La fruta de horno, el aroma irresistible de Comonfort

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco
Conductor: José Luis Revilla Macías
Camarógrafos: Silvestre León y Manuel Cortez Martínez

-La herencia de seis generaciones en Comonfort evoca un pasado de manos enharinadas y la calidez humana que fundó nuestra nación.
-El pan artesanal no es solo alimento, es el tejido social que sostiene la identidad de los pueblos frente al olvido de la modernidad.
-La tradición de la familia Centeno representa la resistencia cultural de Guanajuato, donde el trigo cuenta historias de la Colonia.

La memoria de un pueblo no se guarda en los libros de texto, sino en el crujir de una campechana y en el calor de un horno que no se apaga. En Comonfort, Guanajuato, la "fruta de horno" es más que un nombre pintoresco; es un susurro del pasado que sobrevive al paso de los siglos, recordándonos una época donde la palabra valía y el pan se compartía con el vecino como un acto de fe.

Hablar de la familia Centeno es hablar de la columna vertebral de nuestra identidad. Con seis generaciones a cuestas, este oficio artesanal nos transporta a esa Nueva España donde el trigo desplazaba al maíz en los campos del Bajío. La fruta de horno es un mestizaje perfecto: la técnica española del pan de leche y el hojaldre fundida con el alma trabajadora del indígena y el criollo. Es un recordatorio de que somos hijos de una mezcla brava, pero también noble.

En estos tiempos de inmediatez y plásticos, evocar la figura de don Evaristo "El Güero" Centeno es regresar a la transparencia de la gente buena. Su legado, ahora custodiado por manos como las de Carmelita, representa esa añoranza de cuando el comercio era un servicio a la comunidad y no una fría transacción. Ver el horno prendido, sentir el aroma del polvorón y la empanada recién salida, es un refugio contra la deshumanización.



El impacto cultural es profundo: la fruta de horno no se vende por marketing, se ofrece por tradición. Desde la plazuela Doctor Mora hasta los recorridos en triciclo por las comunidades, el pan busca a la gente. Es la pedagogía del esfuerzo; es saber que para que una "vaquita" o un "gasnate" lleguen a la boca, hubo antes un paloteo manual, un sudor honesto frente al calor de la leña.

Hoy, la fruta de horno se mantiene como un baluarte en Comonfort. En un mundo que a veces parece perder el rumbo entre noticias falsas y tecnología desalmada, este pan nos devuelve a la tierra. Nos dice que las penas con pan son menos, pero que si ese pan tiene el sabor de 150 años de historia, las penas simplemente se disuelven en la nostalgia de un Guanajuato que se niega a morir. Es un justo homenaje a la resiliencia de nuestra gente, a la belleza de lo sencillo y a la esperanza de que, mientras haya un horno encendido, habrá comunidad.

Como dato curioso, volován es una palabra de origen francés. Se trata de un préstamo del francés vol-au-vent (que significa literalmente "vuelo al viento", en alusión a la ligereza de la masa de hojaldre). Al españolizarse, la Real Academia Española (RAE) lo registró con "v" y acento en la última sílaba por ser una palabra aguda terminada en "n".

La voz de la tradición en la repostería de Comonfort

José Luis Revilla Macías: 
Buenos días. Gracias, Carmelita, por recibirnos aquí en la casa taller panadería del lugar donde se elabora la fruta de horno. Hay una expresión que a mí me gusta, dicen las penas con pan son menos.

Carmelita Centeno: 
Menos.

José Luis Revilla Macías: 
Y más si es fruta de horno. Es fruta de horno. La fruta de horno es un orgullo de la gastronomía de Comonfort y es un negocio que cobija o que ha venido desarrollando seis generaciones. Si consideramos que una generación es de aproximadamente veinticinco años, estamos hablando de seis generaciones, cerca de ciento cincuenta años elaborando distintas variedades de pan en distintos lugares. Incluso hasta un hermano de Carmelita, en Texas, allá se hace también fruta de horno. Estamos muy contentos porque es un orgullo que usted sabe la historia del pueblo mágico desde hace muchos años donde usted dice y nos va a presumir la fruta de horno con las autoridades federales de turismo y ahí Carmelita nos regresa toda la comitiva que estaba evaluando para que Comonfort fuera pueblo mágico. Es una historia muy bonita que otro día la platicaremos a detalle. 

Y entonces, ¿cómo no hacer un justo homenaje, un justo reconocimiento a la familia Centeno? Gracias. A mí me tocó conocer a su papá, don Evaristo, el Güero Centeno, un líder en el comercio de Comonfort y siempre solidario con las causas de aquí de Comonfort. Entonces, Carmelita, gracias por recibirnos. Estamos muy contentos. Todos los días se elabora fruta de horno, todos los días se vende. ¿Se vende, Carmelita? ¿Cómo se elabora la fruta de horno? Ahí estamos viendo el horno prendido atrás de cámaras.

Carmelita Centeno: 
El horno prendido, ajá, exactamente. Aquí atrás de las cámaras está la batidora donde se hace la masa. Ya después este se palotea y se hacen las tortillitas para las vaquitas, para los volovanes, se hacen los gorritos encima y este y todo se hace manualmente. Es una labor artesanal.

José Luis Revilla Macías: 
Artesanal. ¿Y tiene panecillos salados?

Carmelita Centeno: 
Salado y dulce.

José Luis Revilla Macías: 
Y dulce.

Carmelita Centeno: 
Salado le ofrezco lo que son las vaquitas. El volován es dulce con salado, es de picadillo y encima tiene la "capita" con azúcar. Y de dulce le ofrezco lo que es campechana, polvorón, empanada de piña, empanada de azúcar, las coronitas, ojos de los de atolito, los gasnates, que son los tubitos, es como tipo buñuelo que lleva atole en las puntas, y los trocantes. Esos vienen siendo como los pastelitos, una rebanada de pastel pero es pan de leche y en medio tiene atole. Esas son las variedades que les ofrecemos y todos los días se elaboran y todos los días se venden.

José Luis Revilla Macías: 
Ajá.

Carmelita Centeno: 
De lunes a domingo de las nueve de la mañana a las tres de la tarde. Y en la plazuela se vende nada más el puro fin de semana, que es el día domingo de las nueve de la mañana a las ocho de la noche en la plazuela Doctor Mora.

José Luis Revilla Macías: 
Doctor Mora, ahí donde está la parroquia de San Francisco, un extraordinario edificio, el edificio más valioso que tenemos aquí en Comonfort. Ahí merito en la esquinita de la plazuela.

Carmelita Centeno: 
Y estamos en un triciclo.

José Luis Revilla Macías: 
Y luego yo la he visto caminando por las calles también.

Carmelita Centeno: 
Ah, es que el día jueves y el viernes me salgo, como mi hermana se queda vendiendo ahí en el jardín, entonces yo me voy a dar la vuelta por las calles o me voy a las comunidades.

José Luis Revilla Macías: 
Les acerca el pan a la boca.

Carmelita Centeno: 
Exacto. Con un carrito ando vendiendo en las comunidades y aquí en el centro.

José Luis Revilla Macías: 
Ya ven, amigos, no hay más que probar la fruta de horno. Las penas con pan son menos y son menos si son con fruta de horno. Muy bien. Así como una vez en un molcajete de Comonfort me pusieron a hacer salsa, aquí Nancy me dice pues agarre el palote y dele también. Bueno, ya me lavé las manos y aquí le estoy dando a la masa. Este es un proyecto cultural que se llama Raíces de Comonfort y con este proyecto buscamos promocionar todos los elementos orgullo de Comonfort. Estamos muy contentos de que nos hayan recibido.

Carmelita Centeno: 
No, al contrario, que nos hayan permitido estar aquí con ustedes.

José Luis Revilla Macías: 
Y deseamos larga vida a la fruta de horno, otras seis generaciones más. Hay que vivirlas. Muchas gracias. ¿Cómo no aprovechar aquí la confianza, la amabilidad de Carmelita y probar la fruta de horno? La verdad estamos sorprendidos de la variedad tan enorme. Hace para eventos de distintos tamaños, hasta unos pequeños. Y bueno, es decir que en la época de la Colonia se producía más trigo que maíz. De ahí hay una herencia influida por los españoles que llegan y que bueno pues a sangre y a fuego y con muchas cosas, pero finalmente en esa mezcla venimos nosotros con nuestra cultura, con nuestras tradiciones, con nuestros santos y festividades. Y una de estas cosas, este orgullo de Comonfort, es la fruta de horno. La fruta de horno. Entonces, la verdad, muchas gracias. Con pan.

Carmelita Centeno:
Muchas gracias.
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