Eugenio Amézquita Velasco
-La pintura del Sagrado Corazón de Jesús, realizada por el artista italiano Pompeo Girolamo Batoni (1708-1787), es considerada la representación iconográfica fundacional que permitió la difusión masiva de esta devoción en la Iglesia Católica.
Nacido en Lucca, Italia, el 25 de enero de 1708, Pompeo Batoni fue hijo de un reputado orfebre. Su formación inicial en el taller paterno, donde aprendió el grabado y el trabajo preciso sobre metales, fue determinante para la delicadeza y minuciosidad que caracterizarían su posterior obra pictórica.
En 1727 se mudó a Roma, centro artístico de la época. Allí se ganó la vida inicialmente dibujando estatuas antiguas y estudiando a los grandes maestros del Renacimiento y el Barroco. Batoni se convirtió en uno de los pintores más cotizados del siglo XVIII, siendo reconocido internacionalmente como el mejor retratista de la época, especialmente entre los viajeros británicos que realizaban el "Grand Tour" por Europa.
Junto a Anton Raphael Mengs, es considerado uno de los máximos exponentes de la transición del Barroco tardío hacia el Neoclasicismo. Fue miembro de la prestigiosa Academia de San Lucas y dejó un legado de retratos, temas históricos y religiosos que influyeron en toda la escuela neoclásica europea. Falleció en Roma el 4 de febrero de 1787.
La historia de la obra: "El Sacro Cuore"
La pintura del Sagrado Corazón de Batoni, realizada hacia 1767, no es solo una pieza estética, sino el vehículo visual de la espiritualidad surgida de las revelaciones de Santa Margarita María de Alacoque. Aunque la devoción al Corazón de Jesús ya existía, carecía de una imagen iconográfica definitiva que lograra captar la esencia de la visión de la santa. Batoni fue el artista encargado de dar forma a esta petición.
La obra fue encargada originalmente en un formato que permitiera su veneración pública. Se conserva una de sus versiones más célebres en la Iglesia del Gesù en Roma, la iglesia principal de la Compañía de Jesús, orden que fue un pilar fundamental en la difusión de esta devoción.
Batoni plasma a un Cristo con facciones suaves, barba corta y mirada compasiva. Jesús sostiene con su mano izquierda un corazón llameante y coronado de espinas, mientras con la derecha señala este órgano, en un gesto de invitación al amor y a la reparación. La obra utiliza una iluminación envolvente que destaca la naturaleza divina del resplandor que emana del Corazón.
Esta pintura estableció el "canon" o modelo visual. A partir de ella, se realizaron innumerables copias, grabados y reinterpretaciones que llevaron la imagen a los hogares y parroquias de todo el mundo católico. Fue esta forma pictórica la que permitió que los fieles tuvieran un punto de referencia tangible para la oración y la meditación sobre la misericordia divina.
La pintura de Batoni no debe entenderse simplemente como un encargo técnico, sino como el momento en que la mística se convirtió en arte popular accesible. Su formación como orfebre le permitió tratar el Corazón de Jesús con una delicadeza "de joyero", realzando la importancia de este símbolo teológico. Para el católico cristiano, esta obra representa el esfuerzo de la Iglesia del siglo XVIII por traducir una revelación privada en un lenguaje visual universal, permitiendo que el mensaje de "amor por amor" de Santa Margarita María trascendiera los muros del convento de Paray-le-Monial para alcanzar la fe de millones de personas. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido


