Eugenio Amézquita Velasco
Carolina García, José Luis Perales, Hugo Solís y María Nuñez, fueron los cuatro representativos que participaron en Bucerías, en el estado de Nayarit, en el The Bucerías 2026 Chalk Art Walk. Festival de Arte en Gis", donde la temática fue "The Richness of the bay:a tribute tou our underwater world"
El evento, efectuado en la zona de la Bahía de Banderas, se celebró los días 17, 18 y 19 de febrero, promovido por Arts for Peace Foundation, Lioncrest, Victoria Pratt; el Refugio del Mar, Boulala y Villa Encanto.
Las cuatro obras madonnari realizadas, tienen el toque maestro de estos artistas comonforenses que llevaron lo mejor de su arte, reconociendo ellos mismos el alto nivel artístico de todos los participantes.
Diversos medios realizaron la cobertura de este evento Bucerías Chalk Art Walk 2026. Los medios destacan el impulso al turismo cultural y la participación de más de 150 artistas en la región.
-Periódico Express de Nayarit: Publicó una nota destacando la invitación del presidente municipal de Bahía de Banderas, Héctor Santana, al evento realizado del 17 al 19 de febrero.
-Contralínea Net: Reportó la inauguración de festivales hermanos de arte madonnari en la región (Puerto Vallarta y Bucerías), resaltando el impacto en el turismo cultural de 2026.
-Beach Please Mexico: Ofrece una reseña detallada sobre las fechas, la ubicación exacta en la calle Lázaro Cárdenas y los objetivos benéficos de la edición 2026.
-Vallarta Nayarit Blog: Consignó el festival como uno de los "6 eventos imperdibles de febrero de 2026" en la Bahía de Banderas.
-Best of Bucerías: Portal especializado en la zona que documenta anualmente el evento y las galerías participantes en la "Zona Dorada".
Las obras de los cuatro artistas comonforenses
José Luis Perales:
Esta obra del artista José Luis Perales, realizada durante el Bucerías Chalk Art Walk 2026, es un exponente magistral del arte Madonnari que utiliza la técnica de la anamorfosis para crear una ilusión tridimensional impactante.
La obra está diseñada para ser "decodificada" desde un punto de vista específico. El artista utiliza una proyección deformada que, al ser observada por el espectador, parece emerger del pavimento. La estructura central simula un bloque de hielo o cristal marino que se eleva, rompiendo la bidimensionalidad del suelo mediante sombras proyectadas y líneas de fuga precisas.
La paleta está dominada por una gama de azules oceánicos y cerúleos, que contrastan con los tonos vibrantes de la biodiversidad marina:
El uso de corales en tonos naranjas, rosas y púrpuras en la base del bloque genera un contraste complementario con el azul dominante, aportando vitalidad a la composición.
Existe una transición suave en el color de los animales (el delfín, la mantarraya y el pez ángel) que les otorga volumen y una apariencia orgánica.
Alineada con el lema del festival, la obra celebra la riqueza submarina de Bahía de Banderas. Perales logra integrar diversas especies en un solo "monolito" de vida:
La mantarraya parece deslizarse fuera del bloque, mientras que el delfín presenta un escorzo que sugiere movimiento hacia el espectador.
La pieza incluye detalles de corales y burbujas, reforzando la narrativa de un ecosistema interconectado que "brota" de la calle.
Técnica Madonnari (Gis sobre Pavimento)
El desafío técnico de trabajar sobre una superficie porosa y bajo luz natural es evidente. El artista demuestra un dominio excepcional en:
-Difuminado: Logra superficies lisas y efectos de luz que imitan el brillo de la piel húmeda de los cetáceos.
-Claroscuro: Las grietas dibujadas en la base del bloque refuerzan la ilusión de que el pavimento se ha roto físicamente para permitir el surgimiento de esta "bahía vertical".
Esta pieza fue una de las más destacadas en la Calle Lázaro Cárdenas por su capacidad de involucrar al público en una experiencia inmersiva de realismo social y ecológico.
Carolina García:
Esta obra de la artista Carolina García, destaca por su vibrante ejecución técnica y su profunda adherencia al tema del festival.
La obra se caracteriza por una paleta de azules eléctricos, cerúleos y turquesas que recrean la atmósfera abisal del océano.
La artista logra un efecto de "luz de Dios" (rayos solares penetrando el agua) en la esquina superior izquierda, lo que no solo ilumina el lomo de la ballena, sino que genera una jerarquía visual clara.
El uso de rosas, magentas y verdes neón en la flora marina de la base crea un contraste complementario que resalta la biodiversidad del ecosistema coralino.
La pieza presenta a una ballena jorobada en un ángulo dinámico que sugiere un ascenso gracioso hacia la superficie.
Se observa un trabajo minucioso en los pliegues gulares (garganta) del cetáceo, utilizando sombras profundas para conferir volumen y peso real a la figura.
El ojo de la ballena está estratégicamente ubicado para conectar con el espectador, dotando a la obra de una cualidad empática y consciente.
García utiliza elementos adicionales para reforzar la sensación de inmersión:
-Burbujas y Partículas: La dispersión de esferas de luz y burbujas de aire añade dinamismo y profundidad, sugiriendo el movimiento del agua alrededor del animal.
-Flora Marina: Los corales y algas en el primer plano actúan como un marco natural que ancla la composición y enfatiza la salud del hábitat marino.
Técnica Madonnari (Gis sobre Pavimento)
El desafío de esta obra radica en la superficie rugosa del empedrado de Bucerías. Carolina García demuestra una habilidad excepcional para cubrir el poro de la piedra para lograr colores sólidos y vibrantes que no se pierden en la textura del suelo.
Logra transiciones suaves en las corrientes de agua y la piel del animal, una tarea compleja con materiales secos como el gis.
La obra es una poderosa declaración visual sobre la majestuosidad de la fauna de Bahía de Banderas, ejecutada con una técnica que equilibra el realismo biológico con una estética de ensueño.
Hugo Solís:
Esta obra del artista madonnaro es una pieza de arte efímero que destaca por su complejidad compositiva y su narrativa sobre la coexistencia en el ecosistema marino.
La obra presenta un ensamble de tres figuras principales: un pulpo de tonalidades rojizas, una tortuga marina y un tiburón ballena al fondo.
El pulpo actúa como el elemento conector, extendiendo sus tentáculos de manera sinuosa sobre el caparazón de la tortuga y hacia el espectador, lo que genera una sensación de profundidad y movimiento envolvente.
Aunque no es una anamorfosis extrema, Solís utiliza un ángulo de visión cenital que permite apreciar la escala de los animales, situando a la tortuga en el primer plano para anclar la composición.
La paleta de colores es rica y contrastada, diseñada para resaltar sobre el tono grisáceo del pavimento.
El contraste entre el naranja/rojo del pulpo y el azul intenso del parche de océano al fondo crea un punto focal inmediato.
El artista demuestra un dominio avanzado del claroscuro en el caparazón de la tortuga, utilizando ocres, verdes y sombras profundas para simular la textura ósea y la rugosidad de la piel del reptil.
Las burbujas blancas y los reflejos en la piel de los animales sugieren la refracción de la luz solar a través del agua, aportando realismo y frescura a la pieza.
El desafío técnico de trabajar con gises sobre una superficie irregular como el empedrado de Bucerías es evidente. Solís logra una saturación notable, especialmente en el cuerpo del pulpo, donde el color se percibe sólido y vibrante a pesar de la porosidad del suelo.
Se aprecia un esfuerzo minucioso en las ventosas del pulpo y en el patrón de manchas del tiburón ballena, detalles que elevan la calidad técnica de la obra.
La obra de Hugo Solís celebra la biodiversidad característica de Bahía de Banderas. La imagen del pulpo "abrazando" a la tortuga puede interpretarse como una metáfora de la interconexión de la vida marina, donde la protección y la fragilidad conviven en un mismo espacio.
La pieza es un testimonio de la maestría de Solís en el manejo del gis, transformando el espacio público en un acuario vibrante que invita a la reflexión sobre la conservación marina a través del impacto visual.
María Núñez:
Esta obra de la artista madonnara María Núñez, presentada en el Bucerías Chalk Art Walk 2026, es una pieza de gran profundidad simbólica y técnica que fusiona la fauna marina con el paisaje costero de Bahía de Banderas.
La obra utiliza una técnica de doble exposición pictórica o composición integrada. El cuerpo de la tortuga marina no solo es una representación biológica, sino que sirve como lienzo para un paisaje nocturno de playa.
Esta integración sugiere que el animal lleva consigo su hogar; la tortuga es, literalmente, la esencia de la costa.
La escena interna muestra una playa bajo la luz de la luna, con palmeras y luces de la ciudad al fondo, creando un contraste entre la vida silvestre y la presencia humana en el horizonte.
María Núñez emplea una paleta de colores fríos para la mayor parte de la obra, lo que evoca la serenidad de la noche:
La aleta frontal destaca por un azul turquesa vibrante y saturado, con un patrón de manchas negras profundamente marcadas que aportan un realismo táctil.
El caparazón y la parte inferior de la cabeza presentan tonos ocres, cafés y tierras, que equilibran la frialdad del azul y dan una sensación de solidez y peso orgánico.
El punto de luz blanca en la parte superior izquierda simula la luna, cuya claridad se refleja suavemente en el ojo y la piel de la tortuga, aportando una tridimensionalidad sutil pero efectiva.
La obra está contenida en un formato circular, lo que refuerza la idea de un "mundo propio" o un ecosistema cerrado.
El trabajo en la cabeza de la tortuga es meticuloso, mostrando la textura escamosa característica de la especie. El ojo, entrecerrado, dota al animal de una expresión de sabiduría y calma ancestral.
La artista demuestra maestría al cubrir el grano del pavimento de Bucerías, logrando degradados suaves en el agua del paisaje interno y una definición nítida en los bordes de la aleta.
El uso del claroscuro en el caparazón permite que la pieza "se despegue" del suelo. La aleta inferior, que parece proyectarse hacia afuera del círculo, rompe el marco compositivo, generando un ligero efecto de profundidad que invita al espectador a acercarse.
La obra de María Núñez es una de las piezas más poéticas del festival. Logra transformar el gis en una ventana hacia la identidad de Nayarit, recordándonos que la fauna marina y el paisaje que habitamos son una sola entidad indivisible. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido






