Eugenio Amézquita Velasco
-El estudio denominado Estrategia de Fortalecimiento Agroindustrial y Valor Agregado de la región Laja Bajío, aborda una gran cantidad de tópicos, con análisis de realidades, fortalezas y debilidades
-Entre los puntos centrales está la realidad del agua en 9 municipios que integran esta zona, para pasar de lo tradicional a la aplicación de tecnificación en el agro
-El trabajo fue realizado de manera coordinada por el Consejo Coordinador Empresarial, Tecnológico Nacional de México en Celaya y TecNM de Roque
El estudio Estrategia de Fortalecimiento Agroindustrial y Valor Agregado de la región Laja Bajío, precisa que ésta se encuentra en un momento decisivo de su historia económica. Históricamente reconocida como un pilar agropecuario y logístico de México, hoy enfrenta la necesidad urgente de transformar su modelo productivo para seguir siendo competitiva y sostenible, precisó el presidente del CCE en Celaya, Jorge Gámez Campos.
El estudio Estrategia de Fortalecimiento Agroindustrial y de Valor Agregado de la Región Laja-Bajío presenta una hoja de ruta técnica y estratégica para transitar de una producción tradicional de materias primas hacia un sistema agroindustrial moderno, tecnificado y formalizado. El documento fue elaborado de manera conjunta por el mismo Consejo Coordinador Empresarial, El Tecnológico Nacional de México en Celaya y el Tecnológico Nacional de México en Roque.
Un diagnóstico sobre la realidad actual
La región, integrada por nueve municipios —con Celaya como articulador central—, posee ventajas inigualables: ubicación estratégica, experiencia productiva, tierras fértiles y una conectividad logística privilegiada gracias a su red de carreteras y vías ferroviarias que conectan el centro del país con los principales puertos y mercados internacionales.
Sin embargo, el documento subraya que el modelo actual ha llegado a su límite operativo. Los problemas detectados no son aislados, sino estructurales.
La zona presenta un estrés hídrico severo, donde la sobre explotación de los acuíferos es la amenaza más grave. El uso ineficiente del agua y la persistencia en cultivos de alta demanda hídrica ponen en riesgo la viabilidad futura del sector.
El estudio detecta la fragmentación productiva, donde existe un gran número de pequeños productores que operan de forma independiente y a pequeña escala, lo que les impide acceder a economías de escala, financiamiento, tecnología avanzada o mercados formales.
También precisa la baja captura de valor local, en donde gran parte del valor económico de lo que se produce en la región se pierde antes de llegar al consumidor final. Debido a la falta de infraestructura de almacenamiento, procesamiento y organización, la mayoría de las ventas se realizan "a pie de cosecha", dejando las mayores utilidades en manos de intermediarios.
Finalmente, se observa la informalidad, donde se destaca que la debilidad en los esquemas de formalización administrativa y fiscal actúa como una barrera que excluye a muchos productores de los apoyos, créditos y mercados de mayor valor.
Las fortalezas y las debilidades: El contraste
El estudio presenta un análisis de los factores que definen el presente y futuro de la región. Entre sus principales fortalezas se precisan que la región cuenta con una base agrícola sólida, una amplia experiencia técnica y una ubicación geográfica que la sitúa como un nodo logístico insustituible. Además, existe una base institucional y empresarial, especialmente en empresas medianas y grandes, que ha demostrado capacidad de innovación y eficiencia.
Pero dentro de las debilidades, se detecta la falta de articulación entre los pequeños productores y las cadenas de valor formales es un talón de Aquiles. La dependencia de prácticas que agotan los recursos naturales y la baja tasa de integración agroindustrial -donde la transformación de productos aún es parcial- limitan la competitividad global.
La parte más importante: La ruta de transformación
La parte más relevante del documento es su propuesta de políticas públicas estratégicas para lograr la integración productiva. El estudio propone pasar del minifundismo a un sistema integral mediante cinco ejes rectores.
- Eficiencia hídrica: Implementar riego tecnificado y reconversión productiva hacia cultivos más rentables y menos demandantes de agua.
-Formalización: Organizar a los productores para acceder a financiamiento y mercados, convirtiendo la formalidad en un puente de crecimiento y no en una carga administrativa.
-Organización colectiva: Impulsar esquemas de asociatividad que permitan a los productores dispersos alcanzar el volumen y la calidad necesarios para negociar mejores precios.
-Integración a cadenas de valor: Fomentar que la transformación y el valor agregado (empaque, marca, certificación) ocurran dentro de la misma región.
-Tecnología y talento: Incorporar jóvenes y especialistas mediante formación dual y uso de agricultura de precisión, profesionalizando la administración rural.
El futuro de la Laja-Bajío, según el estudio, precisó el presidente de la CCE depende de la maduración de proyectos clave como el Libramiento Ferroviario de Celaya y la infraestructura logística de gran escala, que permitirán una mejor comercialización y seguridad alimentaria.
En conclusión, el documento es un llamado a la acción: el campo no debe ser visto como una actividad aislada, sino como el motor estructural que da sentido a la competitividad territorial. El reto es claro: producir más valor con menos agua, mayor organización y una integración agroindustrial plena que garantice el bienestar de las familias rurales y el desarrollo económico sostenible de los nueve municipios. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido


