Chispitas de lenguaje: Redacción en el sector Público

Guanajuato Desconocido
0


No es lo mismo decir algo a cómo se dice. En el estilo se asienta el éxito de un texto. Su eficacia no solo está en la claridad, la precisión y la brevedad (atributos de la redacción moderna). También se halla tanto en el orden expositivo como en el equilibrio adecuado entre el vocablo de uso común y el significado preciso. Redactar —del latín redigiere, que implica orden o redirigir algo— es un arte que obliga organización mental y habilidades expresivas para que un texto no solo se comprenda, también se disfrute. 

No es suficiente con enunciar algo. La muestra está en los cientos de oficios que emiten en el sector Público de los tres ámbitos de competencia (municipal, estatal y federal). La mayoría son incomprensibles para la población promedio. No solo por los términos —jurídico-administrativos—, sino porque la forma en que se expone es en extremo complicada para el ciudadano común (al que están obligados a servir). Son documentos que se padecen.

Los actos de autoridad, aunque se enuncien, parecerían ocultos entre tantos vericuetos. Entre referencias de artículos de ley, ausencia de una puntuación eficaz, desorden, redundancias y vocablos obsoletos (arcaísmos), parecen servir no a la sociedad, sino a los coyotes. Estos son los beneficiarios. Como el ciudadano común desconoce los procedimientos jurídicos y administrativos, el litigante sin escrúpulos suele ser la figura imprescindible entre autoridad y ciudadano. 

Conocedor del estilo ampuloso del sector Público al redactar, el abogado (gestor ante la autoridad) puede –a conveniencia– prolongar o complicar los pasos que debe dar el ciudadano ante las autoridades (Kafka, El Proceso) para su beneficio económico. El Derecho Penal es el más evidente de los ámbitos jurídicos en este padecimiento. 

Para lograr un estilo claro, preciso y breve es necesario contar con habilidades de organización (mental, por supuesto). Y la forma de evitar conseguir esas capacidades está en lo que popularmente llaman machotes (vocablo que viene del náhuatl y que en nada se relaciona con el aumentativo de macho). En todos los lugares donde escribir documentos es obligación (sector Público y escuela), quienes ejercen el poder o la toma de decisiones obliga a sus subordinados o estudiantes a recurrir a formatos (plantillas, esqueletos, formularios o como se les conozca). 

Como son textos preelaborados y autorizados por el jefe, el redactor ya no requiere de desarrollar la habilidad organizativa del texto. Simplemente, rellena los datos faltantes y eso es todo. 
No aseguro con mi exposición que sean innecesarios todos los formularios. En algunos procedimientos son indispensables y muy útiles. Nada más alejado en mí que una postura maniquea. 

Lo que busco señalar es que desde los primeros años escolares y hasta el desempeño laboral en el sector Público como adulto, en la mayoría de los integrantes de la burocracia no se propicia la creatividad en la redacción. 

En virtud del dinamismo social, la redacción en el sector Público debería caracterizarse por la eficiencia. Su ausencia provoca, no solo lentitud en los procesos administrativos, también enormes costos que, como nación, deberíamos evitar. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

Publicar un comentario

0 Comentarios

Publicar un comentario (0)

#buttons=(Ok, Go it!) #days=(20)

Este sitio web emplea cookies con el fin de optimizar tu experiencia de navegación.. Revisa Ahora
Ok, Go it!