Eugenio Amézquita Velasco
-La Diócesis de Celaya abre su primera causa de canonización con los hermanos Sierra Vera, laicos mártires que murieron por su fe en Dios.
-El padre Josef Sciberrás destaca que el martirio es un vinculo de amistad con Dios y servicio mutuo sellado con la entrega de la propia vida.
-Los hermanos Sierra rechazaron salvarse para permanecer fieles al padre Nieves demostrando una lealtad que trasciende el miedo humano.
-El martirio sucede en un contexto de persecución de parte del Gobierno Federal de la época, donde los protagonistas deciden no retroceder y abrazar su destino con esperanza.
-Uno de los hermanos murió de un infarto por el espanto natural a la muerte pero fue rematado con el tiro de gracia por sus verdugos.
-La frase nos vemos en el cielo dicha por los laicos es un acto solemne de fe en la resurrección de los muertos y la vida futura.
-El beato Elías del Socorro Nieves, pidió morir al ultimo para asegurar la absolución sacramental de sus fieles compañeros laicos.
-El padre Nieves mostro la cara misericordiosa de la Iglesia al perdonar y bendecir a quienes estaban a punto de quitarle la vida.
-La causa de los Sierra reivindica la vocación a la santidad de los laicos que son la gran mayoría y la fuerza viva de la Iglesia.
-Ser mártir significa ser testigo y esta llamada es para todos los bautizados sin distinción de jerarquías o ministerios religiosos.
-Los hermanos Sierra representan a la gente de a pie que desde el medio rural santifico su existencia mediante el compromiso fiel.
-El postulador Sciberrás afirma que el martirio no es algo del pasado pues miles de cristianos sufren persecución en el mundo actual.
-El sacrificio de derramar sangre por Cristo produce amor y frutos de conversión en toda la región de Guanajuato y mas allá de ella.
-La santidad es posible para cualquiera incluso para un cortazarense de la Cañada que decide seguir a Cristo cargando con su cruz.
-Los santos son compañeros de camino que nos invitan a preguntarnos por que ellos si pudieron alcanzar la gloria y nosotros no.
-La Iglesia siempre esta al pendiente de sus hijos en el instante culminante de la muerte ofreciendo consuelo y auxilio espiritual.
-El testimonio de los hermanos Sierra no tiene fronteras ni tiempo y sirve de luz para las familias que hoy llevan su misma sangre.
-El martirio blanco es aquel que se vive en las enfermedades y problemas diarios abrazando la cruz desde una perspectiva de fe real.
-Una madre que prefiere dar la vida a su hijo antes que abortar es un ejemplo moderno de testigo de la fe y sacrificio de amor puro.
-El perdón del padre Nieves a sus ejecutores es un acto que solo puede comprenderse bajo la luz del amor divino que todo lo restaura.
-La diócesis de Celaya busca revitalizar su fe a través de este proceso que pone como modelo a hombres sencillos y comprometidos.
-El obispo de Celaya brinda todo su apoyo a esta causa histórica que celebra la herencia espiritual de los mártires de Cortazar.
-Los laicos tienen la misión de santificar la sociedad desde dentro llegando a lugares donde el sacerdote no siempre puede estar.
-El inicio de esta causa en dos mil veintiseis es una gran bendición que invita a redescubrir el valor del bautismo y la misión.
-La bendición final del padre Sciberras pide por quienes hoy pasan momentos de sacrificio por enfermedades o problemas de vida.
La historia de la fe en Guanajuato se escribe con trazos de eternidad y el eco de una frase que desafía a la muerte: Nos vemos en el cielo. En un acto de profunda solemnidad y justicia histórica, la Diócesis de Celaya inicia un camino de esperanza al abrir la causa de beatificación y canonización de los hermanos Sierra, mártires de Cortazar, quienes junto al beato Fray Elías del Socorro Nieves, sellaron su compromiso cristiano con el derramamiento de su propia sangre. Este proceso, liderado por el postulador de origen maltés, Padre Josef Sciberrás, no solo es una noticia eclesiástica; es la reivindicación de los laicos, de la tropa de la Iglesia, de los hombres de a pie que encuentran en el servicio del altar y la cercanía con su pastor el camino más corto hacia la santidad.
La conexión entre estos dos laicos cortazarenses y su párroco agustiniano no fue una casualidad del destino, sino un vínculo de años de amistad, de servicio mutuo y de una vida compartida en la liturgia y la asistencia cotidiana en la parroquia de Cañada de Caracheo.
En aquel contexto de persecución cristera, donde el Gobierno Federal mostraba una actitud anticlerical y antieclesial, los hermanos Sierra tuvieron la oportunidad humana de retroceder y regresar con sus familias. Sin embargo, decidieron por libre elección abrazar la muerte y acompañar hasta el final al padre Nieves, quien fuera su animador en la fe.
El martirio de los Sierra está marcado por detalles de una humanidad desgarradora y una fe inquebrantable. Uno de ellos, víctima del espanto y la fragilidad de nuestra naturaleza, murió de un infarto antes de los disparos, recibiendo aun así el tiro de gracia. El otro, firme en su esperanza, pronunció las palabras que hoy resuenan como un dogma de vida: Nos vemos en el cielo.
Ante esto, el Padre Nieves, en un acto supremo de misericordia y como ministro de la reconciliación, pidió a los verdugos ser el último en morir para poder otorgar la absolución a sus hijos espirituales. En un gesto que solo se entiende desde la perspectiva sobrenatural, el párroco perdonó a sus ejecutores, les dio su bendición e incluso les regaló su reloj, transformando una ejecución en un sacrificio fructífero.
Este proceso es histórico para Celaya por ser su primera causa de beatificación y por estar protagonizada por laicos. Nos recuerda que la santidad no es un privilegio reservado para quienes visten el hábito o el clériman, sino una vocación universal.
Los hermanos Sierra, hombres del medio rural cuyas raíces y sangre siguen presentes en las familias de Cañada de Caracheo, son el espejo donde cada cristiano debe mirarse. Su martirio no es una reliquia del pasado; en pleno 2026, la persecución formal e informal sigue vigente, y el llamado a ser testigos de la fe —significado original de la palabra mártir— es una tarea cotidiana. Sea a través del sacrificio extremo o de los pequeños martirios diarios de la enfermedad y las penas familiares, la vida de estos hermanos nos invita a levantar la mirada y comprender que, más allá de la realidad visible, hay un Dios que nos espera con los brazos abiertos.
La transcripción de la entrevista completa a Fray Josef Sciberrás OSA, postulador de la causa ante la Santa Sede
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, pues buenas tardes buenas noches o buenos días al público que nos sigue a través de las diferentes redes sociales de los diferentes medios o que van a ver esta entrevista y también con la diócesis de Celaya a quien agradecemos al padre Samuel Damián al señor cura de la parroquia al padre Adolfo aquí en la parroquia de Cañada de Caracheo y tengo el placer de presentarles nada más y nada menos a quien va a llevar la causa de los hermanos Sierra los mártires de Cortazar. Estoy con el padre Josef Joseph Sciberrás quien es de origen maltés es enviado directamente por la Santa Sede por las autoridades eclesiásticas para llevar esta postulación.
Él es de origen maltés, de la isla de Malta y pues ha llevado estuvo ocupando también el fue postulador general a nivel mundial de muchas causas de muchos hermanos agustinianos. Pero en este caso quisiera preguntarle padre no podemos hablar primero de los hermanos Sierra si no hablamos primero del padre Nieves el padre que su nombre de bautismo Mateo Elías verdad y que todos lo conocemos como Fray Elías del Socorro Nieves, fraile agustiniano que fue párroco aquí en Cañada de Caracheo que es donde estamos. ¿Cómo se da esta conexión padre qué nos puede compartir de de lo que de estos dos laicos que se conectan con un párroco de origen agustiniano qué nos puede compartir esto padre?
Padre Josef Sciberrás:
Gracias por esta entrevista este momento de compartir más que otro. Entre los hermanos Sierra y el beato Elías hay un vínculo especial un vínculo que se selló con la entrega de la vida con el derramar la sangre pero es un vínculo que lleva años años de amistad de cercanía de servicio mutuo de conocerse como personas como sacerdote aquí en su ministerio una parroquia que en aquel entonces estaba hermanos a la orden de San Agustín y ellos que seguro eran activos en la vida cristiana participaban en la liturgia estaban cercanos y entonces entre el padre y los hermanos había esta este vínculo de amistad que va a llegar a un punto muy importante en la vida de los tres o sea entregar la propia vida y dar este gran testimonio derramando la propia sangre en una circunstancia de persecución.
Porque tenemos que recordar que hablando de martirio cada martirio se evoluciona o sea sucede dentro de un contexto de persecución. Y entonces en aquel momento con muchísimas dificultades con un momento tan complicado en la sociedad y en la iglesia de aquel entonces ellos pasan experimentan esta fase en la propia vida y este vínculo de una vida compartida llega un momento diría yo solemne. O sea el decidir de estar juntos hasta el final.
Ellos que tenían la posibilidad de retroceder o de continuar con su propia vida regresar a su propia familia pero no decidieron de estar con el padre. El padre que fue pastor el padre que fue animador a nivel de fe de ellos y de la comunidad cristiana aquí ellos deciden continuar el camino hasta el final con él. Entonces es un vínculo que empieza a nivel humano de amistad pero llega a un momento de más intimidad sellado por la sangre derramada.
Eugenio Amézquita Velasco:
Para que nuestro público capte esta unidad para que la podamos entender más. Habemos muchos laicos que hemos tenido como pues un servidor y otros más el placer y el gusto de ser acólitos de ser sacristanes de ser quienes acomoden las sillas quien ayuden a limpieza del templo que le dé de comer al padre o que lo asistan. Y bueno se hace un vínculo de mucha amistad de mucho afecto de mucha fraternidad de familiaridad en el buen sentido con el sacerdote. Pero que llegue el momento en que le digan te vas a morir con él y te van a matar. Creo que eso ya es otro tono de voz.
Y yo le comentaba al padre que aquí en México habemos muchos mexicanos o hay muchos mexicanos que saben lo que es tener enfrente un arma de fuego y saben lo que es la amenaza de un arma de fuego y saben lo que ha sido perder un familiar por nada. Yo creo que el hecho en el momento de que ellos se están dando cuenta que van a morir es más uno de ellos es tanto el espanto el miedo porque son humanos muere de un infarto y todavía le dan el tiro de gracia según la historia a la que yo he tenido acceso y el otro hermano sí recibe los disparos pero hay un detalle que ese sí no lo sabía yo y que ahorita el padre me lo confirmará. Antes de sufrir este martirio este sacrificio le dicen al Padre Nieves nos vamos a ver en el cielo. Nos vemos en el cielo. Yo le decía fuera de cuadro al Padre eso es un acto de fe. Es decir creo en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro. Amén. ¿
Qué se puede pensar de dos laicos padre porque son laicos así como tú y yo que me estás escuchando no son religiosos ni sacerdotes son dos laicos qué se puede pensar de dos laicos que están hablando de esta manera y se lo están diciendo a su párroco y ya después el párroco les dice sí no se preocupen hijos ahí nos vamos a ver confirma lo que están ellos diciendo qué podemos sacar de este detalle de dos laicos padre que estén diciendo esto dos cortazarenses?
Padre Josef Sciberrás:
Sí usted tiene razón es un acto de fe y yo quiero también añadir es un acto de esperanza. Hemos justo cerrado el año jubilar el jubileo de la esperanza donde hemos hablado mucho hemos reflexionado sobre la esperanza pero al final nuestra esperanza que nace desde la fe y se manifiesta desde el amor es que más allá de la muerte hay algo hay el Padre que nos espera y que nos espera con sus brazos abiertos el padre que es amor. Entonces lo que usted está diciendo es verdad. Es un acto solemne. Por eso yo dije que es un momento muy solemne porque hay que pensar un poco decidir y decir yo lo quiero y lo hago y voy a abrazar la muerte que nos va a tocar en un modo u otro nos va a tocar a todos pero decidir porque lo sabes que es tu destino es lo que va a pasar en unos minutos eso es otra cosa es otro nivel. Y eso se puede solamente entender desde el punto de vista de fe.
Por eso los mártires son una como una contradicción porque todos nosotros somos pegados a la vida queremos vivir y hasta el último no queremos continuar a vivir. Pero desde el punto de vista de la fe con mucha esperanza y por haber recibido antes el amor de Dios porque sin recibir el amor de Dios todo esto no se entiende entonces llega el momento solemne porque estás amenazado por un perseguidor y uno dice y ahí hay este diálogo muy lindo entre los tres que deciden de abrazar la muerte hacer el sacrificio extremo derramar la propia sangre porque saben que derramar la sangre por Cristo no es un acto estéril pero es un acto muy fructífero. Es un acto que produce y produce amor. Y esto lo podemos ver aquí en la cañada pero también en toda la región lo que produce el testimonio del beato Elías lo que produce el testimonio de tantos mártires ya beatificados y canonizados.
Y abrir la causa de los hermanos Sierra es bajo hay que verlo bajo esta luz la luz de la fe porque el martirio se entiende solamente desde la perspectiva de la fe con la esperanza que nos atrae porque la esperanza también a nivel humano si no tenemos esperanza pues la vida sería más difícil a nivel metafísico o a nivel sobrenatural tener esperanza es tener la mirada hacia allá que la realidad no es lo que veo que hay más y el más es Dios.
Eugenio Amézquita Velasco:
Hay un momento en este instante máximo culminante de este sacrificio de esta ejecución porque no es otra cosa más que una ejecución este asesinato que el Padre Nieves antes de que se dé el hecho presenta algo que es un signo de lo que es la iglesia la misericordia porque les da la absolución y creo que la Eucaristía no sé si fueron estos dos sacramentos o sea pero ahí están los sacramentos presentes para ayudar mostrar la misericordia de Dios.
Creo que esto también es muy importante o sea la iglesia siempre está al pendiente de sus hijos en todo momento y más en el último instante en este momento de una muerte tan honrosa como la del martirio. Se dice fácil pero ya vivirlo es otra cosa. Creo que también ahí hay un papel importante en la iglesia en la persona del Padre Nieves.
Padre Josef Sciberrás:
Sí pues el padre Nieves es un ministro de la reconciliación un ministro un pastor que claro es propio de su vocación como presbítero enseñar la cara misericordiosa de Dios. Y sabemos que porque gracias a Dios tenemos mucha información en el proceso del Padre Nieves tenemos mucha información de lo que aconteció. Tenemos el testimonio del ejecutor mismo quien dio la orden entonces hay mucha información gracias a Dios.
Y cuando sabían lo que va a pasar el Padre Nieves pide una sola cosa al perseguidor o sea que son ellos los primeros que van a morir porque así él puede dar la absolución antes de morir y eso fue concedido y de hecho eso es una parte de esta misericordia que un pastor muestra a su pueblo al pueblo que fue entregado para su custodia que le fue confiado. Y también otra cara de la misericordia es el acto de perdón del Padre Nieves hacia el perseguidor mismo dando la bendición a los mismos que iban a matarlo y regalando su reloj etcétera. Entonces son actos que se pueden entender solamente desde la perspectiva de la fe. Y el martirio para nosotros hoy es un llamado para redescubrir el valor de la fe en nuestra vida.
Eugenio Amézquita Velasco:
Quiero atender un aspecto que es importante. Estamos hablando de dos hermanos son de una familia los hermanos Sierra del medio rural. Nuestro Guanajuato todavía es muy rural aunque las ciudades estén grandes. Pero usted llega y le pregunta de dónde no pues soy de la Cañada; no, soy de Mandinga... soy de Las Fuentes, que son las comunidades que están aquí cercanas a Cortazar gente que mucha gente que se ha tenido que ir al norte a trabajar que ve también en los hermanos Sierra mucho de lo que se ha hecho en Cañada para el Padre Nieves el templo la iglesia son nuestros hermanos migrantes que dicen voy a mandar este al rancho.
Siempre esa es la expresión voy a mandar este al rancho para esto para lo otro para la iglesia para las fiestas. Pero son dos laicos padre. Eso es lo que me está llamando la atención porque cuando uno revisa el calendario civil los santos que se van festejando muchos de ellos han sido religiosos muchos han sido religiosas personas que de alguna forma llevan un ministerio o están consagradas al servicio de la iglesia. Los laicos somos los de a pie somos los que formamos el grueso de la iglesia eso sí es un hecho pero somos la tropa. Y ahora la iglesia está la diócesis de Celaya la iglesia está volteando a ver a dos de la tropa a ver vengan ustedes dos porque ahora les toca a ustedes. Eso se me hace muy significativo que sean laicos. ¿Qué podemos reflexionar qué me puede decir sobre esto padre?
Padre Josef Sciberrás:
Pues eso es importante en primer lugar porque nos hace redescubrir la vocación común que todos nosotros tenemos sin distinción alguna la vocación a la santidad. Eso es una vocación que no hace distinción. Todos somos llamados a ser santos. Los caminos son muy distintos pero todos somos llamados a ser santos. Y al recibir el bautismo todos nosotros estamos participando de la misma vida de Cristo. Entonces a nivel teológico somos parte de este cuerpo místico de Cristo cada uno con su propia manera con su propia actitud con sus propias limitaciones.
Entonces al ver los laicos que sean presentados como modelos de vida en este caso como modelos de entrega de vida hasta el último porque querían dar la propia vida a imitación de Cristo tiene un valor doble porque como usted está diciendo los laicos son la grandísima mayoría que forman la iglesia y ellos tienen un papel muy importante en la sociedad tienen que santificar la sociedad desde dentro porque están ahí están en todos los lugares que necesitan ser evangelizados y lugares donde el sacerdote o el religioso quizás no puede llegar o que tiene dificultad al llegar pero el laico comprometido el laico que redescubre cotidianamente su propia vocación su propia misión entonces ahí sí es una semilla de santidad. Y los laicos que llegan a la gloria de los altares es una memoria constante en la iglesia para redescubrir la vocación a la santidad.
Eugenio Amézquita Velasco:
Este sacrificio martirio de los hermanos Sierra se da en un momento muy difícil de México. Estamos hablando de la persecución cristera. El gobierno muestra una actitud anticlerical una actitud anticristiana una actitud antieclesial y se va sobre la jerarquía pero también se va encima del grueso de la iglesia es decir de los bautizados amas de casa niños.
Ahí tenemos el caso de Joselito en Michoacán. Y en este caso le tocó a Cortazar en una de sus comunidades que es Cañada de Caracheo. ¿Cree usted que esta actitud que pudiera ser considerada por el gobierno de ese momento como rebelde de estos dos laicos por andar ayudando a un padre sí también desde la óptica de la iglesia desde la óptica humana es una manifestación de la inconformidad cuando la autoridad no está siendo realmente justa no está respondiendo a la comunidad no está respetando la religiosidad no está respetando la religión los derechos que ahora hablamos de ellos porque en ese entonces todavía no había carta universal de los derechos humanos pero que había la necesidad de que se respetara la religión de las personas?
¿Cree que esa es la forma como un laico esto fue con su vida pero hay otras formas que el laico manifieste y señale como parte de la acción social esto no está bien cree usted que tiene que haber esto es una forma de manifestar no estoy de acuerdo no estás bien gobierno?
Padre Josef Sciberrás:
Claro. Y creo yo que el laico o todo cristiano no solamente tiene que decir no estoy de acuerdo eso va mal pero también ser positivo y sugerir el camino basándose en los valores del evangelio. Porque al final ser cristiano no es solamente una actitud cultural pero nos transforma desde dentro y nos hace partícipes de la misma vida de Cristo. Entonces el laico el hombre mujer niño mayor tiene esta vocación de ser signo de contradicción dentro del contexto social. Y claro nosotros podemos pensar usted ha expuesto el contexto de la persecución y uno puede caer un poco en la trampa y decir ah bueno eso es algo del pasado porque ya no existe.
Pero hay que recordar que hoy en día en muchos lugares del mundo hay muchos cristianos que están perseguidos. Estamos en el dos mil veintiséis y en varias partes del mundo todavía hay persecuciones. Con motivo del jubileo que hemos cerrado hace un par de días se ha presentado al Santo Padre una lista enorme de sacerdotes religiosos y laicos que fueron matados en contextos de persecución en varios países en el mundo desde el dos mil hasta el dos mil veinticinco. Entonces la persecución es algo real. La persecución formal o informal es algo que se hace presente en muchos contextos sociales. Entonces sería un error pensar que el martirio es algo del pasado o es algo de los primeros siglos de la iglesia.
El martirio sigue siendo una parte muy viva dentro de la iglesia. Entonces el testimonio de dos laicos en este caso los hermanos Sierra que estamos hablando de martirio pero claro tenemos que esperar el juicio final de la iglesia después del discernimiento de este proceso que vamos a empezar mañana pero desde nuestra perspectiva desde la memoria marcial que hay aquí en toda la región entonces sí es un momento muy llamativo para redescubrir nuestra vocación más profunda la vocación a la santidad.
Eugenio Amézquita Velasco:
Aquí hay un detalle importante en Cañada de Caracheo. El apellido Sierra es muy común en esta comunidad hay muchos descendientes de ellos. Hay tíos primos ya obviamente entre nietos bisnietos pero está la sangre de los sierra en muchas familias de Cañada. ¿Cree que esto también tenga que ser para ellos mismos una muestra del testimonio?
No digo decimos en México que los hijos somos como los dedos de la mano no todos somos iguales hay buenos hay medios etcétera pero esto tiene que alentar a la familia al apellido Sierra aquí en Cañada de Caracheo a ser luz ser testimonio saber llevar con dignidad este martirio que yo creo que desde el cielo estos hermanos nos están viendo.
Obviamente lo que se busca es que la iglesia nada más nos diga ya están en el cielo simplemente oficializar algo que posiblemente ya están en el cielo pero que sea un testimonio para esta familia cierto y para todos los de Cortazar porque lo que me queda claro lo que estamos a punto de vivir o empezar a vivir es que cualquiera puede ser santo.
Y yo dije hasta en broma hasta un cortazarense hasta uno de la Cañada puede ser santo. ¿Cree usted que esto tiene que ser un signo de que nos haga ver: ve cómo fueron ellos para que tú seas igual para que defiendas a la iglesia, para que defiendas tu fe para que des testimonio padre?
Padre Josef Sciberrás:
Claro que sí. En eso aconteció muchas veces en la vida de varios santos cuando uno empieza a reflexionar y dice eso lo dice también el Santo Padre Agustín o sea por qué ellos sí y yo no y eso es una pregunta que tenemos que hacer y los santos son nuestros compañeros.
Eugenio Amézquita Velasco:
Me la volteó eh me gusta... me la volteó. Muy bien, muy bien. (Sonríe)
Padre Josef Sciberrás:
Los santos son nuestros compañeros. Entonces yo más allá del apellido Sierra y más allá del pueblo el testimonio no tiene tiempo ni frontera. Entonces es un testimonio que abarca a todos y quiere incluir a todos. No todos somos llamados a ser mártires pero sí todos somos llamados a vivir nuestros pequeños martirios de cada día porque todos los días nos presentan con momentos en que uno tiene que decidir si abrazar la cruz o no. Puede ser por enfermedades problemas en la familia y varios tipos de problemas que todos los días tenemos que enfrentar. Y abrazar la cruz desde la perspectiva de la fe que al final es lo que hace el mártir es una tarea que todos nosotros somos llamados a hacer en las circunstancias de la vida.
Eugenio Amézquita Velasco:
Estábamos en la sobremesa platicando y ahorita me vino a la mente por eso que estoy escuchando el Padre de alguna forma bueno nos está haciendo ver aquellas palabras de Cristo si quieres ser mi discípulo abandónate toma tu cruz y sígueme. Y usted hablaba en la sobremesa de un martirio de otra forma de una oblación diferente. O sea no necesariamente el martirio sino el trabajo de todos los días el sacrificio las penas el dolor las caídas los raspones que da la vida. Esa es otra forma de martirio es otra forma de ser santo padre.
Padre Josef Sciberrás:
Hay que recordar el significado de la palabra mártir y el significado original de la palabra mártir es testigo. Entonces el martirio luego con el tiempo está asociado en la terminología eclesial al sacrificio extremo entregar la propia vida derramar propia sangre porque hay un perseguidor en odio a la fe que mata a la persona y la persona se asimila es esta unión ontológica con Cristo que murió en la cruz. Pero hay que recordar que el martirio es el testimonio.
El mártir es el testigo. Y todos nosotros en la vida cotidiana tenemos esta llamada de ser testigos entonces de ser mártires. En las varias tipologías en la teología medieval se hablaba del martirio blanco de las vírgenes u otros tipos de martirios que buscan dar este mensaje al final que hay una vida eterna que nos espera y que formando este cuerpo de Cristo juntándonos hace parte del credo la esperanza de la vida futura de la vida eterna de la resurrección de la carne. Entonces todo esto hay que tenerlo y abrazarlo y tenerlo constantemente en la mente y en el corazón.
Eugenio Amézquita Velasco:
Entonces para traerlo más a nuestros tiempos y a nuestras épocas y con esto finalizo esta entrevista padre significa entonces que también es mártir también da testimonio una madre llámese madre soltera llámese una mujer violada llámese como sea y quedó embarazada y en vez de abortar a su hijo prefirió morir ella y darle la vida a su hijo. Ese es un mártir también es otra forma de testimonio.
Padre Josef Sciberrás:
Claro hoy en día la palabra mártir tiene un sentido específico en el contexto canónico y es un sentido muy específico pero sí podemos dar utilizar la palabra de testimonio de fe. De hecho es un término que la iglesia ha utilizado en hacer esta lista de gente que fue matada o ha sacrificado la propia vida en estos últimos veinticinco años. Y son miles y miles de personas y fueron o sea la frase utilizada era testigos de la fe.
Yo creo que el ejemplo que usted está diciendo pero muchísimos otros contextos sí podemos hablar de testigos de la fe. Y ojalá que cada causa que empieza en la esperanza que llegamos hasta la beatificación y si Dios quiere hasta la canonización nos puede recordar a todos nosotros hoy en día jóvenes mayores de todo tipo de vida que llevamos en el contexto social y eclesial recordar nuestra vocación a la santidad.
Eugenio Amézquita Velasco:
Quiero agradecer al público que está viendo disfrutando esta entrevista agradecerles su compañía agradecer al padre Josef Sciberrás que creo que se pronuncia así al padre que nos ha estado precisamente siguiendo en estas tomas en esta grabación. Gracias padre a la catedral de Celaya padre Samuel y pues de alguna forma a ustedes porque esto esto es histórico.
Cortazar debe de estar de plácemes debe llenarse de alegría Cañada de Caracheo qué les puedo decir y qué no les puedo decir el señor Cura el padre Adolfo que también es de Cañada de Caracheo. ¿Algo más que quiera usted decir padre?
Padre Josef Sciberrás:
Último punto. Esta es la primera causa que se abre aquí en la diócesis de Celaya. Es una diócesis joven entre comillas y es una gran bendición tener como primera causa dos laicos y dos mártires siempre esperando el juicio final de la iglesia. Entonces una última palabra es en cuanto a la diócesis. Es una causa de la diócesis es una causa que quiere revitalizar la misma diócesis. Entonces es importante y quiero agradecer al señor obispo por todo el apoyo que ha dado está dando y pero es algo muy importante para la diócesis de Celaya siendo su primera causa de beatificación y canonización.
Eugenio Amézquita Velasco:
¿Padre puede regalar su bendición al público que nos está viendo?
Padre Josef Sciberrás:
Claro que sí. Pedimos la bendición del Señor sobre nosotros sobre nuestras familias nuestros seres queridos sobre todas las personas que están pasando un momento de martirio un momento de sacrificio por enfermedades por problemas de vida por problemas de cualquier tipo. Entonces pedimos la bendición de Dios sobre todos nosotros. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Eugenio Amézquita Velasco:
Amén. Gracias. Soy Eugenio Amezquita, con el padre Josef Sciberrás postulador de la causa de los hermanos Sierra. Gracias. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido


