Eugenio Amézquita Velasco
Ante el reciente nombramiento emitido por la Santa Sede que designa a Don Víctor Alejandro como nuevo obispo de Querétaro, la comunidad eclesiástica y el Seminario Diocesano de Celaya han manifestado una postura de fe, gratitud y profunda disposición institucional frente a este trascendental relevo pastoral.
En entrevista exclusiva para Guanajuato Desconocido y Metro News, el padre rector del Seminario Diocesano de Celaya, Gilberto Rico Gómez, analizó el impacto de esta transición y el legado episcopal dejado por Don Víctor a lo largo de cinco años de labor al frente de esta diócesis guanajuatense. Durante su gestión, el obispo consolidó un semillero vocacional significativo, destacándose la ordenación de aproximadamente 20 nuevos sacerdotes, con un ritmo constante de cuatro presbíteros por año.
Un acto de providencia y continuidad en el Bajío
El presbítero calificó el nombramiento episcopal como un acto de la providencia divina que guía el rumbo de la Iglesia católica. Asimismo, destacó que el traslado hacia la Diócesis de Querétaro —jurisdicción perteneciente a la misma provincia eclesiástica del Bajío— representa una continuidad en los trabajos de evangelización bajo un entorno cultural y social afín.
“Nos implica también, por supuesto, quedarnos huérfanos un ratito hasta que el Santo Padre nombre obispo, pero lo tenemos en nuestras oraciones para el desempeño de su nuevo ministerio”, expresó el rector, al tiempo que reconoció la cercanía, las visitas pastorales constantes y el interés genuino que el jerarca mostró por las comunidades parroquiales y los futuros sacerdotes de la región.
El valor de la obediencia y la disciplina eclesiástica
Abordando el tema de la disciplina y el orden canónico, el padre Rico Gómez reflexionó sobre el testimonio de congruencia ofrecido por Don Víctor Alejandro al acatar la disposición directa del Santo Papa. Recordando menciones previas donde se reconoció públicamente la obediencia sacerdotal, el formador subrayó que el ministerio presbiteral y episcopal se fundamenta en el servicio incondicional a la Iglesia universal y en el seguimiento estricto de la voluntad divina.
Bajo esta misma óptica, el rector del seminario señaló que la grey católica y los futuros ministros deben afrontar la transición fundamentados en la promesa de obediencia a los pastores legítimos y en el compromiso espiritual constante con la institución.
Proceso canónico y la espera de la Sede Vacante
Respecto a la dinámica administrativa y jurídica que impera tras el anuncio pontificio, el padre Gilberto aclaró que Don Víctor Alejandro continúa legal y pastoralmente como obispo de Celaya hasta el momento en que tome posesión formal de su nueva encomienda en Querétaro.
Será posterior a dicho acto cuando se declare oficialmente la sede vacante en la diócesis celayense, dando inicio a un periodo litúrgico de oración y expectación comunitario. La designación del nuevo pastor no responde a criterios democráticos ni de mayorías de carácter político o partidista, recalcó el presbítero, sino a un discernimiento espiritual guiado por el Espíritu Santo mediante los instrumentos eclesiásticos establecidos, tales como la Nunciatura Apostólica y el Dicasterio de los Obispos, garantizando así la sucesión y la tradición apostólica.
Campaña de oración y gratitud institucional
Hacia el final de su intervención, la autoridad eclesiástica hizo un llamado a la comunidad de fieles —tanto laicos como consagrados— para iniciar una intensa campaña de oración comunitaria, pidiendo por el discernimiento en la elección del futuro obispo que guiará los destinos de la diócesis.
Finalmente, la Iglesia local reiteró su reconocimiento institucional al obispo Don Víctor Alejandro por su quinquenio de servicio episcopal en favor del desarrollo diocesano y del fortalecimiento del Seminario Diocesano de Celaya, encomendando su nueva misión pastoral en tierras queretanas y abriendo los brazos a los futuros planes providenciales para la grey celayense.
Transcripción de la entrevista al Pbro. Gilberto Rico Gómez, rector del Seminario Diocesano de Celaya
Eugenio Amézquita Velasco:
Pues ahora tengo en la línea telefónica al padre rector del Seminario Diocesano de Celaya, el padre Gilberto Rico Gómez. Pues sí, como dice él, primera noticia de este cambio del obispo por decisión, obviamente, de la Santa Sede.
Padre, estaba haciendo yo cuentas y más o menos en el tiempo que estuvo don Víctor Alejandro, estamos hablando alrededor de 20 sacerdotes, unos cuatro por año en promedio ordenados por él. Y bueno, pues ahora la Santa Sede decide que sea el obispo de Querétaro.
¿Qué representa, padre, para el seminario que el padre, la cabeza del seminario, reciba esta bendición, porque no se le puede llamar de otra forma esta bendición de ser nombrado obispo de Querétaro dentro de la misma provincia eclesiástica del Bajío? Es decir, no se va de la provincia, aquí sigue con nosotros, ya no como nuestro obispo. ¿Qué representa, padre? Gracias.
Padre Gilberto Rico Gómez:
Sí, pues es un cambio muy importante y, claro, se ve como un acto de la providencia de Dios que va guiando a su iglesia de esta manera. Y para nosotros sí implica también, por supuesto, quedarnos huérfanos un ratito, ¿verdad?, hasta que el Santo Padre nombre obispo.
Y, por supuesto, aquí lo tenemos en nuestras oraciones para aquel desempeño de su nuevo ministerio que tiene ahora encomendado y, pues, la iglesia camina, sigue. Y efectivamente, pues yo creo que el estar en un ambiente más o menos parecido, el Bajío, pues habla un poquito también de esta disposición que tiene, ¿verdad?, para seguir adelante en la obra de la evangelización.
Y pues para nosotros es eso, ¿no? O sea, alguien que pues nos estuvo cercano, estuvo con nosotros, nos visitaba frecuentemente y, pues claro, también se le va a extrañar.
Eugenio Amézquita Velasco:
Una de las cosas que yo recuerdo de don Víctor, que por cierto creo que fue en un aniversario sacerdotal de usted, una de las cosas que públicamente reconoció —digo, lo digo porque lo tenemos en video, no es platicado— es haber reconocido a un sacerdote obediente que se llama Gilberto Rico Gómez.
Así lo, así lo él lo dijo, no, no, no estoy inventando. Este acto de él ahora acatar lo que la Santa Sede le está pidiendo, o más bien le está ordenando, no pide, está ordenando que se tiene, se tiene que cambiar a Querétaro, ¿cree usted que ese es el ejemplo?
Y se lo pregunto a un formador, como lo es usted, que todo joven seminarista debe aprender que ya cuando esté en el ejercicio del ministerio tiene que ser sumiso y obediente a la iglesia.
Padre Gilberto Rico Gómez:
Así es, profesor. De hecho, pues siempre nos ordenamos, por supuesto, sacerdotes, pero siempre para el servicio de la iglesia y siempre en ordenación y, sobre todo, en obediencia, pues con los pastores, ¿verdad?, en este caso los que son obispos, pues al Santo Padre, ¿verdad?, que va designando, va acomodando y, sí, pues él ha, de alguna manera, ha dado este testimonio, ¿verdad?, de ser una persona que, obediente al Santo Padre, hace caso a su petición y, por supuesto, se dispone a servir en esta nueva diócesis.
Eugenio Amézquita Velasco:
¿Cree usted entonces que la actitud para con el nuevo obispo que Dios tenga, que el Espíritu Santo tenga por indica por órdenes del Papa para Celaya, tiene que ser visto precisamente con esa misma pregunta que les hace el obispo a la hora de la ordenación: "Prometes obediencia mía y a mis sucesores"?
¿Cree que esa es la primera actitud que se debe de tener para con el nuevo obispo, y no solamente el sacerdote, me refiero de toda la grey católica, de todos los bautizados? ¿Cree que eso es muy importante, que el que obedece no se equivoca, este, y y Cristo una y otra vez, este, hacer la voluntad del Padre, no mi propia voluntad?
Si quieres no ser discípulo, abandona, abandónate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme. Esa es la actitud que tenemos que tener presente en el momento de tener a nuestro nuevo obispo, padre?
Padre Gilberto Rico Gómez:
Efectivamente, y pues tenemos que empezar una campaña de oración, ¿verdad?, porque nos llena de alegría, por supuesto, que ya haya una nueva encomienda al obispo, ¿no?, pero ahora nos queda también la pregunta, ¿verdad?, ¿quién viene para acá, no?
Y efectivamente, yo creo que ya prepararnos desde ahora con la oración, pedir un buen pastor, por supuesto, y vivir en obediencia, ¿no?, a quien llegue, quien sea, pues, por supuesto, será nuestro nuevo padre, nuestro nuevo pastor.
Y esa es una actitud que debemos tener constante, ¿no? El obispo, claro, sirve a su grey y la grey también está al pendiente, pues, de las palabras de su pastor, con esas hermosas imágenes pues que la Sagrada Escritura nos hace pensar precisamente en este ministerio episcopal, ¿verdad?
Las ovejas con su pastor y, por supuesto, el pastor que está al pendiente, cuidando de su rebaño, ¿verdad?, como ahora lo ha hecho en estas visitas pastorales que ha tenido en las parroquias, se ha mostrado cercano y, por supuesto, interesado en que las cosas vayan bien.
Eugenio Amézquita Velasco:
Finalmente, padre, bueno, nosotros como pueblo, este, que a veces no estamos tan empapados de las cosas de Dios ni ni la dinámica del derecho canónico, ni de lo, pues, lo que se debe de seguir.
A veces aplicamos los mismos criterios electorales, ¿no?, políticos, partidistas en las cuestiones de la iglesia, ¿no? Ahora, ¿quién es el bueno, este, el tapado? O sea, pues son las términos, ¿no?, que Juan Pueblo, nosotros, utilizamos cuando sucede, este, un cambio en algún nivel de autoridad, en este caso, bueno, la iglesia.
Estos criterios no son aplicables aquí, ¿verdad? O sea, más, este, aquí, aquí es la fe. ¿Qué debe de participar aquí? Y hablábamos pues de la, como las vírgenes prudentes que están con la vela encendida, en oración y esperando. Pero, pero ¿qué criterios son aquí?, este, ¿qué es lo que, qué es lo que debemos de esperar y y más bien qué es lo que nos debemos de preguntar y qué es lo que también nos tenemos que responder, padre?
Padre Gilberto Rico Gómez:
Claro, sí. Bueno, primero tener en cuenta que el señor obispo sigue siendo nuestro obispo de Celaya, aunque esté electo para Querétaro, hasta que toma posesión de su nueva diócesis.
En ese sentido, por supuesto, pues pertenecemos todavía a su grey y tenemos que pedir por él. Y una vez que él ya toma posesión, es cuando se declara la sede vacante, ¿verdad? Y es cuando estaremos en espera del nuevo obispo, ¿verdad?
Entonces, ya haremos unas peticiones especiales precisamente para quien venga y todo. Y, por supuesto, para nosotros no es algo que, vamos a decir, este, sea algo como de mayoriteo, de democracia, ¿no?, sino confiar que es el Espíritu Santo el que va guiando a su iglesia a través de los instrumentos, por supuesto, también humanos, ¿no?, la nunciatura apostólica, el dicasterio de los obispos, en fin, todo esto que está muy muy organizado porque se tiene que garantizar precisamente la tradición apostólica, ¿no?
Eugenio Amézquita Velasco:
Claro. Pues no sé si algo más quiera agregar, este, padre Gilito, ¿algo más quiera agregar?
Padre Gilberto Rico Gómez:
No, pues solamente el agradecimiento por este servicio episcopal que ha realizado durante 5 años a favor de esta diócesis, de nuestro seminario y, por supuesto, con esta actitud también de ser estos fieles que estamos al pendiente, ¿verdad?, siendo sacerdotes o laicos, pues todos somos fieles miembros de esta diócesis y pues encomendarnos mutuamente, ¿verdad?, al nuevo obispo de Querétaro y también, Dios mediante, al nuevo obispo de Celaya.
Eugenio Amézquita Velasco:
Gracias, padre.
Padre Gilberto Rico Gómez:
Muchas gracias, profesor.
Eugenio Amézquita Velasco:
Gracias. Soy Eugenio Amézquita, y esto es Guanajuato Desconocido y Metro News
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