Tras el sorpresivo anuncio de la preconización de Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledezma como nuevo obispo de Querétaro, el padre Gabriel Zamudio Tinoco, cura de la parroquia de San José en la colonia Las Flores, analizó este acontecimiento en entrevista con el periodista Eugenio Amézquita Velasco.
La designación papal, que traslada al jerarca a una demarcación eclesiástica de mayor magnitud que abarca todo el estado vecino, responde a su liderazgo, capacidad de gobierno y al perfil requerido por el Episcopado Mexicano para comprender el entorno social, político y económico de la región. El presbítero señaló que esta decisión refleja la sabiduría de la Iglesia y el discernimiento tras escuchar múltiples voces.
Durante el diálogo, se destacó el legado de cinco años de gestión de Monseñor Aguilar en Celaya, periodo marcado por el impulso a la unidad del presbiterio, los retiros espirituales y una política de rotación periódica de sacerdotes. Esta medida buscó evitar arraigos prolongados y prevenir resistencias o manifestaciones comunitarias, recordando que la obediencia es un pilar fundamental dentro de la vida sacerdotal y la feligresía.
Asimismo, se enfatizó que tras cincuenta años de existencia, la Diócesis de Celaya muestra un evidente crecimiento, madurez y una privilegiada riqueza de vocaciones sacerdotales jóvenes. Finalmente, se advirtió que el gran reto pastoral para la Iglesia radica en la atención a las familias y a los jóvenes, quienes enfrentan desafíos contemporáneos como el aislamiento propiciado por el uso excesivo de teléfonos celulares y el impacto de las herramientas digitales.
La transcripción de la entrevista al Padre Gabriel Zamudio Tinoco por Metro News-Guanajuato Desconocido
Eugenio Amézquita Velasco:
Tengo en la línea telefónica también el señor cura de la parroquia de San José, en la colonia de Las Flores, el padre Gabriel Zamudio Tinoco, un sacerdote muy estimado y quien además en algún momento dado pues ha tenido gran participación en los medios en la diócesis de Celaya. Padre, pues como que a todos nos agarró de sorpresa esta preconización, que es la palabra correcta, esta preconización de monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledezma como obispo de Querétaro. Yo comentaba que si ayer andaba en la Carrera de Mi Nuevo Catedral y creo que él andaba también ahí y ahora resulta que ya pues, ya no va a correr aquí, ahora se va a Querétaro.
¿Qué sentimientos, qué reacciones padre ante esto, gracias?
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Yo creo que la iglesia, pues es muy sabia, en el sentido que va posicionando, va requiriendo sus pastores para situaciones, circunstancias, ambientes y además pues también que se dirige pues por el Espíritu Santo, entonces yo creo que en muchas acciones podemos ver la acción del Espíritu Santo y la sabiduría de la Iglesia, que es nuestra madre, entonces pues además el sentir del pueblo, de los pastores, de los sacerdotes, yo creo que todo eso se tiene que tener en cuenta para un cambio y también pues la autoridad del Papa, o sea al Papa lo van le van aconsejando, va viendo, claro, para tomar una decisión el Papa de cambiar de un obispo a otro, de nombrar un obispo, pues también tienen que escuchar muchas voces, entonces para esto yo creo que también vieron el perfil de nuestro obispo, ya nombrado, toma posesión de Querétaro, y pues yo sinceramente sí veía que don Víctor tenía mucha capacidad, incluso para poder dirigir, gobernar a una Dios más grande, no me lo esperaba en este momento, pero sí, yo precisamente el día de ayer, sin saber, le comenté a uno de los laicos, le dije, nuestro obispo, por sus capacidades, por su liderazgo, yo creo que lo van a nombrar una Diócesis, que verás, una Diócesis más grande, yo se lo había comentado incluso a otros sacerdotes, y bueno, pues ya, lo que yo preveía, pues sí, se dio, ahora yo me imagino, creo, quiero pensar que el alineamiento del Episcopado Mexicano, que también cuenta para nombrar un obispo, es poner como pastores a obispos o sacerdotes, cuando los nombran obispos, que conozcan, que sean de la región, que estén como sabidos del entorno social, político, económico, religioso, entonces pues, don Víctor es de esta zona, es de provincia, es muy cercano, lo conoce...
Eugenio Amézquita Velasco:
Guanajuatense...
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Guanajuatense al fin, o sea, no lo movieron mucho, y son Diócesis hermanas, son Diócesis de Provincia Eclesiástica, entonces yo creo que en razón de eso, también tuvo que ver, yo creo que los obispos de la región, supongo yo, quiero pensar que también levantaron su voz, su opinión, que también yo creo que cuenta para cualquier cambio, entonces, pues sí, don Víctor tiene un gran perfil, es una gran persona, yo creo, y además, es un buen pastor, muy entregado, muy trabajador, con una conciencia muy clara de lo que debe ser la autoridad, bueno, tiene muchísimas cualidades nuestro obispo, y por eso, en razón de eso, yo creo que se le nombró, o hizo una diócesis más grande, la Diócesis de Querétaro es una diócesis que es todo el estado, para que nos demos pues una idea, pues, quienes no sepan, el estado de Guanajuato tiene cuatro diócesis, perdón, tres diócesis, León, Irapuato y Celaya, son tres diócesis, y en cambio todo el estado de Querétaro es una sola diócesis,
Eugenio Amézquita Velasco:
Es una diócesis enorme, aunque ciudades importantes no tiene muchas, pero tiene dos, que una se llama Querétaro, Querétaro y otra se llama San Juan del Río, que son totalmente industriales, y que prácticamente desde que empieza San Juan del Río, por toda la carretera, la autopista, hasta Querétaro hay industria, entonces hay mucho movimiento, creo que el asunto es como que está muy en la zona de la sierra, creo que es la que hace la diferencia, pero tiene mucha dispersión poblacional.
Gabriel Zamudio Tinoco:
Son realidades muy contrastadas en Querétaro, una población muy urbana, donde se concentra la mayoría, y también una región indígena, porque también tiene una huasteca, y también tiene una cultura completamente diversa, diversa lo que es la ciudad de Querétaro, que en buena parte está influenciada por la capital del país, porque mucha gente del centro, gente de México, de la Ciudad de México, ha venido a establecerse en Querétaro, por lo que ya venías diciendo, la cuestión industrial, es de las ciudades con más crecimiento en todo el país, con un desarrollo impresionante.
Eugenio Amézquita Velasco:
Y es punto de cruce hacia el norte del país, hacia Bajío, hacia Michoacán, o sea, la verdad es que no, pero bueno padre, yo recuerdo haberlo entrevistado usted hace cinco años, precisamente ya preconizado monseñor Víctor Alejandro como el quinto obispo de Celaya, y yo le preguntaba a usted, qué le pediría al obispo, en este caso pues no le puedo decir que le va a preguntar el obispo que viene, porque no sabemos quién es, pero yo recuerdo en aquella ocasión, y la mayoría coincidieron, en buscar tener un presbiterio más unido, y esto, mis preguntas iban en base a una homilía de monseñor Benjamín Castillo Plasencia, que de Dios goce, cuarto obispo de Celaya, que en su última homilía, en la homilía de despedida, vamos a decirlo así, antes de ser emérito, él hablaba que "hablamos mucho de presbiterio, hablaba mucho de presbiterios, pero no de presbiterio", y que había que ser más hermanados, había la necesidad de ser más unidos en el presbiterio de Celaya, para ser específicos, y ahora con este obispo, cinco años, que tuve la oportunidad de estar no en una, sino en varias homilías, y muchas de ellas transcribirlas, en varios momentos, en Catedral, en la misa crismal, en la misa de aniversario del padre Gilberto Rico Gómez, que creo usted estuvo presente por ahí, una y otra vez, monseñor hablaba de la necesidad de que los presbíteros fueran obedientes a su obispo, por qué lo estaría diciendo, no sé, pero si era un denominador común en sus homilías, cree usted que este es algo que debe de estar muy presente en los presbíteros, en los que tienen el sacramento del orden, ahorita el monseñor está dando muestras de obediencia al Papa, le está dando una orden y le está acatando, ya no vas a ser obispo de Celaya, ahora vas a Querétaro, y luego después pues está en el segundo grado, están los presbíteros y luego los diáconos, cree que este mensaje y esta actitud va para todos los que tienen el sacramento del orden, y que esa es una de las tareas que posiblemente deja ahí en el papel, en el pizarrón, monseñor, que el presbiterio sea obediente.
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Pues yo creo que si se ha logrado en este caminar, avance en ese sentido, yo creo que si hay un presbiterio más unido, yo creo que es una de las cosas también que deja, yo creo que no podemos ser un modelo tal vez de unidad, pero sí alguna de las cosas que yo creo que también vino a hacer este obispo, además de darle un dinamismo pastoral a la diócesis, yo creo que también ver un obispo que trataba de ser también muy cercano, que cumplía con presbiterio, que nos invitaba pues siempre a participar en los momentos de integración entre los sacerdotes, como eran los ejercicios espirituales, los retiros, las semanas de formación, entonces pues yo creo que sí deja un gran legado este obispo, como todos los anteriores también, y sí efectivamente pues tenemos que también, pues el ejemplo es nuestro señor Jesucristo, que lo obediente hasta la cruz, y también pues tenemos que ver en la figura de nuestro pastor también, pues la figura de autoridad a la que tenemos que ser obedientes, y ver también en ello a Cristo, que es algo también de lo que prometimos como sacerdotes, la obediencia, como ya lo dices, así es que pues sí, aunque también a decir verdad, la obediencia cuesta, o sea no es sencillo para todos, para todos, para los hijos ser obedientes a sus padres, para los trabajadores, incluso para quien tiene... todos, todos aunque seamos autoridad tenemos que ser obedientes a alguien, le debemos obediencia a alguien.
Eugenio Amézquita Velasco:
Padre, otra de las cosas, perdón, otra de las cosas que los laicos, porque lo estuvimos viendo, fue una constante, obviamente cumpliendo ciertos tiempos, dijéramos rotaciones, es decir, hace muchos años veíamos que había párrocos que duraban hasta 40, hasta que se morían, les daban el nombramiento y terminaban su vida haciendo párrocos, o las cabezas de ese lugar donde eran nombrados, ahora estamos observando que hay rotación, es decir, hay plazos, me pongo un ejemplo, usted va a estar tres años en tal lugar, y si se está haciendo bien el trabajo continuará, o si se le necesita en otro lado, se le va a cambiar, o se le va donde se necesite, me pareció ver en don en don víctor una actitud así, es mi apreciación personal, es lo que yo estoy observando, pero usted como sacerdote que está de aquel lado del otro lado del teléfono y el otro lado de este estado de vida, me da la impresión de que eso estaba sucediendo, ¿Estoy en lo correcto o es una simple figuración mía?
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Algo de los ejes de nuestro obispo, de sus maneras de proceder en cambios muy tempranos, no tempranos sino periódicos, él quería que hubiera exactamente esta rotación de sacerdotes, él llegó a expresar cinco años y cambió, cinco años, tal vez algunos sacerdotes les dejó más tiempo por alguna razón, pero la idea era esa, no echamos tantas raíces, no es que tampoco la gente como que se acostumbrara tanto a un sacerdote que eran buenos los cambios, y se vio hacia cambios del obispo.
Eugenio Amézquita Velasco:
Me viene a la mente algo que he escuchado, lo he visto, lo he escuchado, ya usted me dirá si es nada más una mera apreciación mía o es un reflejo de una realidad, pero a veces la larga permanencia de un sacerdote cuando por necesidades del servicio pastoral requería ser cambiado, a veces la gente reaccionamos de una manera torpe, olvidándonos que también somos parte de la iglesia y que también tenemos que obedecer, como usted muy atinadamente lo acaba de decir hace unos minutos, y entonces se dan ahí unas revueltas de "que no se lleven al padre" y se dan manifestaciones afuera del obispado y gritos y sombrerazos y jaloneos y lloriqueos que pues se entiende el sentimiento humano, pero volvemos otra vez a la obediencia y luego a veces pues también la parte humana sacerdotal, pues también a veces se deja querer y se hace para atrás y dice que los que están adelante se vayan para adelante y empujen al que está hasta mero adelante, cositas de ese tipo, cree usted que estas acciones que don Víctor tomó precisamente buscaban evitar este tipo de jaloneos, este tipo de espectáculos o de shows, no sé cómo se le puede llamar, que definitivamente eso no es la iglesia.
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Yo creo que también es comprensible, como tú lo dijiste, está la parte humana, tanto el sacerdote como la gente, entonces la gente se acostumbra, se encariña cuando hay un sacerdote cercano, cuando tiene buenas actitudes, cuando es servicial, es natural, es natural, lo llegan a sentir eso, como un amigo, como un padre, como un hermano, entonces claro, pues les duele que de un momento a otro también los puedan cambiar, entonces es explicable, entendible, es comprensible a veces que la gente reaccione de esta manera, también está la otra, la contraparte, que también se tienen que saber ser obedientes y entender que en la iglesia hay cambios y que se tienen que renovar las cosas, entonces yo creo que también es eso, el obispo leía eso, era un ejercicio también de obediencia, como ya lo dijimos, el que hiciera cambios, yo creo que en este periodo, en este tiempo que nuestro obispo dirigió, yo creo que hubo pocas reticencias de sacerdotes, yo creo que la mayoría, yo quiero creer que fueron obedientes, obedientes a los cambios, a las sugerencias, a las directrices del obispo, yo creo que hemos crecido, que crecimos como diócesis también.
Eugenio Amézquita Velasco:
Creo que acaba usted de tocar el parte medular, después de 50 años la diócesis ya empieza a mostrar crecimiento y madurez.
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Sí, así es, hay signos de mayor unidad en la diócesis, hay signos que los sacerdotes se reúnen, hay más reuniones, convivencia, que hay signos sinceros de hermandad, yo creo que también, y también el aumento de vocaciones, porque la diócesis de Celaya es una diócesis rica en vocaciones, a diferencia de otras dioses, yo creo que es una diosa privilegiada en ese sentido, porque tiene muchos sacerdotes. Y jóvenes. Y por ordenarse, claro, es una diócesis joven con sacerdotes, en su mayoría los sacerdotes son jóvenes, otras diócesis tienen ya sacerdotes ancianos, pocos sacerdotes, y pues también eso es gracias a la feligresía, también es gracias a que tenemos todavía en el Bajío, en un bastión de fe, tenemos en el Bajío una gran riqueza en tradiciones, en cultura, en sentido religioso, en catolicidad, yo creo que también es a consecuencia de eso. Y agradecerle a Dios, agradecerle a Dios todo, también la presencia de todos los obispos, y de este obispo que también lo sentimos muy nuestro, yo creo que siempre lo vamos a sentir, porque es de Guanajuato, y nos ha dejado un gran ejemplo.
Eugenio Amézquita Velasco:
Pues digo, insisto, no sería, no atrevido, pero sería muy adelantado decir qué deberá de hacer el próximo obispo, porque todavía no sabemos quién es, pero creo que el reto son los jóvenes, uno de ellos, el principal, los jóvenes, ¿estás de acuerdo conmigo?, que ese sería uno de los principales retos, lograr que los jóvenes regresen, regresen a la iglesia, actualmente muchos de ellos, y vaya que hay preocupación no solamente de la iglesia, en el nivel educativo, vaya este control del celular, vaya este control de los móviles, que en algunos casos no les están permitiendo estudiar, y que pues obviamente para las cuestiones de Dios también, pues han creado posiblemente en algunos casos un Dios en el celular, no sé padre, ¿cree usted que ahí está el reto?, no para el que venga, para cualquiera, obispo, los jóvenes.
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Pues creo que sí, creo que es uno de los retos, pues en el plan diocesano pastoral, la diócesis, el obispo, los pastores, vieron que la prioridad, la línea de acción, que nuestro actuar tenía que girar en torno a ser una iglesia más misionera, y dentro de esa postura, de esa actitud misionera, y de formación permanente, pues era precisamente atender la familia, y dentro de la familia de los jóvenes, porque también tenemos que ver el contexto en que se desenvuelven los jóvenes, y pues todo joven tiene una familia, aunque sean abuelos, tíos, y entonces tenemos que llegar a la familia para poder atender a los jóvenes. Yo también comparto contigo esta necesidad, comparto contigo este sentir, este reto pastoral, que es la atención a los jóvenes, porque efectivamente son pocos los jóvenes que hoy participan, creo que la pastoral juvenil no es que no se haga, creo que debería ser una pastoral más activa, y también tenemos ese gran reto que son el mundo mediático, y especialmente el celular, que también está llevando a muchos jóvenes a aislarse a la confesión, a estar como dependientes, enchufados mentalmente con el celular, efectivamente.
Eugenio Amézquita Velasco:
A las inteligencias artificiales, que a veces andan supliendo lo presencial, hasta la confesión la andan queriendo, yo creo, yo no quiero dar ideas, pero los consejos, digo definitivamente despersonalizados, yo creo que hay muchos peligros para los jóvenes.
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Así es.
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno pues padre, yo le agradezco esta entrevista, la verdad es que siempre es un privilegio platicar con un hombre que, pues ya tiene, ¿Cuántos años tiene de sacerdote, padre, ya usted?
Padre Gabriel Zamudio Tinoco:
Ya más de, un poquito más de 30. ¿Ya sea más?
Eugenio Amézquita Velasco:
No hombre, usted ya tiene muchísima experiencia y carisma. Le agradezco, le agradezco padre, soy Eugenio Amézquita Velasco, en Guanajuato Desconocido y Metro News
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