Eugenio Amézquita Velasco
En una muestra magistral de sensibilidad artística y dominio técnico, el fotógrafo Omar Razo ha logrado trascender la simple documentación para convertir la tradición del Día de Muertos en un relato visual profundamente emotivo. A través de la lente de su teléfono celular, Razo demuestra que la calidad fotográfica no reside exclusivamente en la pesada maquinaria de una cámara réflex, sino en la mirada del artista, capaz de capturar la esencia, la textura y el alma de una de las festividades más entrañables de México.
El color y la geometría de la memoria
Las imágenes revelan una cuidadosa curaduría escenográfica donde el rojo intenso de los muros funge como un lienzo pasional y vibrante, contrastando de manera armónica con el fulgor anaranjado de las flores de cempasúchil (Cempoalxóchitl). En composiciones meticulosamente cuidadas, el altar tradicional se erige como el corazón de la escena: escalinatas decoradas con papel picado en blanco y negro con motivos florales, calaveritas de azúcar ordenadas con precisión milimétrica y una profusión de velas que iluminan la penumbra, proyectando una atmósfera de respetuosa solemnidad.
La luz cálida y difusa juega un papel protagónico en cada encuadre. Razo aprovecha los puntos de luz natural y artificial —veladoras y faroles de papel amate en forma de cruz— para esculpir las sombras y perfilar las siluetas de los asistentes. Destacan las postales donde la arquitectura colonial enmarca el paso de las ánimas y los vivos: pasillos infinitos cubiertos por techos de papel picado multicolor que se desbordan en tonalidades fucsias, verdes y amarillas, creando un túnel temporal entre el pasado y el presente.
Poesía visual y personificación: Entre la vida y la ausencia
El trabajo de Omar Razo destaca especialmente por la integración de personajes y elementos simbólicos que dialogan directamente con el espectador.
La presencia de una mujer ataviada en un elegante vestido rojo con estola blanca y antifaz evoca la figura de una Catrina moderna, rindiendo tributo a la memoria frente al retrato central del altar. La composición de su postura, observando fijamente la ofrenda, encapsula el dolor y la belleza del recuerdo.
En otra de las piezas más impactantes, la silueta recortada de una mujer con rebozo se proyecta de manera fantasmal sobre el muro escarlata, flanqueada por un camino de ofrendas y velas, difuminando de manera poética la línea entre los vivos y los difuntos.
La inclusión de una catrina en silla de ruedas, vistiendo indumentaria tradicional con detalles de encaje y un chal rústico, aporta un toque de profunda humanidad e inclusión a la narrativa visual de Razo, recordando que la muerte nos abraza a todos por igual sin importar condición.
La serie fotográfica de Omar Razo no solo documenta una exposición o un montaje cultural; es un testimonio de cómo la tecnología móvil actual, en manos de un creador con una visión estética depurada, puede competir en expresividad, nitidez y profundidad artística con cualquier formato profesional.
A través de encuadres limpios, un manejo impecable del claroscuro y un respeto absoluto por el patrimonio cultural mexicano, Razo nos invita a detenernos, a caminar junto a los asistentes por pasillos de cempasúchil y a contemplar la muerte no como un final, sino como el lienzo más colorido de nuestra identidad. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido


