Sergio Peraza: Manos que dan vida a escultura del Papa Francisco

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

-El escultor Sergio Peraza consolida 25 años de carrera con un busto del Papa Francisco que trasciende la técnica académica.
-La obra neofigurativa de Peraza captura la "psique" del Pontífice, alejándose del hiperrealismo frío mediante el modelado táctil.
-El busto en arcilla busca humanizar lo sagrado, presentando a Francisco como un símbolo de humanidad vulnerable y cercanía.
-Peraza logra plasmar el "pathos" del Papa, evocando una mirada de fatiga compasiva digna de las grandes galerías del mundo.
-Para el Cardenal Alberto Suárez Inda, elevado al cardenalato por Francisco, representaría al amigo que, en 2014, le pidió personalmente "no escaparse".
-La pieza de Peraza conecta con la realidad del Cardenal de Celaya, quien ha pastoreó con valor en zonas de alto riesgo.
-El realismo psicológico del busto refleja la benevolencia y humildad que definen la relación entre Francisco y Suárez Inda.
-Radicado en San Miguel de Allende, Peraza utiliza el metal para inmortalizar la grandeza del espíritu en líderes mundiales.
-La obra de Peraza es un diálogo espiritual que resuena en la historia de los dos cardenales que Guanajuato ha dado al mundo.
-El busto de arcilla simboliza la fraternidad entre el Papa y su "Cacique" de Morelia, un vínculo de paz y compromiso social.

Heredero de una dinastía monumental y formado en las academias más prestigiosas de México, Estados Unidos y Europa, Sergio Peraza Ávila se ha consolidado como un referente de la escultura contemporánea con más de 25 años de trayectoria ininterrumpida. Su dominio técnico, que lo llevó a exponer bajo la pirámide del Museo del Louvre y a erigir la majestuosa "Stella Maris" en Campeche, trasciende el simple moldeado para capturar la esencia psicológica de sus sujetos. 

Desde figuras literarias como Octavio Paz hasta líderes mundiales, el artista funde en bronce una narrativa que vincula la plástica con el espacio habitable, dotando a la materia de una sensibilidad casi humana. Radicado ahora en San Miguel de Allende, Peraza continúa su misión de "construir puentes" entre el arte y la sociedad, transformando su luz creativa en un legado de identidad nacional y compromiso social. Su obra es el testimonio de un temple forjado en la disciplina, donde cada pieza es una ensoñación que cobra vida desde el corazón del taller. Más que un escultor de bustos y monumentos, Peraza es un intérprete de la historia que utiliza el metal para inmortalizar la fragilidad y la grandeza del espíritu.

Este busto del Papa Francisco, capturado en su etapa de modelado en arcilla por el maestro Sergio Peraza, representa una pieza de extraordinario valor técnico y antropológico. Un análisis desde la perspectiva de las grandes instituciones académicas y museísticas del mundo -Vaticano, Louvre, Hermitage- revela una obra que trasciende la mera fisonomía para buscar la psique del pontífice.

Desde un rigor académico, la obra presenta una ejecución neofigurativa con un fuerte énfasis en el modelado táctil.

Se observa una técnica de "adición" mediante pellets o pequeñas porciones de arcilla. A diferencia del pulido neoclásico, Peraza opta por dejar la huella de la herramienta y el dedo -la maniera-, lo que otorga a la superficie una vibración lumínica orgánica. Esto genera claroscuros que simulan la textura de la piel envejecida sin caer en el hiperrealismo frío
.
El busto es de escala heroica -ligeramente superior al natural-, lo que proyecta autoridad. La estructura craneal está perfectamente resuelta, respetando la morfología ósea del sujeto: el arco superciliar pronunciado y la amplitud de la frente, elementos que en la retratística clásica denotan intelecto y apertura.

Aunque es una pieza frontal, hay una leve inclinación en los hombros y el cuello que rompe la rigidez jerárquica, sugiriendo la actitud de escucha característica de Francisco.

El análisis de los detalles del rostro es donde la obra alcanza su nivel de maestría mundial

Peraza ha logrado capturar el pathos del Papa. Es un concepto griego que se traduce literalmente como "sufrimiento" o "pasión". En el mundo del arte, la retórica y la literatura, se refiere a la capacidad de una obra para conmover profundamente al espectador, apelando directamente a sus emociones.

Los párpados pesados y las comisuras de los ojos -patas de gallo- no solo indican edad, sino una "fatiga compasiva". La profundidad de la cuenca ocular sugiere una mirada introspectiva y, a la vez, proyectada hacia el espectador.

Existe una sutil sonrisa asimétrica. No es una expresión de júbilo, sino de benevolencia y humildad -el servus servorum Dei, el siervo de los siervos de Dios-. Es el punto de mayor realismo psicológico de la pieza. El solideo y la esclavina están abocetados con trazos enérgicos. La falta de detalle minucioso en la ropa es una decisión estética deliberada para dirigir toda la fuerza expresiva al rostro.

¿Qué impulsa al artista desde el fondo de su corazón? 

Al observar a Peraza junto a su obra, podemos inferir una conexión profunda. El artista parece inspirado por la figura del Papa no solo como líder religioso, sino como símbolo de humanidad vulnerable. La obra busca despojar al busto del mármol frío e institucional para presentarlo en arcilla, un material terrestre y bíblico -"del polvo vienes"-. Esto refleja el carisma de Francisco: la cercanía con lo terrenal y lo sencillo.

Desde una perspectiva profesional, el motivo de Peraza es capturar la transcendencia en lo cotidiano. El artista no esculpe a un monarca, sino a un pastor. La creatividad aquí reside en el equilibrio entre la terribilità -fuerza- del formato monumental y la dolcezza -dulzura- de la expresión.

La obra inspira serenidad y responsabilidad. El busto parece llevar el peso del mundo en sus hombros, pero la expresión facial comunica que ese peso se lleva con esperanza. Para un escultor de la talla de Peraza, realizar esta pieza es un acto de diálogo espiritual; es un intento de inmortalizar un momento de la historia de la Iglesia donde la "ternura" se convirtió en una proclama política y teológica.

La presencia de las cuerdas y la base rústica de madera en la fotografía subraya el proceso de gestación. Es la obra en su estado más puro, antes de ser fundida en bronce, donde el alma del artista aún habita en la humedad de la arcilla. Es una pieza digna de las galerías de arte contemporáneo del Vaticano por su capacidad de humanizar lo sagrado.

El Papa Francisco, el pontífice que le dio un Cardenal a Celaya y segundo en la historia de Guanajuato

En la historia moderna de la Iglesia Católica, el estado de Guanajuato ha dado 2 cardenales al mundo. Ambos son figuras de gran relevancia para el catolicismo mexicano y han tenido una participación activa en momentos clave de la Santa Sede.

El primero lo fue el Emmo. Cardenal Miguel Darío Miranda y Gómez (1895-1986), originario de León, Guanajuato, fue el primer guanajuatense en recibir la birreta roja. Fue creado cardenal por el Papa Pablo VI en 1969. Fungió como Arzobispo Primado de México. Fue una figura fundamental en la conciliación entre la Iglesia y el Estado mexicano tras los conflictos religiosos de principios del siglo XX. Además, participó activamente en el Concilio Vaticano II, que renovó a la Iglesia a nivel global.

El segundo lo es el Emmo. Cardenal Alberto Suárez Inda -1939-Actualidad-. Originario de Celaya, Guanajuato, es una de las figuras eclesiásticas más respetadas del país. Fue creado cardenal por el Papa Francisco en el consistorio de febrero de 2015. Se desempeñó como Arzobispo de Morelia. Su nombramiento fue una sorpresa para muchos, ya que tradicionalmente el cardenalato se otorgaba a las sedes de México o Guadalajara. Francisco lo eligió personalmente por su labor pastoral en zonas afectadas por la violencia, destacando su perfil de "pastor con olor a oveja". Actualmente es Cardenal Emérito.

Es notable que, aunque Suárez Inda fue Arzobispo de Morelia -Michoacán-, su origen es celayense, lo que llena de orgullo a la región del Bajío.
El Cardenal Miranda participó en los dos cónclaves de 1978 -donde se eligió a Juan Pablo I y posteriormente a Juan Pablo II-. Por su parte, el Cardenal Suárez Inda ha sido un consejero cercano del Papa Francisco en temas de paz y reconciliación en México.

La fraterna y cercana relación del Papa Francisco y el cardenal Alberto Suárez Inda

La relación entre el Papa Francisco y el Cardenal Alberto Suárez Inda es uno de los capítulos más significativos de la Iglesia mexicana contemporánea, marcada por la cercanía personal, la ruptura de protocolos y una visión compartida sobre la realidad social.

El "Intento de escape" y el freno del Papa. Uno de los detalles personales más memorables ocurrió en mayo de 2014. El entonces Arzobispo Suárez Inda había presentado su renuncia obligatoria por edad (75 años) y deseaba retirarse. Sin embargo, al saludar al Papa en Roma, Francisco lo sorprendió con una frase directa: "He escuchado que usted ya se nos quiere escapar y yo le pido que aguante" (Aristegui Noticias - "Le pido que aguante" https://aristeguinoticias.com/1602/mexico/alberto-suarez-inda-el-nuevo-cardenal-mexicano/)

Un nombramiento sorpresivo y periférico. Históricamente, el cardenalato en México se otorgaba a sedes "obligadas" como Ciudad de México o Guadalajara. El nombramiento de Suárez Inda en 2015 rompió esta tradición, siendo la primera vez que Morelia recibía un purpurado. Este gesto fue interpretado como la voluntad de Francisco de mirar hacia las "periferias" y reconocer a pastores que enfrentan realidades de violencia y narcotráfico. (Códice Informativo - Nombramiento Sorpresa https://codiceinformativo.com/2015/01/el-mexicano-alberto-suarez-inda-es-nombrado-cardenal-por-el-papa-francisco/ y Animal Político - El factor de la violencia en el nombramiento https://grupoanimal.mx/sociedad/el-papa-nombra-cardenal-un-michoacano-senalan-la-violencia-en-el-estado)

La Parroquia de San Policarpo: Un símbolo de riesgo. Al ser creado cardenal, Francisco le asignó como título la parroquia de San Policarpo en Roma. El propio Suárez Inda relató que el Papa le recordó que San Policarpo fue un mártir, vinculando simbólicamente este título con la situación de riesgo y sacrificio que se vive en las zonas de conflicto de Michoacán. Entrevista en Rome Reports (vía YouTube https://www.youtube.com/watch?v=HWkohrCSUAE)



Encuentro en Morelia (2016): Fuera de protocolo. Durante la visita del Papa a México en 2016, Francisco decidió visitar Morelia específicamente para encontrarse con la comunidad del Cardenal Suárez Inda. Se registró un momento de descanso privado en el arzobispado donde ambos compartieron una comida, reforzando la imagen de fraternidad por encima de la jerarquía. E-consulta - El respiro del Papa en Morelia https://www.e-consulta.com/nota/2016-02-16/nacion/el-papa-se-toma-un-respiro-en-el-arzobispado-de-morelia).

Afinidad en el Mensaje Social. La relación se fundamenta en una coincidencia teológica: la lucha contra la "resignación" ante el mal. Francisco ha utilizado el ejemplo de la labor de Suárez Inda para denunciar que la violencia y el narcotráfico no son sistemas inamovibles, validando la gestión del guanajuatense como un modelo de Iglesia "en salida". Rome Reports - El Cardenal de la zona del narcotráfico https://www.romereports.com/2019/01/30/cardenal-mexicano-alberto-suarez-inda-cumple-80-anos-y-pierde-derecho-a-entrar-en-conclave/)

El apodo de "El Cacique"

El alias de "Cacique" tiene un origen cargado de humor y afecto personal por parte del Papa Francisco hacia el Cardenal Alberto Suárez Inda.

Según ha relatado el propio Cardenal celayense en diversas entrevistas, el apodo surgió de la siguiente manera. Durante sus encuentros en Roma, el Papa Francisco comenzó a llamarlo así de manera juguetona. El motivo es que Suárez Inda es originario de Celaya -Guanajuato-, pero fue Arzobispo de Morelia -Michoacán- durante 20 años. Para Francisco, el hecho de que un hombre del Bajío gobernara eclesiásticamente una sede tan importante y compleja como Morelia con tal temple y longevidad, le recordaba a la figura de un jefe regional o líder con autoridad natural. El Cardenal recuerda con gracia que el Papa, al verlo, lo saludaba diciendo: "¿Cómo está el Cacique de Morelia?".

Este detalle refuerza lo mencionado anteriormente: la relación entre ambos no es solo de jerarquía eclesiástica, sino de una amistad genuina donde el Pontífice se permite bromear con el origen y la trayectoria del purpurado guanajuatense. 

Es un contraste interesante: mientras que para el mundo es el "Cardenal de la paz en zonas de conflicto", para Francisco es, cariñosamente, su "Cacique". (El Sol del Bajío - El Cardenal recuerda al Papa como un buen amigo que lo apodó cacique https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/el-cardenal-alberto-suarez-inda-rememora-su-cercania-con-el-papa-francisco-y-su-nombramiento-en-2015-22914614 )

La entrevista a Suárez inda, emitida por Rome Reports el 28 de febrero de 2015

Emmo. Alberto Suárez Inda:
"Me dio mucho gusto que el Papa me haya asignado como título cardenalicio, por primera vez en la historia, la parroquia de San Policarpo, un gran mártir del siglo segundo. Y bueno, hoy me lo recordó el Papa: San Policarpo le ayude en esta situación de riesgos, en esta situación, me dijo, pues de una tierra muy caliente."

"Son trabajadores, gente que pues merece respeto, pero que muchas veces pues tienen que abandonar acá a los pequeños o a los ancianos y nuestros pueblos; algunos quedan como pueblos fantasma."

"Mira, Papa puede llegar a ser cualquier sacerdote, cualquier obispo. Yo tengo más posibilidades que mis sobrinas para ser Papa, ciertamente, porque se requiere ser varón, estar bautizado, ser católico. Pero absolutamente, yo creo que el papable pues es aquel que Dios tiene destinado y no es cuestión de ni siquiera pensar en eso. El que tiene ambiciones es mal candidato." #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

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