Eugenio Amézquita Velasco
-Fervor y esperanza en el refugio de las Tres Caídas
-Protección divina en tiempos de guerra, peste y hambre para los desamparados.
-Consuelo para la viuda y bendiciones para quien viaja lejos de su hogar.
-Súplica final para alcanzar la gracia de una buena muerte bajo el manto de la Virgen.
La oración es un diálogo místico que evoca la protección divina ante las adversidades humanas. En sus líneas se respira una gratitud profunda hacia la imagen de Jesús en sus Tres Caídas, quien ha sido el guardián de la fe en esta comunidad. Se describe una conexión amorosa donde los fieles encuentran salud en la enfermedad y auxilio en la escasez de lluvia.
Caminar por las letras de esta plegaria es volver la vista al suelo que nos vio nacer, donde cada palabra es un suspiro de alivio para el alma necesitada. Es reconocer que, en la ignominia del sufrimiento, Jesús nos ha enseñado que el amor es el único puerto seguro cuando acechan los peligros. Esta oración no es solo un ruego, es el testimonio de un pueblo que ha visto la Providencia Divina actuar en sus horas más oscuras, transformando el hambre en sustento y el miedo en fortaleza.
Con el corazón puesto en la fe, el texto nos invita a entregarnos a esa bondad infinita que conoce nuestras necesidades mejor que nosotros mismos. Al final del día, lo que realmente trasciende es esa humilde petición de morir en su gracia, cobijados por el amor de la Virgen de los Dolores, asegurando que tanto nosotros como nuestros seres queridos nunca estemos solos.
ORACIÓN
Oh Jesús, que a través de tu Venerable Imagen, que te representa en las Tres Caídas que sufriste en tu Pasión Santísima, has querido favorecer tanto a los hijos de esta Parroquia y a cuantos te invocan en todas sus necesidades, vengo a adorarte, porque eres mi Dios; a pedirte perdón porque te he ofendido; vengo a darte gracias porque has sido mi divino bienhechor y a pedirte mercedes porque estoy necesitado.
Al verte, oh Jesús, cubierto de ignominia, por mi salvación comprendo que todo lo puedo esperar de ti, pues que tanto me has amado. Todos los hijos de este suelo así lo han comprendido, por eso en sus enfermedades buscan en Ti su salud; en sus problemas, socorro; cuando las lluvias faltan, el agua del cielo; en los peligros, protección.
Oh Jesús, nos has mostrado tu Providencia Divina en esta parroquia; la viuda se pone bajo tu protección; el que viaja lejos de su familia recibe de Ti tus bendiciones y la seguridad de que cuidaras de el y de los suyos.
En las calamidades públicas has dejado ver tus cuidados por nosotros, en la guerra nos defendiste, en la peste nos cuidaste y en el hambre nos alimentaste.
Por tanto, seguro, oh Jesús, de tu bondad para conmigo vengo a pedirte remedio a mis necesidades, especialmente...
...Y a suplicarte me concedas todas las gracias, que sabes mejor que yo necesito, siendo la mayor, que muera en tu gracia, y asi todos los míos.
Para asegurar el éxito favorable de mis peticiones te suplico me oigas por amor a tu Stma. Madre, que lo es también mía, por gracia tuya, la Stma. Virgen María de los Dolores , Amen.
Se reza una Salve a Ntra. Señora de los Dolores.
(con licencia eclesiástica)
Historia de la Imagen
-La devoción ha perdurado casi trescientos años, cautivando a los apaseenses a través de una imagen que evoca patetismo y una profunda conexión espiritual.
-Durante la Persecución Religiosa, la imagen fue salvada de la fobia anticlerical de los callistas gracias a fieles que la escondieron en casas particulares.
-Se le atribuye la salvación de la población ante pestes como la gripa española y la viruela, así como protección frente a inundaciones e incendios.
-La leyenda popular narra que la imagen llegó en una caja olvidada por arrieros en un mesón, siendo entregada al cura tras no ser reclamada.
-Existe el relato de un escultor misterioso que, sin cobrar jornal, realizó un retoque magistral encerrado en una celda, sugiriendo un origen casi milagroso.
-Con una altura exacta de 1.675 metros, la imagen vigila simbólicamente las calles de Apaseo por las noches para librarlas de asechanzas malignas.
El Señor de las Tres Caídas: Un Siglo de Fe y Resistencia en Apaseo
La imagen del Señor de las Tres Caídas no es solo una pieza de imaginería religiosa, sino un eje de identidad y un testamento vivo de la historia de Apaseo el Grande. Su origen se entrelaza con la administración eclesiástica del siglo XVIII, apareciendo en inventarios de 1767 como una escultura de Jesús Nazareno, perteneciente a la cofradía de los mestizos. Este documento detalla una pieza de dos varas de alto, con túnica morada y potencias de plata, descripción que coincide plenamente con la imagen venerada hoy en día.
Aunque el historiador Benito Mendoza sugiere que fue mandada a hacer entre 1825 y 1834 por el Br. Juan Evangelista León, la evidencia de los archivos de Michoacán y las actas de entrega de los franciscanos sitúan sus raíces mucho más atrás, posiblemente en el siglo XVII. Esta discrepancia cronológica solo añade misticismo a una figura cuya procedencia exacta se debate entre los talleres de España o los grandes centros de imaginería mexicana como Pátzcuaro o Querétaro.
El análisis profundo de los textos del cronista José G. Buenrostro López revela que el Señor de las Tres Caídas es un símbolo de resistencia civil. Su regreso a las calles en 1950, tras el cese de las ríspidas relaciones entre Iglesia y Estado, marcó un hito en la recuperación del espacio público para la fe comunitaria. Hoy, la imagen trasciende lo religioso para convertirse en un guardián de la salud pública y el bienestar social, siendo el refugio de quienes buscan hallar personas perdidas o recuperar la salud tras peligros en el extranjero.
La narración de Don José G. Buenrostro López, cronista de Apaseo el Grande
El historiador Don Benito Mendoza en su "Historia de Apaseo" escrita a finales del Siglo XIX consigna que "fue mandado a hacer por el Br. Juan Evangelista León entre los años de 1825 al 1834".
Al hacer entrega los religiosos franciscanos de la Parroquia de San Juan Bautista de Apaseo a los Padres Seculares el 25 del mes de Febrero de 1767, recibe la Doctrina y Curato el Sr. Br. D. Joseph de Arana como Cura interinamente nombrado por su Señoría Ilustrísima el Obispo de Michoacán Don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, ante el señor Lic. D. Joseph Thadeo de Zamarripa, Abogado de la Real Audiencia de México, Examinador Synodal, Cura Beneficiado de Vicario In Cápita y Juez Eclesiástico del Partido de Chamacuero y Comisario de las Diligencias que en este escrito se expresan. Hace entrega el M.R.P. Fr. Cristóbal de la Mesa y la presencia de la República de Naturales de este Pueblo de Apaseo.
En el cuerpo del inventario realizado de inmuebles, muebles e imágenes sagradas se hace mención de:
"Item: Otro dicho de forma antigua de Jesús de Nazareno, cofradía que sirven los mestizos cuya imagen de escultura tendrá dos barras de alto, con su túnica blanca interior, y la exterior morada con corona y potencias de plata, y la soga de seda con extremos de plata de martillo y esta dentro de un nicho con vidriera fina y arriba una imagen de talla de arcángel señor San Miguel y seis liencesitos en sus correspondientes nichos, tiene un arco que lo guarnece con diez lienzos, el pie de dicho altar es de lo mismo que el antecedente".
Creo por demás decir que esta descripción del Jesús Nazareno del año de 1767 se ajusta a la descripción de la imagen del Señor de las Tres Caídas.
En el Antiguo Archivo del Obispado de Michoacán custodiado en la casa Natal de Morelos en la ciudad de Morelia existe un manuscrito con el número 14 y que no es otra cosa que un libro de "La Cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo" en el pueblo de Apaseo en los años de 1669 al 1772, 154 Fojas y en pergamino, tiene firmas de Don Juan Ortega y Montañés, Obispo de Michoacán, más tarde el Arzobispo de México y Virrey de la Nueva España. No sería difícil vislumbrar en este libro la presencia de nuestra querida imagen de Jesús Nazareno de 1767 y del Señor de las Tres Caídas de nuestros días.
Estoy consciente que esta devoción del Sr. De Las Tres Caídas ha creado una serie de recuerdos, innumerables favores y relatos de nuestros antepasados que se vieron favorecidos por Jesús Nazareno al que nuestra fe implora por sus necesidades.
Conocidos los pocos documentos que nos hablan de la imagen del Señor de las Tres Caídas y careciendo de otros que nos pudieran dar luces sobre el escultor de esta impresionante imagen; sobre su procedencia que bien pudiera ser España o bien los talleres de imaginería de la Ciudad de México, Guadalajara, Querétaro o Pátzcuaro en donde hubo notables escultores y los hay todavía en nuestros días.
La leyenda
¿Cuándo llegó esta imagen a nuestro pueblo? Aquí empiezan las tradiciones que de boca en boca referían nuestros antepasados.
Se platica que un grupo de arrieros traían una caja que dejaron olvidada en uno de los muchos mesones que había en Apaseo y que a un plazo conveniente el mesonero la abrió y encontró la imagen que entregó al Señor Cura en turno.
La imagen a iniciativa de otro señor cura párroco que la vio muy deteriorada, se la encomendó a un escultor que se encerró en una celda a realizar un admirable trabajo de retoque sin que reclamara jornal o retribución por lo que se supone que se retocó así misma.
En el Archivo Parroquial no existe ningún libro "becerro" en el cual estuviera acentuada la adquisición de esta imagen de Jesús de Nazareno. En los libros de "Providencias" tampoco existe ningún acta que sirva de testimonio para hacer historia sobre una imagen que después de casi trescientos años ha cautivado la veneración de los apaseenses.
Innumerables favores se reconocen a esta imagen de muestra sufrimiento y dolor de Jesús de Nazareno, como ya vimos, era conocida por nuestros antepasados y ahora se le conoce como el Señor de las Tres Caídas ya que servía y sirve para dramatizar el Via Crucis de los Viernes Santos por las calles de Apaseo y que fueron suspendidos durante un largo periodo de ríspidas relaciones entre la Iglesia y el Estado y sólo volvió a salir a la calle en el año de 1950 dada la buena voluntad del Sr. Cura Pbro. D. Efrén Flores Rico y la del Presidente Municipal D. José Estrella Vázquez.
En los años de la Revolución Mexicana y Persecución Religiosa la venerada imagen fue escondida en casas particulares para salvarla de la fobia anticlerical de carrancistas o federales de la época de Elías Calles. Los apaseenses de entonces vieron como un milagro que la imagen no haya caído en manos anticatólicas que se prometían acabar con ella quemándola en una pira pública.
Muchas veces el Sr. de las Tres Caidas, ante el ruego de los apaseenses, ha salvado a la población de pestes, gripas españolas, inundaciones, incendios, irrupciones de rebeldes del cerro, viruelas; o estas han sido benignas por lo que los favores son inmensos, así como otros favores particulares como: hallazgo de personas perdidas y las que han salido al extranjero con múltiples peligros, enfermedades sufridas por apaseenses y que encomendamos al Señor de las Tres Caídas han recuperado su salud.
Otra consejo: que el Sr. De las Tres Caídas por las noches abandona su nicho en la capilla y sale a las calles de Apaseo a vigilar su orden librándolo de asechanzas malignas, físicas y morales.
Por su manifiesta protección, los apaseenses agradecen encomendando sus personas, sus familias, sus bienes a esta imagen del Señor de las Tres Caídas.
Nota: El altar descrito estaba bajando del altar mayor a mano derecha. Una vara equivale a 8.38 Centímetros, entonces la altura aproximada del Señor de las Tres Caidas es de un metro y 67.5 centímetros. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido

