Lamentación sobre Cristo muerto, obra de El Amrani Hachimi: Expone en Celaya

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

El destacado artista plástico marroquí El Amrani Hachimi destaca por su estilo y por realizar pintura religiosa, obra sacra, al más puro estilo del norte de África. Una de sus obras destacadas es la representación de Cristo, recién descendido de la cruz y colocado en el regazo de su Madre, la Santísima Virgen María, acompañado el cuerpo por otros discípulos.

El artista de Marruecos expondrá este viernes 29 de mayo a las 19:00 horas en la Casa de la Guitarra Popular, en la calle Allende #116, en la Zona Centro, de la ciudad de Celaya.

Desde una perspectiva estrictamente histórico-artística, esta pintura se sitúa en la transición entre el Descendimiento de la Cruz y el Santo Entierro, clasificándose formalmente como una Lamentación sobre Cristo muerto o Planto.

En la propuesta de El Amrani, aquí el cuerpo de Jesús descansa directamente sobre la piedra sepulcral y la Sábana Santa. Aunque la Virgen María ocupa el rol emocional central al acariciar el rostro de su hijo, la escena se transforma en una composición coral gracias a la presencia de otros personajes bíblicos y que son San Juan Apóstol -vestido de verde, observando con resignación- y figuras que representan a José de Arimathea y Nicodemo junto a la imponente estructura de la cruz de madera.

Composición, luz y anatomía

La obra demuestra un riguroso dominio del canon figurativo clásico, estructurado con una narrativa visual muy limpia:

-Punto focal absoluto: El cuerpo de Cristo actúa como el eje lumínico de la pintura. Al utilizar una tonalidad marfileña y pálida, el artista atrae de inmediato la mirada del espectador hacia la figura central. La anatomía está resuelta con suavidad, evitando el dramatismo muscular exagerado para favorecer una muerte serena y digna.
-El uso de la luz mística: Existe un marcado contraste lumínico -claroscuro suave-. En la esquina superior izquierda, una ruptura en el cielo nublado deja salir rayos de luz divina de tono dorado. Esta iluminación no solo añade profundidad y atmósfera dramática al paisaje de fondo, sino que justifica la luz que baña el cuerpo de Jesús y el rostro afligido de la Virgen.
-Estructura geométrica: La pesada cruz de madera en el flanco derecho estabiliza la composición verticalmente, mientras que la diagonal descendente formada por los rostros de los acompañantes dirige de manera rítmica la atención hacia el suelo.

Paleta de color y técnica pictórica

El manejo del color en este lienzo es vibrante y cargado de simbolismo teológico:

-Azul Mariano: La Virgen viste el tradicional manto azul intenso, un color asociado históricamente con la divinidad, la pureza y el cielo en el arte sacro.
-Verde y Terracota: Los ropajes de los personajes secundarios equilibran la composición. El verde -esperanza/juventud de Juan- y el naranja terracota del personaje de la derecha generan un contraste armónico que enmarca los tonos fríos y pálidos del centro.
-Técnica de veladuras: Fiel a su estilo, el cuadro no presenta pinceladas empastadas o toscas. La pintura se percibe aplicada mediante capas delgadas de óleo superpuestas. Esto dota a las telas de un satinado liso y permite que las transiciones de las sombras en los rostros sean sumamente sutiles y limpias, eliminando cualquier rastro de granulosidad.

El diálogo intercultural: El marco como firma

Uno de los aspectos más profundos y vanguardistas de esta pieza no ocurre dentro del lienzo, sino en sus bordes. Como maestro artista y artesano marroquí, El Amrani Hachimi realiza un extraordinario ejercicio de sincretismo cultural: El cuadro está coronado en sus esquinas y bordes por fina orfebrería y patrones geométricos islámicos (lacería o zellige).

Este detalle arquitectónico decorativo de la tradición del norte de África abraza y encuadra una escena de la devoción católica occidental. El marco deja de ser un contenedor pasivo para convertirse en una declaración artística: una prueba de que la espiritualidad y el arte son lenguajes universales capaces de convivir en perfecta armonía.

¿Por qué se le llama Planto a esta escena?

La escena del Planto -también conocida formalmente en la historia del arte como la Lamentación sobre Cristo muerto o el Llanto sobre Cristo muerto- es uno de los temas iconográficos más emotivos y recurrentes del arte cristiano medieval, renacentista y barroco.

¿Qué es la escena del Planto? Es el pasaje visual que recrea el momento de duelo e inmenso dolor inmediatamente posterior al Descendimiento de la Cruz y justo antes del Santo Entierro.

Cronológicamente, la acción se sitúa todavía en el monte Calvario. El cuerpo inerte de Jesús ya ha sido bajado de la cruz y yace depositado en el suelo, ya sea sobre la Sábana Santa, una losa de piedra o directamente sobre el regazo de su madre, rodeado por el grupo de personas que se quedaron con él hasta el final.

A diferencia de La Piedad -que es una escena íntima que incluye exclusivamente a la Virgen María y a Jesús-, el Planto es una escena coral -colectiva- donde participan varios personajes bíblicos expresando su dolor de distintas maneras:

-La Virgen María: Afligida, acariciando o sosteniendo el torso de su hijo.
-María Magdalena: Tradicionalmente arrodillada a los pies de Cristo, llorando de forma más efusiva o besando sus heridas.
-San Juan Evangelista: Sosteniendo a la Virgen o mirando el cuerpo con profunda tristeza.
-Las santas mujeres -las otras Marías-, José de Arimatea y Nicodemo: Como testigos del duelo y encargados de preparar el cuerpo para el sepulcro.

El término "Planto" tiene un origen estrictamente literario y etimológico ligado a la expresión del dolor físico y emocional. La palabra proviene del latín planctus, que significa llanto, lamento, gemido o el acto de golpearse el pecho en señal de duelo. De ahí deriva directamente la palabra "llanto" en el español actual.

En la literatura de la Edad Media -siglos XI al XIV-, un "planto" era una composición poética o un canto fúnebre de carácter lírico (una elegía). Se escribía para llorar la muerte de un rey, un noble o una figura religiosa. Los más famosos de la época eran los "Plantos de la Virgen", poemas dramáticos que ponían en palabras el dolor que María sintió al ver a su hijo morir.

Cuando los artistas plásticos del Renacimiento -como Giotto o Fra Angelico- comenzaron a pintar esta escena con un gran énfasis en la psicología del dolor humano, la disciplina de la historia del arte adoptó el nombre del género literario -planctus / planto- para clasificar estas obras, ya que la pintura hacía visualmente lo mismo que el poema: llorar la muerte de Cristo.

En resumen, se le llama así porque el eje central de la obra no es la crucifixión en sí ni el entierro, sino el acto puro de lamentarse, llorar y expresar el dolor por la pérdida, en este caso, de Cristo.

El planto "Duelo que fizo la Virgen María el día de la Pasión de su Fijo Jesu Christo"

Uno de los ejemplos más célebres, conmovedores y fundacionales en la literatura en español es el "Duelo que fizo la Virgen María el día de la Pasión de su Fijo Jesu Christo", escrito por el clérigo y poeta medieval Gonzalo de Berceo en el siglo XIII (perteneciente al Mester de Clerecía).

En este texto, Berceo personifica el dolor de la Virgen al pie de la cruz, expresando su agonía en un castellano antiguo profundamente lírico.

Fragmento del Planto de la Virgen (Gonzalo de Berceo)

"¡Ay, Fijo, dulzor de mi alma, fío de bendición!
¿Por qué eres llagado con tanta cruelzón?
¡Ay, miembros tan hermosos, de tanta perfección,
cómo yacedes muertos en esta pasión!

¡Ay, ojos que solían dar luz a mi vivir,
hoy os veo cerrados, cansados de sufrir.
¡Ay, manos que supieron al mundo redimir,
clavadas en el leño os veo consumir!"
(Nota: Texto adaptado sutilmente al español comprensible, manteniendo la rima y la estructura del planto medieval).
#MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido.



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