Eugenio Amézquita Velasco
-Raíces en el Zapote: Nayelli Ramírez Segovia destaca el orgullo por su familia y la historia de Celaya como base del éxito.
-Infancia en la Álvaro Obregón: La exalumna recuerda su formación primaria y su gusto por la oratoria en una escuela con historia.
-Formación en la ETI 3: Su paso por la Secundaria Técnica 3 fortaleció su sentido de pertenencia a las instituciones de la región.
-Sueño de comunicación: Inicialmente deseaba ser periodista en El Sol del Bajío, bajo el apoyo de su mamá, Lupita Segovia.
-El reto del cálculo: En su primer intento en el Tecnológico de Celaya, las matemáticas fueron un obstáculo que la llevó a buscar otros rumbos.
-Crisis y resiliencia: A los 20 años enfrentó una fuerte depresión al no hallar su lugar tras pasar por tres escuelas distintas.
-El rescate del ITA 33: El instituto de Roque le permitió recuperar su carrera mediante exámenes de suficiencia y una beca por promedio.
-Mentoría clave: El contador Carlos Miguel Espinoza fue el guía que motivó a Nayelli a enfocarse y descubrir su vocación docente.
-Pionera en el TecNM: Su esfuerzo la convirtió en una de las primeras mujeres en dirigir el Tecnológico Nacional de México en Roque.
-Mística agrícola: La doctora resalta la esencia del plantel de Roque, que ha mantenido su identidad a través de diversas etapas.
La trayectoria de la doctora Nayelli del Carmen Ramírez Segovia es un testimonio de resiliencia y vocación. Desde sus raíces en el barrio del Zapote en Celaya, enfrentó la incertidumbre académica y retos familiares que la llevaron a transitar por diversas instituciones antes de encontrar su verdadero camino. Su historia no es solo de éxito profesional, sino de cómo la perseverancia y el apoyo docente pueden rescatar el potencial de un estudiante.
El relato destaca su paso por la Primaria Álvaro Obregón y la Secundaria Técnica número 3, hasta su ingreso al ITA 33, hoy TecNM de Celaya en Roque. A pesar de momentos de frustración a los 20 años de edad, la institución le brindó la oportunidad de homologar estudios y le otorgó una beca, marcando un antes y un después en su vida que la llevaría a ser de las primeras mujeres directoras de dicho plantel.
La transcripción de la primera parte de la entrevista a la Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia
Eugenio Amézquita Velasco:
Pues continuando con esta secuencia de entrevistas a exalumnos de la Escuela de Roque y digo Escuela de Roque porque son muchas etapas, creo que siete planteles diferentes ha albergado la Escuela de Roque, pero todas con la misma mística hacia lo agrícola, hacia lo pecuario, pues tengo en la línea telefónica nada más y nada menos que a la doctora Nayeli del Carmen Ramírez Segovia, que no solamente fue directora de Roque, una de las primeras mujeres directoras de la obra tecnológico nacional de México en Roque, sino además fue alumna y en un momento también de transición, hay todo aquí una historia interesante que creo que ella nos va a poder platicar, pero además es de Celaya también y unida a un plantel con mucha historia que es la Escuela Álvaro Obregón, que estaba ahí en la esquina precisamente de Obregón y Cinco de Mayo.
Doctora Nayelli, muchas gracias por recibirme la llamada y platíqueme de esa niña Nayeli, después la secundaria, después la prepa y cómo llegó a Roque cuando era todavía ITA número 33. Gracias doctora por recibirme la llamada.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Muchísimas gracias, al contrario, gracias por invitarme a ser parte de esta serie de entrevistas, la verdad es que estoy muy honrada y bueno, pues qué le puedo contar. La verdad es que mi papá tenía una frase muy bonita que decía que uno siempre se tiene que sentir orgulloso de donde es y entiéndase la ciudad y la familia.
Eugenio Amézquita Velasco:
Claro.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Que si uno se siente orgulloso de eso, pues lo demás lo va construyendo uno, pero siempre lo importante pues es la base. Yo la verdad es que soy una celayense muy orgullosa. Tuve oportunidad de vivir en la Ciudad de México y en Ciudad de México siempre nos decían los de provincia, pero la verdad es que cuando yo les hablaba de la ciudad de Celaya, todos querían conocer Celaya y cuando estuve en Roque, todos mis compañeros de Ciudad de México querían conocer Roque, que me siento muy orgullosa de la historia de mi ciudad y de la historia de mi familia y por supuesto de las instituciones que hoy, más bien que me hicieron lo que hoy soy.
Eugenio Amézquita Velasco:
Bien, ¿cómo llega? Quiero decir despacito, porque insisto, usted forma parte de la historia de una escuela que ya no está donde estaba, que es la Primaria federal Álvaro Obregón. Ahí estudiaste toda la primaria, doctora.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Así es, yo estudié ahí en la primaria Álvaro Obregón. Era una escuela que me quedaba muy cerca de donde yo vivía. Yo vivía en el barrio del Zapote.
Eugenio Amézquita Velasco:
Ah, pues cerca.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Entonces, así muy cerca, es un barrio de mucha tradición. Yo me sentía muy orgullosa de saber que vivía en donde se había fundado la ciudad. Así es.
Entonces yo iba a jugar a la explanada del barrio del Zapote y me gustaba ver el mural de la asunción de la fundación de Celaya y ver la columna que estaba ahí y leía siempre cómo se había fundado la ciudad. Mi mamá trabajaba en el Sol del Bajío. Entonces nos quedaba muy cerca la escuela y nos íbamos todos los días caminando por la calle de Cinco de Mayo, bueno, Tenochtitlán, Río Bravo y Cinco de Mayo hasta llegar a la escuela, y la verdad fue una experiencia muy bonita.
Yo trataba siempre como de sobresalir en algunas cosas. No era muy buena para las matemáticas, pero era buena para otras cosas. Ahí me gustó participar siempre en los concursos que había de declamación y de oratoria.
Y fui parte de la escolta de la primaria y entonces pues eso me llenaba como de orgullo y de saber que mi escuela pues había sido un lugar clave para las Batallas de Celaya.
Eugenio Amézquita Velasco:
Así es, así es. Y bueno, de la primaria pasa a la secundaria. ¿En qué secundaria estuvo estudiando, doctora?
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Yo estudié en la Escuela Secundaria Técnica número 3.
Eugenio Amézquita Velasco:
La ETI, mire usted, los tres años.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Ahí estuve los tres años y también me gustaba mucho escuchar la historia de que la ETI, el CBETIS y el TEC de Celaya habían sido en algún momento una misma institución.
Eugenio Amézquita Velasco:
Así es, exactamente así es. La ETI se separa en cierto momento del tecnológico, años después el CBETI y ya nada más queda un plantel de nivel superior. Pero vamos, de ahí sigue al bachillerato.
¿Dónde estudió el bachillerato?
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Estudié el bachillerato en la Preparatoria Oficial de Celaya.
Eugenio Amézquita Velasco:
Miren, entonces usted fue abejita, fue de la Universidad de Guanajuato.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Así es, fui abeja de la Universidad de Guanajuato. Yo estudié ahí el bachillerato y en el quinto y sexto semestre estudiábamos, bueno, decidíamos tomar una especialidad que en mi caso fue Sociales y Humanidades.
Eugenio Amézquita Velasco:
Bien.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Yo tenía muchos deseos de estudiar Ciencias de la Comunicación y poder trabajar en el Sol del Bajío.
Eugenio Amézquita Velasco:
De hecho, en algún artículo hemos escrito precisamente que la doctora Nayelli y su servidor en diferentes épocas, pero fuimos "soleros", así lo digo yo, fuimos gente de El Sol del Bajío y pues podemos decir así con mucho orgullo que la doctora Nayelli fue compañera nuestra, quizás no contemporánea, pero además también hija de una compañera, esa sí fue contemporánea, Lupita Segovia, a quien siempre le enviamos un saludo muy cariñoso, una mujer de mucho esfuerzo y que pues obviamente logró sacar adelante a la doctora Nayelli.
Y de ahí Nayeli se va al ITA 33.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Bueno, en realidad es toda una historia. Yo quería estudiar Ciencias de la Comunicación y en ese tiempo el Sol del Bajío, el director era el licenciado Miguel Ángel Chico Herrera.
Eugenio Amézquita Velasco:
Que en paz descanse.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Hace poquito falleció y ellos tenían una beca en el Benavente para estudiar Comunicación. Entonces yo quería terminar la prepa y poder acceder a esa beca del Sol del Bajío para poder estudiar Ciencias de la Comunicación en el Benavente. Pero mi mamá tenía otros planes.
Mi mamá tenía el sueño de que yo estudiara en el Tecnológico de Celaya porque el hermano mayor de mi mamá, mi tío José Segovia, era egresado de Ingeniería Industrial en Química del Tecnológico de Celaya y había sido, o bueno fue, uno de los profesores fundadores del Tecnológico de Querétaro.
Es decir, cuando ellos se egresan del Tecnológico de Celaya, los invitan a ser parte del núcleo académico de lo que será el nuevo Tecnológico de Querétaro. Entonces el sueño de mi mamá era que yo estudiara en el Tecnológico de Celaya y que a lo mejor me tocara ser parte de la historia de una nueva institución como el Tec de Querétaro.
Eugenio Amézquita Velasco:
Y bueno, pero si entra a la ULSAB, entra a la carrera o no entra o qué pasó finalmente?
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
No, mi mamá decidió pagarme el propedéutico del Tecnológico de Celaya, mientras se decidía o se veía la posibilidad pues de que yo participara por una beca ahí en El Sol del Bajío. En ese tiempo me acuerdo que estaba el señor Argimiro González. Él tenía un hijo, Yesrael González.
Israel González y yo somos contemporáneos, entonces había la oportunidad o la posibilidad de que una de esas becas fuera para Yesrael o para su servidora.
Eugenio Amézquita Velasco:
Válgame Dios.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Entonces yo estuve en el propedéutico del Tec de Celaya e hice el examen de admisión en el Tec de Celaya y me quedé en el Tec de Celaya. Me aceptaron y entré al primer semestre al Tec de Celaya, en licenciado en Administración, la Licenciatura en Administración.
Eugenio Amézquita Velasco:
Es la única carrera humanística que tiene el Tec, la Administración de Empresas.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Así es, entonces yo estudié ahí un año, un año, pero de hecho esta historia siempre les digo a mis estudiantes cuando me toca dar clases, les platico un poco de esta historia porque me causa mucho ruido a veces que los jóvenes. Es muy difícil que a los 17 años, que es la edad en la que en promedio uno hace el examen de admisión, ya sepa a qué se va a dedicar. Entonces pues yo quería estudiar ciencias de la comunicación.
Mi mamá quería que yo estudiara en el Tec, entré al Tec, pero yo no estaba como del todo convencida. La verdad es que le puedo ser honesta, yo era una alumna bastante regular. Yo tenía buenas calificaciones en el primer año del tecnológico, pero había una asignatura en particular que no, no me iba nada bien y era cálculo.
Entonces por ahí yo reprobaba constantemente las materias, la materia de cálculo. La reprobé los dos primeros semestres, pero me iba muy bien. Por ejemplo, sacaba 100 en la materia de derecho, en comunicación, en otras asignaturas.
Entonces eso pues me llevaba mucho a reflexionar así cuál era mi vocación. Yo creía entonces que mi vocación era por el área de las humanidades. Entonces decidí hacer una pausa.
Me salí del Tec de Celaya y entré a estudiar Ciencias de la Comunicación al Benavente, pero mi mamá lo costeaba. O sea, tenía yo que tomar, si no me equivoco, un semestre o un año para poder solicitar la beca. Entonces me entré al Benavente con la intención de ver si eso era realmente lo que a mí me gustaba y esa era mi vocación.
Estudié un semestre exactamente y la situación familiar en mi casa se volvió un poco complicada. Mi mamá se enfermó de salud. Estuvo muy delicada de salud y pues yo soy la mayor de tres hermanos y pues no había forma de seguir sosteniendo las colegiaturas del Benavente en ese tiempo.
Entonces decidí ahora que a lo mejor lo mío era más el derecho y yo había estudiado en la preparatoria oficial y yo tenía un pase directo a la Universidad de Guanajuato porque me había ido bien en la preparatoria. Entonces tomé esa oportunidad y me fui a estudiar el propedéutico de la licenciatura en Derecho en la Universidad de Guanajuato en Guanajuato, allá en la Escuela, en la calle de Retana, que es ese edificio emblemático de la universidad.
Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, sí, sí. Las escalinatas.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Así es. Me fui para allá, estudié el propedéutico. Yo quería ver ahora si a lo mejor ahí me iba mejor en el sentido de que no tenía que pagar la colegiatura.
Pero pues la situación era igual de complicada. Había que vivir en Guanajuato, capital.
Eugenio Amézquita Velasco:
Y después?
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Y mi mamá me dijo que era muy complicado que yo no estuviera en casa cuando ella tenía problemas de salud. Entonces la verdad es que se fue un tiempo como de mucha frustración para mí. Las tres escuelas me habían gustado mucho.
Las carreras me gustaban, pero no me llenaban del todo. No, no sentía que lo que yo estuviera haciendo este me llenara fuera todo lo que yo quería hacer. Entonces caí en como en una depresión a esa edad.
Imagínese, yo estaba deprimida a los 20 años. No sabía, no sabía si era buena para estudiar, si no era buena para estudiar, si la escuela era para mí o no era para mí. Era como un poco observada porque ya llevaba tres escuelas y pues la gente, más allá de preguntarse por qué llevaba tres escuelas, pensaba que era porque simplemente mis capacidades no estaban para que yo siguiera estudiando.
Entonces estaba muy, muy deprimida, ya no sabía qué hacer. Finalmente estaba fuera de las tres escuelas. Yo tenía 20 años y la mayoría de mis compañeros de la prepa, de la secundaria o de las escuelas, pues seguían avanzando y yo pues estaba en cero.
La verdad que fue un año de como de mucha depresión para mí. A los 20 años yo sentía que mi vida estaba acabada. Y una de mis compañeritas, una de mis amigas, este me dijo Oye, por qué no vamos al ITA?
Allí en el ITA ahorita yo sé o ya se ha estado mencionando que falta poco para que para que entren al mismo sistema del Tecnológico. Y entonces el IPA ofrece homologar las materias que hemos cursado, que hemos cursado en el Tecnológico de Celaya. Entonces lo vi como una gran oportunidad porque eso hablaba de que no estaba todo perdido, sino podía recuperar parte de los semestres que yo ya había cursado.
Entonces fui al ITA 33, que me parecía lejísimos del TEC y este y fui en un camión que era hacia Juventino Rosas. Recuerdo que pasaba ahí por irrigación y era el Juventino Rosas intermedios y me fui a la escuela y llevé mis calificaciones, mi certificado parcial que me había entregado el tecnológico de Celaya y el profesor del área de escolares me dijo que pues que era una buena estudiante, que había una oportunidad para que yo homologara mis materias y que seguramente no iba a empezar de cero, sino que podían homologarme de tal manera que yo entrara al tercer semestre adeudando dos materias y tenía un examen para acreditarlas. Si acreditaba esas materias entonces estaría automáticamente en el tercer semestre.
Yo estaba feliz porque entonces en lugar de haber perdido dos años de escuela, pues solamente habría perdido uno. Y presenté las dos materias que me quedaban pendientes para poder estar en tercer semestre y me hicieron un examen que se llamaba examen a título de suficiencia.
Eugenio Amézquita Velasco:
La última oportunidad.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Así es, yo tenía que estudiar muchísimo para en un examen acreditar dos materias. Y bueno, así fue, estudié bastante, me acuerdo que luego ni dormía o cuando dormía hasta soñaba con los ejercicios y en esa primera oportunidad acredité mis dos materias y del ITA 33 me recibió en el tercer semestre y no solo eso, me dio una beca. Tenía yo una beca por promedio, entonces no lo podía creer.
La verdad es que en ese momento yo sentí que el ITA 33 me estaba cambiando la vida y me estaba dando una oportunidad y que si yo estudiaba y que si lograba ser profesionista era porque el ITA 33 pues me había dado esa oportunidad y esa posibilidad. En ese tiempo el director era Buenaventura Plata.
Eugenio Amézquita Velasco:
Yo creo, perdón que la interrumpa, yo creo que fue, algunos alumnos dirían el salvavidas, pero usted lo ve desde la perspectiva de un rescate, de un rescate de una vocación que quería seguir estudiando y que al fin lo logró. Continúe maestra, perdón, doctora, perdón.
Dra. Nayelli del Carmen Ramírez Segovia:
Gracias, pues ya yo entré a estudiar ahí al TEC, uno de mis asesores era mi tutor, el contador Carlos Miguel Espinoza Mondragón, él era mi tutor y era mi profesor de contabilidad y después fue mi profesor de mercantil y fue un ser humano extraordinario, murió pocos años después de que yo entré a la escuela, él estaba enfermo, pero el tiempo que estuvimos juntos no solamente era mi profesor, ahí fue donde yo dije yo quisiera un día poder hacer algo por alguien como el contador Carlos Miguel hizo por mí, no solamente me daba clases, platicaba todo el tiempo conmigo y yo recuerdo que era mi motivador número uno, me decía que yo era una chica inteligente, que yo tenía muchas capacidades, pero que tenía que concentrarme y enfocarme en algo y que a lo mejor ese concentrarme o enfocarme en algo era poder hacer una carrera que permitiera que yo le diera oportunidades a otras personas y siempre me decía eso.
Más allá de ser mi profesor, era mi tutor, era mi guía cuando me sentía triste, cuando me acuerdo que me sentía triste incluso hasta en cuestiones de los novios de cualquier tema, siempre, siempre, siempre platicaba conmigo y me hacía ver las cosas diferentes, me hacía ver las cosas diferentes.
Yo iba mucho a su oficina y luego me ponía a sacar copias, me decía bueno, ponte a hacer algo mientras platicamos. Entonces yo sacaba copias y yo trataba de entender qué era la escuela, cómo funcionaba la escuela más allá del que me daba clases y aparte aprendí mucho de él. Me acuerdo que cuando terminó...
Eugenio Amézquita Velasco:
Perdón, vamos a ir a un corte y regresamos. Estudio Eugenio Amézquita con la doctora Nayelli del Carmen Ramírez Segovia. (Fin de la primera parte) #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido





