Por Anacleto González
Evangelio según San Marcos 3, 20-21
“En aquel tiempo, Jesús entró en una casa, y de nuevo se juntó tanta gente que no podían ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, porque decían: ‘Está fuera de sí’.”
El lamento de David por Saúl y Jonatán muestra cómo la fidelidad y el amor pueden parecer incomprensibles a los ojos del mundo. Así también Jesús, incomprendido por los suyos, revela que la misión divina supera los cálculos humanos. El rechazo inicial de sus parientes anticipa la cruz. Como dice San Juan: “Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron”. La incomprensión es parte del camino del discípulo.
Por su parte, el Catecismo enseña que la misión de Cristo es signo de contradicción. La incomprensión de sus familiares refleja la tensión entre la lógica humana y la lógica del Reino. La Iglesia, siguiendo a Cristo, sabe que su anuncio será siempre cuestionado, pero debe mantenerse fiel.
La Doctrina Social recuerda que la fe no se vive aislada, sino en medio de la sociedad. Jesús, rodeado de multitudes, muestra que la misión cristiana se encarna en la vida pública. La incomprensión de los suyos refleja lo que ocurre cuando la Iglesia denuncia injusticias: puede ser acusada de “estar fuera de sí”, pero su voz es necesaria para la justicia y la paz.
Las reflexiones de los Santos Padres de la Iglesia
-San Agustín: La incomprensión es prueba de la verdad; lo que el mundo no entiende suele ser lo más divino.
-San Jerónimo: La multitud que impide comer muestra el hambre de la Palabra.
-San Gregorio Magno: La incomprensión de los parientes es figura de la resistencia del mundo a la gracia.
-San Juan Crisóstomo: Cristo soporta la incomprensión con paciencia, modelo para los predicadores.
-San Basilio: La misión exige renuncia, incluso a la aprobación familiar.
-San Ambrosio: La casa llena es imagen de la Iglesia que acoge a todos.
-San León Magno: La incomprensión es preludio de la pasión.
-San Ireneo: Cristo revela que la gloria de Dios es el hombre vivo, aunque incomprendido.
-San Cipriano: La Iglesia debe perseverar aunque sea acusada de locura.
-San Hilario de Poitiers: La incomprensión es signo de la divinidad de Cristo.
-San Gregorio Nacianceno: La misión divina siempre desborda la razón humana.
-San Atanasio: La incomprensión es parte del combate espiritual.
-San Clemente de Alejandría: La multitud que busca a Cristo es la humanidad sedienta de verdad.
-San Ignacio de Antioquía: La incomprensión es camino hacia el martirio.
Los santos señalan cosas muy semejantes
-Santa Teresa de Ávila: La incomprensión es parte de la vida mística.
-San Francisco de Sales: La dulzura vence la resistencia; la paciencia es la mejor respuesta.
-Santa Margarita María de Alacoque: La devoción al Corazón de Jesús es respuesta al rechazo humano.
Diversos Papas de la Iglesia plasmaron también estas realidades en sus escritos, como Pío XI (1923) quien proclamó a San Francisco de Sales patrono de periodistas, recordando que la palabra debe ser clara y fiel.
San Juan Pablo II insistió en que la Iglesia debe ser “signo de contradicción” en el mundo moderno y Francisco (Evangelii Gaudium): La incomprensión no debe apagar la alegría del Evangelio.
El Evangelio de hoy nos recuerda que seguir a Cristo implica incomprensión, incluso de los más cercanos. Sin embargo, la fidelidad, la paciencia y la dulzura son las armas del discípulo. La Iglesia, como Jesús, debe estar dispuesta a ser acusada de “locura” cuando defiende la verdad y la justicia, porque en esa aparente locura se revela la sabiduría de Dios. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

