Talento de Roque busca apoyo para misión científica en Colombia

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

-Estudiantes de posgrado del TecNM de Roque impulsan una ambiciosa colaboración con Colombia para aplicar nanotecnología en la regeneración de suelos agrícolas.
-El proyecto busca transformar el sargazo y residuos locales en biochar, una solución sostenible que promete devolver la fertilidad a los cultivos clave del Bajío.
-La estancia de investigación en la Universidad de Medellín representa una oportunidad única para consolidar conocimientos que beneficien directamente a los productores.

El futuro del campo: Ciencia joven con sello de Roque

En las aulas y laboratorios del Tecnológico Nacional de México, Campus Roque, se gesta una iniciativa que trasciende fronteras y propone soluciones de vanguardia para los retos del siglo XXI. Un grupo de jóvenes investigadores, impulsados por la excelencia académica y el compromiso social, ha puesto en marcha un proyecto de colaboración científica con Colombia que pone al talento guanajuatense en el mapa de la innovación internacional. Su objetivo es claro: aplicar ciencia de alto nivel para rescatar la productividad de nuestra tierra.

Un puente entre México y Colombia

La investigación, que conecta al Tec de Roque con el Cinvestav Querétaro y la Universidad de Medellín, se centra en el aprovechamiento del sargazo y residuos orgánicos para la creación de "biochar" funcionalizado. Santiago Cepeda, Antonio Cofradía y Maric Roque, representantes de esta nueva generación de científicos, explican que no se trata solo de un proceso de descomposición térmica, sino de integrar nanotecnología para crear bioestimulantes inteligentes. Legalmente, estos intercambios están respaldados por convenios de vinculación académica que buscan fortalecer la soberanía alimentaria, permitiendo que el conocimiento generado en el laboratorio llegue finalmente al surco del agricultor.



Impacto en la productividad regional

El uso del biochar representa una esperanza tangible para los suelos de la región de Celaya y sus alrededores, muchos de los cuales enfrentan problemas de acidez y baja fertilidad tras décadas de uso intenso. Al incorporar este material, se mejora la retención de agua y nutrientes, permitiendo que cultivos como el frijol, el aguacate y el café alcancen su máximo potencial de forma sostenible. Para la comunidad, este proyecto significa transitar hacia una agricultura circular, donde lo que hoy se considera residuo —como los restos de poda o el sargazo marino— se convierte en un insumo valioso para el campo. Es una apuesta por la resiliencia de la agricultura familiar y la seguridad alimentaria de nuestras familias.

La suma de esfuerzos por el talento local

El profesionalismo de estos jóvenes es evidente en la rigurosidad de sus protocolos, que incluyen "experimentos espejo" para validar resultados en ambos países. Sin embargo, para que esta transferencia de tecnología se complete, los investigadores han hecho un llamado cordial a la sociedad, las empresas y las instituciones para sumarse mediante patrocinios que faciliten su estancia en Colombia. Se trata de una inversión en el capital humano más valioso de nuestra región: sus mentes brillantes. El apoyo a estos estudiantes no es solo un gesto de solidaridad, sino una alianza estratégica para asegurar que el campo de Guanajuato siga siendo un referente de innovación y desarrollo.

El esfuerzo de los estudiantes de Roque es un testimonio de la calidad educativa que se imparte en nuestra región. Ver a jóvenes comprometidos con la ciencia aplicada y la mejora del medio ambiente es motivo de orgullo y esperanza. Llamemos a las cosas por su nombre: estamos ante una oportunidad de oro para que la comunidad apoye un proyecto que regresará multiplicado en beneficios técnicos para nuestros productores. Respaldar su estancia en Colombia es apostar por un futuro agrícola más tecnológico, justo y sostenible para todos.

La entrevista a los tres jóvenes investigadores: piden apoyo.

Santiago Cepeda Camarillo:
Buenas tardes. Mi nombre es Santiago Cepeda Camarillo, soy estudiante de la maestría en ciencias en producción y tecnología de semillas del Tecnológico Nacional de México en Roque. El proyecto que estoy desarrollando nace de una colaboración científica que conecta a México con Colombia. Todo esto comienza aquí en el Tec de Roque con la doctora Carolina y en Cinvestav Unidad Querétaro, específicamente en el SENAPROT, que es el laboratorio nacional de proyección térmica. Gracias a su vinculación con la Universidad de Medellín, específicamente con el grupo Materiales con Impacto de la doctora Nancy Celas, logramos traer esta línea de investigación al Tecnológico Nacional de México Campus Roque, donde actualmente la desarrollo como parte de mi tesis de maestría.

Para entender el alcance de este trabajo, primero debemos definir qué es el biochar: este es un material rico en carbono que se obtiene a través de la pirólisis en un proceso de descomposición térmica de biomasa en ausencia de oxígeno. Entre sus propiedades más destacadas está su alta porosidad, su capacidad para retener agua y nutrientes en el suelo, y su estabilidad química que le permite actuar como un sumidero de carbono, ayudando directamente a mitigar el cambio climático.

La columna vertebral de mi investigación es el aprovechamiento del sargazo, lo que actualmente vemos como una crisis ecológica masiva que llega a nuestras playas afectando ecosistemas marinos y la economía turística. Nosotros vemos esto como una materia prima valiosa: estamos transformando este excedente de biomasa marina en biochar, dándole una solución productiva a un residuo que hoy presenta un problema ambiental grave. Sin embargo, no nos quedamos en la producción básica. Mi enfoque consiste en la funcionalización de este biochar derivado del sargazo utilizando nanopartículas metálicas y cerámicas como los óxidos de zinc, titanio y bismuto. Al integrar la nanotecnología, convertimos el biochar en un bioestimulante avanzado e inteligente. De esta manera, estamos cerrando un ciclo de economía circular: tomamos una amenaza ambiental como el sargazo, lo procesamos con ciencia de alto nivel y lo devolvemos al campo para potenciar la productividad de cultivos como el mijo, asegurando un futuro agrícola más sostenible y tecnológico.

Antonio Cofradía:
Hola, ¿qué tal? Yo soy Antonio Cofradía, pertenezco al programa de doctorado en ciencias en producción agroalimentaria del Tecnológico Nacional de México en Roque. Les voy a platicar un poquito de lo que estamos realizando actualmente en el laboratorio. Como les comentaba Santiago, se dio la oportunidad de trabajar con este material gracias a la colaboración con la doctora Carolina Hernández Navarro y el grupo de trabajo de Cinvestav Unidad Querétaro, que a su vez tienen vinculación con la Universidad de Medellín.

Yo específicamente trabajo en el cultivo de tejidos in vitro. Esta es una herramienta valiosa que se utiliza para la multiplicación en laboratorio de plantas. Como sabemos, las plantas son diferentes unas de otras; hay algunas que son fáciles de multiplicar, donde podemos tomar un segmento, colocarlo en una maceta y obtener un nuevo individuo. Sin embargo, existen otros cultivos que son más difíciles de multiplicar y es ahí donde entra el cultivo de tejidos in vitro. Tomamos un explante —que puede ser un segmento de hoja, un fragmento del tallo o raíz—, lo colocamos en un medio de cultivo apto para el desarrollo de estos tejidos vegetales y a partir de aquí multiplicamos nuestro cultivo de interés.

Específicamente trabajo con aguacate para mi tesis de doctorado, continuando lo realizado en la maestría. Es necesario establecer protocolos específicos para cada tipo de cultivo; si bien en el grupo de Roque ya se tenían protocolos para la regeneración de aguacate, siempre buscamos eficientizar los procesos. Al tener acceso al biochar, decidimos probarlo en nuestros experimentos para observar los efectos que puede tener en el desarrollo de estos tejidos vegetales. Actualmente tenemos resultados preliminares muy prometedores. De aquí surgió la posibilidad de realizar una estancia en la Universidad de Medellín, por lo que comenzamos a trabajar con un "experimento espejo": realizaremos el mismo experimento aquí en el laboratorio del Tec de Roque y posteriormente lo replicaré en Colombia durante los tres meses de estancia. Optamos por trabajar con frijol debido al tiempo limitado, ya que es más fácil ver los efectos comparado con el aguacate. También existe la posibilidad de trabajar allá con café; los mismos desechos de su producción pueden ser pirolizados para obtener biochar y utilizarlo en el cultivo in vitro del mismo café. Es un mundo de investigación fascinante que nos tiene muy emocionados.

Maric Roque Aguirre:
Hola, buenas tardes. Mi nombre es Maric Roque Aguirre, soy estudiante de la maestría en ciencias en producción y tecnología de semillas en el Tecnológico Nacional de México Campus Roque en Guanajuato. Mi proyecto se titula: "Impacto de diversas dosis de biochar en la germinación, el crecimiento inicial del cultivo y las propiedades del suelo". En términos simples, quiero evaluar cómo diferentes dosis de biochar influyen en el crecimiento inicial del frijol y cómo cambian propiedades del suelo como su acidez y contenido de materia orgánica. Actualmente muchos suelos agrícolas se han ido degradando, presentando problemas de acidez y baja fertilidad, lo que limita el rendimiento y afecta la seguridad alimentaria.

El biochar es un biocarbono obtenido al someter residuos orgánicos, como podas urbanas o restos de cultivos, a un proceso de pirólisis. Al incorporarlo al suelo, mejora la retención de agua, ayuda a neutralizar la acidez y favorece la actividad de microorganismos benéficos. Lo que buscamos es generar evidencia local sobre el uso de biochar producido con residuos de la región para proponer dosis adecuadas que mejoren la productividad de forma resiliente. Trabajaremos con un suelo representativo de la región de Medellín y semillas de frijol, midiendo velocidad de germinación, longitud de raíz, biomasa y parámetros finales como pH y materia orgánica.

Como comentaron mis compañeros, participamos el Tecnológico Nacional de México en Roque como mi formación base y la Universidad de Medellín como institución receptora. Esta vinculación es valiosa porque ambos países compartimos retos similares en agricultura familiar y degradación de suelos. El suelo es un recurso vivo y finito; su cuidado es fundamental para garantizar la producción de alimentos en el futuro. Invito a ver los residuos orgánicos no como basura, sino como una oportunidad para generar insumos que mejoren nuestros suelos.

Santiago Cepeda Camarillo:
Finalmente, para que este proyecto pase del laboratorio al campo y podamos realizar nuestra estancia de investigación en Colombia, necesitamos sumar esfuerzos entre todos. Por ello, queremos hacer un llamado a la comunidad, a las empresas privadas y al gobierno para que nos brinden apoyo con el financiamiento de este viaje académico. Cualquier aportación, mediante patrocinio directo o donaciones, nos permite seguir desarrollando tecnología sustentable para el futuro de nuestro campo. No nos queda más que agradecerles la oportunidad de esta entrevista; estamos pendientes de sus dudas o preguntas. Muchas gracias por su atención y por cualquier aportación que puedan brindarnos. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

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