Talabartería Centeno: la piel que no cede al tiempo, en Comonfort

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco
José Luis Revilla Macías, Entrevistador
Equipo Técnico de Raíces de Comonfort: Manuel Cortez, Silvestre León, Al Rabi Arredondo; Roger Zea, Emigdio González, David Eduardo Guevara y Verónica Calixto

-En San Isidro de la Loma, la familia Centeno suma tres generaciones manteniendo vivo el arte de la talabartería en Comonfort.
-Sus cotizadas sillas de montar y productos de piel elaborados a mano se distribuyen en toda la República y en el extranjero.
-La exigencia de los clientes impulsó al taller a evolucionar con diseños complejos, cincelados finos y herrajes de acero.
-La joven generación diversificó el taller creando fundas, carteras y cinturones, además de promover su arte en TikTok
-Para pedidos o informes, la Talabartería Centeno atiende vía WhatsApp y llamada a los números 412 100 3 y 412 17 187 en Guanajuato.
-Don Alfredo Centeno expresa su orgullo al ver a sus nietos tomar el relevo del oficio artesanal que él comenzó hace 25 años.

SAN ISIDRO DE LA LOMA, municipio de COMONFORT.- En un rincón sereno de la comunidad de San Isidro de la Loma, donde el polvo de los caminos aún conserva la huella fina del paso del caballo, el tiempo parece marchar a otro ritmo. Allí, al resguardo del bullicio moderno, el taller de la familia Centeno huele a cuero curtido, a cera, a metal noble y a una devoción heredada que se resiste a extinguirse.

Hablar de la talabartería es evocar la memoria viva del campo mexicano. Hubo una época en que las manos del artesano vestían el alma de la faena rural: monturas recias para el monte, aperos firmes para el arado y guantes labrados para plantar cara a los toros bravos. Hoy, cuando la inmediatez de la máquina ha reemplazado la cadencia del pulso humano, tres generaciones de la familia Centeno mantienen encendida esa llama antigua con la misma humildad y pulcritud de sus orígenes.

Todo comenzó hace un cuarto de siglo por obra de don Alfredo Centeno, quien con herramientas sencillas y una paciencia infinita dio forma a los primeros trazos del taller. Lo que nació como una labor modesta de reparación y confección básica floreció gracias a la constancia de su hijo Sergio, y hoy se enriquece con el ímpetu joven de sus nietos, egresados del agro y formados al pie del yunque y el cuchillo.

En las manos de esta familia, el fuste —esa estructura de madera que constituye el esqueleto de la silla de montar— cobra vida. No hay prisa en el trazo del cincel ni atajos en la costura. El cuero se amolda, se cala, se graba con motivos florales y se viste de gala con herrajes pulidos de acero inoxidable. Cada pieza que sale del taller guarda la esencia de un arte hecho para durar generaciones, un testimonio táctil donde la belleza no reside en el lujo ostentoso, sino en la honestidad de la factura hecha a mano.

La tradición no ha quedado estancada; ha sabido abrazar los tiempos modernos sin perder su mística. Las fronteras físicas se han desvanecido gracias a la red, llevando el nombre de Comonfort y el arte de los Centeno a distintos puntos de la República y más allá de sus fronteras. Sin embargo, la esencia permanece intacta: la mirada orgullosa del abuelo que observa el relevo, el oficio paciente del padre y la pasión renovada de los nietos.

La talabartería de la familia Centeno nos recuerda que hay oficios que no mueren porque sostienen la identidad de un pueblo. Mientras en San Isidro de la Loma siga resonando el golpe suave del martillo sobre la vaqueta, la nobleza del trabajo artesanal seguirá demostrando que la autenticidad y el amor por la tierra nunca pasarán de moda.



La transcripción de la entrevista realizada por José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Amigos de Raíces de Comonfort, estamos en la comunidad de San Isidro de la Loma con la familia Centeno: tres generaciones aquí reunidas en una talabartería que tiene veinticinco años de venir funcionando. Hay trabajos anteriores, pero podemos redondear en veinticinco años este proyecto que encabezó nuestro amigo Alfredo Centeno. Sergio y sus nietos, Sergio Centeno y Ángel Centeno, también forman parte del legado; vienen a reforzar, a abrir mercado y a combinar la juventud con la experiencia para posicionar este negocio. Hoy nos platicarán sobre las sillas de montar que distribuyen a toda la República y fuera del país. Estamos en la talabartería de la familia Centeno y les agradecemos por recibirnos: Sergio, don Alfredo, muchas gracias. Jóvenes egresados del CBTA de Neutla y metidos de lleno en el taller, así es. ¿Cómo se siente, don Alfredo, contento con ellos?

Don Alfredo Centeno (Primera generación):
Contento porque de aquí para adelante ellos van a ser los buenos. Al principio como que no querían entrarle a esta chambita, pero vieron que salían centavitos y que esto sí funciona. Metiéndose de lleno, se vinieron a trabajar y ahora están funcionando muy bien. Hoy en día ya son ellos los encargados principales; yo ya nada más los miro, pero me siento muy orgulloso. Es lo que siempre les digo: siento un gran orgullo de que se hayan inclinado por este lado del trabajo, porque aquí lo que se necesita es trabajar.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Sergio, eres un pilar aquí. Agarraste la idea, reforzaste estructuras, cambiaste, modificaste y ahora transmites todo esto a tus hijos.

Sergio Centeno (Segunda generación):
Sí, de hecho ese era el plan: ir evolucionando cada vez más. Al principio trabajábamos de manera muy sencilla, pero los mismos clientes nos fueron poniendo a prueba. Nos traían diseños que no hacíamos ni trabajábamos aquí, ya que mi papá comenzó con las monturas más sencillas. En ese proceso fuimos evolucionando al asumir pedidos que no estaban dentro de nuestro conocimiento previo. Sin embargo, con ganas y empeño, hemos logrado sacar monturas con nuevos diseños, cincelados y entresacados, tal como se observa en esta pieza. Le estamos echando todas las ganas.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Tus hijos, prácticamente, ¿nacieron en el taller? Desde chicos han visto a su abuelo y a su padre realizar el trabajo de talabartería.

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Así es, nosotros fuimos creciendo viendo trabajar a mi abuelo y a mi papá. Al principio no era un taller como el que vemos hoy, sino que todo comenzó de algo más sencillo. Recuerdo que mi abuelo se dedicaba a arreglar sombreros o a fabricar guantes para el azar de toros bravos; veía cómo hacía sus cosas o cómo la gente venía a encargarle aperos para sus caballos o a rentar monturas. Crecimos viéndolos en el taller y ellos nos vieron crecer a nosotros. En lo personal, es un trabajo que me gusta mucho hacer; es una labor especializada y, cuando la ejecutas bien, todo queda al cien por ciento.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
¿Y también se meten a internet, abren mercado y hacen TikToks?

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Hacemos TikToks, ¡cómo no! Ya les platicaremos de eso también.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Principalmente, ¿el trabajo de la talabartería va enfocado a la confección de sillas de montar?

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Principalmente sí, pero también realizamos cinturones vaqueros, cinturones de vestir, fundas para teléfono, fundas para navajas, carteras y bolsos para mujer. En sí, el taller se adapta a lo que el cliente requiera y a los trabajos especiales que nos soliciten.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Un taller bastante versátil.

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Exactamente. Si nos piden algo que no fabricamos habitualmente, pero está dentro de nuestras posibilidades realizarlo, lo hacemos con gusto. No nos ponemos límites; siempre buscamos innovar para que el taller siga creciendo y ofreciendo la mejor calidad posible.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
En el caso de las sillas, ustedes consiguen el fuste, que es el alma de la montura, y prácticamente lo visten, a veces con bastante lujo.

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Sí, todo depende de cómo lo pida el cliente. Hay personas que llegan pidiendo un trabajo de máxima calidad sin importar el costo, solicitando diseños muy elaborados sobre el fuste. De igual manera, nos adaptamos a las posibilidades de cada cliente. En cuanto a los herrajes, trabajamos principalmente con acero inoxidable.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
¿Manejan acero inoxidable y plata?

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Sí, prácticamente el acero inoxidable es el material base que manejamos.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Como padre de tres varones, entiendo perfectamente que uno siempre busca que los hijos superen a uno, crezcan y aprendan más. Y aquí lo veo reflejado: han formado una escuela desde don Alfredo, su hijo Sergio, y ahora estos jóvenes dedicados de lleno al negocio.

Don Alfredo Centeno (Primera generación):
Así tiene que ser. Yo empecé con cosas sencillas, no de tanto lujo, pero sí bien hechas.

Sergio Centeno (Segunda generación):
El mismo cliente nos fue empujando a hacer cosas nuevas. Nos ponían a prueba trayendo diseños que veían en otros lados para ver si podíamos replicarlos. Les decíamos que exacto no quedaría, pero sí muy similar, y al final siempre se han llevado un buen sabor de boca y han quedado satisfechos con nuestro trabajo.

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Familia Centeno, muchísimas gracias por recibirnos en su taller. Don Alfredo, Sergio, Ángel y Sergio Jr., gracias por abrirnos las puertas de su casa. ¿En dónde y cómo los pueden localizar?

Ángel Centeno / Sergio Centeno Jr. (Tercera generación):
Claro que sí. Nos pueden contactar a los números telefónicos 412 100 3 y 412 17 187. También nos encuentran en Facebook y TikTok bajo el nombre de Talabartería Centeno. Cualquier duda o pedido, pueden enviarnos un mensaje y con gusto los atenderemos. ¡Un saludo a todos!

José Luis Revilla Macías, de Raíces de Comonfort:
Muchísimas gracias a la familia Centeno.

Familia Centeno:
Gracias a Raíces de Comonfort, aquí tienen su casa. Muy amables.

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