Eugenio Amézquita Velasco
-El Padre Eduardo Chávez, teólogo magistral, revela cómo los documentos históricos confirman que la aparición no es un sincretismo.
-Desde el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos se defiende la historicidad de Santa María y su mensaje de amor para el mundo.
-La investigación del Archivo Secreto Vaticano respalda el proceso de San Juan Diego y la verdad científica de la Virgen del Tepeyac.
En la antesala de los cinco siglos del Acontecimiento Guadalupano, surge una voz de autoridad académica y espiritual para despejar dudas y reafirmar la identidad de una nación. El Padre Eduardo Chávez, reconocido teólogo magistral guadalupano y director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, ha iniciado una cruzada documental para presentar la verdad de Santa María de Guadalupe ante las plataformas digitales modernas.
Chávez, quien fungió como postulador de la causa de canonización de San Juan Diego, enfatiza que la devoción guadalupana no nace de una adaptación externa o de un simple "disfraz" de deidades prehispánicas. A través de un análisis acucioso de documentos históricos, el especialista sostiene que la imagen representa una verdadera aparición de la Madre de Dios, quien porta en su vientre a Jesucristo. Esta afirmación desestima las teorías de sincretismo que intentaban ligar la imagen con la Virgen de Extremadura o con deidades como Coatlicue.
El periplo de esta investigación se remonta a 1978, influenciado por la obra de Monseñor José Luis Guerrero, Flor y canto del nacimiento de México. La formación académica del Padre Chávez, con un doctorado en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana y años de labor en el Archivo Secreto Vaticano, le ha permitido acceder a fuentes primarias que vinculan eventos clave, como la coronación pontificia de 1895 y los procesos de beatificación impulsados por San Juan Pablo II.
Hoy, ante el horizonte de 2026, la labor del Instituto se centra en formar nuevos investigadores que puedan transmitir este mensaje con rigor científico y fervor religioso. Para el Padre Chávez, no se trata solo de fe, sino de una constatación histórica que sobrepasa los mitos y sitúa a Guadalupe como el pilar fundamental del nacimiento de México.
La transcripción de la exposición del Padre Eduardo Chávez
Padre Eduardo Chávez:
Hermanos, hermanas, soy el padre Eduardo Chávez, soy el teólogo magistral guadalupano de aquí del santuario por parte del venerable cabildo y confirmado por el señor cardenal don Carlos Aguiar. Soy también director general del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, confirmado también por el señor cardenal don Carlos Aguiar para continuar formando formadores, seguir la investigación y lanzar el mensaje de amor guadalupano al mundo entero. Fui el postulador de la causa de canonización de San Juan Diego y por ese motivo vamos a tener en esta nueva etapa, a través de esta de esta plataforma, algo realmente que me parece importante para tomarlo en cuenta como el conocimiento de la verdad de Santa María de Guadalupe.
¿De dónde sale todo esto que vamos a a integrar en las diferentes plataformas aquí? Y sale de todo lo que fue la postulación para la causa de canonización de San Juan Diego. Desde 1978 he estado con todo esto de Guadalupe, ya que cayó a mis manos un libro muy interesante de Monseñor José Luis Guerrero Rosado, que de gloria esté, su libro se llamaba Flor y canto del nacimiento de México. Por cierto que la nueva edición precisamente la hemos hecho una realidad en el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos que incluso se vende aquí en la Basílica de Guadalupe. Y voy a esto, en 1700... 1978, como te digo, estábamos viendo toda la cuestión de Guadalupe y me interesó muchísimo, pero nunca me imaginé que iba yo a tener esto para toda mi vida como el sentido máximo de mi existencia.
La verdad no me lo esperaba. Somos guadalupanos como todos los mexicanos, pero conocer los documentos históricos es algo mucho más profundo, saber de dónde surge esta devoción que es una verdadera aparición de la Virgen de Guadalupe. Y de una vez lo digo, confirmado por todos los documentos históricos que hemos visto, que hemos eh investigado, estudiado, profundizado, podemos decir que la Virgen de Guadalupe es una verdadera aparición de Santa María de Guadalupe, pero quien trae en su inmaculado vientre a Jesucristo nuestro Señor. No es un sincretismo, no es una adaptación externa, no la trajeron de Extremadura, España, ni siquiera el nombre lo pusieron gente de Extremadura, España, donde hay un monasterio llamado Guadalupe.
Es más, se lo quieren quitar, le quieren quitar el nombre de Guadalupe y esos son los españoles, y una vez lo digo, lo vamos a estar comprobando con los documentos históricos todo esto que estoy diciendo. Tampoco es como un disfraz que se realizó, que se hizo a una deidad femenina como la Coatlicue, sino una deidad femenina que se veneraba en el Tepeyac, que algún misionero tuvo la... perdón que lo diga de esta manera, pero la verdad la puntada de disfrazar a la Coatlicue como la madre de Dios y hacerla pasar como la Virgen Santísima de Guadalupe, eso es tremendamente falso, eso no es cierto, eso no es verdad y lo vamos a ver, lo vamos a constatar. Eso es totalmente falso, anacrónico y fuera de todo lo que en el siglo XVI trataban de hacer los misioneros españoles.
Es muy interesante como ves, en 1978 entrar a todo esto, la mentalidad indígena, la mentalidad española en ese momento que nosotros llamamos la conquista en 1521. La aparición de la Virgen de Guadalupe se da 10 años después, en 1531. Posteriormente, siguiendo los estudios, el señor don Ernesto Corripio Ahumada muy amablemente me invitó para que yo hiciera estudios especializados en historia de la iglesia, y así me manda a la Universidad Gregoriana en Roma, donde hice mi doctorado en historia de la iglesia. Ahí en la Gregoriana por supuesto que se aprende tantas cosas maravillosas. Eh yo siempre la cuestión histórica lo tenía en el alma, por eso fue algo fascinante para mí.
Pero dentro de todos esos estudios, el trabajar en el Archivo Secreto Vaticano eso fue algo maravilloso, y eso lo tuve que hacer porque tenía mi tesis doctoral exactamente en el tiempo de don Porfirio Díaz, donde se hicieron los concilios provinciales mexicanos. Estoy hablando de 1... 1896 se hacen los concilios provinciales, provinciales, provinciales y eso me lleva a todavía meterme más a la cuestión guadalupana, porque te recuerdo que en 1895, un solo año antes, se corona pontificiamente la Virgen de Guadalupe y por lo tanto los documentos sobre la coronación estaban ahí. Otra cosa que me parece muy interesante de decirles es que en ese momento también vinieron a mis manos todos los documentos de la guerra cristera.
Y en este año 2026 estamos celebrando esos martirios, estoy diciendo testimonio de Jesús ante Jesús en su fe, muriendo como Jesús en una cruz. Así fueron los testimonios pues grandiosos de tantos que ofrecieron su propia sangre por Jesús, por su fe. Estamos conmemorando la persecución, conmemorando eso no se celebra, se celebra el testimonio de fe que muchos hermanos dieron en el martirio, eso estamos celebrando. Y esas esos documentos vinieron a mis manos en 1... 1896 que estaba estudiando lo de Porfirio Díaz, imagínate tú, nunca me imaginé que iban a llegar a mis manos estos documentos de 1926, prácticamente 26 al 29 que es la guerra cristera.
Seguí mis estudios, terminé el doctorado en 1986. Regresando a México ya no te puedes desprender de todo esto. Además tengo que señalar que en 1984, es decir en la mitad de esos estudios en la Gregoriana, nada menos que llegó el autor, el autor monseñor José Luis Guerrero Rosado a Roma, el autor de Flor y Canto del Nacimiento de México, el libro que te mencionaba. Él se entusiasmó de que yo estaba estudiando historia, nos conocíamos de vista pero nunca habíamos tratado hasta ese momento y realmente fue una amistad que se prolongó a lo largo de toda la vida, la verdad fue algo... hemos encontrado porque él, viendo que estaba estudiando y que estaba estudiando historia nada menos, y luego con el Archivo Secreto Vaticano, por supuesto que dijo: "Ayúdame para que podamos tener exactitud en la forma de citar los documentos históricos".
Que pues prácticamente yo lo hacía por años por el Archivo Secreto Vaticano, porque encuentras ahí tantos documentos, momentos que tienes que citar en tu tesis, en todos los trabajos que realizas y por supuesto que tienes una experiencia para hacerlo. Y por eso monseñor José Luis Guerrero, bajo la anuencia del cardenal Ernesto Corripio Ahumada, me nombra especialista externo en el proceso para la canonización de San Juan Diego. Él integraba la comisión histórica para ello, para este proceso de canonización en la primera parte hacia la beatificación, beatificación que se logra en 1990. El 6 de mayo de 1990 viene a México nada menos que el Papa Juan Pablo II a beatificar a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, pero de esto hablaremos el programa siguiente. No te pierdas toda esta serie de programas, invita a tus familiares, amigos para que conozcan más y mejor cómo son estos documentos históricos y todo lo que es la verdad de Guadalupe.


