Explora la Montaña Sagrada del Origen: Senderismo en el Cerro del Culiacán este 29 de marzo

Guanajuato Desconocido
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Eugenio Amézquita Velasco

-El arqueólogo Jorge Celis Polanco vincula al Cerro del Culiacán con el mítico Chicomoztoc, lugar de origen de culturas náhuatlacas.
-Para mayores informes y detalles sobre la excursión este domingo 29 de marzo, favor de contactar vía WhatsApp al número 411 134 3479.
-Se visitará la cueva de Tlaltecuhtli, localizada
-La cueva de Tlaltecuhtli representa físicamente las fauces de la tierra y el umbral al Mictlán, según la cosmogonía de Mesoamérica.
-Investigaciones en el sitio fortalecen la tesis de la migración mexica iniciada por el hombre águila desde el vientre de la tierra.
-El Mamalhuaztli, instrumento sagrado para encender el fuego nuevo, vincula la tecnología prehispánica con la constelación de Orión.
-Huitzilopochtli, deidad máxima mexica, guio la peregrinación desde Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlan en el lago de Texcoco.
-El especialista advierte que la zona arqueológica del "Monte Sagrado" sufre de saqueo constante de materiales cerámicos antiguos.

CORTAZAR, GTO.- El arqueólogo Jorge Celis Polanco, especialista en la zona del Monte Sagrado, anunció la realización de una jornada de senderismo y exploración para este domingo 29 de marzo de 2026, con el objetivo de difundir los hallazgos que vinculan al Cerro del Culiacán con el origen mítico de las culturas mesoamericanas.



A través de sus investigaciones de campo, Celis Polanco ha documentado evidencias que fortalecen la tesis de que este sitio alberga restos de las siete cuevas del Chicomoztoc, lugar de origen de diversas tribus nahuatlacas, según la tradición oral y registros en códices como el Azcatitlan.

Uno de los puntos centrales de la expedición es la cueva de Tlaltecuhtli, una formación natural de alto peso cosmogónico. Según el arqueólogo, este sitio representa físicamente las fauces de la divinidad de la tierra, descrita en la mitología como el umbral al Mictlán y el punto de partida del "hombre águila" o Huitzilopochtli, quien guio a los mexicas en su histórica migración.

"Es fantástico encontrar una cueva que tenga la representación física de esta divinidad; este lugar fue sagrado para muchísimos pueblos que reverenciaban al señor de la tierra", explicó el especialista, lamentando a su vez que la zona presente un grave saqueo de materiales cerámicos.

La actividad está abierta al público interesado en el simbolismo mítico-religioso del Bajío. Los informes y detalles de la excursión están disponibles a través de contacto directo vía WhatsApp al número 411 134 3479.

La transcripción de la invitación del Arqueólogo Jorge Celis Polanco 

Arqueólogo Jorge Celis Polanco:
Tlaltecuhtli viene siendo como la parte masculina de la tierra aquel que en sus fauces devoraba a los cadáveres a los muertos a los difuntos e iban a emprender un camino de cuatro años para poder llegar al Mictlán y llevar sus ofrendas a Mictlantecuhtli al señor del inframundo y la entrada a este inframundo era precisamente por Tlaltecuhtli por sus fauces por las cuevas y esta cueva en especial es muy importante porque además que es de una de las siete cuevas del Chicomoztoc reconocido por la historia oral que de la gente que vive aquí en los alrededores tiene esa connotación y ese peso simbólico bueno pues ahora estamos en la cueva de Tlaltecuhtli.

Tlaltecuhtli significa el señor de la tierra y es una cueva mucho muy importante por el gran peso simbólico cosmogónico que tenía para Mesoamérica en varios códices como en el códice Azcatitlan podemos ver cómo se representa a Tlaltecuhtli y cómo sale el hombre águila con del Mamalhuaztli o Huitzilopochtli que sale del vientre de la tierra para que la gente los migrantes los ztecas lo siguieran a la migración esta cueva tiene algunos restos muy escasos ya de cerámica porque ha sido muy saqueada tiene una sola cámara al fondo entonces pues los invito a que pasemos al fondo a ver la cueva que conozcan un poco de su interior y sobre todo esto que es bien importante es el simbolismo el simbolismo mítico mágico religioso cosmogónico y que esta cueva fue muy importante para muchos pueblos no nada más para los aztecas sino para muchísimos pueblos que reverenciaban a Tlaltecuhtli al señor de la tierra en sus pueblos en sus lugares lo representaban en esculturas en códices y es fantástico encontrar una cueva que tenga la representación física de esta cueva de este lugar de este personaje de esta divinidad entonces los invito acompáñenme por favor a conocer.

Tlaltecuhtli y el mito de la creación

Tlaltecuhtli, cuyo nombre en náhuatl significa "Señor o Señora de la Tierra" -tlalli, tierra; tecuhtli, señor/dueño-, es una de las deidades más complejas, fascinantes y morfológicamente impactantes del panteón mexica. Representa la superficie terrestre, pero no como un ente pasivo, sino como una entidad devoradora y generadora a la vez, una criatura insaciable que demanda sangre para permitir la vida.

El mito de la Creación: El cuerpo fragmentado

Según el mito de la creación del mundo -registrado en fuentes como la Histoyre du Mechique-, en el principio solo existía un mar primigenio habitado por Tlaltecuhtli, descrita como un monstruo acuático con rasgos de cocodrilo y sapo, llena de ojos y bocas en todas sus articulaciones. 

Los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, viendo que no había donde asentar la creación, se transformaron en dos grandes serpientes. Uno la tomó de la mano derecha y el pie izquierdo, y el otro de la mano izquierda y el pie derecho. En una lucha cósmica, la estiraron hasta que el cuerpo de la deidad se partió por la mitad. Con la mitad superior formaron el cielo y con la inferior la tierra.

La fisiología de la Tierra

Este acto de violencia divina dejó a Tlaltecuhtli herida y llorando. Para consolarla, los dioses ordenaron que de ella saliera todo lo necesario para la vida humana:
-De sus cabellos nacieron los árboles, flores y hierbas.
-De su piel, los prados y las flores pequeñas.
-De sus ojos, los pozos, fuentes y pequeñas cuevas.
-De su boca, los grandes ríos y cavernas.
-De su nariz, los valles y montañas.

Sin embargo, el trauma de su fragmentación la convirtió en una entidad sedienta. El mito cuenta que la diosa se negaba a dar frutos si no era regada con sangre humana, estableciendo así el ciclo de reciprocidad entre los hombres y el cosmos: la tierra nos devora al morir, pero nosotros debemos alimentarla en vida para que el ciclo agrícola no se detenga.

Iconografía y Simbolismo

En el arte mexica, Tlaltecuhtli es casi siempre representada en una posición de parto (o posición de sapo), en cuclillas, con las piernas abiertas. Esta postura es ambivalente: representa el momento de dar a luz a la vegetación y al sol, pero también la apertura de las fauces que reciben a los muertos.

Sus características físicas suelen incluir:

-Cráneos en las articulaciones: Codos y rodillas presentan rostros descarnados, simbolizando que la muerte es inherente a la estructura del mundo.
-Cabello rizado y oscuro: Asociado a las deidades del inframundo y la oscuridad.
-Flujo de sangre: A menudo se le representa con una corriente de sangre que entra en su boca, reforzando su papel como "devoradora de cadáveres".
-Dualidad de género: Aunque el nombre es masculino (tecuhtli), sus representaciones artísticas muestran rasgos femeninos (pechos caídos, faldas de corazones y cráneos), reflejando la idea mesoamericana de que la tierra es la Gran Madre.

El monolito del Templo Mayor

El hallazgo más importante relacionado con esta deidad ocurrió en octubre de 2006 frente al Templo Mayor de Tenochtitlan. Se trata de un monolito de andesita de rosa de más de 4 metros de largo y 12 toneladas de peso. Es la pieza escultórica más grande encontrada en la zona arqueológica y muestra a la diosa con una bandera de sacrificio y un chorro de sangre. Su ubicación sugiere que servía como lápida o marcador para las ofrendas más sagradas del imperio.

Tlaltecuhtli es, en resumen, el recordatorio constante de la ley de compensación universal: la vida solo puede sostenerse a través de la muerte, y la tierra es el útero y la tumba definitiva de todo lo existente.

Mamalhuaztli, el instrumento sagrado

El Mamalhuaztli no es un objeto cualquiera en la cosmogonía mesoamericana; es el instrumento sagrado que permitió el tránsito de la oscuridad a la luz y la base tecnológica de la civilización mexica. Su nombre, derivado del náhuatl mamalhuaztli, se traduce literalmente como "los maderos para hacer fuego" o "el taladro de fuego", y su simbolismo es tan profundo que vincula la astronomía, la guerra y la creación misma del universo.

La tecnología del fuego primigenio

Técnicamente, el Mamalhuaztli consiste en dos piezas de madera: una base plana con una pequeña muesca -teocuáhuitl- y un vástago o vara cilíndrica que se hace girar velozmente entre las palmas de las manos sobre dicha muesca. La fricción genera calor, el calor produce ascuas y estas, al contacto con yesca seca, dan vida a la llama.

Para los antiguos mexicanos, este acto no era un proceso físico ordinario, sino un acto sexual y creador. La vara giratoria representaba el principio masculino (el rayo, el movimiento), mientras que la base era el principio femenino -la tierra, la receptividad-. Al "taladrar" la madera, los hombres repetían el gesto de los dioses al engendrar el tiempo.

El vínculo con las estrellas: La constelación de Orión

En la cosmovisión mexica, el Mamalhuaztli tiene un doble en el firmamento. Se identificaba con un grupo de estrellas que hoy conocemos como parte de la Constelación de Orión, específicamente las estrellas del "Cinturón" o la "Espada". 

Los astrónomos prehispánicos observaban su paso por el cenit con un respeto casi temible. El movimiento de estas estrellas dictaba la estabilidad del cosmos. Se creía que, si en un momento determinado del ciclo calendárico las estrellas del Mamalhuaztli no lograban cruzar el meridiano, el movimiento del universo se detendría, el sol no volvería a salir y las Tzitzimime (demonios estelares) bajarían a devorar a la humanidad.

El Fuego Nuevo: El ritual del Xiuhmolpilli

El uso más sagrado y dramático del Mamalhuaztli ocurría cada 52 años en la ceremonia del Fuego Nuevo o Xiuhmolpilli -"Atadura de años"-. Al final de un ciclo, todos los fuegos del imperio eran extinguidos: se rompían las vasijas, se limpiaban las casas y se esperaba en la oscuridad total.

El escenario era el Huizachtépetl -Cerro de la Estrella, en la actual Iztapalapa-. Allí, los sacerdotes observaban el paso de las estrellas de Mamalhuaztli. Justo cuando la constelación llegaba al cenit, indicando que el mundo seguiría existiendo, se procedía a encender el fuego nuevo. Lo hacían directamente sobre el pecho de un cautivo sacrificado, utilizando el Mamalhuaztli. Una vez que la llama nacía en la cavidad torácica del sacrificado, era llevada rápidamente por corredores a los templos de Tenochtitlan y de ahí a todos los hogares, renovando la vida por otros 52 años.

Relación con Huitzilopochtli y Tlaltecuhtli

Como escuchamos en la explicación del Arqueólogo Celis respecto a la cueva de Tlaltecuhtli, el Mamalhuaztli aparece vinculado al nacimiento de deidades solares y guerreras. En el Códice Azcatitlan, se observa cómo del vientre de la tierra -la cueva-fauces de Tlaltecuhtli- emerge el hombre-águila portando el Mamalhuaztli. 

Esto simboliza que el fuego es el motor de la migración y la conquista. El fuego no solo sirve para cocinar o iluminar; es la herramienta del Guerrero Solar. Huitzilopochtli, el colibrí zurdo, es el patrón de este fuego renovador. El Mamalhuaztli representa la chispa divina que el alma humana debe mantener encendida para que el sol tenga fuerza para vencer a la noche.

Datos Históricos y arqueológicos

-Códices: El Mamalhuaztli aparece representado con frecuencia en el Códice Borbónico, el Códice Mendocino y el Códice Florentino. Se le dibuja como dos palitos cruzados de los cuales emanan volutas de humo o chispas.
-Símbolo de conquista: En la escritura pictográfica, un templo quemado con un Mamalhuaztli encima era el glifo que indicaba que una ciudad había sido conquistada. Destruir el fuego viejo y poner el propio era la marca del dominio.
-Uso Civil: Fuera de lo ritual, el Mamalhuaztli era parte del equipo básico de cualquier viajero o comerciante -pochteca-. Saber "sacar fuego" era una habilidad de supervivencia esencial en las rutas comerciales que atravesaban Mesoamérica.

En conclusión, el Mamalhuaztli es la síntesis de la ciencia y la fe prehispánica. Es el objeto que permitió al hombre dominar la naturaleza, pero también es el recordatorio constante de que la vida es un ciclo frágil que requiere del esfuerzo humano y el favor divino para reiniciarse cada día y cada siglo.

Huitzilopochtli: El colibrí zurdo y el sol invicto

Huitzilopochtli es la deidad máxima de los mexicas, el dios de la guerra, el sol y el patrón de la ciudad de Tenochtitlan. Su nombre proviene del náhuatl huitzilin -colibrí- y opochtli -izquierdo o zurdo-, lo que se traduce como "Colibrí de la izquierda" o "Colibrí zurdo", una alusión al sur, que en la cosmogonía náhuatl era la dirección de la izquierda cuando se miraba hacia el oriente.

El mito del nacimiento en el Coatépec

La narrativa más poderosa sobre Huitzilopochtli se sitúa en el Coatépec -"Cerro de las serpientes"-. Según la leyenda, Coatlicue -la de la falda de serpientes-, madre de los dioses, se encontraba barriendo el templo cuando una bola de plumas finas cayó del cielo. Ella la guardó en su seno y, al buscarla después, descubrió que estaba embarazada.

Sus otros hijos, la diosa lunar Coyolxauhqui y los Centzon Huitznáhuac -los "Cuatrocientos del sur" o las estrellas-, consideraron este embarazo una deshonra y decidieron asesinar a su madre.

Justo en el momento en que los atacantes llegaban a la cima del cerro para decapitar a Coatlicue, Huitzilopochtli nació plenamente armado: portaba una rodela, dardos y su arma definitiva, la Xiuhcóatl -la "Serpiente de fuego" o rayo solar-. 

-El triunfo solar: Huitzilopochtli decapitó a su hermana Coyolxauhqui y arrojó su cuerpo por la ladera del cerro, desmembrándose en la caída. Este acto representa al Sol naciente que dispersa a la Luna.
-La derrota de las estrellas: Posteriormente, persiguió y aniquiló a los Centzon Huitznáhuac, simbolizando cómo la luz del día extingue el brillo de las estrellas cada mañana.

La peregrinación y la fundación de Tenochtitlan

Huitzilopochtli no solo era un dios de guerra, sino el guía político de su pueblo. Fue él quien ordenó a los mexicas abandonar Aztlán ("Lugar de las Garzas") para buscar una tierra prometida.

A lo largo de siglos de migración, el dios hablaba a través de los sacerdotes -teomamaque-, dándoles instrucciones estratégicas y militares. La promesa era clara: llegarían a un lugar donde verían a un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente (o frutos de tuna, según algunas interpretaciones del Códice). Este evento ocurrió en 1325 en un islote del lago de Texcoco, marcando el nacimiento de la que sería la metrópoli más grande de América.

Simbolismo y naturaleza dual: Huitzilopochtli representa la lucha constante del universo por mantener la existencia. 

-El Sol Guerrero: A diferencia de Tonatiuh -el disco solar-, Huitzilopochtli es el sol en movimiento, el que debe combatir cada noche contra las fuerzas de la oscuridad para volver a salir por el oriente.
-La necesidad del sacrificio: En la mentalidad mexica, el sol perdía energía en su batalla diaria. Por ello, el sacrificio humano no era un acto de crueldad gratuita, sino una obligación cósmica para alimentar al dios con "agua preciosa" -sangre-y evitar que el mundo se sumergiera en la noche eterna.
-El colibrí: Aunque es un ave pequeña, el colibrí es extremadamente agresivo y territorial. Además, se creía que los guerreros muertos en combate acompañaban al sol en su recorrido durante cuatro años y luego reencarnaban en colibríes, uniendo la delicadeza de la naturaleza con la ferocidad de la guerra.

El Templo Mayor: El centro del mundo

El Templo Mayor de Tenochtitlan era una estructura dual. La mitad sur estaba dedicada a Huitzilopochtli -el sol, la guerra, la estación seca- y la mitad norte a Tlaloc (la lluvia, la agricultura, la estación húmeda). Esta dualidad representaba el equilibrio de la vida mesoamericana: sangre y agua, guerra y sustento.

Al pie de la escalinata de Huitzilopochtli se encontraba el monolito de Coyolxauhqui, recreando ritualmente el mito del Coatépec cada vez que un sacrificado era arrojado desde la cima del templo.

Datos históricos relevantes: Huitzilopochtli vs. otros Dioses

A diferencia de Quetzalcóatl o Tláloc, que eran deidades antiguas heredadas de teotihuacanos y toltecas, Huitzilopochtli era una deidad "joven" y exclusiva de los mexicas, lo que reforzaba su sentido de identidad y destino imperial. Se le representaba con el rostro pintado de azul, portando un yelmo en forma de cabeza de colibrí y su inseparable serpiente de fuego, la Xiuhcóatl.

Huitzilopochtli es la síntesis de la voluntad mexica: un pueblo que pasó de ser mercenario a dominar el centro de México bajo el mando de un dios que nunca conoció la derrota. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

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