Eugenio Amézquita Velasco
La revista Horizontes, en su Año 1, número 1, publicó de manera precisa el 24 de noviembre de 1951, el anuncio de la coronación pontificia de la imagen de Nuestra Señora del Carmen que se venera en su templo en Celaya. La revista literaria y de información, editada por Rómulo Martínez y M. así como por Ramón Moncada García, tenía sus oficinas en el No. 8 de la calle de Hidalgo y se realizó como "número especial dedicado a la Coronación de la Santísima Virgen del Carmen". La portada contenía una bella imagen en tonos sepia, de la Virgen del Carmen de Celaya.
El Lic.e Historiador Rafael Soldara Luna, coordinador del Museo de Celaya, Historia Regional y colaborador de Guanajuato Desconocido, nos da a conocer a detalle los contenidos de este número especial y del contenido de dicha revista, que iremos compartiendo en varias entregas.
En esa época, el Papa que ocupaba la silla de San Pedro era Su Santidad Pío XII, Eugenio Pacelli, quien había vivido la II Guerra Mundial con sus momentos más difíciles. La página No. 1 de la revista estaba dedicada a él, con una fotografía que estaba acompañada por un titulo que decía Su Santidad Papa Pío XII y en la parte inferior la leyenda "Que su bendición nunca llegue a faltarnos".
En su página 2 se plasmaba un artículo para responder a lo más esencial: "¿Quién es la Virgen del Carmen?", redactado por Enrique Gómez Haro y que es la parte central de este artículo-entrevista.
El texto íntegro del artículo de hace 75 años
"La respuesta es sencillísima, aunque muchos no aciertan a darla".
"La Virgen del Carmen o del Carmelo es la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, Corredentora y Madre del linaje humano, toda pureza, la anunciada en el Paraíso terrenal para humillación de la Serpiente, la Mujer escogida a la que llevaron los ángeles, en cuerpo y alma, al Cielo, desde donde reina sobre todo lo criado por don excelso de la Trinidad inefable, como Madre del Amor Hermoso y de la santa Esperanza, como la omnipotencia suplicante y distribuidora de todas las gracias, llave del Sacratísimo Corazón de Jesús; nuestro Consuelo, nuestro Refugio, nuestro Perpetuo Socorro, nuestra Defensa, nuestra Luz...."
"Así le fue revelada en el Monte Carmelo, 9 siglos antes de que naciera Elías, el bienaventurado Profeta de la Inmaculada. No es una advocación especial. Es Ella misma, desde antes de venir al mundo. Todas las advocaciones bajo las cuales la veneran sus devotos, en el orbe católico, no son sino atributos, excelencias de la Virgen del Carmelo. Su Profeta nos la dio a conocer, habiéndole dedicado la primera ermita en que los hombres le rindieron culto y la amaron como a su futura Reina y Madre. De tal suerte, los carmelitas fueron los primogénitos de la Inmaculada Virgen María. A ello se debe su especial amor, su preferencia para quienes venimos del Carmelo. Allí visitaba a los carmelitas, con su Esposo castísimo, llevándoles al Niño Jesús. Cerca ya de su muerte y de su gloriosa Asunción, les dejó en herencia sus moradas humildes de Jerusalén y Nazaret. Repetidas veces ha llamado a la Orden del Carmelo, "Mi Orden.""
"A los carmelitas les dio el Escapulario, que protege en la vida, ayuda en la muerte y, después, libra del infierno. A los carmelitas de verdad, que mueren con el Escapulario y cumplen con lo que Ella les previno, los saca del Purgatorio el sábado inmediato a su fallecimiento.... ¡Oh!, dulcísima correspondencia de amor maternal y de filial amor. Ya nos lo dijo desde nuestro púlpito de México el Excmo. y Reverendísimo Arzobispo Mons. Martínez -a quien Dios guarde-: "Los carmelitas son los consentidos de la Virgen." ¡Cómo estamos obligados a amarla, a honrarla, a difundir su devoción! Sagrado deber nuestro el de cumplir todo lo que nuestra bendita Regla nos impone haciendo honor al incomparable título que llevamos de terciarios de la Orden de María".
"¡Antes morir que ser indignos hijos de la celestial Madre del Carmelo!"
"En todas las imágenes de la Purísima, de la Dolorosa, de la gloriosísima Virgen Madre de Dios, bajo cualquier forma en que esté representada, veo a nuestra Virgen del Carmen. Su postrera aparición a los dichosos niños de Fátima, recomendándoles el Santo Rosario para atraer la paz al mundo, fue portando el hábito carmelita".
"Es Ella, la Virgen del Carmen: en la nubecilla del Carmelo, nueve centurias antes de nacer; en el Pesebre; en el Gólgota, cabe de la Cruz; en el Tepeyac, favoreciendo y santificando la Conquista de nuestros aborígenes; en el occidente maravilloso de Tlaxcala..."
"Siempre la Virgen del Carmen, vestida como se la quiera vestir, invocada como se la quiera invocar. De todas maneras es Ella, la Virgen que Dios presentó en el Monte Carmelo".
"¡Oh, Virgen del Carmen!eres mi cielo,eres Tú mi esperanza,Tú, mi consuelo.""En el día y la noche,mi hogar te nombra;allí nos acogemosbajo tu sombra.Pensando en Ti me llenode dulce encantoMadrecita del alma,¡te quiero tanto!"
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