Eugenio Amézquita Velasco
-Cañada de Caracheo celebra el inicio del proceso de canonización de los hermanos Jesús y Dolores Sierra, mártires de Cortazar.
-El padre Adolfo Manzano destaca que la historia de los hermanos Sierra se ha transmitido con pasión de generación en generación.
-La entrevista revela que el fervor por los mártires sigue fresco después de noventa y siete años de aquel trágico acontecimiento.
-Los hermanos Sierra eran laicos, padres de familia que decidieron no abandonar a su pastor, el beato Elías del Socorro Nieves.
-Dolores Sierra tenía un hijo de apenas veintiocho días de nacido al momento de ser ejecutado por mantenerse firme en su fe católica.
-La frase Padre, nos veremos en el cielo representa la esperanza teologal de quienes entregan su vida por Cristo sin condiciones.
-El proceso entra ahora en la fase diocesana de investigación, donde se recogerán testimonios y pruebas sobre el martirio y la fe.
-Este acontecimiento es histórico para la Diócesis de Celaya, al ser la sede principal de esta causa de postulación internacional.
-El artista maltés Manuel Farrugia es el autor de la nueva pintura que representa a los hermanos Sierra con la palma del martirio.
-Familias de la comunidad han comenzado a entregar reliquias, como una moneda de oro que perteneció a Dolores Sierra antes de morir.
-El párroco Adolfo Manzano define este regalo como algo que pertenece a toda la Iglesia y no solo a una pequeña región geográfica.
-La oración privada al reverso de las nuevas imágenes busca que los fieles se unan para pedir el reconocimiento oficial del cielo.
-El postulador de la causa es fray Josef Sciberrás, quien coordina los esfuerzos legales y religiosos desde la Santa Sede en Roma.
-El obispo don Víctor Alejandro ha dado un paso fundamental al aceptar la causa, llenando de alegría a la comunidad de Cortazar.
-Se exhorta a los fieles a informar sobre favores o milagros recibidos por intercesión de los siervos de Dios para su futura gloria.
En entrevista exclusiva para Metro News-Guanajuato Desconocido se analiza el profundo significado del inicio de la causa de canonización de los hermanos Jesús y Dolores Sierra Vera, a la luz del diálogo con este medio digital y el párroco de Cañada de Caracheo, Pbro. Adolfo Manzano.
El testimonio del padre Manzano no es solo el de un clérigo, sino el de un hijo de la misma tierra que el beato Elías del Socorro Nieves. Existe una conexión mística en el hecho de que el actual párroco sea originario de Cañada de Caracheo, pues su fe fue alimentada por las crónicas de su propio padre, nacido en 1932, quien le transmitió con pasión la frescura de un acontecimiento que, aunque ocurrió hace casi un siglo, permanece vibrante en la memoria colectiva. Esta transmisión generacional es el ejemplo perfecto de la Tradición con mayúscula: una fe que no se guarda, sino que se hereda como el tesoro más preciado.
El análisis de la entrevista nos revela que el martirio de los hermanos Sierra no fue un acto de fanatismo, sino de una caridad cristiana que sobrepasa el entendimiento humano.
Eran laicos, hombres de familia con hijos pequeños (el menor de Dolores tenía apenas 28 días de nacido), lo que añade una dimensión de sacrificio desgarradora y heroica. Su frase hacia el padre Nieves antes de morir, "Padre, nos veremos en el cielo", es la culminación de la esperanza teologal.
No solo aceptaron la muerte, sino que en sus últimos instantes buscaron consolar a su pastor, invirtiendo los roles humanos de protección y mostrando que, ante la eternidad, el miedo pierde su poder.
Desde una perspectiva editorial, es fundamental destacar que este proceso es un hito para la Diócesis de Celaya. Es la primera vez que la diócesis es el centro de una causa de postulación de esta magnitud. La recuperación de reliquias, como la moneda de oro entregada por la nieta de Dolores, simboliza la salida a la luz de una devoción que estuvo resguardada en la intimidad de los hogares y que ahora busca ser luz para el mundo.
Finalmente, el llamado es a la oración y a la vigilancia de los signos de Dios. Aunque el camino hacia la canonización es largo y requiere la investigación rigurosa de la Iglesia, el ejemplo de los hermanos Sierra nos recuerda que la santidad no es exclusiva del clero, sino que florece en la vida cotidiana, en el compromiso laical y en el valor de dar la vida por Cristo en el rincón más sencillo de nuestra geografía, como lo es la bendecida Cañada de Caracheo.
La transcripción de la entrevista con el Sr. Cura Pbro. Adolfo Manzano Galván
Eugenio Amezquita Velasco
Estoy con el padre Adolfo Manzano, señor cura nada más y nada menos que de Cañada de Caracheo, un lugar que está de fiesta porque dos de sus hijos, dos laicos, van a iniciar el proceso de ser llevados a los altares. Estoy hablando de los hermanos Sierra, Jesús y Dolores, así cortito el nombre padre.
Y además usted es de Cañada de Caracheo, yo creo que aquí hay muchas cosas, el amor por su tierra, sus ovejas a las que le han sido confiadas por el señor obispo. ¿Qué se siente padre, qué siente usted en estos momentos de ser parte de este proceso y ser el párroco que es el que tiene que ir llevando la causa también?
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Bueno, principalmente quiero hacer notar que es una alegría enorme porque toda la experiencia de tres mártires se fue transmitiendo de generación en generación. Mi padre nació en mil novecientos treinta y dos, cuatro años después de aquel acontecimiento que conmovió a nuestras comunidades y era mucho fervor, mucho impacto aquel acontecimiento que prácticamente estuvo fresco y hoy, después de noventa y siete años y casi diez meses, sigue siendo fresco aquel impacto.
Ahora se vive de diferente manera, pero a lo que quiero llegar es que mi padre, cuando se casa en mil novecientos cincuenta y uno con mi madre y comienzan a tener hijos, conforme fuimos teniendo conciencia del bien y del mal y de lo que había en nuestro entorno, mi padre siempre contó la historia del padre Nieves pero perfectamente vinculada con los dos hermanos Sierra, Dolores y Jesús. Tengo muy presente la forma apasionada como él nos transmitía esa experiencia como si él la hubiera vivido, como si la hubiera presenciado. Entonces, obviamente que esta experiencia de fe que vivió él la transmitió de una manera maravillosa a un servidor y a mis hermanos.
La frescura con la que él contaba la historia de ellos creo que permanece en mí. Yo no viví ese acontecimiento, son muchos años después que yo nazco, pero la frescura la siento, es apasionado mi sentimiento hacia ellos y sobre todo porque me toca vivir este momento y siento las ganas y la necesidad de que no solamente mi padre, sino aquella generación de la época de mi padre, cuánto les hubiera gustado estar viviendo estos preparativos para este acontecimiento. Sé que es un camino largo que hay que recorrer porque esta etapa con la que se abre el día de mañana, que es la fase diocesana, pues es una parte de investigación, hay que permitir que la iglesia hable. De corazón traigo a colación el sentimiento de muchos hombres y mujeres de esas décadas de los treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta. Entonces, en honor a ellos que no lo viven, creo que hay que disfrutar y emocionarnos ahora nosotros, a los que nos toca vivir esta.
Eugenio Amézquita Velasco:
Padre, yo recuerdo hace muchos años, porque viví en Cortazar en los setentas, hablar de Cañada de Caracheo era hablar como del pueblo que está en el rincón de Cortazar por allá y no había ni carretera, era terracería. Sin embargo, Cañada de Caracheo era Cañada de Caracheo por el padre Nieves. Esa es la perla, esa es la joya que Cortazar tiene en este beato en este lugar, el padre Nieves y la cruz del padre que todo el mundo la conoce y que está a la orilla de la carretera. Yo veo una actitud de no guardarse nada más para Cañada de Caracheo este regalo del padre Nieves y este regalo de los hermanos Sierra. Yo veo que cuando se expresa usted de ellos dice que son cortazarenses, que son de Cortazar, que este es un regalo para todo Cortazar, los mártires de Cortazar. ¿Qué me puede decir de esto padre?
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Bueno, al decir mártires de Cortazar te ubica en una región más amplia y creo que es el inicio de cómo debemos entender el regalo de un mártir. Es un regalo que sí, evidentemente nos tocó recibirlo, pero es una responsabilidad tener la conciencia de que va más allá de un territorio de un lugarcito. Es un regalo que va más allá de Cañada de Caracheo, es un regalo para la iglesia y creo que podemos enmarcar este acontecimiento martirial en una región y suena bien mártires de Cortazar.
Eugenio Amézquita Velasco:
Es que son de Cortazar, no son de Villagrán ni de Yuriria o de Michoacán, son de Cortazar y nacidos en Cañada de Caracheo. Padre, sé que ha hecho un trabajo de hormiguita con el apoyo de las familias de aquí rescatando algunas reliquias de los hermanos Sierra y del padre Nieves, creo que hasta el ataúd del padre Nieves. Ha hecho usted un trabajo de recuperación y creo que las familias estaban esperando este momento para decirle que ellas tenían esto y que es de la iglesia.
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Sí, paulatinamente. Ojalá que logre darse ese paso. Hay muchas cosas que todavía están en manos de familias y qué bueno que las tienen, sería una bendición que compartieran ese tesoro que tienen en casa para dejar un testimonio a generaciones próximas y qué mejor que la parroquia fuese custodia de esos objetos materiales que tuvieron contacto con el padre Nieves.
Ahorita me han regalado para la parroquia una moneda que fue propiedad de Dolores Sierra Vera. La familia, que es hoy en día la nieta de Dolores, con mucha devoción, desprendimiento y visión de iglesia, dijo que ahí tenía una moneda de oro de las que su abuelito le dejó el día de la aprehensión a su madre y se ha conservado de abuelita a hija y ahora a nieta, y ahora la tiene la parroquia.
Eugenio Amézquita Velasco:
Padre, sé que también se presentará lo que sería la imagen de los hermanos Sierra con la palma de martirio. ¿Hay algo de esto?
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Bueno, en este momento se hizo la develación de la pintura y por cierto es una obra muy bella. El padre postulador, fray Josef Sciberrás (https://www.guanajuatodesconocido.com/2025/12/el-padre-josef-sciberras-llevara-la.html ), nos contactó con un artista de su tierra de Malta, Manuel Farrugia, e hizo una obra excelente. Siempre se ha buscado que transmitiera esa devoción propia que inspira un santo. Sabemos que no lo son porque no están reconocidos por la iglesia, pero tenemos la esperanza de que la iglesia nos favorezca. Hay que pedirle al señor. Hay una oración privada que van a poder usar, estará al reverso de la imagen el día de mañana nueve de enero, se repartirá esa imagen y tiene esa intención de elevar nuestra oración a papá Dios y que la iglesia reconozca el martirio de ellos.
Eugenio Amézquita Velasco:
Estábamos en sobremesa con el padre Giuseppe Sciberrás y yo les decía que para mí era un signo muy interesante el hecho de que los hermanos Sierra, en instantes de ser sacrificados por las fuerzas federales a principios del siglo veinte, se despidieron del padre Nieves primero ellos diciéndole: Padre, nos vemos en el cielo. En un acto verdaderamente de fe. El padre Nieves les dice: No teman, nos vamos a ver en el cielo. El padre Nieves ya es beato y parece que los signos muestran que efectivamente se los está cumpliendo. Son dos laicos, padre, no son religiosos ni clero, son los de la tropa, los que siempre están atrás de los padres ayudando. ¿Qué me puede decir de ello?
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Creo que las palabras que los hermanos Sierra pronunciaron por boca de Dolores, después de que él pide al capitán Márquez que le dé permiso al padre Nieves de confesarlos, una vez que los confiesa, Dolores con piedad y esperanza pronuncia eso: Padre, nos veremos en el cielo. Esa frase para mí era de ánimo. Quiero imaginar un poco cómo se sentía el padre Nieves y cómo se sentían ellos, sabiendo el padre Nieves que eran dos esposos, dos papás, uno tenía diez hijos y el otro tenía cuatro. Por cierto Dolores, que tenía cuatro, su hijo más pequeñito no cumplía aún ni siquiera el mes, tenía veintiocho días de nacido. Se entiende la preocupación del beato Elías del Socorro Nieves de liberarlos de esa situación, pero cuando ve que ellos se mantienen firmes, obviamente había algo que no lo podemos explicar con una visión meramente humana. El padre siente seguramente dolor y preocupación al ver que están a punto de ser ejecutados y yo observo que quizá esas palabras eran para animar al padre, para decirle que no se preocupara, que estaban bien y que iban por el camino correcto porque algo les esperaba más allá.
Eugenio Amezquita Velasco:
Lo estoy escuchando porque escucho al sucesor del padre Nieves aquí en Cañada. Él fue párroco aquí y usted es uno de sus sucesores. Escucho al sacerdote que se preocupa por sus fieles. Si usted estuviera en la misma situación y supiera que van a matar a dos de sus ovejas que lo venían acompañando y cuidando, ¿qué sentiría usted como párroco?
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Bueno, es una pregunta bastante complicada de responder. Hablar de forma hipotética no me sale porque sería una experiencia completamente fuera de mi alcance, pero seguramente ha de ser muy compleja la situación, difícil, difícil. Pero reconoce que dos de sus ovejas van a morir por él porque lo venían acompañando. Es una situación muy enredosa y los sentimientos quizá no los pudiera yo manifestar porque no he estado en esa situación. Más bien, a partir de lo que sabemos del padre, podemos un poco entender lo que debe sentirse estar en esas condiciones, atado de las manos sin poder hacer absolutamente nada más que confiar en Dios, y eso fue lo que hizo el padre Nieves. Es una confianza que viene del Espíritu Santo y que rebasa toda expectativa humana.
Eugenio Amézquita Velasco:
Para aterrizar nuevamente en esta causa de los hermanos Sierra, este proceso que va a iniciar es único en la historia de la diócesis de Celaya porque es la primera vez que la diócesis se convierte en el centro de la causa de postulación. Lo primero es pedirle a Dios que los hermanos Sierra lleguen a los altares. Que todos los hijos de la Cañada, incluso los que están lejos en Estados Unidos, se pongan en oración. Y número dos, si se dan situaciones de curaciones o milagros, notificarlas. Tengo entendido que para la beatificación por martirio están dispensados del milagro, pero para la canonización sí se requieren.
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
En la oración va un correo electrónico donde, precisamente quien reciba un favor de Dios a través de ellos, puede hacerlo llegar. Cañada de Caracheo y Cortazar tienen dos motivos más por qué alegrarse y darle gracias a Dios. Nos alegramos porque la iglesia diocesana, en la persona de nuestro obispo don Víctor Alejandro, aceptó la causa (https://www.guanajuatodesconocido.com/2025/12/hermanos-sierra-laicos-en-proceso-los.html ). Ese es motivo de alegría. Vamos a vivir un momento importante. Lo que nos queda a nosotros es fundamentalmente rezar, todas las familias que tienen una relación con los dos siervos de Dios, nos queda rezar porque tenemos que esperar qué dice la iglesia y el juicio del papa. Ahora vamos a encomendar al tribunal porque en sus manos hay una gran responsabilidad y hemos de pedir mucho por ellos y por el postulador Josef Sciberrás, que es el que lleva la carga de dirección y es como nuestro abogado.
Eugenio Amezquita Velasco:
¿Puede regalarnos finalmente la bendición para todos los que van a ver esta transmisión, padre?
Padre Adolfo Manzano, párroco de Cañada de Caracheo:
Sí, cómo no, con gusto. El señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
Eugenio Amézquita Velasco:
Amén. Gracias padre. Soy Eugenio Amézquita con el padre Adolfo Manzano, señor cura de esta bella y hermosa parroquia de los Dolores en Cañada de Caracheo. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

