Eugenio Amézquita Velasco
-La comunidad de Cortazar despide al Padre Poli con la certeza de que la muerte no tiene la última palabra sobre el amor.
-El Padre Gabriel Rafael Zamudio evoca la hermandad sacerdotal y la entrega de quien sirvió al prójimo desde la ciencia y la fe.
-El Evangelio de San Lucas ilumina las exequias recordando que el sepulcro vacío es la máxima promesa de nuestra esperanza.
-La madre del Padre Poli, Rosario Aguilar, reafirma con fe su entrega a Dios, agradeciendo el tiempo compartido y pidiendo que su hijo continúe su ministerio en la eternidad.
-La familia Caracheo Aguilar expresa su gratitud a la Diócesis de Celaya y a quienes acompañaron la vida del sacerdote, destacando su legado como pescador de hombres y servidor.
-El Vicario General, Jesús Palacios Torres, ofrece consuelo a los deudos y anuncia el novenario en la parroquia, despidiendo al Padre Poli con la esperanza de la luz perpetua.
Entre el dolor de la ausencia y la luz del cielo
La partida del Padre Policarpo 68 Caracheo Aguilar, conocido con afecto como el Padre Poli, deja un vacío profundo en el corazón del presbiterio de Celaya y en los fieles de Cortazar. Sin embargo, en la voz de su hermano de ordenación, el Padre Gabriel Rafael Zamudio Tinoco, la tristeza no es un abismo, sino un puente. La nostalgia por el amigo que se va se entrelaza con una fe inquebrantable, recordándonos que quienes compartieron el altar en la tierra, están llamados a compartir la gloria en la eternidad.
Esto, durante la celebración litúrgica de exequias este miércoles 14 de enero de 2026 a las 13:00 horas, en el templo de Nuestra Señora de Guadalupe, en Cortazar.
El Evangelio de San Lucas, proclamado en esta despedida, nos traslada a ese mediodía de tinieblas donde el velo del templo se rasgó. Es una analogía poderosa del final de la vida terrenal: un momento de oscuridad que precede a la luz definitiva. Así como las mujeres no hallaron a Jesús entre los muertos, la homilía nos invita a no buscar al Padre Poly en el sepulcro. Él no está ahí; ha resucitado en Cristo, el triunfador de la muerte.
El Padre Zamudio subrayó con claridad la paradoja de nuestra existencia: somos pequeños, con un corazón apenas del tamaño de un puño, pero con una sed de eternidad que solo Dios puede saciar. El Padre Poli comprendió esta sed. Fue un hombre de inteligencia aguda que estudió al hombre desde las ciencias, pero que encontró la verdadera sabiduría en el servicio al pobre, en el sudor del deporte y en el amor a su familia. Su vida fue un testimonio de que no hay victoria sin lucha ni gloria sin cruz.
La ausencia física duele, especialmente para quienes fueron ordenados con él, sellando un pacto de servicio que hoy trasciende el plano temporal. Pero como bien se dijo en el altar: el amor es más fuerte que la muerte. Policarpo Caracheo Aguilar no se va solo; se va arropado por la oración de su Iglesia, por el cariño de sus hermanos sacerdotes y con la promesa de que esa felicidad que tanto buscamos es, en realidad, un abrazo eterno de Dios. Sacerdote para siempre, hoy el Padre Poli finalmente descansa en la hermosura siempre nueva del Padre.
La transcripción del Evangelio, la homilía y la oración de los fieles
Sacerdote:
El Señor esté con ustedes.
Del santo evangelio según San Lucas.
Era casi mediodía cuando las tinieblas invadieron toda la región. Y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús clamando con voz potente dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto expiró. Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca donde no habían puesto a nadie todavía.
El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas todavía desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones le dijeron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Palabra del Señor.
Asamblea:
Gloria a ti Señor Jesús.
Padre Gabriel Rafael Zamudio Tinoco (Homilía):
Nos hemos reunido para expresar nuestra fe. Nos unimos para ser más fuertes y confesar que la muerte no es definitiva ni tiene la última palabra; que el amor es más fuerte que la muerte y que quien está unido a Dios en esta vida lo estará para la eternidad. Sabemos que somos pequeños, que tenemos un corazón del tamaño del puño de nuestra mano, pero este corazón tiene una sed infinita de felicidad.
Así nos hiciste tú, nuestro Dios y Señor, nuestro creador, con ese deseo incubado de eternidad. Solo gracias a la muerte podemos entrar en esa dicha eterna, pues no hay gozo sin amarguras y tristezas, no hay victoria sin lucha, no hay gloria sin cruz.
Esa misericordia es la que impetramos, pedimos, rogamos, suplicamos para nosotros y para nuestro hermano el padre Poli. Hoy exultamos la victoria de Cristo y queremos que te apropies de ella, hermano Policarpo, de esa victoria del triunfador. No estás solo, hermano Poli. La iglesia te acompaña, está tu familia, tus compañeros sacerdotes y fieles a los que trataste y serviste.
Poli fue un hijo que amó a su familia, a sus padres, hermanos y sobrinos. Alguien que amó el deporte, el esfuerzo, alguien que estudiaba al hombre en las ciencias y aprendió del pobre. Sacerdote para siempre y para la eternidad.
Sacerdote celebrante:
Oremos hermanos a Dios todopoderoso y pidámosle que escuche nuestras oraciones y acoja en la asamblea de los santos a nuestro hermano Policarpo, que mientras vivió en la tierra dedicó su vida al servicio de la Iglesia de nuestra diócesis. Unámonos a cada petición diciendo: Te rogamos Señor.
Asamblea:
Te rogamos Señor.
Sacerdote celebrante:
Para que el Señor que escogió a nuestro hermano Poli como ministro de la Iglesia lo cuente ahora entre sus siervos prudentes y fieles.
Asamblea:
Te rogamos Señor.
Sacerdote celebrante:
Para que quien presidiera la asamblea de los fieles aquí en la tierra, acompañado ahora de aquellos que apacentó y que lo han precedido en las moradas eternas, celebre a su Señor en la asamblea festiva de los elegidos.
Asamblea:
Te rogamos Señor.
Sacerdote celebrante:
Para que quien consagró su vida a anunciar el evangelio de Cristo a los fieles, goce ahora contemplando cara a cara aquella misma verdad en la que él creyó y predicó a sus hermanos.
Asamblea:
Te rogamos Señor.
Sacerdote celebrante:
Para que disfrute eternamente en el cielo de los misterios de gracia y de perdón que en nombre de Jesucristo administró mientras vivía en la tierra.
Asamblea:
Te rogamos Señor.
Sacerdote celebrante:
Para que el Señor mire bondadosamente a nuestra comunidad, nos conceda mantenernos firmes en la fe apostólica y quiera librar al mundo de todos los males.
Asamblea:
Te rogamos Señor.
Sacerdote celebrante:
Escucha Señor con piedad las oraciones que te dirigimos por tu hijo Policarpo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Los mensajes finales de la celebración litúrgica
Maestro Justo Caracheo Aguilar:
Unida a Dios con amor y gratitud, la familia Caracheo Aguilar quiere expresar nuestro más profundo agradecimiento por la misión sacerdotal de nuestro amado hermano Poli, presbítero. El Señor Jesús lo eligió para ser un pescador de hombres y con su amor y dedicación guio a muchos de nosotros a la casa del Padre. Ahora es llamado a la casa del Padre donde descansará en paz.
Queremos agradecer a todos los que fueron parte de la vida y ministerio del padre Poli: a la Diócesis de Celaya por su guía y respaldo en su misión; a los hermanos sacerdotes por su apoyo y compañía en el camino del sacerdocio; a los grupos parroquiales por su dedicación y servicio en la comunidad; a los grupos de peregrinos a pie, en bicicleta, antorchistas, por su entusiasmo en la fe y en el Señor; a los encuentros de novios por su amor y compromiso con la fe; con las personas que estuvieron cerca de él por su amor y por su apoyo en el concurso de nacimientos, orientación y guía en el Cecyte Plantel Cortazar.
El padre Poli deja un legado que vivirá en nuestros corazones y en la comunidad que sirvió con amor. Será sacerdote para siempre. Nuestro Señor Jesús lo eligió desde el momento que nació y en la familia, papá y mamá sabían que era una bendición y una vida bonita con retos cada día. Ya está con Chago Bus, mi papá, que él dijo: Poli, que dijo que sería el primero en ver hasta el cielo hermano. Saludos a los que ya gozan como tú en la vida eterna.
Finalmente quiero compartir y agradecer a las muchas parroquias y templos que sirvió llevando la palabra de Dios: en sus inicios a la Capellanía de Arboledas, María Auxiliadora; a San José de Agua Azul; a Apaseo el Alto, Parroquia de San Jorge Mártir en Guadalajara, Jalisco; Santuario de Atotonilco; Virgen de Guadalupe, Rodríguez, San Miguel de Allende; Parroquia de San Francisco en Comonfort; Parroquia de San Agustín en Comonfort; Parroquia de San Antonio en Celaya, Guanajuato; y en su querido Cortazar, Parroquia de Guadalupe aquí en esta localidad.
Y quiero agradecer también al grupo de enfermeros, enfermeras, doctores que estuvieron día y noche, noche y día velándolo, cuidándolo y haciendo de él que se fuera tranquilo y en paz. Gracias padre Poli. Gracias hermano. Gracias por ser parte de nuestras vidas.
Recordaba una canción cuando viví un tiempo con él, lo despertaba diciendo: Juntos como hermanos, miembros de una iglesia, vamos caminando al encuentro del Señor. Y el padre Poli de repente también se despertaba y me decía: Los caminos de la vida no son como yo pensaba.
Doña Rosario Aguilar Vda. de Caracheo, mamá del Padre Poli:
Gracias, gracias Señor. Te lo entregamos cuando se ordenó, cuando nos lo pediste, con mucho gusto Santiago y yo te lo entregamos. Ahora te lo volvemos a entregar para que siga allá en el cielo, sigue tú siguiendo su ministerio y su vocación. Gracias Poly por todo el tiempo que estuviste con nosotros. Gracias, te lo agradecemos Dios. Gracias.
Padre José de Jesús Palacios Torres, vicario general de la Diócesis:
A nombre de nuestro Señor obispo, reciba la familia su cariño. Padre Poli siempre será amado y recordado. Gracias a todos los padres que nos acompañan. Dale Señor el descanso eterno, luzca para él la luz perpetua. El novenario se celebrará aquí en la parroquia a las siete de la tarde. Se abrirá por última vez el ataúd para la familia y sacerdotes, les pedimos dejar libre el pasillo central.
El Señor esté con ustedes.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.
Pueden ir en paz.
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