Crisis familiar y adicciones asfixiarían a las familias del noreste de Guanajuato

Guanajuato Desconocido
0

Equipo Metro News San José de Iturbide

-La UCSAM en San José Iturbide atiende una crisis de adicciones y abandono familiar que desborda la capacidad operativa institucional.
-Conferencias vivenciales sobre padres ausentes logran conectar emocionalmente a familias, provocando llanto y reconciliación.
-Tutores eluden corregir conductas en menores de 12 a 14 años por temor al conflicto, delegando la responsabilidad formativa.
-Menores adictos acuden solos a la UCSAM al notar su autodestrucción, requiriendo un protocolo confidencial y apoyo legal.
-La raíz de la violencia y depresión infantil reside en el núcleo familiar; sanar al menor exige atender a toda la familia.
-Talleres de salud mental rompen estereotipos machistas, mostrando a padres incapaces de contener el llanto ante sus hijos.
-La salud mental debe atenderse sin estigmas como cualquier dolencia ordinaria bajo el principio de que la ropa se lava en casa.



La descomposición del tejido social, la ausencia parental, las secuelas de la violencia intrafamiliar y el consumo desatendido de sustancias en la infancia y la juventud configurarían una crisis severa en el noreste del estado, de acuerdo con la evaluación emitida por la Unidad Comunitaria de Salud Mental (UCSAM) de San José Iturbide, a través de la entrevista a la Lic. Mónica Espino, coordinadora de dicha unidad.

Las estadísticas de atención institucional y los testimonios recabados por la dirección de este centro asistencial revelan que el detonante principal de las adicciones y las conductas disruptivas en niñas, niños y adolescentes no se origina de manera aislada en los planteles educativos, sino dentro de un núcleo familiar fracturado por la indiferencia, la falta de comunicación y la repetición inconsciente de patrones de crianza punitivos heredados de generaciones anteriores.

Operando desde sus instalaciones ubicadas en la comunidad de Villa El Capulín —un punto estratégico que colinda con las rutas hacia Tierra Blanca, Victoria, Santa Catarina, Doctor Mora, Jichú y Tarjea—, la UCSAM atiende una demanda ciudadana. La titular de la institución, la licenciada Mónica Espino González, enfatiza que la problemática trasciende los límites municipales para convertirse en un hecho regional donde la población clama por ayuda de múltiples formas, frecuentemente marcada por el llanto y la desesperación en las comunidades más alejadas como Ojo de Agua, Santa Anita y San Sebastián del Salitre.



La magnitud del fenómeno social impulsó la implementación de dinámicas especiales de intervención comunitaria en colaboración con el conferencista Enrique Ortega, autor de la ponencia titulada "Padres ausentes, hijos complicados". Estos encuentros vivenciales han logrado generar un impacto emocional profundo al propiciar reencuentros de reconciliación y lágrimas entre padres e hijos. Sin embargo, este ejercicio ha dejado al descubierto una cruda realidad institucional: la resistencia de numerosos adultos a reconocer su responsabilidad directa en la formación emocional de sus hijos, optando por transferir toda la carga disciplinaria y educativa hacia los profesores y las instituciones escolares. Según los registros de la unidad, existen casos alarmantes donde tutores de menores de entre doce y catorce años admiten eludir la confrontación de problemas conductuales en el hogar por temor a entablar conflictos directos con los adolescentes.

La especialista advierte que la normalización del abandono afectivo y la ausencia de límites claros derivan inevitablemente en cuadros profundos de depresión y ansiedad infantil, los cuales suelen buscar alivio erróneo en el consumo de drogas. Ante este panorama, la institución ha documentado casos de menores que acuden por iniciativa propia a buscar refugio psicológico en el centro al percatarse de la autodestrucción física y emocional que experimentan frente al espejo, comparando su estado actual con su apariencia de años anteriores. No obstante, la intervención profesional se topa con el reto legal y familiar de la protección de menores, requiriendo un procedimiento riguroso donde el joven es preparado previamente en sesiones confidenciales —bajo estricto secreto profesional equiparable al lema de que "lo que se habla en la UCSAM se queda en la UCSAM"— antes de estructurar un diálogo guiado que integre a los padres al proceso terapéutico.

La radiografía expuesta por la coordinación de salud mental señala que la atención aislada del menor resulta estéril si no se atiende el daño sistémico de toda la familia. Con frecuencia, los hermanos del paciente presentan lesiones emocionales idénticas derivadas del mismo entorno violento o negligente. Por esta razón, la estrategia terapéutica exige obligatoriamente la inclusión del núcleo familiar completo. La dirección de la unidad lanza una advertencia frontal a los jefes de familia al cuestionar la disyuntiva extrema entre acudir a buscar orientación profesional a tiempo o enfrentar en el futuro la tragedia irreparable de visitar un cementerio, recordando que la figura paterna y materna no puede limitarse a proveer recursos materiales o a buscar centros de rehabilitación de manera tardía cuando el control sobre los hijos se ha perdido por completo.

Asimismo, durante la entrevista profundizó en los estereotipos machistas arraigados en la cultura regional, los cuales imponen a los varones mandatos de rigidez emocional que prohíben la expresión del sufrimiento, el llanto o la ternura bajo consignas peyorativas que descalifican la sensibilidad humana. Los talleres recientes han roto estos esquemas al visibilizar a padres de familia incapaces de contener el llanto tras reencontrarse con sus hijos en las aulas, hincándose frente a ellos en un acto de redención y arrepentimiento que demuestra la urgencia de sanar los vínculos afectivos. La especialista subraya que la solución a las adicciones y conflictos juveniles no requiere medidas complejas, sino gestos cotidianos de validación afectiva, tales como la expresión explícita de orgullo, el cariño y la escucha activa, recordando que los hijos actúan como el espejo fiel de las conductas y carencias de los propios padres.

Finalmente, la UCSAM reitera un llamado abierto a toda la ciudadanía del noreste guanajuatense para acudir a solicitar servicios psicológicos sin temor al juicio social, buscando erradicar el estigma que equipara la salud mental con un tabú. La institución insiste en que la atención psicológica debe asumirse con la misma naturalidad que cualquier dolencia física ordinaria, recordando que la resolución de los conflictos comunitarios e individuales comienza por asumir la responsabilidad interna bajo el principio de que los asuntos del hogar se resuelven y atienden en el seno de la propia familia.

Entrevista con la coordinadora dela UCSAM, Mónica Espino

Eugenio Amézquita Velasco: 
Quiero agradecer a la licenciada Mónica Espino González, directora de la Unidad Comunitaria de Salud Mental en San José Iturbide. Como lo decíamos en plática fuera de cuadro con ella, estamos a treinta o cuarenta metros de la orilla de la carretera San José Iturbide-Tierra Blanca. Eso conecta a Victoria, conecta a Santa Catarina, conecta a Doctor Mora, conecta hacia Xichú y más allá, a Atarjea.
En días pasados, el licenciado Enrique Ortega —a quien mando un muy caluroso saludo del grupo Contrastes— vino a hacer algo aquí. Alguien dirá de manera muy romántica "magia", porque logró hacer clic entre padres e hijos.
Él solamente iba llevando su conferencia, su charla, pero se hizo un clic muy especial entre papás e hijos: abrazos, lágrimas.

Fue un encuentro entre padres e hijos. Debido a esto, ahora resulta que todo el mundo, todas las escuelas, sobre todo a nivel medio superior y medio básico, están pidiendo un encuentro igual con papás e hijos. Esto nos habla de una gran necesidad, no solamente en la zona noreste, sino de muchos municipios y lugares.
Gracias, licenciada, platíquenos del éxito que se tuvo. Estoy viendo aquí que hay solicitudes en el escritorio. Gracias, platíquenos, gracias, licenciada.

Mónica Espino González: 
Ay, muchas gracias por estar aquí, conocernos y conocer nuestras instalaciones.
Estas instalaciones fueron creadas con ese propósito: de poder lograr que la gente se acerque a nosotros y nosotros a la gente.
Con esta actividad que hemos tenido con el licenciado Enrique, que nos ha apoyado y ha ido con nosotros caminando fuerte de la mano para poder llegar a los papás. El año pasado nosotros encontramos esa falta de unión familiar.
Hoy, los tiempos que estamos viviendo, vemos que hay mucho abandono por parte de los chicos.
Toda la culpa se la echamos hacia los chicos, cuando tenemos que trabajar nosotros, los papás, en dar el acompañamiento aun en esta etapa importante que es la secundaria y la prepa.

Es cuando ellos nos necesitan más como familia. Ya no es la responsabilidad —muchos ponemos que es la responsabilidad del profesor—. El tema que se ha trabajado es "Padres ausentes, hijos complicados".
Todo el mundo tenemos hijos complicados, pero nosotros como padres, ¿dónde quedamos?
¿Dónde está ese abandono, esa comunicación con nuestros hijos? Durante esta conferencia se trabaja toda la parte de las heridas, cómo fuimos educados desde nuestra niñez.

A veces creemos que hay que seguir esos mismos patrones. Sí, un patrón así, porque así me enseñaron, porque así lo aprendí, exacto, porque así lo aprendí. O hoy nos dicen en nuestra niñez donde nos pusieron una responsabilidad a cuidar a nuestros hermanos, o el podernos ir a trabajar era una responsabilidad.
Entonces no supimos, y no somos culpables, porque fue la educación que nos dieron, una cadena.
Exactamente, y hoy traemos esta conferencia donde el señor Enrique nos abre los ojos.
Él simplemente hay un momento en la conferencia donde no podemos hoy decirle a los hijos cuánto los amamos, qué tan importante son para nosotros, la importancia de seguirlos acompañando día tras día.

Por ejemplo, en esta parte de secundaria, que ellos están en un conflicto de crecimiento, en un conflicto de desarrollo.
Ya piensan que los papás —porque son niños de secundaria— ya ellos pueden decidir y resolver e ir solos.
Hoy los comentarios que hemos tenido durante esta conferencia se han acercado a nosotros a decirnos, agradeciéndonos, que necesitaban esa parte, que necesitan esa parte de que los guíen, porque no saben cómo actuar en las condiciones de los niños.
Dentro de las escuelas también hoy sí tenemos muchas solicitudes aquí dentro del municipio, tanto en cabecera como en la parte de las comunidades, donde nos piden que les ayudemos a trabajar con los papás.
Digo, nada más quizá por decir los planteles, o sea, los nombres.

Eugenio Amézquita Velasco:
¿Qué instituciones educativas reaccionaron y ya están pidiendo también ser tomadas en cuenta en este proceso con el licenciado Enrique Ortega?

Mónica Espino González:
Las instituciones que nos están pidiendo y suplicando que lo llevemos —así de plano, suplicando—, porque de hecho ya no teníamos fechas. El licenciado tiene agenda llena, sí, tiene una agenda muy, muy llena.
Además, tiene compromiso en El Salvador y no sé qué otras partes de Centro y Sudamérica.
A inicios de año él se va a Estados Unidos, la parte de Estados Unidos él sale a trabajar allá, entonces tiene la agenda llena, una agenda muy, muy llena. Ahorita él vio la necesidad, la necesidad y cómo nos estuvieron pidiendo la situación, o sea, que nos lleváramos la conferencia a sus escuelas porque lo necesitan, porque necesitan ayuda.
Afuera la gente grita por ayuda, lo expresa de mil formas, muchas veces llorando.

Tenemos ahorita escuelas que nos están pidiendo. Enrique dijo: "Mira, te voy a regalar dos días más, vamos a CONALEP". CONALEP ya lo habíamos trabajado el año pasado, pero hoy me lo pide nuevamente que no los dejemos fuera de esta actividad.
Hablamos de Santa Anita, estuvimos en Ojo de Agua, comunidades que están muy abandonadas y están lejos, pero tienen también esa necesidad.
Tenemos Salitre, hemos trabajado con Salitre, San Sebastián Salitre.
Aquí en el centro pues tenemos la escuela "María Teresa Torres Landa".

Tenemos escuelas en espera, no creemos alcanzar a cubrirlas por la agenda del licenciado, pero donde podamos estar, ahí está para ayudarlos.

Eugenio Amézquita Velasco:
La verdad es que cuando recibí el material informativo que está en Metro Nnews, está también en nuestra página de guanajuatodesconocido.com, los rostros de los hijos, ese encuentro de miradas entre los hijos y sus papás, me llama la atención.
Siempre la mamá es la que se queda en casa y ese contacto más de toda la vida, desde que la criatura está en un proceso, es entendible esa cercanía madre-hijo.
Pero también los papás, o sea, varones que en un momento dado dicen: "No, caramba, uno conoce la zona y a veces todavía hay algo de machismo, hay algunas cuestiones que a los hijos varones a veces piensan que los hombres no..."
Sí tenemos, sí, pero a veces venimos de una cultura que nos endurece y que en un momento dado dice: "No, usted es hombre y no debe de llorar, usted es hombre y no debe hacer esto, usted es hombre porque eso es de viejas", así lo digo en un ánimo peyorativo.
Este tipo de cursos viene a mostrar que los hombres también tenemos sentimientos, también sabemos llorar, también sabemos abrazar.

Si abrazamos a nuestra madre, ¿por qué no abrazaremos a nuestro padre también?
Creo que estas cosas las han ido descubriendo los papás y lo han ido descubriendo los mismos hijos.

Mónica Espino:
Así es, de hecho tenemos vivencias, emociones, cuando vemos a un papá en una ocasión en un evento de una escuela... bueno, fueron dos escuelas donde nos marcó a nosotros mucho.
Papás hombres que no podían dejar de llorar en el momento en que un papá fue, que tenía que ir por su hijo después de estar trabajando una hora y media con Enrique, y tenía que pasar por su hijo a su salón, no podían, no podían ir por su hijo, o sea, no podían tranquilizar ese sentimiento, esas emociones, todo lo que se vive durante la conferencia.
En otro lugar donde nos marcó mucho fue un papá donde lloraba enfrente de su hijo hincado, o sea, un signo muy interesante.
Sí ha sido muy, muy, muy difícil esta parte y decir "necesitan ayuda".

Eugenio Amézquita Velasco:
Voy a un corte. Estoy con la licenciada Mónica Espino González, directora de la Unidad Comunitaria de Salud Mental aquí en San José Iturbide. Estamos hablando de temas que tu papá, tu mamá, creo que es importante que los escuches.
Sobre todo también si tú eres acá de la zona noreste del estado, acércate a esta Unidad Comunitaria de Salud Mental.
Porque no solamente es San José, es todo el noreste del estado de Guanajuato donde tiene que haber presencia de este tipo de instituciones. Soy Eugenio Amézquita Velasco y esto es Metro News y Guanajuato Desconocido.

La segunda parte de la entrevista con la responsable de la UCSAM

Eugenio Amézquita Velasco:
Pues sigo en esta entrevista con la licenciada Mónica Espino González, directora de la Unidad Comunitaria de Salud Mental en San José Iturbide. Licenciada, yo tengo una inquietud, a veces en mis entrevistas que van dirigidos a ciertos sectores de la población, sean jóvenes, sean adultos, sea tercera edad, pues obviamente trato de ponerme en los zapatos de mi audiencia. Sí, pensando qué podrían preguntar aquí en esta cápsula, lo que yo quiero hablar es el tema de las adicciones, que es un problema muy general y a veces son escapes, son válvulas precisamente por situaciones que hay en la casa, por situaciones que hay en la escuela. Pero qué tan delicado es el tema, no quiero entrar muy profundo, qué tan delicado es el tema. Pues sí, sí estamos pasando una situación tanto municipal, como de estado, como de toda la república, entonces sí traemos un problema fuerte, ¿no? Pero hablo específicamente aquí de nuestro municipio. Ok, pensemos, ajá, pensemos sobre todo para ayudar a los jóvenes, que yo soy una persona que trae problemas de adicción y que en un momento dado quiero salir de ese agujero porque yo mismo me estoy dando cuenta de que me estoy acabando. Yo mismo me estoy acabando mi vida, me veo al espejo, veo las fotos de hace dos o tres años y luego me veo al espejo y digo: "Este no soy yo, me está destruyendo la adicción", ajá. Pero quiero salir, este es el lugar donde debo de venir.

Mónica Espino: 
Claro que sí, aquí son muy, muy bien recibidos, aquí se les va a otorgar todo el apoyo, se les va a orientar. Si ellos tienen aquí todo lo que llega aquí, todo lo que vienen los chicos se queda aquí, si ellos necesitan... eso es muy importantísimo, ajá, de este no se comunica a nadie, es información confidencial tanto de la psicóloga como del paciente, eso es muy importante.

Eugenio Amézquita Velasco: 
Perdón que le interrumpa, uno que ha tratado jóvenes, ellos tienen su mundo, ellos tienen su espacio y ellos, si dejan entrar a alguien, lo que ahí se platique no debe de salir, porque ese es su espacio, es su entorno, lo diría yo parafraseando, lo que en la UCSAM se plática, en la UCSAM se queda.

Mónica Espino: 
Así es, perfecto.

Eugenio Amézquita Velasco: 
Ahora, muchas veces los papás no saben que el hijo trae un problema de adicción, no sé hasta dónde en un momento dado, y además porque en algunos casos son menores de edad, es el otro problema, o sea, hay cosas que se requiere del permiso, del conocimiento del papá. No sé qué tan a veces qué se pueda hacer, si eso también aquí se ventila, se trata para que el joven también se dé cuenta de que para ciertas cosas requiere un permiso de un adulto, en este caso la patria potestad de los papás. Por ejemplo, si ellos se acercan con nosotros, se les da todo el acompañamiento, si a veces los papás no saben, entonces sí tenemos chicos que vienen a sus sesiones, vienen por esa ayuda, se prepara el joven y para después platicarlo con los papás, pero en pleno diálogo con ellos primero.

Mónica Espino: 
Ah, primero con ellos, ajá, se hace ese procedimiento de que hablamos con ellos, se les da la orientación, se les hace un poquito saber que es importante que venga el... bueno, que lo sepa el papá, porque es parte del papá, es parte de la familia.

Eugenio Amézquita Velasco: 
Bueno, ¿y cuántas veces el problema que traen de adicción se debe precisamente por una situación que está en la casa?

Mónica Espino: 
Exacto.

Eugenio Amézquita Velasco: 
Entonces, si yo quiero que mi problema se resuelva, pues tengo que ir al punto donde está el problema.

Mónica Espino: 
Exacto, entonces, porque a veces volvemos al tema de la ausencia de los padres, entonces todo lleva esa depresión o ese... empezamos con una depresión, con una ansiedad, pero generando dentro del núcleo familiar o violencia. Hablamos de violencia también, porque hay muchos chicos que tienen violencias dentro de la familia, entonces empieza a detonar en esos primeros puntos, que es violencia, depresión, ansiedad. Entonces a veces los chicos toman direcciones equivocadas y ellos piensan que es fácil la parte de irse, el consumir o el que están solos y ya consumen y ya se sienten mejor. Y llegamos a un grado que a veces los papás dicen el por qué no, hoy porque andan buscando un centro de rehabilitación porque ya no pueden controlar a sus hijos. 
Entonces nosotros orientamos aquí, damos primero la orientación, si se acercan los chicos damos el primer acompañamiento con ellos, sí es un poquito hacerlos conscientes de que ellos necesitan apoyo familiar, que la familia necesita apoyo familiar, solos no pueden. Hay chicos que se sienten muy protegidos aquí en esta unidad, ellos prefieren estar con la psicóloga muchas veces que en su casa o que vienen y los escuchan porque en su casa no se puede. Entonces nosotros hacemos, pero no podemos tenerlo siempre acá, necesitamos trabajar la situación familiar y si necesitamos el acompañamiento no se revela nada de información, ya si el chico sí tiene, o sea, si hace el acompañamiento después a la familia, empezamos a dar otra canalización, porque en el momento dice "le vamos a dar la atención al chico", luego viene la familia y se da cuenta que hay que atender a toda la familia.

Eugenio Amézquita Velasco: 
Exactamente, sí, esa es la situación, porque no fue el chico, fue su núcleo familiar, y ¿cuántos posiblemente de sus hermanos también vienen igual que él?

Mónica Espino: 
Vienen con el mismo daño, con las mismas heridas, y la solución no están en los chicos, están en los papás, están los papás. Entonces, si una parte importante es el núcleo familiar, entonces no hay que ponernos ciegos a lo que viven nuestros niños, y en esa parte es importante, a veces nosotros como adultos —porque somos adultos, los papás son adultos— tenemos que tomar las mejores decisiones para esos chicos. Entonces sí los invitamos a que vean esa parte, ¿qué estamos haciendo mal con ellos? ¿Dónde queremos...? Voy a ser muy crudo, muy crudo, pero es una realidad porque la vivimos todos los días, pero ¿qué prefieres, papá? ¿Venir a este lugar a escuchar cómo buscar soluciones al problema que tienes, o quieres ir al cementerio a dejar unas flores? Así es, ¿qué prefieres? Entonces son tus hijos, si a ti no te duelen, nadie más le va a doler. Qué lástima que a otros les duelan y a ti no. Yo creo que es importante que los papás tomemos en cuenta eso, son nuestros hijos y nuestras hijas, que no los podemos aventar a la calle, sino más bien darles ese abrazo y esa calidez y ver qué podemos hacer juntos.

Eugenio Amézquita Velasco: 
Muy bien, muy bien, sí, exactamente.

Mónica Espino: 
Y es esa parte de nuestros hijos, y a veces confundimos, yo he escuchado muchos papás que dicen: "Es que mi hijo es mi motor, mi hijo es mi motivo de vida, mi hijo". Pues hay que ser un poquito conscientes lo que son nuestros hijos, sí estar ahí con ellos, brindar ese apoyo para ellos y no lastimar. Porque después decimos "ya no sé qué hacer". Hoy en la mañana en una reunión que tenía a las 7 de la mañana en equis lugar, en una secundaria, decían... decía la directora: "Es que lo que pasa es que ya me dicen que ya no saben qué hacer, mejor no se meten en problemas con el hijo, ya no saben qué hacer con él, que no quieren tener problemas con él". Digo, ¿cómo es posible que un niño de 12 a 14 años hoy ya no quieran tener problemas con ese niño? Entonces no sé hasta dónde van a llegar. Entonces sí le marcaba mucho a la directora, decía: "Pues siento que es momento de ponerlos en responsabilidad, sí, que en un momento entérate que la causa del problema no es tu hijo, eres tú, eres tú". Entonces sí, esa parte pues está muy bien, a veces nomás nos falta un poquito de orientación, ¿qué hacer con ellos? Soluciones, soluciones, ¿hasta dónde? Y ¿dónde poner esos límites?, porque también van límites, entonces no es consentir, no podemos darles todo. En eso de la, regresando a la conferencia de Enrique, decía: "Yo les voy a dar todo lo que a mí no me dieron", cuando no es eso, no es por ahí. A veces necesita el decirle, así es: "Te amo, estoy muy orgullosa de ti, lo estás haciendo bien, vamos a hacerlo mejor". Entonces es lo único que se necesita, pues digo, creo que no cuesta mucho trabajo, porque los hijos son el espejo de uno. 

Eugenio Amézquita Velasco:
Exacto, entonces, no estés así, ¿por qué era mi hijo así? Pues ¿cómo eras tú? Mm, y entonces vas a entender, pues ese soy yo, y ¿qué hiciste para no tropezar? O ¿qué harías tú para que tu hijo no tropiece en las mismas piedras? "Tú hiciste tal", pues a lo mejor puede ser ahí parte la solución, pero creo que lo más importante es que como papás —no sé si esté de acuerdo conmigo, licenciada— es: escucha, escucha, escucha, no te cierres, no te pongas soberbio, sé humilde, escucha a tus hijos, que al final tus hijos te lo van a agradecer.

Mónica Espino: 
Sí, y aparte, cuando empiezas a escuchar a tus hijos, aprendes mucho de ellos, son tus maestros de repente, de repente ellos te educan a uno, educan, o sea, te dicen "no está bien eso", pero es aprender a escucharlos.

Eugenio Amézquita Velasco:
Pues quiero agradecer, licenciada, la oportunidad de estar aquí, ni la primera ni la última, ya espero que... es que no están acostumbrados por acá que los venga a entrevistar la prensa, ¿no? Y dicen: "Es que lo ven a uno y dicen 'ya viene la prensa'". No pasa nada, venimos a servir y ojalá sigamos contando con material y con información y con temas precisamente para dárselos a conocer. Estamos aquí en Villa El Capulín, San José Iturbide, Guanajuato. Esta es la Unidad Comunitaria de Salud Mental del municipio de San José, pero que está abierto para todos.

Mónica Espino:
Así es, aquí los esperamos, no tengan miedo a venir, quítense ese estigma de lo que es la salud mental, es cualquier cosa, es como una gripa, es como una muela, tenemos que atenderlo, o sea, tenemos que buscar y de repente sí necesitamos alguien que nos escuche, pero alguien en verdad que únicamente se quede con ustedes y para ustedes, no divulgar en todo el mundo. Así es, la ropa sucia se lava en casa.

Eugenio Amézquita Velasco:
Gracias, soy Eugenio Amézquita Velasco y esto es Metro News y Guanajuato Desconocido desde la Unidad Comunitaria de Salud Mental en San José Iturbide, con la licenciada Mónica Espino González. Gracias, gracias. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

Publicar un comentario

0 Comentarios

Publicar un comentario (0)

#buttons=(Ok, Go it!) #days=(20)

Este sitio web emplea cookies con el fin de optimizar tu experiencia de navegación.. Revisa Ahora
Ok, Go it!