está construyendo un hospital para las almas. Invito a toda esa gente que está en contra a que conozcan el proyecto. Si ahorita no tienen fe, no importa, pueden venir porque la Iglesia o este conjunto se basa en tres pilares: culto —adoración a Dios—, fe/esperanza —ayudar a los desvalidos, tenemos un dispensario en cuestiones de salud, hablamos de misericordia y caridad— y formación/educación —va a haber aulas para hablar de muchos temas, otra obra de misericordia, enseñar al que no sabe—.

Eugenio Amézquita Velasco:
Quiero agradecerte, ingeniero Juan, porque qué difícil eres de agarrar, canijo. Me costó mucho trabajo encontrarte aquí en Mi Nueva Catedral. Gracias por informarnos y decirnos cómo van las cosas, sobre todo porque ustedes son los que mueven aquí la tierra y los materiales, son los que están al pie del cañón, pero sin olvidar que ha sido la generosidad, la caridad y la bondad de todos. Sé que hay católicos y no católicos colaborando; eso habla más de la belleza de esta obra que convence y se ve en su magnificencia la presencia de Dios. Gracias, Juan. Soy Eugenio, de Guanajuato Desconocido y Metro News.
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