
Eugenio Amézquita Velasco
-Un mural de Xuhua de Santa María en Atotonilco rinde homenaje al Padre Luis Felipe Neri de Alfaro y a la Pasión de Cristo.
-La obra pintada en 2017 combina arte neobarroco, simbolismo religioso y elementos místicos en la entrada de la Casa de Ejercicios.
-El retrato central del fundador P. Alfaro destaca por su devota oración, un cráneo memento mori y textos bíblicos en latín.
-Dos ángeles barrocos sostienen la escena de la Vía Dolorosa, las treinta monedas de Judas, los dados y la jarra de Pilato.
-La composición incluye la gran Cruz, el gallo de San Pedro, la linterna de Getsemaní y el corazón sangrante entre espinas.
-El pergamino superior cita la parábola del Buen Pastor e invita al arrepentimiento, perdón y conversión del pecador.
-La pintura utiliza claroscuro caravaggista para transformar la Pasión de Cristo en una lección visual de fe y misericordia.
SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO..- En el patio de acceso a la emblemática Santa Casa de Ejercicios Espirituales del Santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco -declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO- resplandece una obra pictórica contemporánea que rinde tributo a la memoria fundacional del sitio. Se trata de un mural realizado por el artista plástico Juan José Guadalupe Soto Marín, conocido en el ámbito pictórico como “Xuhua de Santa María”. La pieza, concluida entre febrero y mayo de 2017 y dedicada por el autor a sus padres, se inserta con maestría en la tradición del neobarroco novohispano, recreando la profunda imaginería pasionaria y penitencial que caracteriza a este sitio, que forma parte de la "Capilla Sixtina de América", en Guanajuato.
La entrevista al director de la Santa Casa, Pbro. Raúl Ramírez Montoya y a Xuhua de Santa María en 2017
Eugenio Amezquita:
Nuevamente estamos aquí en la Casa de Ejercicios de Atotonilco para agradecerle al padre director de la casa, el padre Raúl Ramírez Montoya, quien está acompañado por el licenciado en Diseño de la Comunicación Gráfica, el licenciado Juan José Soto Martín. Nos encontramos con la gran sorpresa de que él también ha realizado ejercicios espirituales en esta casa. El motivo de esta entrevista es que nos ha llamado la atención esto que están ustedes observando atrás, que no sé si es un mural propiamente, el cual reproduce la imagen del padre Luis Felipe Neri de Alfaro, fundador de esta casa que tanto bien ha hecho desde hace más de doscientos cincuenta años. Padre, ¿de dónde nace la idea de esta obra?
Padre Raúl Ramírez Montoya:
Bueno, la idea nace de que la gente que asiste a participar aquí en los ejercicios conozca quién fue el fundador de esta casa; por eso se pensó en realizar este mural, para que toda la gente que venga a participar se dé cuenta de quién fue el fundador de la Casa de Ejercicios.
Eugenio Amezquita:
Platicando aquí con el maestro Juan José, nos damos cuenta de que él fue ejercitante. ¿Así se dio esta relación, padre?
Padre Raúl Ramírez Montoya:
Sí, lo conocimos precisamente asistiendo a los ejercicios y así comenzó la relación. Ya nos dimos cuenta de que, entre otras cosas, es un artista que se dedica a pintar y por eso le preguntamos si él podría realizar este trabajo. Hay una pintura muy semejante, una pintura de hace algunos siglos, por lo menos posterior o de la época del padre, un retrato de él, y esto que estamos viendo es una reproducción que tiene su propio estilo, el del artista, el del maestro Juan José.
Eugenio Amezquita:
Maestro, obviamente el haber sido usted ejercitante aquí lo sensibiliza a poner un poco de cariño, de arte y de emoción a esta obra, me imagino.
Maestro Juan José Soto Martín, Xuhua de Santamaría:
Sí, de hecho. Yo conocía antes de conocer la Santa Casa Real propiamente; mi madre ya tiene años de venir. La primera vez que vine ya fue una experiencia muy diferente. De repente externamente se puede tener una idea sobre lo que se vive en la Casa de Ejercicios, aun leyendo sobre la vida del padre Alfaro u opiniones no muy bien informadas de la casa; de repente uno puede tener una percepción distinta, pero ya estando aquí, conociendo a los hermanos, comiendo con ellos, estando con los celadores, viendo el ejercicio de los padres y las labores que se hacen, el cariño cambia y la sensación cambia. De hecho, muchos hermanos te hacen sentir precisamente eso, que son hermanos, que estás ejercitándote espiritualmente y que conoces un poco más la mística del padre Alfaro. Eso sí ayuda y cambia la percepción. Cuando ya estaba haciendo al padre Alfaro, ya no lo veía nada más como un encargo de una obra que se me pidió, sino con el gusto de hacer al padre fundador de este lugar que en algún momento dado a uno le hizo un bien.
Eugenio Amezquita:
Eso no lo digo yo, lo está diciendo él, y creo que eso es muy importante. Fuera de nota le estábamos preguntando si era prácticamente una reproducción, pero no voy a entrar en muchos detalles; creo que tiene el toque del maestro en esta obra, pero la verdad es que cuando uno ve la obra original no le pide nada. ¿Cuánto tiempo tardó usted en realizar esta obra, maestro?
Maestro Juan José Soto Martín, Xuhua de Santamaría:
Hasta ahorita van como ciento cincuenta horas aproximadamente. En días no podría decirlo, pero en horas más o menos son de ciento veinte a ciento cincuenta horas.
Eugenio Amezquita:
Le habíamos preguntado si esto estaba hecho con materiales al óleo, pero creo que no, aquí es pintura vinílica. ¿Esto por qué?
Maestro Juan José Soto Martín, Xuhua de Santamaría:
Por el lugar en el que se ubica y por las características del clima de Guanajuato. La obra se tendría que pensar dependiendo del lugar en el que va a estar colocada. Por ejemplo, una pieza al óleo podría haber aguantado diez, quince o veinte años, dependiendo de las condiciones climatológicas, y no era prudente ni valdría la pena la inversión. En este caso se escogió pintura diseñada para exteriores de la mejor calidad disponible en el mercado para que, al momento de secar, cree una cubierta plástica sobre la pared. De todas maneras, en cuanto se termine el mural, todavía falta agregarle un barniz y una capa protectora para tenerlo sellado.
Eugenio Amezquita:
Así es, todavía faltan algunos detalles. ¿Qué es lo que falta para terminar esta obra?
Maestro Juan José Soto Martín, Xuhua de Santamaría:
En el marco va a ser una simulación de la misma madera, pero de España. Falta agregarle color a todo el marco, completar los pedazos del mural que estaban recortados para darle mayor unidad, ajustar el texto de arriba para que en lugar de que se vea como letra impresa sea más cursivo, y al final darle el retoque a los últimos detalles a lo largo de la obra en sí, dependiendo de los pequeños inconvenientes e incidentes de transferencia. Todavía falta un poco.
Eugenio Amezquita:
¿Estaríamos hablando de cuánto tiempo, o sobre cuándo estaría terminada?
Maestro Juan José Soto Martín, Xuhua de Santamaría:
Espero que en menos de una semana.
Eugenio Amezquita:
Quiere decir que para la fiesta de Nuestra Madre Santísima de la Luz esta obra ya va a estar disponible para que todo el mundo, o por lo menos quien viene a esta casa a los ejercicios, la pueda disfrutar. Muchas gracias, maestro Juan José Soto Martín. Padre, pues gracias, y no quiero dejar pasar desapercibido que allá enfrente está el cuadro original. Un poquito la luz nos hace juego ahí, pero ese es el cuadro original de donde fue tomada esta obra y vuelvo a repetir que la verdad no le pide nada, está muy bien terminada. Está cubierta ahorita para proteger la obra, pero se nota de inmediato la calidad del trabajo. Gracias. Informó para El Sol del Bajío, Eugenio Amezquita.
La composición de la obra: ejecución magistral de Xuhua de Santa María
El mural, ubicado en el patio de acceso a la Santa Casa de Ejercicios de Atotonilco, en el municipio de San Miguel de Allende, está dispuesto dentro de una compleja cartela o marco rocalla simulado, con molduras orgánicas de tono pardo y cenefas florales sobre fondo oscuro que evocan pasionarias -Passiflora-. La obra se articula a partir de un eje central compositivo: el retrato en devota oración del Siervo de Dios P. Luis Felipe Neri de Alfaro, fundador de la Casa de Ejercicios.
-Zona Inferior: La cartela principal lleva la inscripción en caligrafía clásica:
“Siervo de Dios P. Luis Felipe Neri de Alfaro, fundador de la casa de ejercicios.”
Sobre el ángulo inferior izquierdo de la túnica sacerdotal, el artista dejó asentada su firma, fechas de ejecución (01-02-2017 a 06-05-17) y la dedicatoria personal a sus padres.
-Zona Superior: Una gran filacteria en forma de pergamino desplegado enmarca una oración penitencial escrita a dos columnas con caligrafía novohispana.
-Laterales y Fondo: Se distribuyen de manera simétrica y dinámica diversos elementos iconográficos divididos entre el entorno místico, el angélico y los Arma Christi -instrumentos de la Pasión-.
El P. Luis Felipe Neri de Alfaro aparece de perfil de tres cuartos, vestido con la sotana negra y el pectoral o medalla de los oratorianos/guadalupanos. Con las manos juntas en gesto de humilde plegaria, su rostro muestra un modelado sutil de matices claroscuros, mirada recogida e inclinada hacia abajo, reflejando introspección y piedad mística. A sus pies y junto a sus manos se despliegan tres elementos fundamentales:
-Un cráneo humano -memento mori-, tratado con finos volúmenes en blanco y gris.
-Un libro abierto de los Evangelios/Liturgia donde se lee la inscripción en latín:
-`PASSIO DÑI N.J.S. Juane.` y debajo `Ante diem festum` (referencia al pasaje de San Juan sobre la Pasión). En la página izquierda del libro, una cuidada ilustración en miniatura muestra a Cristo crucificado.
-Una columna de la flagelación con un jarrón metálico (o bacinica de purificación) del que brotan espigas de trigo/disciplinas atadas con soga roja.
A la derecha del sacerdote, dos ángeles de corte barroco clásico flotan envueltos en ropajes de intensos tonos azul cobalto, rosa y rojo:
-El ángel superior sostiene un grabado o lienzo en monocromo (grisalla) que representa la escena de la Vía Dolorosa: Jesús cargando la cruz al encuentro de las piadosas mujeres.
-El ángel inferior sostiene una bandeja ovalada de madera donde descansan las 30 monedas de plata del pago de Judas y los dados con los que los soldados romanos sortearon las vestiduras de Jesús. A su lado cuelga la jarra de bronce asociada al lavado de manos de Poncio Pilato.
En el lado izquierdo, emergiendo detrás de la cabeza del P. Alfaro, se alza la gran Cruz de Madera. En el crucero resplandece un corazón estilizado sangrante atravesado por clavos de la Pasión y rodeado por una corona de espinas. Sobre la estructura de la cruz descansan el gallo del arrepentimiento de San Pedro, la esponja con hiel y vinagre en una vara, la linterna de la aprehensión en Getsemaní y la escalera del descendimiento.
Color, técnica y lenguaje plástico
La paleta cromática se apoya en un acusado contraste de claroscuro de influencia caravaggista: un fondo penumbroso (negro y verde azulado profundo) del que emergen con fuerza los rojos vibrantes, azules saturados, ocres dorados y tonos carnación. La técnica muestra un pincelado ágil y una gradación tonal minuciosa en los pliegues de las telas, aportando volumen y tridimensionalidad a los seres celestiales y a los objetos litúrgicos.
La dimensión teológica y el significado a la luz del Evangelio
Detrás de la destreza pictórica de Xuhua de Santa María habita una profunda síntesis del mensaje evangélico de la Redención y la espiritualidad novohispana de la Pasión.
El texto que corona la composición establece el marco teológico del mural:
"(...) la oveja soy perdida Buen Pastor, cuyas culpas cargáis en el madero: ya que aquí me buscáis me habéis de hallar, pues yo también os busco arrepentido, y espero me habéis de perdonar: porque amor y dolor me traen rendido, y así ya Dueño mío no más pecar: perdón, oh mi Jesús, perdón os pido."
Este texto dialoga directamente con la Parábola de la Oveja Perdida -Lucas 15, 3-7-. Presenta al fiel no solo como el pecador alejado, sino como quien reconoce que el "Buen Pastor" -Juan 10, 11- ha asumido sus culpas en el "madero" de la Cruz. El poema articula el itinerario de la conversión: contrición, búsqueda mutua entre Dios y el hombre, y la promesa firme de enmienda -"no más pecar"-.
Cada elemento pictórico que rodea al Padre Alfaro constituye una lección catequética sobre la Pasión de Cristo:
-Las 30 monedas y los dados: Recuerdan la traición -Mateo 26, 14-16- y el despojo -Juan 19, 23-24-. Simbolizan la fragilidad humana ante la avaricia y la frivolidad del mundo frente al dolor divino.
-La jarra de Pilato: Alude a la evasió de responsabilidad moral -Mateo 27, 24-, en contraste con el compromiso radical del P. Alfaro al dedicar su vida a la salvación de las almas.
-El gallo y la linterna: San Pedro y el prendimiento en Getsemaní -Lucas 22, 54-62-. Representan la debilidad de la fe humana en la hora de la prueba y la necesidad de la vigilancia espiritual.
-El cráneo -Memento Mori-: Recordatorio bíblico de la caducidad terrenal -Génesis 3, 19-. En el contexto de los Ejercicios Espirituales ignacianos que promovía el P. Alfaro, la meditación sobre la muerte invita a la conversión urgente y a fijar la mirada en la vida eterna.
-El libro y la cruz: El evangelio de San Juan -Passio Domini- abriendo paso al sacrificio de la Cruz reafirma la victoria del Amor Divino manifestado en la entrega voluntaria de Cristo -"Nadie me quita la vida, yo la doy por mí mismo", Juan 10, 18.
A través de esta composición, el mural no solo inmortaliza la figura histórica del fundador de la Santa Casa de Ejercicios de Atotonilco, sino que invita al peregrino o visitante a sumergirse en una meditación visual donde el arte barroco se convierte en catequesis viva de la misericordia y el perdón. #GuanajuatoDesconocido #MetroNewsMx


